Caminante, no hay camino…

Respuesta a un TLP…

Que sepas, que no tienes pinta ninguna de estar trastornada en forma alguna… Ojalá pudiese yo ayudarte. Consuélate, sabiendo que la solución que tanto buscas la llevas dentro, la tienes ya…

La primera vez que vi una foto tuya, enseguida, como en un flash, me vino a la mente el semblante de tu padre… Y no sé porqué tengo la impresión de que aparte del enorme parecido físico y de su misma mirada, y por lo poco que yo sé, tienes también algo de aquellos legendarios cojones, de la misma impulsividad, garra y mala leche que tenía él. Vas bien…

Con el paso del tiempo y cuando él y yo ya nos conocíamos un poco, muchas veces le dije a tu padre medio en broma medio en serio, que si en vez de conocerle así peladito y de militar, le hubiera conocido con las greñas que se gastaba de civil, seguramente ambos hubiéramos terminado mal: peleándonos… Él era un heavy con cadenas, melenudo, macarrón y del Foro; y yo, era como un poco más moña y más formalito, de pueblo… Muy diferentes sí, pero teníamos en común el que éramos casi igual de altos y de bragados, de golfos, porreros y bebedores, de cabras locas; pero también de buenas gentes, nobles, cabezones, duros aunque sensibles, cumplidores…

Ambos éramos de los bajitos de la Compañía, pero en nuestro caso se debía a lo mucho que nos pesaban los huevos… Y claro, a mala ostia no nos ganaba nadie. Y recuerdo lo mucho que nos extrañamos primero y nos cabreamos después, cuando sin venir a cuento, nos ascendieron una mañana a cabos de cuartel. ¿A santo de qué…?

¡Qué ostias cabo me cago’n el Calis…!

Ninguno de los dos queríamos serlo, y fuimos a protestar y a pedir explicaciones a los oficiales quienes nos dijeron que “chitón chaval y ajo y agua…” Que la decisión estaba tomada y era irrevocable. Nos habían estado observando con detalle durante las semanas que llevábamos allí y confiaban en nosotros; en cómo reaccionábamos… Que nos fuéramos haciendo a la idea.

Lo pasamos muy mal y en muchas ocasiones, pero porque siempre teníamos la obligación de llegar a la marca fijada en el mapa; conseguir el objetivo no era una opción… Al precio que fuese había que sortear los obstáculos; daba igual el tiempo que se tardase; daba igual lo mucho que costase llegar…

“No hay a su pie risco vedado,
sueño no ha de menester.
Quejas, no quiere…
Donde le llevan, va jamás cansado.
Sumiso, valeroso, resignado,
obedece, pelea, triunfa,
y si es menester muere…”

Jamás he tenido soluciones ni para mí mismo. Pero como tú pareces ser casi calcada a cómo era tu padre, no te preocupes mucho porque solo tienes que seguir siendo justo así, justo como eres… Estás hecha de buena madera seguro. Y seguro, que ya sacarás cuando llegue el momento y sea necesario, los arrestos suficientes para sortear el obstáculo que sea…

Y mientras, cuídate siempre mucho, cultívate y lee mucho, viaja mucho y ama mucho, enamórate intensamente… Disfruta, goza dejándote penetrar por el mundo y penetra tú en sus caminos… Y pregúntale a tu padre. O a tu madre, que seguro es una santa, queriéndoos como os quiere a pesar de los berrinches que seguro tú y tu padre le dais…

Dales un beso muy fuerte de mi parte…

Abrazoooooss

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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