EL CURRÍCULUM

Toqué por primera vez un ordenador, en mi empresa allá por el año 97 creo recordar. Algo más tarde, un amigo y compañero también de trabajo me dijo que él se había comprado uno “para leer el MARCA...” ¡Coooño, qué caro sale leer el periódico en un ordenador, pensé…! Yo me lo compré ya en el 2002 pero por pura curiosidad del artefacto, y para no quedarme atrás con aquello de las nuevas tecnologías. Y vale, confieso que sobre todo, lo compré para ripear los DVD’s originales del videoclub y hacerme copias piratas; privadas, pero sí, piratas. Siempre he adorado el cine, soy un coleccionista compulsivo, y tal y como está el mundo siento muchísima simpatía por los piratas… Pero también lo compré para rotular y pintar murales, ya que lo hacíamos a mano, con escalas matemáticas, escaleras, papel y lápiz y pinceles y pinturas. También he adorado el dibujo desde bien pequeño.

Yo lo que entendí, en principio, fue que un ordenador era en esencia algo así como un armario, en el que se podían guardar solo dos cosas: una especie de herramientas, y lo que hacías con ellas. Una máquina de escribir, y los textos que escribes. Un tocadiscos y tus discos. Un teléfono, y tu agenda y la lista de tus llamadas. Una cámara de fotos, un laboratorio profesional, y las fotografías que haces. Una mesa de dibujo técnico alucinante, y los diseños que con ella creas. Un lienzo y tus pinturas. Una cámara de cine y tus películas. Una brújula, una linterna o una calculadora, y hasta un telescopio o un mapa de carreteras terráqueo, global… Sólo había un problema: el de aprender a manejar todas esas herramientas.

Empecé con lo del diseño gráfico por lo de los rótulos. Pero luego, cuando compré la cámara me dió también por lo de la fotografía digital, y he de reconocer que fue todo un descubrimiento… Más tarde, empecé hasta a editar vídeo profesional y a diseñar en 3D. Y ahora, desde el 2016, me ha dado incluso por escribir y guardar lo que escribo.

Mi primer ordenador, con 128MB de RAM, pesaría más de treinta kilos contando la torre con el disco duro, la cámara de fotos y la impresora; el escáner, el monitor, los altavoces y el micrófono; la disquetera externa… Mi teléfono móvil, ahora, con 8G de RAM pesa poco más de cien gramos.

¡Qué cosas…!

El ordenador siempre ha sido una extensión de mí mismo, un medio de expresión más, de comunicación. Una herramienta. Y no te digo nada cuando lo de la explosión del rollo multimedia de internet, y más tarde, éste de las redes sociales.

Yo, ya sabía dibujar, hacer fotos, rotulaba con exactitud cualquier superficie, y pintaba con todo detalle murales enormes… Yo ya sabía del cine, de su historia y de sus trucos; tenía mi colección de discos originales de jazz; y también leía con voracidad aunque no escribía.

…eeen fin, que creo estar más que suficientemente preparado para el desempeño del trabajo que Ustedes demandan.

Visiten mi blog 🙏 www.historiasenunfolio.com

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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