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leer, escribir, leer, escribir...

MI SOCIO

No siempre puedes decir que le has cambiado los pañales a uno de tus colegas. Es extraño, lo reconozco. Pero por eso le conozco tan bien, y encima lo quiero casi como a un hijo; pero insisto, casi: no es mi hijo, aunque quizá sí el mejor si no uno de mis mejores amigos. Una especie de socio especial.

— Eres un cascarrabias, siempre me estás riñendo.
— Muy bien, a partir de ahora me vas a dar igual del todo, completamente igual; no me importarás nada, como si fueras un crío cualquiera de los muchos que me cruzo cuando voy por ahí, por la calle…
— Vaaale, ríñeme.

El socio, es una figura que se ha ido perdiendo pero que yo reivindico. Ya no confiamos lo suficiente los unos en los otros para tal grado de relación; para, como dice el castizo “jugarte los cuartos” con él o por él. ¡Ay la confianza…! Como mucho, tenemos buenos amigos, pero con los que llevamos el cuidado de no jugarnos nada verdaderamente importante, y que podamos perder además de a ellos mismos; o conocidos sin más, tal vez colegas de infancias, de ciertos gustos o profesiones; pero ya, casi nadie tiene un socio… Yo, sí.

Como sus padres estaban separados casi desde antes de que él naciese, recuerdo con qué ternura me preguntó ya con cuatro o cinco añitos, que qué era yo de él… Si algo así como un tío suyo, tal vez como una especie de padre postizo, o quizás un abuelo extra; no lo tenía claro el pobre. “Nada de eso, yo soy tu socio…” Se lo dije tal y como me salió. Y ahí se quedó la cosa. Yo, salí del brete dialéctico de explicarle al crío, que amo a su abuela y vivo con ella pero no soy su abuelo; que lo he criado y le riño a diario pero no soy su padre; y que lo quiero muchísimo pero que él no es nada mío. Él, era ni más ni menos que mi socio.

Me deshago de cariño cada vez que recuerdo la inocente expresión en su carita, al hacer como que entendía aquéllo que yo le intentaba decir con lo de socio… Luego, me abrazó con mucha fuerza…

Qué bonito, qué gracioso y qué entrañable. ¡Quiero a ese chico…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DESDE EL OSTRACISMO…

¿Realmente nos comportamos como seres humanos en las redes sociales, o como simples muros en los que rebotan porque nos la sudan, las cosas que pasan ante nosotros? Así, sin más, deslizamos había arriba nuestro dedito índice… ¿Es culpa nuestra, de nuestro nivel cultural, moral, o lo es de ésas mismas redes sociales…? ¿Éramos así ya antes: así de fríos y de lejanos…?

Entonces, a la solidaridad se la llamaba piedad, a la ayuda compasión, y a la necesidad socorro… España, sola, y en unos tiempos en los que no había ni democracia ni autonomías ni subvenciones ni bancos; en los que de tan pobres no habían ya no lujos sino siquiera caprichos; y en los que sólo había un político que encima decía aquello de “haga como yo, y no se meta en política…”

Tiempos durísimos, en los que a la desigualdad se la llamaba pobreza; simplemente pobreza… Aquella pobreza desoladora que campaba a sus anchas; pobreza vital, mental, terrible, total.

Pero por otro lado, cuentan mis padres y contaban mis abuelos, que en sus tiempos de niñez, o de postguerra y de verdaderas necesidades -finales de los pasados años cuarenta- ningún vecino que se lo podía permitir consentía, que se pasase hambre ni necesidades cerca de él -en su red social diríamos hoy

Nunca, esperaban ayuda externa ni por supuesto subvención alguna, ni a que vinieran del ayuntamiento o de tal o cual ONG, para apiadarse y ocuparse de sus prójimos; se apiadaban y ocupaban ellos mismos; solos… Todos, tenían a algún paisano menesteroso al que dar de comer, de vestir, o al que dar trabajo; gente, con hijos a los que ayudar o bien pagando sus estudios, o procurándoles cobijo e incluso buscándoles futuro…

Y sí, vale. Las redes sociales han venido para quedarse. ¡Vaaale…!

Los seres humanos siempre hemos buscado, hemos pretendido, o hemos intercambiado algo; nos ha pasado desde siempre… Pero ahora, con tanta inteligencia artificial rondándonos, tanta publicidad agresiva, tanto algoritmo tramposo y tanto bot espía, la verdad es que ya no sé, si considerar como humano a todo aquello que interacciona, usa o comenta, controla, censura o infecta, el feisbuc éste, y por ende casi todas las demás redes dizque sociales…

Y yo, como soy perro viejo y ya en el 2008 estaba en el rollito éste del feisbuc, recuerdo, cuando no era así ni mucho menos. Nos han tangado… Nos están dando gato por liebre encerrándonos, en un corralito ideológico en vez de disponer de una verdadera red social libre. Sufrimos una censura descarada, en vez de disfrutar de una verdadera forma de comunicación. No sé porqué, nos estamos conformando con una dictadura de pensamiento y por ello de palabra y obra, en vez de luchar por conservar una democracia libre de opinión y expresión…

Cómo el hámster, que histérico al no concebirse fuera de su jaula, cree que quizá es libre porque corre moviendo la rueda de la noria… Y lo que no sabe el pobre hámster es, que lo único que hace en realidad, es servir sólo de entretenimiento a los dueños de la jaula.

Ahora, que me liberado yéndome de feisbuc, y he comprobado que muchos de vosotros todavía me buscáis y me leéis; he de daros la gracias y de confesaros que para mí, cada uno de vosotros sois un verdadero lujo…

Las estadísticas de mi blog dicen, que si bien por negarme a pasar por el aro censor del feisbuc he perdido a más de la mitad de mis lectores; también es un hecho que sois todavía muchos, los que sin pasar por ese aro, parece que seguís queriendo más…

Estando en feisbuc, cada día, me leíais más o menos unos doscientos de vosotros… Y parece ser que ahora desde éste mi ostracismo voluntario, todavía me buscáis todos los días, compartís mis escritos, y me leéis, unos ochenta o noventa. Más o menos, unos veinticinco mil al año…

Lo que yo digo: sois todo un premio.

Gracias, gracias, gracias…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

INMIGRACIÓN ILEGAL

Bungalows Vistaflor. Gran Canaria.

Lo mejorcito de cada casa…

Españoles

Que estemos alojando intrusos ilegales (me niego a llamarles inmigrantes) ni más ni menos que en hoteles, con las excusas primero de que los centros de acogida están saturados, y segundo porque así, además, los trabajadores de esos establecimientos no pierden su trabajo, es de imbéciles, de estúpidos suicidas… Cosas así, no se le ocurren ni a aquél que asó la manteca, ni al que vendió el coche para comprar gasolina, y ni siquiera, a ése otro que dicen que era más tonto que Abundio…

Lo primero que hacen esos intrusos ilegales en el hotelito, una vez que se han duchado, puesto la ropa limpia que les dan y de comida hasta las trancas en el bufet libre, lo primero que hacen repito, es tumbarse a la bartola a media mañana ya tranquilos en una de las tumbonas de las terrazas, y llamar sin falta a sus familiares para convencerles de que se vengan echando ostias pa’cá… Que ésto es Jauja.

Y quién paga semejante despropósito y a quién beneficia, convendréis conmigo que está muy claro. ¿No…?

La ignorancia

La cobardía

La traición

La maldad

Repetid conmigo: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Otra vez: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Y una más: Vaaamos…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

La costumbre de mi abuelo…

Historias de Paco Sanz

“Señor, me sedujiste, y yo me dejé seducir”. Eso se repite el cartujo en el recogimiento de su celda. Está a veces encantado, y a veces espantado por eso. A mí me pasa también con ella; ella, a veces ella, esa persona, y a veces la vida entera. A ella no me une sólo el amor, sino el espanto, será por eso que la quiero tanto.

Por seguir con la costumbre de mi abuelo, y su manía de hacer pareados, o de hablar siempre de un modo poético, proverbial: El “Ser” que puede ser comprendido, es lenguaje. El lenguaje que se ha quedado sin “Ser” se convierte en charlatanería. Hace falta mucho silencio para que la frase se haga proverbial. Para que llegue a su “altura”.

Recordaré siempre a un niño que una vez, le dijo a su abuelo cuando yo estaba hablando con él: “Abuelo, este señor habla como si estuviera leyendo un libro”. Y su manera de decirlo. Ya me gustaría a mí escribir como si estuviera hablando con ése niño, que por todo lo vivido, nunca he dejado de ser. Pero lo que hago es escribir como si estuviera prestando por fin atención a la música, como si estuviera andando, un poco como el que sale a darse una vuelta, para despejarse.

Pienso que la buena escritura, la buena música, invitan a levantarse, a ponerse en marcha, a ponerse a bailar. Se escribe con la mano, pero se da testimonio de lo bien que se lee con el pie. Leyendo o escuchando música hay que darse cuenta de que el pie levanta la oreja. Los dedos del pie se levantan no sólo para andar sino para leer, para escuchar.

En uno de los paseos que me di este verano, vi a un viejo leyendo un libro en un banco del parque. Lo hacía sin gafas, por deformación profesional pensé, a ése ya le han operado de cataratas, y bachiller que es uno me fijé en el título del libro: “Ética”. No me costó mucho identificarlo porque es un libro de esos que adornan mi biblioteca y de los que nunca he conseguido deshacerme. Una persona leyendo a Spinoza, en el parque, con mascarilla y todo, ¡qué nivel!

Un motivo plausible para que los mayores sigamos leyendo, es la creencia de que no somos verdaderamente viejos hasta que no empezamos a sentir que ya no tenemos nada que aprender. De hecho, la disminución del volumen prefrontal que aparece junto a las dificultades de aprender y ejecutar nuevas tareas a los viejos, sobre todo con retardos de larga duración y con distracciones invalidantes durante ellos, se debe más a la pérdida de sinapsis y reducción de espinas dendríticas, que a tener menos número neuronas porque se hayan muerto.

La filosofía o la poesía no se estudian, se leen. Lo del estudio tiene un tono muy solemne. Estoy estudiando a Dante suena a mucho más, que estoy leyendo a Dante; en realidad es mucho menos. Nuestra actividad de lectura está dirigida por los objetivos que mediante ella pretendemos; no es lo mismo leer para ver si interesa seguir leyendo, que leer cuando buscamos una información muy determinada, o cuando necesitamos formarnos una idea global del contenido, para transmitirlo a otra persona. No nos perturbará del mismo modo percibir lagunas en nuestra información, en un caso que en otro.

