ANDORRA Y EL RUBIUS

Sólo un país de gilipollas se queda mirando y riéndose, cuando mucha de su gente, algunos con verdadero talento y la mayoría solo con pasta, se van a Andorra precisamente porque tienen pasta; se tienen que ir a Andorra… País el nuestro, que luego se queda igual cuando gentecilla como el coletas, que con pinta de haberse terminado un par de libros e ínfulas de mirlo blanco, va, y se queda… Y vaya si se queda porque habrá que echarle aceite hirviendo para que se vaya; no tiene otra: ni oficio ni beneficio. No ha trabajado nunca.

Porque Andorra está muy bien, sí, pero si tiras una piedra con fuerza sale de Andorra; vamos, que es muy pequeña. Yo he ido varias veces, y a menos que te guste mucho la hierba muy verde o el esquí, no se pueden hacer muchas más cosas de las que nos gustan a los españoles, aparte de lavar dinero, claro… Se puede comer algo de jamón por ahí, sí, pero o estás todo el día también comiendo nieve o hierba muy verde, o te tiras todo el día haciendo monerías delante de internet, o te gustan mucho las series y te acuestas a media tarde, porque todos los días madrugas mucho para ir al centro comercial.

Un gran amigo mío al preguntarle por su reciente viaje de novios a Viena, me dijo que Viena era maravillosa. ¡Que qué bonita…! Que era un placer pasear por esos bulevares tan amplios y tan hermosos; que el ambiente musical de la ciudad lo impregnaba todo, y el estilo imperial de la cuidad era imponente, una maravilla. Que muy bonico todo sí, pero que a mí, ni se me ocurriera ir: ni loco. Que a las cinco de la tarde, en Viena, no se podía hacer absolutamente nada que no fuese pasear; que no habían bares; que tenías necesariamente que tener reserva para ir a alguno de los pocos sitios a los que se podía ir. Y todo ello cuando no había restricciones.

Eso de vivir en Andorra, de verdad, manda huevos… ¿Cuánto dinero no ganarán, como para hacer el sacrificio de tener que vivir todo el año aburrido en Andorra. ¡Chico calla…! Pues imagínate ahora con lo de la pandemia… Y para más inri dicen, que debido a la altitud, no se puede ni jugar bien un partido de fútbol porque el sitio es muy pequeño y no da para un campo decente. Y encima, si se te cae la pelota rodando pendiente abajo igual puedes terminar en la provincia Teruel; vamos, que hay demasiadas cuestas en Andorra.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

…..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .