ROBOTS

Historias de Paco Sanz

Los cyborgs casi son nuestros hijos, los robots serán nuestros nietos, ¿por qué no deberíamos amarlos? Queremos a nuestros hijos y nietos a pesar de que sabemos que un buen día se harán con el mando, que seguirán en la tierra cuando nosotros ya no estemos. Para los niños nipones educados en la religión sintoísta, hay espíritus vivos en todas partes. Aprecian a los robots como si fueran perros. Hay otra razón para que los quieran: para los japoneses son sus futuros cuidadores, los encargados de los cuidados en un país envejecido. ¿Quién o qué va a cuidar de tanto viejo? Descendemos de robots y estamos compuestos de robots, y toda la intencionalidad de que disfrutamos, deriva de la intencionalidad de estos millones de sistemas elementales.

Me han dicho que si vivo lo suficiente puede que muera dándole la mano a un robot no humano. Mientras no me lo parezca, vamos bien. Un chimpancé pasa totalmente de la imagen de un monstruo, pero se muestra aterrorizado por la de otro chimpancé decapitado. Un humano no teme a un robot que parece un robot, pero sí a un robot que se distingue muy poco de un ser humano. En el valle del misterio, algo, puede parecerse algo a un humano, pero si se parece mucho acojona.

Como soy de por sí bastante tonto, y no sólo por ser poco exigente, lo de la proliferación de la inteligencia artificial me aburre. ¿Coches, teléfonos, casas inteligentes? ¡Anda ya! Hace sesenta años con lo de la inteligencia militar hacíamos bromas, ahora ha llegado el momento de hacerlas con la inteligencia artificial, y ya puestos, con la inteligencia artificial militar. El 25 de enero del 2021 se cumplieron cien años de la publicación del libro Rossum Universal Robots (RUR), escrito por el autor checo de ciencia ficción Karel Čapek. Robots que trabajan, robots que pueden hacer la guerra, peor que nosotros.

Desde el punto de vista ético, los sistemas de inteligencia artificial militar pueden participar en la toma de decisiones que permitan salvar muchas vidas o condenar a muerte a muchas otras. Los usos posibles que se pretende dar a este sistema, incluyen tanto sistemas de armas autónomas letales, que puedan seleccionar y atacar objetivos sin la necesidad de una intervención humana, como sistemas para hacer programas de apoyo que tomen decisiones propias.

La inteligencia artificial militar es capaz de potencialmente acelerar el combate hasta el punto, en que las acciones de las máquinas superen las capacidades mentales y físicas de los responsables humanos en la toma de decisiones, de los puestos de mando que libren esta guerra en el futuro. Por lo tanto, la tecnología superará a la estrategia, y es muy probable que los errores humanos y los de las máquinas terminen por combinarse y afectarse mutuamente, con consecuencias bastante impredecibles e indeseadas.

La decisión de apagarme puede que venga de un robot, espero que no vaya por su cuenta. Como los LAR (Lethal Autonomous Robot). En ellos, ya no aprieta el gatillo el operador del dron: el gatillo se aprieta solo. Entonces ¿quién tiene la culpa, quién tiene que responder, quién ha cometido el pecado, de quién es la deuda, quién tiene que pagar? ¿El que inventó el programa, el dispositivo, el que lo comercializó, el que pagó la investigación, el que adelantó el dinero, el que firmó la ley que lo hizo posible, el ministro, el gobierno, la compañía de seguros que lo aseguró…?

Historias de Paco Sanz

5 comentarios sobre “ROBOTS

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