Nos seduce, nos espanta, el Señor o ella, mi vida, del mismo modo. La amo.

Historias de Paco Sanz

Tiempos de autostop

En aquélla, la época de la confianza, y para los que no teníamos vehículo, viajar haciendo autostop era algo muy común, y que nos permitía con cierta facilidad y de forma bastante efectiva, movernos con una falsa sensación de libertad por ahí por el mundo… Confiados, dábamos tumbos de coche en coche; de desconocido en desconocido… Hoy, ciertamente sería algo impensable.

Era una fresca y ya muy cerrada noche de viernes, a finales de septiembre, y hacía autostop a la vez que caminaba de vuelta a mi pueblo. Serían casi las once… Me había parado, situándome bien a la vista, bajo la zona iluminada por el haz de la luz mortecina de una farola solitaria, en el arcén de aquella carretera ya muy a las afueras de Torrevieja. Allí veraneaba mi novia y yo volvía de pelarle la pava… Había hecho el viaje de ida por la mañana en autobús, pero preferí aprovechar el trajín de la gente, de marcha en la carretera y moviéndose de aquí para allá un viernes por la noche, para volver a mi pueblo como tantas otras veces hacía; gracias a la suerte y a la amabilidad de algún samaritano al volante…

El año anterior, durante mi servicio militar, había estado volviendo a dedo casi todos los fines de semana de Madrid hasta mi casa. Tuve la gran suerte, de un día hacer buenas migas con un camionero murciano, que se ve me cogió cariño y por ello se ve que también cogió la costumbre, de esperarme sin falta todos los viernes de la una hasta las tres de la tarde, para ver si yo aparecía por aquella vieja gasolinera de la plaza de Legazpi y bajarnos juntos hasta Orihuela… Yo, le conseguía algo de hachís gratis, y él, encima, me invitaba también a merendar en alguna de las paradas que hacíamos durante el viaje… Cuatrocientos cincuenta kilómetros; más de siete horas juntos por aquellas carreteras nacionales… Un gran tipo.

Por fin, paró aquel Seat 127 azul oscuro, dos puertas, del que se bajó el copiloto reclinando el asiento diríase que como con algo de prisa, y haciéndome gestos para que entrara y me sentara atrás. Les di las gracias, aparté una especie de palo que había en el asiento, me senté, y arrancamos… Eran dos tipos jóvenes, normales, de los que no recuerdo casi nada salvo cierto mal olor en el coche y un clarísimo acento murciano. Noté eso sí al principio del viaje, unas extrañas miradas entre ellos y un incómodo silencio. Al buen rato, fue el conductor el que rompió la aspereza de aquel silencio al decirle a su amigo que se hiciese un porrito y preguntarme, si yo fumaba hachís… Y sí, fumaba.

Sonaban los Amaya en el radiocasete: “¡Vete, me has hecho daño, vete…! lejos de aquí, ¿qué quieres de mí…?”

¡Qué cosas…!

Me extrañó no ver al copiloto calentar la china antes de liarse el canuto, pero no le di más importancia cuando me lo ofreció para encenderlo. Desde la primera calada noté un sabor metálico y bastante extraño que atribuí a chocolate de mala calidad; cosa que, por educación y ya que yo era el invitado, ni siquiera les comenté a aquéllos mis amables y enrollados benefactores…

Pero fue en el momento en que tras unas caladas le devolví el porro, y me eché hacia atrás recostándome en el respaldo del asiento trasero, cuando noté el trancazo, el ciego, el pavo que me subía… Parecía que de momento me hubiese hincado entera una botella de vino tinto; todo me daba vueltas. Yo, estaba más que acostumbrado a fumar de todo, beber de todo, y hasta que se acabase todo y del todo… Pero aquel pedo, ese ciego tan espeso, semejante curda, no la cogía yo tan fácil así con tres o cuatro caladas de porro. Ni mucho menos. A saber qué coño era aquéllo

En aquel momento, aturdido, me di cuenta de que el coche abandonaba la ruta lógica para llegar a mi pueblo, desviándose por un caminucho a la derecha; oscuro por completo… Mareadísimo, no sé cuánto tiempo pasó hasta que pararon los tumbos del coche por aquel camino; fue entonces, cuando aquellos dos crápulas se volvieron hacia mí, casi al unísono… El copiloto era el que esgrimía la navaja, mientras el piloto gritaba que me rajarían de alto en bajo si no les daba toda la pasta que llevara encima ¡Pero ya, ostias…! ¡Vamos, vamos…!

Recuerdo muy borrosamente las caras que al mirarse pusieron, cuando al entregarles sumiso y ciego perdido mi cartera, comprobaron que llevaba escasamente el equivalente a cinco pavos actuales. Ternos, blasfemias, amenazas… ¡Bájate coooño…! ¡Que te baaajes…! ¡Ostiaaass…!

Con el ciego tan bonito que llevaba yo, recuerdo que era como si, en una nube, me la sudase todo el capullo. Y no sé porqué, agarré el palo… Ya estaba claro que aquellos dos gañanes, ni pretendían ni creo que podían hacerme mucho daño. Solo querían lo justo para un pico, o de lo contrario no hubieran subido al coche a un matao sin un duro encima. Y además, a estas alturas ya, habrían usado la navaja…

El caso es que con las puerta abiertas del coche, con aquellos quincallas gritándome como locos para que me bajara, y parapetado tras los asientos delanteros, me sentí como un gato atrapado pero seguro, apestillado en la parte de atrás de aquel coche y con un palo en la mano… Con el subidón que llevaba no sabía yo, siquiera dónde estaba; y ni de coña estaba dispuesto a quedarme allí tirado no sé dónde y en completa oscuridad… Yo no era ningún alfeñique, y serían ellos, los que tendrían que bajarme por la fuerza…

“¡Y una mierda…!”

Lanzándoles todo tipo de tarascadas desde el asiento de atrás cada vez que intentaban acercárseme, tuve la ocurrencia de decirles que yo ya había cooperado, coño… y que lo mínimo que podían hacer si no eran un par de hijosdeputa sin entrañas, era dejarme en un sitio donde yo al menos, me aclarase para llegar aunque fuera a rastras a mi casa…

Al final, no puedo decir que llegásemos a un acuerdo sensu stricto… Pero ¿cómo llegué a mi casa? ésa, es otra historia…

Sólo sé, que al poco me compré un coche…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Qué tiempos éstos…!

La primera potencia mundial dicen que son, y lo son sin duda; todavía lo son…

En 1977 ellos solitos lanzaron la Voyager 1 que hace ya bastante tiempo -en 2012- traspasó los 19.000 millones de kilómetros que delimitan la heliopausa: los inicios del espacio exterior, fuera de cualquier influencia gravitatoria o lumínica de nuestro Sol… Fueron capaces ellos solitos, de poner un disco de oro puro grabado con información humana esencial, en una nave espacial-especial, que ya viaja rumbo a otros mundos ajenos a los de nuestra Mater stella

Mira, que ahora envían también unas sondas espaciales de tecnología fabulosa, a Júpiter, a los anillos de Saturno, y hasta a Caronte y otras lunas de vete tú a saber dónde… Por no hablar de esos ingenios mecánicos polifacéticos, que hollando suelos extraterrestres, tanto asombro y tanta ciencia están descubriendo justo en el patio de atrás de nuestra casa la Tierra: Marte…

¡Qué cosas…!

Serían capaces de oír si quisieran, hasta la mínima huella sísmica de la caída de una maceta en el otro extremo del mundo. Pueden detectar cualquier pequeño asteroide, y medir con precisión relojera su orbita a no sé cuántos cientos de millones de kilómetros de distancia…

Pudieron, hace cuarenta años, localizar y recoger a salvo a unos tipos caídos en medio de la inmensidad del mar, a los que antes habían enviado de excursión científica a la Luna gracias a llevar una bomba en el culo, y metidos en una nave espacial-especial diseñada para tal propósito…

Ahora mismito están preparando en la Luna parece que bases habitables, y preparando los portes: posibles nuevos viajes rentables a la Luna… Han encontrado algo de agua y por ello algo de posible energía utilizable, dicen… Y también dicen, que quieren promover el turismo dizque lunar, y aprovechar de paso ciertos recursos minerales y tal…

Pues coño, yo creo, que por todo lo anteriormente expuesto no debería serles tan complicado, el contar, en el siglo XXI, los poco más de ciento y pico millones de votos ciudadanos que vota la primera potencia mundial… ¿No?

¿Más de doscientos años votando, y ahora resulta que no se aclaran con un ábaco en las manos; que no saben contar…? Yo no me lo creo. Y sí, ya sé que todo esto ha pasado antes. Sí, pero no así: con estas herramientas nunca…

Que no nos engañen: “Si ves las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar…” Y más aún, si es el vecino que lleva la pistola y tiene el dinero…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

COMITÉ CONTRA LA DESINFORMACIÓN

¿¿CÓOOMO…😳??

Pues no que, después de que un troll energúmeno se cansara de llamarme fascista de mierda entre otras muchas lindezas, y justo en el momento que yo me defendí calificándole de mierda roja y asegurándole, eso sí con corrección, que de tan maleducado le saltaría los dientes si lo tuviera enfrente, va el feisbuc e ipso facto me bloquea la cuenta… Hasta ahí podría entenderlo, por voceras que soy. ¿Pero qué curioso…? sólo me la bloquean a mí.

Unos, usan constantemente y sin recato la mentira, el odio larvado, la desmemoria histórico-democrática, y el burdo insulto… Y resulta que otros, no pueden siquiera defenderse usando exabruptos parejos a los que reciben, porque son bloqueados siempre y al instante como si fueran niños castigados a la silla de pensar.

Ya estoy hasta el capullo de esta red social convertida en asocial, que como araña te atrapa en su tela pegajosa, y una vez inmovilizado al embobarte con tanta basura ideológica y publicitaria, finalmente se alimenta sorbiéndote los fluidos vivos que aún queden en tu intelecto, o en tu criterio…

Tres días de bloqueo dicen; y una mierda. Que le den definitivamente por el culo al feisbuc éste: he eliminado por completo mis publicaciones y mi cuenta, y la de istagrán también. Harto estoy de este corralito, me voy.

– “¡Si me queréis, irse…!” dijo Lola Flores aquella vez agobiada entre la muchedumbre… Para encontrarnos, algunas veces hay que irse.

