DEBERES Y DERECHOS

Historias de Paco Sanz

Algo falla cuando veo a los niños pasando tanto tiempo haciendo los deberes en casa. Me pasa con los deberes en casa como con los exámenes, no se me ocurren alternativas. De examinarme a mí mismo estoy harto y eso de examinar a los demás me parece un asunto de mal gusto. En cuanto a los deberes, quiero decir de los deberes hacia mí mismo, que paso tanto de ellos como hubiera querido pasar de los deberes del colegio.

Cuando a Jaime Gil de Biedma le invitaban a seguir escribiendo, a escribir más poesía… con una inolvidable mirada al personal, en la que la fatiga, el odio al tópico y una nerviosa insolencia, trataba sin embargo de mantener el decoro, comentó más allá del bien y del mal: “Es que, sabes, para mí es ya como si hiciera los deberes del colegio”. Poco después se suicidaría.

La noción de obligación es anterior a la de derecho, que le es subordinada y relativa… Un hombre considerado en sí mismo sólo tiene deberes, entre los cuales se encuentran algunos deberes hacia sí mismo. Los demás hombres, consideraros desde su punto de vista, tienen sólo derechos.

En 1795, durante la Revolución Francesa no sólo se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre, sino que simultáneamente se hizo también la Declaración de los Deberes de los Ciudadanos, algo que es por lo visto demasiado de derechas como para celebrarlo. La segunda no se recuerda nunca cuando se habla de revolución, el victimismo sigue vendiendo mejor, los moralistas nunca descansan. Hay que hacer lo posible para no ser uno de ellos. Uno protesta en nombre de los demás porque pisotean sus derechos, no porque no le dejen ejercer sus poderes. En cuanto a los deberes, ¿que es eso? ¡Ah, sí! Lo que hacen los niños en casa. ¿Tienen los niños derecho a que no les manden deberes que hacer en casa? Quién sabe.

La forma de exclusión más importante, al menos en el sentido de su extensión y de las dificultades que comporta, es la que viene asegurada por la distinción entre hombre y ciudadano… Esto significa que si no hay derechos más que donde aparecen deberes correlativos por parte de otros, y si no hay un “deber de solidaridad universal” y tampoco existe un sujeto al que pueda atribuirse la competencia -ergo la carga- de satisfacer ese deber, difícilmente cabe seguir hablando de derechos universales, pues al no existir deberes correlativos a escala universal, no hay a quién dirigiese de forma segura para exigir respeto en ese ámbito.

Los deberes, según Kant, se compendian en dos: buscar la propia perfección y promover la felicidad de los demás. Gandhi por su parte decía que si dejando los deberes sin cumplir corremos detrás de los derechos, éstos se escaparán de nosotros como fuegos fatuos. Lo fundamental no son los derechos humanos ni las necesidades humanas, sino qué tipo de personas queremos ser; éste ha sido siempre el problema fundamental, hasta que la riqueza nos transformó en idiotas.

Historias de Paco Sanz

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