EL EFECTO MARIPOSA

“La insoportable levedad del ser…”

Es inquietante, la frecuencia con la que podemos descubrir que el famoso efecto mariposa, es un fenómeno del todo cierto y comprobable, empírico; además de inevitable… En cuanto cambias cualquier pieza de tu puzzle vital, puedes quizás desencadenar acontecimientos que no podrías haber tenido previstos en forma alguna… De la misma manera que un pequeño gesto confiado, que te despiste solo un poco al conducir, puede desembocar en algo inesperado por una autovía a ciento treinta kilómetros por hora… Prender un cigarrillo, girar la cara para fijarte en ese hermoso atardecer del que te alejas; una llamada en el móvil, un inesperado vahído de sueño… Tragedia, susto o quizás nada… Un ligero cambio, un leve despiste, un tenue movimiento bastaría, para cambiar el sino de los acontecimientos que te sucederán.

…Como cuando te alejas de algo queriendo evitar un mal que supones cierto, y como de la sarten a la lumbre, te sorprendes habiendo saltado al fuego peor de otro de tus errores garrafales…

Formamos, de nosotros mismos algo así, como una de esas complejas figuras compuestas por fichas de dominó puestas de pie; pero creyéndonos, que las colocamos nosotros mismos y por propia voluntad… Esa figura, la nuestra, la vemos perfecta desde nuestro punto de vista; pero siempre y cuando no la toquemos mucho, o no nos la toquen… Se compone de miles de piezas, colocadas a propósito y con cuidado, por lo que creemos es nuestra personalidad… Pero si solo se nos volcara una de esas pequeñas piezas vitales, comprobaríamos, cómo se derrumba irremisiblemente esa imagen que de nosotros mismos tenemos; cómo se destrozaría, envuelta en el caos del caos que desencadenan las cosas cuando se caen… Pero gracias a no se quién, ni somos fichas ni somos cosas; y la imagen, para nosotros seguiría ahí…

O como cuando eres joven y crees, que tienes que tomar esa decisión que supones crucial; y la tomas por huevos, porque en el fondo ignoras si en verdad va a cambiar o no en algo tu destino… No sabes que simplemente esa decisión, va a formar parte de otras muchas, que como ladrillos de los que estamos construidos, nunca terminarán hasta nuestra muerte, de formar del todo el edificio de nuestra persona…

Pero de todas formas, continuamos con la carambola de nuestro viaje… Porque tanto el peligro como el hambre, la curiosidad y la ignorancia; el acierto, el error, y la muerte o el amor, son motores que nos mueven…

No nos engañemos…

Antonio Rodríguez Miravete…

Juntaletras.