¿Hay vida fuera del feisbuc y del rollo éste de las redes sociales…? Mi padre no supo lo que eran, y el rojo de mi tío Miguel, o ahora mi amigo Eugenio, tampoco… José Luis Garci no las tiene, ni Jiménez Losantos. Ni Escohotado o De Prada. Muchos tienen a un negro a cargo de sus redes; y yo, ya estoy negro pero de gangrenarme el ánimo, sufriendo esa vorágine de desinformación sesgada y prostituta, administrada por no sé qué infame empresa, ente, o siniestros personajes…

Me arrogo el mérito de ser una de las muchísimas personas, censuradas a los pocos minutos -diez o quince- de conocerse la oficialidad de la entrada en vigor de esta mierda de comité contra la desinformación, que esta mierda de desgobierno rojo se ha sacado no de la chistera sino de la faltriquera, cual navaja trapera… Así reventara, el que haya decidido dar luz verde a un puto comité de censura pura y dura…

Lo he borrado todo. Estoy muerto para feisbuc, o eso me creo… ¡Qué alivio…! Y sé, que el no participar hoy en día del rollito éste de las redes sociales, es una forma voluntaria de aceptar la condena a un tipo de ostracismo. Sí, pero bendita condena y bendito ostracismo que me liberan de este mundo mentira y virtual tipo Matrix, en el que o caminas en el mismo sentido que camina la multitud, o eres una anomalía, un dejavú, un peligro, y por todo ello un objetivo a eliminar…

Y como para el feisbuc éste, parece ser que fuésemos unas meras mierdas secas que flotaran en su sentina de aguas fecales, flotamos sí, pero nadie distingue nada entre tanto detritus al no vernos unos a otros, casi ahogándonos en basura mediática…

¿Entonces, qué coño hacemos aquí dentro, si es un sitio donde ni se nos estima ni se nos respeta…?

aaanda y que le den…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

¡ MANIFESTACIONES PERO YA…!

Érase una vez, en un país que si nos descuidamos dentro de poco estará muy muy lejano y de cuyo nombre no hay día que no me acuerde, no ha mucho tiempo que vivía gente tranquila, alegre, laboriosa y confiada. Un pueblo que podía hacer planes a largo plazo porque las instituciones funcionaban, se respetaba la ley, y a los políticos todavía les quedaba algo de vergüenza… Pero llegaron unos bárbaros sin memoria ni cultura suficiente, mérito ninguno y sin escrúpulos… Un puñado de mañacos adanistas, chulos, faltos tanto de moral como de una mínima educación y hasta de aseo… Y trajeron espíritus macarras, lenguajes soeces, modales sin desbastar…

eeen fin…

¡Vamos a la calle todos, pero ya…! Pero vamos a dejarnos de pegar fuego a contenedores por ahí ni ostias. Ni que fuésemos borrokasSi hay que salir a la calle a manifestarnos que sea por algo digno y de forma digna, coño. No somos hienas peleando carroña ¿o sí…?

Paz señores, paz siempre. La única guerra justa sería una guerra a la defensiva pero ya no las hay defensivas; ya no quedan. En todo caso serían un oxímoron porque toda guerra ha pretendido siempre una derrota. Entonces, vamos todos a las calles sí, pero no a la guerra. A la paz.

Vayamos a las calles, sí pero como se hacía antes, como al principio, con redaños: esgrimiendo una barra de pan en una mano y en la otra a nuestros hijos y a nuestros viejos enseres; para que se nos vea tal y como somos de verdad… Vayamos sí, pero para ver cuántos y cuántos somos, y para comprobar lo mucho que todavía nos queremos… Salgamos todos, pero para saber cómo estamos de humor haciéndonos reír unos a otros; o para saber qué o cuál coño necesitamos de verdad… Tomemos las calles pero yendo a por algo digno; vayamos a esa manifestación con un pan en una mano y una flor en la otra; vayamos, a por algo que sea para todos, a por algo en beneficio de todos...

¡Y ojo…! Hay que reventar esta basura de redes sociales ya, de verdad… Pero no solo porque no nos informan realmente de lo mal o bien que van las cosas, sino porque encima, no nos sirven tampoco para insuflar de forma colectiva y manifestar las ganas que en verdad todos tenemos de vivir intensamente, de innovar, y de buscarnos y ganarnos justo ésta vida nuestra, aunque haya a quién pueda parecerle una vida de mierda…

Yo recuerdo, en los inicios, cuando era solo y puramente viral, todo este rollo de caralibro y demás plataformas virtuales junta-gentes… Y lo era porque de verdad funcionaba eso de los like: cuantos más tenías más gente te veía, compartía, se corría la voz, y tal… Y claro, poco a poco creabas tu red social. Así de sencillo. Pues con una idea tan bonita y que funcionaba tan bien, en vez de buscar, o al menos no interferir en la difusión espontánea del talento y de la verdad de las cosas, estas redes siniestras se decidieron por lo que se llama monetizar la idea: o sea, importa una mierda la calidad de tus habilidades, solo quieren dinero…

Ahora, esto es basura publicitaria; da igual lo bien o mal que escribas, pintes, cantes, fotografíes o esculpas… Ahora algo, decide por su cuenta que sólo si gastas dinero tendrás audiencia. ¡Ah amigo, así cualquiera…! Pues que les den ¿Porque para qué queremos entonces estas redes dizque sociales, si en absoluto nos mejoran siquiera socialmente…?

¡Vamos a la calle todos, pero ya…!

Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DE DIFUNTOS…

Historias de Paco Sanz

Ya sé que mi familia no es la leche, que no soy yo el centro del mundo, ya sé que no es lo consciente lo determinante en mi mente, que no es mi cultura la mejor para todos, que no es mi especie la primera que se creó ni la que sobrevivirá a las demás, que no podemos seguir manteniendo que la inteligencia es anterior a la vida; ya está claro que nuestra sociedad es incapaz de gestionar la vida en este planeta, ya no apunta hacia nosotros el fin de la evolución, no está la tierra en el centro del Universo.

No tenemos razones para creer que éste es el único Universo posible, aunque solo sea porque la mayor parte de la materia de este Universo parece ser materia oscura, no-bariónica, materia de un tipo distinto a aquél del que nosotros estamos hechos.

Hay que desandar este camino y volver hasta los míos, hasta el logos y el yo, hacia mí, hacia el que todos los objetos del Universo perpetuamente confluyen, para el que todos los enunciados han sido creados, para así dar fe de su sentido. Para cambiar esta sociedad, para llegar a ser la especie que nos sucederá.

Si hoy tenemos el genoma, un disco duro que almacena más de veinticinco mil genes y que sirve como plano guía, como modelo para formar nuestro cuerpo, ¿tendremos en el futuro, otro disco, al que podemos llamar conectoma? ¿Lograríamos así sacar la mente del cuerpo? ¿Habrá en el futuro bibliotecas de “almas”, con nuestra memoria y nuestra personalidad almacenadas en un disco?¿Podrá tener conciencia mi conectoma tras mi muerte? ¿Podría yo perpetuarme en él?

El individuo humano puede ser comparado a una gota de agua, que al final de su existencia temporal se une al mar de la Divinidad. El temor a la pérdida de la individualidad, puede conducir a la pretensión de perpetuarla como única forma de realizarla. Pero, ¿qué somos?, ¿la gota de agua o el agua de la gota?

Ahora que se muere más gente que nunca en anteriores tiempos de paz, no nos dejan ir a los cementerios. El 1 de noviembre celebrábamos el día de todos los santos y el 2 el de todos los fieles difuntos. También para celebrar hay clases. Ya puestos el 3 podríamos celebrar el del resto de los difuntos, que no son ni santos ni fieles. Pero bien pensado a esos mejor dejarles en paz. Perpetuamente también.

La idea escéptica de que el mito es falso es tan tonta, como la idea religiosa de que es verdadero. El escepticismo es el heredero de la religión, y como todo heredero, está demasiado interesado en la perpetuación del material que hereda, como para no ser secretamente respetuoso con él.

Me he parado a pensar en la fidelidad de los difuntos. Mis únicos difuntos fieles, a los que guardo fidelidad, con los que siempre estoy hablando están para mí en los libros, en las viejas poesías. Sigo, ahora más viejo y confinado que nunca, con ellos: “Retirado en la paz de estos desiertos/ con pocos, pero doctos libros juntos,/ vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos”.

Sigo en el desierto, con Burton, allí: “El frío del pesar entumece mi pensamiento/ creo oír el toque de difuntos/ al apagarse por aquella fina línea azul/ el tintineo de la campana del camello”. Y en fin, y por seguir agavillando: “Ayer se fue: mañana no ha llegado/ y hoy se está yendo sin parar un punto:/ soy un fue, un será y un es causado./ En el hoy y mañana y ayer junto/ pañales y mortaja, y he quedado/ presente en sucesiones de difunto”.

Historias de Paco Sanz

Caminante, no hay camino…

Respuesta a un TLP…

Que sepas, que no tienes pinta ninguna de estar trastornada en forma alguna… Ojalá pudiese yo ayudarte. Consuélate, sabiendo que la solución que tanto buscas la llevas dentro, la tienes ya…

La primera vez que vi una foto tuya, enseguida, como en un flash, me vino a la mente el semblante de tu padre… Y no sé porqué tengo la impresión de que aparte del enorme parecido físico y de su misma mirada, y por lo poco que yo sé, tienes también algo de aquellos legendarios cojones, de la misma impulsividad, garra y mala leche que tenía él. Vas bien…

Con el paso del tiempo y cuando él y yo ya nos conocíamos un poco, muchas veces le dije a tu padre medio en broma medio en serio, que si en vez de conocerle así peladito y de militar, le hubiera conocido con las greñas que se gastaba de civil, seguramente ambos hubiéramos terminado mal: peleándonos… Él era un heavy con cadenas, melenudo, macarrón y del Foro; y yo, era como un poco más moña y más formalito, de pueblo… Muy diferentes sí, pero teníamos en común el que éramos casi igual de altos y de bragados, de golfos, porreros y bebedores, de cabras locas; pero también de buenas gentes, nobles, cabezones, duros aunque sensibles, cumplidores…

Ambos éramos de los bajitos de la Compañía, pero en nuestro caso se debía a lo mucho que nos pesaban los huevos… Y claro, a mala ostia no nos ganaba nadie. Y recuerdo lo mucho que nos extrañamos primero y nos cabreamos después, cuando sin venir a cuento, nos ascendieron una mañana a cabos de cuartel. ¿A santo de qué…?

¡Qué ostias cabo me cago’n el Calis…!

Ninguno de los dos queríamos serlo, y fuimos a protestar y a pedir explicaciones a los oficiales quienes nos dijeron que “chitón chaval y ajo y agua…” Que la decisión estaba tomada y era irrevocable. Nos habían estado observando con detalle durante las semanas que llevábamos allí y confiaban en nosotros; en cómo reaccionábamos… Que nos fuéramos haciendo a la idea.

