TRAMPA

Historias de esta gente…

Gora ETA. GC jota bertan hil

“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

No pude evitar parar mi coche y telefonear desde una cabina al cuartel, para denunciar de una vez la mierda de pancarta ésa que colgaba ya dos días del puente sobre la carretera nacional… Nadie se atrevía entonces ni se atrevería ahora a quitar una pancarta de ETA; nadie. No quise dar mi nombre porque estaba de permiso, y porque sabía de sobra que traía problemas…

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

También lucía aquella pancarta el dibujo de una diana en rojo, con la silueta negra y como sangrante, de un tricornio en su centro… Tomaron nota del aviso, y esa misma tarde enviaron un operativo a quitar la infamia aquella…

Fue al día siguiente en el cuartel, al volver de permiso, cuando me enteré de que habían reventado a mi compañero Juan Carlos con al menos quince kilos de amonal y otros quince de tuercas y tornillos… Lo peor, fue cuando me informaron de que el atentado sucedió, justo, cuando se personaron para quitar un asco de pancarta sobre el puente de la nacional, que un desconocido denunció por teléfono… El equipo forense necesitó muchas horas para recoger concienzudamente, todos y cada uno de sus pedazos esparcidos en un radio de al menos cuarenta metros.

No encontraron mecanismo alguno asociado a la pancarta, nada, por lo que una vez comprobado ese detalle, procedieron el sargento y el cabo a retirar la leyenda infame:

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

La bomba, enterrada de forma que orientara bien su onda expansiva, explotó a solo un par o dos de metros de la pancarta y del cabo… Uno de aquellos hijosdeloba tuvo que estar al menos tres días agazapado a medio kilómetro del lugar, pendiente noche y día tan solo del latir de su odio y de unos prismáticos, para terminar apretando el botón asesino en cuanto se acercara el primer guardia civil a retirar aquella pancarta del demonio…

¡Qué valientes…!

Los otros cuatro componentes del operativo se salvaron de la muerte, aunque no del horror de contemplarla ni del dolor de las heridas. Todos, resultaron en mayor o menor medida malheridos por esas tuercas y tornillos volando a doscientos metros por segundo. Tornillos y tuercas asesinas incrustándose y sangrando en sus carnes, reventando sus ojos o desfigurado sus caras, quebrando sus huesos, y casi destrozando del todo sus vidas…

Juan Carlos Beiro Montes, de 32 años de edad, estaba casado con María José Rama y tenían dos hijos: un niño y una niña, mellizos de 6 años. Era natural de Cotorraso, en el municipio de Langreo (Asturias) y vivía en el barrio de La Milagrosa de Pamplona. Beiro Montes llevaba tres meses destinado en Leiza cuando fue asesinado.

Sigo atormentado, por el remordimiento del secreto de haber sido yo la espoleta que activó aquella bomba, llamando por teléfono… Quizás, si no hubiese llamado, tal vez, aquel hijodeloba se habría cansado con los días de espera, y quién sabe, si se hubiera marchado a su guarida sin apretar el botón y sin su presa…

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

¡Qué valientes…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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