FRONTERAS…

Historias de Paco Sanz

Cuando se ve venir el golpe de viento se rizan las velas, el génova se guarda, se iza el foque más pequeño, nada de lo que pueda ir de un lado a otro se deja suelto. Vivir una tormenta lejos de la costa es algo que no se olvida nunca. La verdad es que de lo oscuro que está el cielo se puede suponer lo que se nos viene enciama. Un cielo tan cargado no se despeja sin tormenta So foul a sky clears not without a storm. Habrá que esperar que amaine. La recesión económica ya estaba avisando antes de la pandemia, hasta que la tormenta no pase el rumbo lo fija ella.

Me doy cuenta de que el mal tiempo no ha terminado porque cuesta mucho hablar de otra cosa, de cómo nos está afectando, y de cómo nos lo vamos a montar cuando amaine, de dónde ha salido el virus, de donde va a salir el dinero para pagar la deuda, qué vamos a necesitar para arrancar de nuevo…

Otra manera de entender el Estado, nuevas fronteras, nuevas costumbres… aguardan. Estos días me han resultado especialmente oportunos los libros que relatan cómo era el mundo de Europa antes de la Primera Guerra Mundial, la Dolce Vita di nobili prima della rivoluzione, la vida bajo la Pax Romana… El virus no ha respetado ni estados ni fronteras ni costumbres. Lo que venga después tampoco lo hará.

Como el advenimiento del cristianismo hubiera coincidido con el Imperio algunos Padres sostuvieron que esta coincidencia tenía un sentido profundo: un Dios, un Emperador. En realidad fue la abolición de las barreras nacionales, la posibilidad de circular a través de un vasto Estado sin fronteras, lo que permitió al cristianismo infiltrarse y hacer estragos. Sin esa facilidad para extenderse se hubiera quedado en una simple disidencia en el seno del judaísmo en lugar de convertirse en una religión invasora y lo que es peor en una religión de propaganda.

Supongo que cuando vuelva el buen tiempo lo de empezar la mejora del mundo mejorando uno mismo será imperativo. Estos días hemos visto comportamientos ciudadanos de una ejemplaridad inaudita. A partir de ahora va a quedar mucho más claro que nunca que la mejora del mundo que no consista en la mejora de uno mismo es un camelo. La cuestión entonces es delimitar las fronteras y definir cuales son las partes sanas del organismo que hay que defender a toda costa. Si, en suma, hay algo por lo que se pueda morir.

Nuevas fronteras, nuevas maneras de entenderlas, de gestionarlas. La frontera entendida como lugar de unión, no de separación, como pasaje, como vacío concebido para los encuentros, los intercambios, los contrabandeos. Toda frontera es eso: un entre-deux. Inter-course, inter-faz; inter-nos; un inter-es; inter-net.

Una nueva idea de lo común aguarda. Que permita creer más en las puertas que en las brechas y entender las fronteras como un asunto de delimitación de gradientes y direcciones de aproximación.

Historias de Paco Sanz

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