Lo pasamos muy mal y en muchas ocasiones, pero porque siempre teníamos la obligación de llegar a la marca fijada en el mapa; conseguir el objetivo no era una opción… Al precio que fuese había que sortear los obstáculos; daba igual el tiempo que se tardase; daba igual lo mucho que costase llegar…

“No hay a su pie risco vedado,
sueño no ha de menester.
Quejas, no quiere…
Donde le llevan, va jamás cansado.
Sumiso, valeroso, resignado,
obedece, pelea, triunfa,
y si es menester muere…”

Jamás he tenido soluciones ni para mí mismo. Pero como tú pareces ser casi calcada a cómo era tu padre, no te preocupes mucho porque solo tienes que seguir siendo justo así, justo como eres… Estás hecha de buena madera seguro. Y seguro, que ya sacarás cuando llegue el momento y sea necesario, los arrestos suficientes para sortear el obstáculo que sea…

Y mientras, cuídate siempre mucho, cultívate y lee mucho, viaja mucho y ama mucho, enamórate intensamente… Disfruta, goza dejándote penetrar por el mundo y penetra tú en sus caminos… Y pregúntale a tu padre. O a tu madre, que seguro es una santa, queriéndoos como os quiere a pesar de los berrinches que seguro tú y tu padre le dais…

Dales un beso muy fuerte de mi parte…

Abrazoooooss

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ESPAÑOLES IMBÉCILES

Que se dejan insultar…

Para una parte considerable de españoles -imbéciles- parece que no hay ninguna diferencia, entre el mecanismo mental que los impulsa a votar sí o sí siempre a su partido político de toa la vida, y el que los impulsa a ser un forofo irredento de su equipo de fútbol manque pierda… Piensan con y como el culo… En vez de votar con la cabeza y el bolsillo, votan con los cojones y el corazón; y claro, así nos va a todos.

¿Cómo es posible que tipejos siniestros y vacuos como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, hayan accedido ni más ni menos que al gobierno del Reino de España, cuando se ciscan en público y en privado tanto en la mismísima España -de la que han estado mamando- como en su Monarquía, en su Constitución, en su Himno, en su Bandera, en su Historia, en sus Muertos, en su Gente…?

Cuando mis hijas me preguntan que qué coño pasa en nuestro país, que porqué nuestros políticos tienen la cara taaan dura, me quedo sin palabras… Esta poca vergüenza no se la explica nadie, si no fuera porque pareciera que a aquellos españoles imbéciles se la suda todo…

Y no sé porqué tengo la sensación de tener, en la parte que me toque, alguna culpa de cómo está nuestro país; por no haberlo hecho lo suficientemente bien; por no haber hecho lo bastante…

A mi generación nos regalaron una recién estrenada y por ello defectuosa democracia, y en cierta forma sabiéndolo, no la hemos perfeccionado corrigiendo sus fallas sino que las hemos utilizado, pareciera que para hacernos trampas y quebrarnos al solitario… Tanto hemos utilizado la Constitución y las leyes de forma torticera y prostituta, que hemos llegado a ver normal el que muchos se las salten a la torera, y la quiebren, para salirse con la suya.

Y así, tenemos ahora amorrados al gobierno a una gentuza, que odia a los españoles hasta tal punto, que en su día usaron el terrorismo sin piedad para conseguir sus fines y encima, ahora, lejos de renegar de aquella no tan lejana barbarie asesina, la exhiben en nuestra cara en el Congreso de los Diputados como si de un mérito democrático en nombre de Franco se tratara, cuando lo que odiaban y mataban eran, siempre, y simplemente, españoles…

– Me cago en todos sus muertos.

Otros, que no se cansan de traicionarnos saliendo cansinos cada dos por tres al balcón de la Generalidad, a proclamar la republiqueta ésa que no tienen los huevos ni el apoyo suficientes para ganar por la fuerza y con una revolución en las calles, que es como se consiguen esas cosas: luchando con cojones, con sangre y víctimas, en las calles… Como a ellos les gustaría.

Cobardes unos y otros; pero igual si no más cobardes nosotros que lo hemos consentido…

El caso es que yo soy español y no me importa todo una mierda… Y no soy seguramente un tipo ejemplar, pero lo que nunca he sido, ni por mi educación se me ocurriría nunca ser, es tan infame y tan ladrón, así de sinvergüenza y malnacido, como así lo son y se comportan, muchos de los que hemos permitido que accedan a ciertos puestos de relevancia política e institucional.

Y claro, ésto no lo entiende nadie, nadie… Ni Dios.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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MONSTRUOS

Historias de Paco Sanz

Leo en una revista de ecología política lo malos que son los de la extrema derecha en ecología, ecofascistas les llaman. Veo un documental sobre lo cándidos que son los activistas en estas cosas. Buenistas les vienen a llamar. La derecha acusa a la izquierda en ecología de falta de cálculo, la izquierda a la derecha de mala voluntad.

La gente que no cuenta no cuenta. Unos por demasiado gusto por los cuentos y otros por demasiado gusto por las cuentas, la verdad es que los de ciencias y los de letras tienen que estar a la greña incluso en biología. Hasta con la gestión, con las palabras y los números de la pandemia, siguen jugando “sucio”.

Para producir un vatio eléctrico se necesitan tres térmicos. Para producir una caloría de alimento son necesarias diez en combustibles fósiles. Cada día como, cada día cargo mis dispositivos. Estoy empezando a mirar los enchufes de mi casa con ojos golositos. Nuestros descendientes algo cyborgs ya cargan cada noche baterías de patinetes, bicis y coches. Supongo que pronto se cargarán ellos durante la noche. Que habrá, un día que se podrá hacer algo parecido a la comida directamente de la electricidad.

Con la energía “limpia”, “renovable”, que viene del sol, me pasa como con el pecado de Adán y Eva. ¿Quién tentó a Adán?: Eva. ¿Quién tentó a Eva?: la serpiente. ¿Quién tentó a la serpiente?: No blafemes, por favor. ¿De donde sale la electricidad que mueve los coches eléctricos?: Del sol, de la lluvia, del viento, gracias a las placas solares, las centrales hidroeléctricas y los molinos. ¿Y la energía necesaria para construirlos?: Calla, no seas aguafiestas.

Seguro que encima me vendrás con el cuento que a veces no hace viento, no llueve y encima es de noche.

La verdad es que desde el punto de vista biológico somos un desastre. Un animal del tamaño del hombre necesita de dos a tres mil kilocalorías al día. Pero usamos alrededor de cuarenta mil, el equivalente a un animal de cinco a siete toneladas. Y encima si viene el covid y tenemos que parar un poco nos deprimimos.

De los conceptos marxistas, el más aplicable a la economía ecológica es el del fetichismo de la mercancía o, en nuestro vocabulario, la ficción de la capacidad de medirlo todo: o sea, el hecho de que no podemos comparar kilogramos de carbón con horas de trabajo humano en las mismas unidades, aunque a primera vista, una medida en dinero o una medida energética los haga conmensurables.

El uso de los combustibles fósiles supuso un salto exponencial en la disposición de energía. Se estima que un barril de petróleo (159 litros) contiene una energía equivalente a 25.000 horas de trabajo humano. La energía que ellos proporcionaron en 1995 equivalía a la de 280.000 millones de trabajadores, lo cual suponía 55 esclavos por persona. No es de extrañar que las guerras del siglo XX hayan sido motivadas en gran medida por el control del petróleo, y que las perdieran aquellos países que no pudieron asegurarse un flujo suficiente del mismo, como fue el caso de Alemania en las dos guerras mundiales y de Japón en la segunda.

En los últimos cincuenta años nuestra demanda de energía ha sido mayor que toda la energía consumida durante la historia humana precedente. Con toda seguridad la historia de la vida en nuestro planeta nunca había hospedado a parejas criaturas. Hay motivos para preguntarse si, por ser plenamente conscientes de ello, no nos hemos convertido en una generación de monstruos.

Historias de Paco Sanz

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TIRICIA

El hecho de cruzarnos con gente casi sin rostro, enmascarados de mirada gacha, esquiva o ensimismada, nos está acostumbrando a algo así como lo que se debe sentir al cruzarse, y tener que interactuar, con uno de esos inquietantes robots cinematográficos cuasi humanos… Es como el miedo, diríase que una especie de leve repulsa o de extraña tiricia, que actúan como freno irremediable ante la posibilidad siquiera del mero contacto físico con un prójimo ajeno…

Repasaba el expositor de los quesos en el supermercado, cuando al girar la vista a mi izquierda tropecé con la hermosísima mirada de los ojos de Manuela; pese a las mascarillas, noté que ella también había reconocido los míos de inmediato. En su mirada gris verdosa leí alegría sincera, sorpresa, alborozo y hasta cierto rubor… ¡Cuánto tiempo y qué bien te veo…! me dijo, sabiéndola yo algo socarrona tras su mascarilla… Y cogiéndole la broma y sonriéndole yo tras la mía, me separé solo un poco de ella para, con intención de piropearla, dedicarle una miradita lenta y de alto en bajo… ¡Pues anda que tú…! le respondí enmascarado…

Sólo la mirada para comunicar la intención. Esas miradas solitarias; besos sin dar, abrazos castrados, amagos de gestos cariñosos que se quedan solo en éso: en gestos o en amagos… Se te va sin querer, un guiño cálido, una mueca apenas de la intención al menos, de querer abrazar, de dar la mano o de chocar las palmas. Pero lo reprimes, porque no sabes si la otra persona quiere o no ser tocada…

Estamos perdiendo la cualidad de lo espontáneo, al aceptar sin rechistar, esta forma forzosa de autismo gestual y emocional al que estamos siendo sometidos, con el uso obligatorio de las putas mascarillas y el mantenimiento del jodido distanciamiento social.

El uso masivo de mascarillas está causando unos estragos en la sociedad tan trágicos, que pareciera, que las propias mascarillas son más peligrosas que el sentimiento mismo de tragedia, que nos provoca el número de muertos que está causando el mismísimo coronavirus…

Mierda de bicho…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL SENTIDO DEL HUMOR

Historias de Paco Sanz

La pandemia arrecia. La tristeza por lo que nos espera también. La tontería se combate con sentido del humor, para la desgracia no sirve. Qué pena. Para alegrarnos la vida en lugar de centrarnos en lo desgraciados que somos por lo de la peste, o para poder perdonarnos lo tontos que hemos sido gestionándola, podríamos intentar reirnos. Lo malo de la tontería es que a veces se ejerce, lo malo del sentido del humor es que muchas veces nos olvidamos de ejercerlo.

Hay que combatir las vanidades personales, las infatuaciones, los tópicos, porque sobre eso se sostiene este lío de nosotros, y de eso se aprovecha todo lo que es tiranía y oscurantismo. El humorismo es lo que merecen los nuevos fanatismos, la nueva desesperación, el nuevo ciclo catequista, la nueva sumisión al martirio. El humorista es un hombre alegre al que ponen tristes los demás. Ramón Gómez de la Serna, el mejor humorista del que recuerdo haber leído, así lo dejó escrito.

Nos dicen que la peste se contagia por aerosoles, que son como una especie de humo de cigarrillo, de humor aéreo. Como la mala leche. Cuando un humor era el causante de alguna enfermedad, se hablaba antes de humor pecante. Sin embargo, cuando la persona tenía equilibrados esos humores, se decía que estaba de buen humor. En nuestros días empieza a ser cada vez más común el humor pecante. Se peca, precisamente, por falta de ventilación, por malos humores. Sólo con el buen humor vamos a poder ver la otra cara de la moneda. Esa moneda que nos empeñamos en que solo tiene cruz.

La pandemia está acabando con nuestro sentido del humor. Poseer un refinado sentido del humor implica una gran capacidad para simular el futuro. Con muchos futuros posibles en la cabeza uno se echa a reír ante cualquier final, a cualquier desenlace le vemos cierta gracia. El futuro al que nos vemos abocados es una atrocidad.

El buen humor relaja el control del pensamiento lento sobre la acción: estando de buen humor nos volvemos más intuitivos y más creativos, pero también menos cautelosos y más propensos a los errores lógicos. El buen humor es una señal de que las cosas van bien en general, de que el entorno es seguro, de que todo está en orden y podemos bajar la guardia. La mala leche nos dice que las cosas no marchan del todo bien, que algo puede amenazarnos y que debemos estar vigilantes.

El dolor y la desesperación deben abrirse al alborozo de la ligereza y la alegría, en el buen humor: ”Toda tarea intelectual es esencialmente humorística”. Así hablaba Zarathustra. Salta la paradoja, la chispa jocosa de la aparente incompatibilidad entre dos ideas, que sin embargo deben ir juntas.

Historias de Paco Sanz

INTELIGENCIA. CONSCIENCIA. DIOS.

Historias de Paco Sanz

De la inteligencia a la consciencia hay una gran brecha. De momento, no parece que la inteligencia no viva, haya podido saltársela. La idea de que existe inteligencia fuera de la vida, inteligencia artificial, la hemos “realizado” ya mediante algoritmos y dispositivos. Cuando esos mismos matemáticos armados con esas mismas herramientas, van al origen mismo de la vida, se dan cuenta de que algo no cuadra.

Pudiera ser, que fuera de una intervención sobrenatural y fuera del ciego azar, existiera una tercera vía para explicar el origen de la vida y la evolución. Vendría a ser como el resultado de una ley natural, de una necesidad inherente a la naturaleza misma. No sé si creerme éso, de que la Inteligencia es anterior a la Vida. Pero veo posible, pensar que algún tipo de inteligencia sea posterior a ella.

«Raffiniert ist der Herrgott, aber boshaft ist Er nicht». Refinado es el Señor, pero nunca malicioso. Decía Einstein. También dijo que Dios no juega a los dados con el Universo. Planck, le replicó en tono jocoso que eso de decir, lo que Dios podía o no podía hacer, era mucho decir… Pero el que existe una especie de ley natural, que tiene que orientar nuestra comprensión, más acá, de la mera probabilidad de fenómenos tan improbables como el que surja la vida, parece que está incluso en la mente de los más escépticos. “Todo es posible” significa que Dios existe. Bueno, pero con condiciones. El mero azar como explicación, no nos basta ni a los ateos.

Ahora, que me encamino hacia mi casa de la eternidad, me da por pensar más en la que me precedió. Los mismos primeros segundos después del Big Bang, ya son un misterio tan grande que no lo entiende ni Dios… Siempre me ha hecho gracia la deriva religiosa de los de la tercera edad: ahora me toca a mí. Con lo joven que me siento… Y como me muevo más a gusto en la biología que en la física, intento entender qué era esa Inteligencia anterior a la Vida. Porque lo de lo anterior al Big Bang, como recordó el anterior papa: “Que no digan nada los que no van a la iglesia…”

En cuanto a la inteligencia que vamos a dejar atrás, cuando no haya vida, me ha hecho volver a pensar en ello, lo de empezar a guardar información en la doble hélice del ADN. Por no decir nada de los intentos de Greg Bear de conseguir alguna manera de introducir información, en un caldo prebiótico, para conseguir que de ahí surja vida y poder enviar esa información, mediante haces de luz láser, orientados hacia entornos de agua y carbono que estén relativamente a nuestro alcance.

En una de las “Pruebas” de la existencia de Dios, se dice, que al poder concebir el ser más perfecto, no podemos concebir el que no exista. Siempre me ha parecido algo así como la “típica” gracia sacerdotal; pero he vuelto a ella, cuando he pensado que el ser más inteligente tiene que ser también el más consciente… Y he pensado en el momento, que supongo que está al caer, en que la Inteligencia Artificial se convierta en Consciencia Artificial… ¿Qué tendremos entonces que hacer con ella…? ¿O qué va a ser entonces de nosotros…?

¡Ay, la consciencia, esa misteriosa capacidad de distanciarse de las cosas para hacerlas presentes! La consciencia, entendida como más allá de la inteligencia, parece ser más que la vida misma… La idea ingenua, de que la consciencia es segregada por la conducta de las neuronas, pero que una vez segregada, adquiere una vida propia… Como Dios.

Historias de Paco Sanz

SEÑORITAS DE SALÓN

En serio: íbamos allí casi casi por amor; y él era mi mejor amigo. Ligaba el pobre menos que el chófer del papa, aparte de por que era algo feíco, porque también entonces era inexperto, inocente; buena gente pero muy cortaíco. Yo, tenía novia ya… Y vaya, digamos, que le había cogido mi amigo mucho cariño, a una de las Señoritas de un salón de ésos que había en la carretera nacional.

Pues resulta, que aquella noche cuando fuimos, las otras Señoritas nos dijeron que habían trasladado de tugurio a su chorba… A otra zona.

¿Cómo iba a dejar yo entonces, sólo a mi amigo y viernes por la noche, subiendo por esa garganta oscura, en busca de un lupanar barato y perdido en medio de ninguna parte…? Al fin, en un collado de aquella sierra, envueltas por la oscuridad entre los montes y donde la carretera se retorcía en una doble curva, languidecían, las luces tristonas y encarnadas del rótulo aquél del puticlub: ‘La Garganta’

Aparcamos.

Sólo fue entrar, y aquella Señorita chisporroteante apareció y se abalanzó al cuello de mi amigo, dándole un beso breve pero con un toque de lengua. Me fijé… Fue un beso de esos calentones, pero como corto, discreto y meloso. Me gustó ella, porque estuvo en ese beso el tiempo justo, para que no pareciese por su parte algo obsceno ni interesado. Diríase que fue hasta sincero; pareció sincero…

Una vez adentro y en cuanto pude reaccionar, me di cuenta de que mi amigo se esfumaba, desapareciendo tras unas cortinillas bamboleándose, al ritmo de la música y del culo de aquella Señorita que tan efusivamente nos (le) había recibido cuando entramos en… no sé cómo describir aquel garito…

Pedí una copa… Girando por ahí, recuerdo los reflejos cutres de aquella bola de cristal colgada del techo, iluminada tan solo por un par de focos uno verde y otro rojo; girando, en el centro de una pista como oscura, cuadrada, y de color como lúgubre; y es que, me mareaba un poco con esa oscuridad y esos tonos verdirojos, mezclándose, girando… El medio porrito que nos habíamos fumado también contribuía a esa especie de mareo, o de sugestión debido a semejante momento… Era la primera vez, lo juro, que yo, siquiera, entraba en un antro así…

A solas, una vez bien acodado en una punta de la barra, y cuando ya me había embaulado bastante más de media copa, noté, que me hizo la muestra una Señora desde el otro extremo de la barra… Guiñándome el ojo derecho, se levantó lenta, dirigiéndose sinuosa caminando hacia mí… De repente, un parroquiano, oculto tras la sombra de una de las columnas del local se le cruzó bamboleante, y mirándola beodo, amenazante y como despechado, va, y le dijo:

– Eres una puuuta. ¿Dooonde vas…?

– ¡Eh, eh, eh…! ¡Deje Usted en paz a esta Señora, pero ya…! Tercié.

– ¿Qué mierda…? ¡Si te pego una ostia te esclafo, mañaco…! Me dijo.

Y recordé, a mi abuelo cuando decía aquello de que cuando no había oportunidad de librase de un problema, pégale tú primero…

Pero oye: en aquel momento, justo, se cruzó entre nosotros un negro enorme, con unas manos y un olor agrio también enormes, para advertirnos de que si no nos estábamos quietecitos lloverían guantás… Y no, yo no conocía al negro ése de nada, pero parece ser que aquel parroquiano borrachín sí… Y oye, mano de santo: le hicimos caso, y de inmediato se acabó la discusión.

Entonces, al girarme, se me plantaron enfrente la Señora y un escotazo, hermosísima; y clavándome con sus ojazos verdes y vidriosos, me agradeció el haber terciado como un caballero; como un Quijote me dijo luego… Me fijé, en que era una hembra andaluza de belleza ya marchita; una todavía hermosura, lejana, de ojos verdes muy maduros, y que seguro tuvo que estar muy muy buena en su día, pero que seguramente había exprimido ya en exceso los jugos de sus deleites…

– “Guapo, estoy a farta de cariño, de caricias, y de amor…” Me dijo, taladrándome lentamente con la coquetería de aquellos ojos verdes, y después, de haberse relamido despacito y golosa el labio superior…

En aquel momento reapareció el cachondo y ruidoso de mi amigo, apartando, medio enredado entre aquellas cortinillas… Había acabado ya de festear y le brillaba la cara, y como en trance, satisfecho él, va y me dice el cabrón:

– “¿Qué, nos vamos ya…?”

Reconozco, que a esas alturas, yo, ya estaba tan encabritado por las hechuras caídas del escotazo de aquella Señora tan atractiva, que hubiera estado dispuesto a todo…

🤣😂

💞

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

BANDAZOS…

Historias de Paco Sanz

Hubo una vez, que tuvimos que enterarnos de que éramos una especie de primos del mono. Del Manual de Civismo para Jovencitas recuerdo un consejo: Si te dicen que el hombre se distingue del mono porque no tiene cola, no remuevas diciendo que sí tiene una.

El hecho de que un hombre se entienda a sí mismo, bien como imagen de Dios o bien como la de un mono que ha tenido éxito, establecerá una clara diferencia en su comportamiento con relación a los hechos reales. También en ambos casos oirá muy distintos tipos de mandatos dentro de sí mismo.

Para que los niños no se comporten como animales, vamos a no decirles que lo son, que descienden de ellos. Es el argumentum ad consecuentiam, falacia muy querida por los antievolucionistas, que hacen como si una cosa fuera verdadera o falsa, según nos gusten o no sus consecuencias. Como exclamó una dama de la alta sociedad, al escuchar las noticias sobre sus menos que nobles orígenes: “Esperemos que no sean ciertos. Pero si lo son, esperemos que no se haga público”.

Veo que la gente descendemos de una larga secuencia de ancestros humanos y animales, en una serie interminable de acontecimientos fortuitos, encuentros accidentales, rapiñas brutales, escapatorias afortunadas, esfuerzos sostenidos, supervivencias a la guerra y la enfermedad. Se necesitó una concatenación intrincada e improbable de acontecimientos para llegar a cada uno de nosotros, una inmensa historia que otorga a cada persona la sacralidad de un sequoya milenario, o a cada niño la exquisitez de un secreto.

Nuestro sistema de vida se ha estropeado, es hora de dejar hacer a la evolución su trabajo. Una vez que la selección natural ha solventado un problema, suele quedarse en esa solución siguiendo la máxima: “Si no está estropeado no lo arregles”. Dicho de otro modo, en ausencia de una presión selectiva para cambiar, los sistemas no se renuevan y ostentan muchas huellas de su pasado evolutivo. Puede, que un proceso se lleve a cabo de una cierta manera simplemente porque primero evolucionó de esa manera, no porque ésa sea en absoluto la mejor y más eficaz.

Tengo miedo de que se nos hinche un lado de la cabeza, debido a que el éxito evolutivo de los hombres rápidos, acabe conduciendo a una hipofunción del pensamiento lento; con la consiguiente hipertrofia de estructuras nerviosas, probablemente del hemisferio derecho, idóneas para reforzar el pensamiento rápido.

Y en la medida que vaya tratándose, más de sintonizar que de hacer encajar; que las cuestiones clave, sean cuestiones más de buen gusto que de buenas razones, tengo miedo también de que acabemos, yendo así, siendo cada vez menos humanos, más mala gente.

Historias de Paco Sanz

ENAMORADO

Historias de Paco Sanz
Siempre me sorprende volver a ver la cara de mi amada. Y no he olvidado nunca la pregunta de un amigo, de esos que dan clases de psiquiatría, de por qué no van al psiquiatra las parejas que siguen enamoradas después de tantos años. Mi padre cuando envejeció estaba celoso de los cuidados que nos daba nuestra madre. Mis hijos hace muchos años que no viven con nosotros. Ahora que tengo mi Santa para mí solo lo entiendo.

Que después de tantos años sigamos enamorados tengo que atribuirlo no sólo al conformismo, o a lo solo que me doy cuenta que por lo visto estaba antes de empezar a vivir con ella, sino también a la tiranía de las costumbres. Una especie de sentido común de aquellos de antes de la revolución: “Ya que no podemos librarnos de estos aristócratas, al menos querámoles un poco”. La vida resultará así más agradable.

Decían que antes pierde el hombre el diente que la simiente. Supongo que entre otras cosas para explicar que los hijos sean de ciertos maridos decrépitos. Me he parecido siempre a mi padre; cuando le preguntaba si era hijo suyo solía contestar: “Al menos te mantengo”. De que la menopausia llegue a las parejas antes que la andropausia, surgen tantas separaciones como de que los hijos se vayan de casa. Cuando todavía era sociable había visto a menudo, como habían maridos que no odiaban a sus mujeres sólo porque las engañasen. Para San Jerónimo, en el siglo IV, no hay nada tan infame como amar a la esposa como a la amante.

Mis amigas viudas y separadas parecen encantadas de la vida. Y demasiadas veces he visto a amigos mucho más felices sin pareja, como para no preguntarme si en lugar de tanto amar, estudiar y aprender, no estaría mejor sin ella.

Supongo que estaba casado ya antes de estarlo. Para los solteros natos no existe el matrimonio. Del mismo modo que algunos maridos imaginarios, que cada noche esperan que vuelva su mujer a pesar de estar viviendo en una isla deshabitada y no haber estado casados jamás, ellos esperan que por fin llegue; encontrar a alguien digno de ser seducido, es su única esperanza. Y si viene, si llama a su puerta, ellos no la oirán siquiera, escucharán tan sólo sus pasos que se alejan y se dirán tan sólo: no ha venido, no es ella. Decía Ramón que el mal del solterón es que se va volviendo viudo.

Los solteros por definición no quieren a los niños, no quieren la revolución. Hay demasiados solteros, ese es el mal de nuestro siglo y de nuestro mundo, está lleno de eslabones sueltos, de especies agotadas en su propia trivialidad, de hombres sin hijos que han perdido el respeto por las cosas necesitadas de un futuro, en el que llegar a ser mejor de lo que somos. Lo contrario de la soltería no es el matrimonio, sino el amor. Y lo contrario de estar soltero no es estar casado sino estar enamorado.

Historias de Paco Sanz

El infierno son los otros

Historias de Paco Sanz

A ciertas relaciones se nos condena. Para hacernos entender que ”el infierno son los otros” Sartre escribió A Puerta Cerrada. Para darnos cuenta de que “será siempre demasiado tarde”, Camus escribió La Caída. A la combinación de las dos cosas cada uno llega por su cuenta.

En Sartre, los tres personajes, que están encerrados en una habitación, se dedican a torturarse. Cuando el ángel viene por fin a abrir la puerta, tienen muchas cosas todavía con las que machacarse y se niegan a salir; la conclusión del ángel es que el infierno son los otros.

En Camus, un abogado encuentra por fin el momento en que empezó a ser una mala persona. Lo encuentra: Es el momento en el que vio a alguien cayendo al Sena y no hizo nada por socorrerle; a partir de eso ya se lo permitió todo. Hubiera querido volver a ese momento y haberle socorrido… Pero suponed, querido maestro, que se nos tome la palabra: habría que cumplir, y el agua estaba tan fría… Pero tranquilicémonos. Es demasiado tarde ahora, será siempre demasiado tarde. Felizmente.

Se achaca a los responsables sanitarios el haber llegado demasiado tarde. Tener que estar cerca de ellos es para muchos un infierno. Están siempre siguiendo protocolos de urgencias. Como si no supiéramos todos que cuando es urgente, es demasiado tarde. Pobres de nosotros.

Ver jugando a estas alturas a los responsables de la gestión sanitaria y política, a lo de derechas e izquierdas, a conservadores y progresistas, es tan patético… Como dijo un viejo pensador, al elegir el mal menor se olvida con demasiada frecuencia, que se elige un mal.

Cuando se acerca el peligro las operaciones de salvamento acaban con la distinción entre conservar y mejorar. Cuando no quedan esperanzas, el que hace como si las hubiera es un quintacolumnista de la catástrofe. A medida que la sombra de lo irreversible va cerrando los caminos, en las sociedades democráticas, el difundir esperanzas debe ser sustituido por el establecimiento de protocolos de urgencias.

Estamos cayendo, y como antes nos iba muy bien el asunto es trágico. Los personajes de la tragedia tienen que ser regios, para que la desgracia, tenga la magnitud suficiente para que al espectador le parezca terrible. La caída desde lo alto es sin duda mayor. Un especialista en caídas era Napoleón. Napoleón fue el hombre de la caída absoluta hacia delante. “Se empieza, luego se verá” era su lema. No se podía pronunciar delante de él la palabra imposible. “Imposible n’est pas français”, es otra de las frases que se le atribuyen.

Dicen los que se han caído que lo que duele no es caer sino el dejar de caer. Por lo visto lo último que oyes antes de perder la consciencia es el ruido de tus huesos al romperse. La caída hacia delante, es lo que entre pilotos se llama volar; y para ciertos vuelos está prohibida la idea de aterrizaje.

Historias de Paco Sanz

MENTE REBAÑO

En un rebaño la paternidad no sabes bien lo que es. La seguridad, no te la das ni tú ni los tuyos sino los otros haciéndote de escudo; y por eso, no te importa una mierda lo que les pase a esos otros, porque solo tienes miedo; encima tú ni tienes garras ni llevas espada… No sabes nunca, ni dónde vas realmente, ni dónde está el lobo… Sólo te preocupa comer… Duermes cuando te dejan. Cagas donde te pilla.

En un rebaño no te alimenta solo tu madre porque mamas de múltiples tetas, y claro, cuando te haces mayor no tienes recuerdos entrañables: está todo mezclado, borroso, difuso. No te educan en un rebaño: te crían… Cada individuo, va, no donde le dice su padre y su madre sino donde dice el jefe; nunca hay jefas…

En el rebaño, normalmente, solo hay un macho alfa padre de casi todo el rebaño: por eso es un rebaño… Los otros machos se convierten en carne de cañón que alimenta el sistema. Las hembras también alimentan el sistema; y extrañamente y por instinto todas, dejan de follar cuándo ni con quién quieren, para hacerlo sólo cuando les toca el celo a todas; y curiosamente, eligen siempre machos con grandes cornamentas…

Siendo el rebaño concepto, desde el que todos venimos-provenimos, paradójicamente todos pretendemos individualizarnos, destacarnos, y ser originales dentro de ese mismo rebaño del que por otra parte no nos podemos desprender, alejar del todo… Un contrasentido.

El ser humano no sería nada sin un rebaño matriz que lo críe… Hasta los ocho o nueve años somos tan frágiles, que seríamos devorados sin remisión, si solo se nos dejase abandonados y al albur de la naturaleza y sin los cuidados de un rebaño maternal, familiar, vecinal… Sin la protección rebañuda, sólida y acogedora, de nuestros recuerdos paternales y sin nuestro rebaño de amigos de la infancia, no seríamos nada. Presas.

Pues os aseguro que casi todo lo dicho anteriormente es mentira; es falso, a menos que cambiemos la palabra rebaño por la de familia

El problema de las familias asociadas en rebaños, en sectas o bajo las ideologías, es que pierden precisamente el vínculo familiar que las une, y dejan de serlo: se vuelven como comunistas…. Entonces, el nosotros se vuelve más valioso que el tú; la salud de grupo, se vuelve más importante que la conciencia; y el fin colectivo, se vuelve justificante de cualquier medio que lo logre… La moral individual deja así de existir puesto que todo se hace común: y no hay moral común ni colectiva si no la hay primero individual…

En una familia todos los miembros atacarían para defenderla… En un rebaño todo son presas; en una secta todo son víctimas; y bajo las ideologías todos somos peones…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

PRANAYANA

Historias de Paco Sanz

Parece que el virus ese se contagia por la respiración. Pensar en ella ayuda a concentrarse. Pranayana, se le ha llamado al control de la respiración a fin de descubrir lo que es voluntario y lo que es involuntario al mismo tiempo. Lo que haces y lo que te sucede, en un mismo proceso.
Parece que la mayoría de los que mueren por esta pandemia lo hacen por no poder respirar; al nacer, la primera cosa que hacemos “fuera” es intentarlo. Hasta las plantas lo hacen. Los vegetales de noche respiran con sus mitocondrias, y de día fotosintetizan con sus cloroplastos.

Nos tapamos los ojos y dejamos de ver, nos tapamos las orejas y dejamos de oír, pero si nos tapamos la boca y la nariz y tratamos de dejar de respirar, nos morimos. Etimológicamente hablando, el aliento no es neutral y transparente: es aire de cocina; vivimos en constante hervor a fuego lento. Hay un horno en nuestras células, cuando respiramos pasamos el mundo a través de nuestros cuerpos, lo cocinamos ligeramente y volvemos a soltarlo, levemente alterado por habernos conocido.

Aparte del ritmo, hay también cambios únicos en la proporción de tiempo, dedicada a la inhalación y a la expiración en un movimiento respiratorio dado. Como mejor se mide esto es en el porcentaje que recibe la inhalación en el ciclo respiratorio. Este porcentaje es de cerca del 16% al hablar, 23 al reír, 30 en trabajo mental activo, 43 en descanso, 60 o más en estado de emoción, 70 en individuos que se imaginan en una situación maravillosa o sorprendente y 75% ante un terror súbito. De cómo altera ese ritmo el respirar a través de la mascarilla, ni idea.

Lo primero que me dice el filósofo cuando viene a hablar conmigo es: “Tómate tu tiempo”. Quizá el espíritu deba su origen a un excedente de tiempo, a una respiración pausada. Quien se queda sin aliento se queda sin ánimo, sin espíritu. Ser hombre, es no poder permanecer y a la vez no poder moverse del lugar. Y sólo donde se da la peligrosidad del estremecimiento, se da también la felicidad de la admiración, aquel arrebato despierto que constituye el aliento de todo filosofar.

Los charlatanes estudiamos la respiración de nuestros contertulios para meter baza, también estudiamos las comas, los puntos y coma, los puntos y seguido y los puntos y aparte, para no parecer tan maleducados al empezar a hablar, como esos viejos tipos que debatían el otro día…

Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya terminado. Hay tanta gente así, que uno no sabe qué hacer para dejar de oír tonterías propias de gente de mala crianza, que interrumpir de una vez dando pruebas de la suya, y solidarizarse así con el que no parece dispuesto a callarse así como así.

Historias de Paco Sanz

DEBERES Y DERECHOS

Historias de Paco Sanz

Algo falla cuando veo a los niños pasando tanto tiempo haciendo los deberes en casa. Me pasa con los deberes en casa como con los exámenes, no se me ocurren alternativas. De examinarme a mí mismo estoy harto y eso de examinar a los demás me parece un asunto de mal gusto. En cuanto a los deberes, quiero decir de los deberes hacia mí mismo, que paso tanto de ellos como hubiera querido pasar de los deberes del colegio.

Cuando a Jaime Gil de Biedma le invitaban a seguir escribiendo, a escribir más poesía… con una inolvidable mirada al personal, en la que la fatiga, el odio al tópico y una nerviosa insolencia, trataba sin embargo de mantener el decoro, comentó más allá del bien y del mal: “Es que, sabes, para mí es ya como si hiciera los deberes del colegio”. Poco después se suicidaría.

La noción de obligación es anterior a la de derecho, que le es subordinada y relativa… Un hombre considerado en sí mismo sólo tiene deberes, entre los cuales se encuentran algunos deberes hacia sí mismo. Los demás hombres, consideraros desde su punto de vista, tienen sólo derechos.

En 1795, durante la Revolución Francesa no sólo se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre, sino que simultáneamente se hizo también la Declaración de los Deberes de los Ciudadanos, algo que es por lo visto demasiado de derechas como para celebrarlo. La segunda no se recuerda nunca cuando se habla de revolución, el victimismo sigue vendiendo mejor, los moralistas nunca descansan. Hay que hacer lo posible para no ser uno de ellos. Uno protesta en nombre de los demás porque pisotean sus derechos, no porque no le dejen ejercer sus poderes. En cuanto a los deberes, ¿que es eso? ¡Ah, sí! Lo que hacen los niños en casa. ¿Tienen los niños derecho a que no les manden deberes que hacer en casa? Quién sabe.

La forma de exclusión más importante, al menos en el sentido de su extensión y de las dificultades que comporta, es la que viene asegurada por la distinción entre hombre y ciudadano… Esto significa que si no hay derechos más que donde aparecen deberes correlativos por parte de otros, y si no hay un “deber de solidaridad universal” y tampoco existe un sujeto al que pueda atribuirse la competencia -ergo la carga- de satisfacer ese deber, difícilmente cabe seguir hablando de derechos universales, pues al no existir deberes correlativos a escala universal, no hay a quién dirigiese de forma segura para exigir respeto en ese ámbito.

Los deberes, según Kant, se compendian en dos: buscar la propia perfección y promover la felicidad de los demás. Gandhi por su parte decía que si dejando los deberes sin cumplir corremos detrás de los derechos, éstos se escaparán de nosotros como fuegos fatuos. Lo fundamental no son los derechos humanos ni las necesidades humanas, sino qué tipo de personas queremos ser; éste ha sido siempre el problema fundamental, hasta que la riqueza nos transformó en idiotas.

Historias de Paco Sanz

Facebook

Eres muuu tonto, mucho… Te lo dijeron muchas veces; y tú: que nunca, que no… Y mira: ¿lo ves…? Que sí. Eres tonto.

Lo malo del caralibro éste de mierda, no es que te inunde con publicidades sino que a la vez, tiene la desfachatez de decirte lo que no tienes que comprar… ¿No te has dado cuenta? Son dos cosas distintas: puedo a regañadientes adaptarme a la primera, pero la segunda me toca profundamente los huevos… ¿Quién es caralibro para decidir qué publicaciones puedo ver y cuáles no, de mi prima Paula por ejemplo…?

Me encantaría poder seguir libremente a la buena de mi prima Paula, sin que me pusieran como un filtro en la cara que decidiera qué cosas sí y cuáles no, son las que más me convienen saber de las que mi parienta cuenta… También, tengo un amigo en Perú -Iván Figueroa- que sé que es un fiera, y del que caralibro también ha decidido que yo no sepa nada… Y mira que lo sigo con el dedito ok y él sabe, que tengo muchas ganas de saber de él y que lo quiero mucho, pero nada, no hay manera: caralibro no nos deja… Inexplicablemente, caralibro no quiere que él sepa -aunque yo sé que en el fondo él sí lo sabe- que a mí me gustaría mucho saber de él…

¡Qué extraño, y qué siniestro…! ¡Vaya mierda de red social…!

¿Y la política…? ¿Por qué nos encierra caralibro a cada uno en un corralito ideológico…? ¿Por qué, solo vemos una y otra vez las publicaciones de los mismos cansinos repitiendo lo mismo…? Y sabéis que todos sois mis cansinos favoritos. Mis queridos cansinos…

Caralibro pareciera ser que sí, que sí te informa de cuánta mierda hay en tu mundo, pero lo que no te deja es pasar la fregona de la verdad; ni siquiera la de tu verdad porque gritas y no se te oye; ni siquiera los tuyos te oyen. Caralibro te asfixia si le conviene, y te deja sumergido y solo, ahogándote en sus algoritmos siniestros… Y te pierdes, en el éter del silencio en tu línea de tiempo sin que nadie oiga el grito en tu muro… Y como si detrás de un muro, y aunque te estuvieras muriendo a gritos, esos algoritmos lerdos son capaces de bloquearte digamos que por facha o por suicida… Y claro, te morirías como un sordomudo, solo, y como que detrás de un muro…

Inteligencia artificial lo llaman. ¡Vaya mieeerda de red social…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

TRAMPA

Historias de esta gente…

Gora ETA. GC jota bertan hil

“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

No pude evitar parar mi coche y telefonear desde una cabina al cuartel, para denunciar de una vez la mierda de pancarta ésa que colgaba ya dos días del puente sobre la carretera nacional… Nadie se atrevía entonces ni se atrevería ahora a quitar una pancarta de ETA; nadie. No quise dar mi nombre porque estaba de permiso, y porque sabía de sobra que traía problemas…

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

También lucía aquella pancarta el dibujo de una diana en rojo, con la silueta negra y como sangrante, de un tricornio en su centro… Tomaron nota del aviso, y esa misma tarde enviaron un operativo a quitar la infamia aquella…

Fue al día siguiente en el cuartel, al volver de permiso, cuando me enteré de que habían reventado a mi compañero Juan Carlos con al menos quince kilos de amonal y otros quince de tuercas y tornillos… Lo peor, fue cuando me informaron de que el atentado sucedió, justo, cuando se personaron para quitar un asco de pancarta sobre el puente de la nacional, que un desconocido denunció por teléfono… El equipo forense necesitó muchas horas para recoger concienzudamente, todos y cada uno de sus pedazos esparcidos en un radio de al menos cuarenta metros.

No encontraron mecanismo alguno asociado a la pancarta, nada, por lo que una vez comprobado ese detalle, procedieron el sargento y el cabo a retirar la leyenda infame:

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

La bomba, enterrada de forma que orientara bien su onda expansiva, explotó a solo un par o dos de metros de la pancarta y del cabo… Uno de aquellos hijosdeloba tuvo que estar al menos tres días agazapado a medio kilómetro del lugar, pendiente noche y día tan solo del latir de su odio y de unos prismáticos, para terminar apretando el botón asesino en cuanto se acercara el primer guardia civil a retirar aquella pancarta del demonio…

¡Qué valientes…!

Los otros cuatro componentes del operativo se salvaron de la muerte, aunque no del horror de contemplarla ni del dolor de las heridas. Todos, resultaron en mayor o menor medida malheridos por esas tuercas y tornillos volando a doscientos metros por segundo. Tornillos y tuercas asesinas incrustándose y sangrando en sus carnes, reventando sus ojos o desfigurado sus caras, quebrando sus huesos, y casi destrozando del todo sus vidas…

Juan Carlos Beiro Montes, de 32 años de edad, estaba casado con María José Rama y tenían dos hijos: un niño y una niña, mellizos de 6 años. Era natural de Cotorraso, en el municipio de Langreo (Asturias) y vivía en el barrio de La Milagrosa de Pamplona. Beiro Montes llevaba tres meses destinado en Leiza cuando fue asesinado.

Sigo atormentado, por el remordimiento del secreto de haber sido yo la espoleta que activó aquella bomba, llamando por teléfono… Quizás, si no hubiese llamado, tal vez, aquel hijodeloba se habría cansado con los días de espera, y quién sabe, si se hubiera marchado a su guarida sin apretar el botón y sin su presa…

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

¡Qué valientes…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

SILENCIO. CONVERSACIÓN.

Historias de Paco Sanz

Me cuentan del silencio que hay ahora en las aulas al volver a clase en plena segunda oleada. Es más antinatural que el bullicio. El latín distingue dos formas de silencio: tacere es un verbo activo, cuyo sujeto es una persona, que significa interrupción o ausencia de palabra; silere es un verbo intransitivo que no sólo se aplica al hombre sino también a la naturaleza, a los objetos y a los animales, y que expresa la tranquilidad, una presencia apacible que ningún ruido interrumpe.

Una es la pausa que permite el “por turno” de una conversación, el silere. Da sentido, despeja el sentido. Es la respiración del discurso. Interrúmpese para escucharse. Pero hay otra clase de interrupción, más enigmática y más grave, el tacere, que mide la irreductible distancia entre los interlocutores. Una permite el intercambio, la otra es la del cansancio, la del dolor, de la desgracia, del advenimiento de lo neutro entre nosotros. Maldita pandemia.

Recuerdo haber tenido que copiar cien veces lo de “No hablaré en clase”. En mi página cuadriculada, dejando una línea sin escribir cada diez para llevar mejor la cuenta. Los charlatanes administramos el silencio y las interrupciones con mucho cuidado. La interrupción es necesaria en cualquier sucesión de hablas; hace posible el devenir, asegura la continuidad de la escucha. El discurso se convierte en diálogo, en dis-curso. En direcciones diferentes.

Cuando el poder de hablar se interrumpe, no se sabe, nunca se puede saber a las claras qué está actuando: si la interrupción que permite el intercambio, o la que suspende el habla para restaurarla en otro ámbito, o la interrupción negativa que, lejos de ser habla que toma aliento y respira, pretende -si es posible- asfixiarla y destruirla para siempre.

He visto una pancarta que reza: “El silencio es violencia”. Me he quedado de piedra. He pensado en mis nietos que han vuelto a clase estos días, que no se pueden quitar la mascarilla, que se tienen que lavar las manos cinco veces al día, que tienen que untarse de geles cuando entran en la tienda con su madre… y en el silencio que dicen las maestras que hay en el aula. Pobres niños. Ninguna civilización es posible fuera de la imitación del silencio. Pero nuestra locuacidad es prenatal. Raza de charlatanes, espermatozoides verbosos, estamos químicamente unidos a la palabra.

Sin poder hablar la libertad desparece. Sería ingenuo creer que este silencio, que esta anulación del libre albedrío tiene remedio. No somos nosotros quienes controlamos la técnica, es la técnica la que nos controla a nosotros. Y a un maestro desfalleciente o estúpido, nada le hace más feliz que un colegio silencioso y pacífico con todos los niños pegados a la pantalla. Cicerón ya dijo hace 20 siglos que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

Historias de Paco Sanz

LAS VACUNAS

Todos alojamos en nuestro organismo aunque desactivados por la inmunidad de las vacunas, al virus del sarampión, el de la varicela, la rabia, el tétanos, el tifus, la gripe o hasta el de la viruela… Ésto funciona así. Lo que no tenemos desactivado es la tendencia humana a la estupidez gregaria, al obcecamiento borrego, y a los sinsentidos ideológicos… Debería haber vacuna también para eso.

Nos hacen creer que enmascarados y encerrados en casa vamos a acabar con ésto. ¡Qué hijoputas…! En vez de en politiqueo, deberíais gastar el dinero en hospitales y en médicos, en trajes de astronauta o en cohetes a la luna; pero no nos culpéis de lo inevitable: vamos a morir todos…

Que nos vamos a infectar todos es una verdad matemática, impepinable; dos y dos son cuatro…. Es algo seguro. Ésto es tan contagioso que hasta te cascan trescientos euros de multa si te dejas la nariz fuera de la mascarilla; vamos, no me jodas… Por ello, el verdadero problema no está en que inevitablemente tarde o temprano me voy a contagiar sí o sí, sino en cómo me puedo curar… ¿No…? Otra verdad matemática y de sentido común dice, que no se debe luchar contra lo inevitable: los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía… Por eso, a invertir en hospitales.

En la edad media, la ignorancia o el sentido común culpaba a los mismos hombres, a su suciedad, a sus pecados y su comportamiento, de los estragos de las epidemias. Castigos divinos: peste, gripe, poliomielitis, cólera, tifus, viruela… Éramos nosotros los pecadores, los sucios; era Dios el que castigaba… El ser humano aún se sabía en cierto modo responsable de su destino y consciente de su futilidad. Ahora no: ahora nos creemos dioses de no sé qué mundo pero sin responsabilidades. Ahora no: ahora la culpa es de los chinos, de Trump, de Bill Gates, o del murciélago de Pedro Sánchez… Queremos una solución, queremos la vacuna, ahora; somos gilipollas…

La clave para ganar cualquier guerra está en poner la atención en tus propias zonas críticas. Pero aquí no… Aquí la atención, tramposa, la estamos poniendo en ensuciar a La Monarquía, en Franco, y en el odio viejo de la memoria de unos muertos hace ochenta años, que olvida a los viejos actuales y a otros no tan viejos, muertos sin embargo hace tan poco…

Y mientras, nos están jodiendo.

No lo dudéis: a invertir en hospitales…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ABUSO. PODER.

Historias de Paco Sanz

Que los que se han hecho con el poder abusen, se podía esperar. Todo poder es abuso de poder, es de derechas. Cada vez se saben más cosas de cada uno de nosotros. Del abuso de memoria se pasa muy fácilmente al abuso de poder. El poder sin abuso pierde su encanto. El poder se convierte en abuso en cuanto se olvida de toda responsabilidad, particularmente la de informar, la de formar, y la de delegar.

Yo también he abusado. He abusado de mi hastío. ¿Pero que otro vocablo escoger para designar un estado, en el que la exasperación está sin cesar corregida por la lasitud y la lasitud por la exasperación? Todo es locura, vanidad, naderías, pero sólo una cosa es pecado: el abuso de la palabra. Lo dice un libro sagrado. También dice que no hay que tomar el nombre de Dios en vano. Abuso de la palabra Dios, la utilizo con frecuencia. Lo hago cada vez que alcanzo un extremo y necesito un vocablo para nombrar lo que hay después. Prefiero Dios a lo Inconcebible.

Las máquinas son cada vez más inteligentes, pero no abusan de nosotros. Los hombres las usamos para abusar unos de otros. No todo el mundo ve con buenos ojos que los sistemas cognitivos se hagan más inteligentes o que incluso nos superen. Temen que vendedores o políticos, servicios secretos u organizaciones criminales, puedan cometer abusos si los ordenadores descubren fácilmente nuestras preferencias a través de nuestro lenguaje.

Algo de eso hay. Existe un uso ideológico de internet en orden de aparentar cercanía, limitar la participación, protegerse mediante la simulación de transparencia, o simular comunicación. La construcción política de un espacio deliberativo, capaz de generar relaciones de responsabilidad, empatía y respeto entre representantes y representados, puede hacerse más difícil precisamente por el abuso de inputs y outputs en pantallas táctiles.

En la naturaleza humana existen, al menos en la medida en que el hombre convive con otros hombres, tres causas principales de conflicto: La competencia, la desconfianza, y el afán de fama. La primera conduce al abuso de las ganancias, la segunda al abuso de la seguridad y la tercera al abuso del prestigio.

En algún rincón de mi biblioteca, detrás de alguna fila de libros deben estar durmiendo, enrollados en un tubo de plástico, los documentos que certifican mis dos licenciaturas. Nunca he tenido los huevos de enmarcarlos y colgarlos en la pared, pero en cierto modo he disfrutado de la posibilidad de abuso que me conferían. La palabra para expresar abuso era en el mundo romano licencia. La licencia implica permiso, y si me apuras abuso. Por ejemplo la licencia de armas.

En la comunidad de regantes a la que pertenecía mi abuelo materno era preceptivo que el presidente de la comunidad, ante la autoridad competente, tomara una vez al año agua del canal con un vaso y se la bebiera. Decía entonces: ¡Uso!. Luego tomaba otro vaso. Se llenaba la boca y la escupía. Decía entonces: ¡Abuso!, levantando claramente la voz.

Historias de Paco Sanz

censurado-bloqueado-tocadoloshuevos

Llevo muy a gala el que estos enanos, anónimos, que controlan el rollo éste del Facebook, me hayan censurado-bloqueado-tocadoloshuevos, muchas veces ya… Debe de ser porque parece que tengo el honor, de que o bien a Ana Pastor o a vaya Usted a saber quién, o le gustan mucho mis huevos o me tiene algo de ojeriza…

Escribo mal según dicen, porque cuando utilizo palabras simples como mierda o coño, subnormal, rojo, negro o maricón, parece ser que saltan las alarmas del mecanismo imbécil éste de la red social: no sé qué coño del odio, dicen… Mierda de tela de araña; que no es red social sino mecanismo que hace de la mera palabra, trampa ideológica, siniestra, y comercial… Aaanda y que le den por culo al Facebook… ¡Qué cambien de algoritmos…!

Mi único consuelo es que de vez en cuando, me leéis… Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Fracasan, fracasan de nuevo…

“…todo aquel que tenga que explicar su fracaso ha fracasado…”

Historias de Paco Sanz

Adaptarse, hacerlo cuanto antes: a lo de no poder echar a estos tíos que lo están haciendo fatal. Fracasan, fracasan de nuevo, fracasan peor. Se explican, se explican de nuevo, se explican peor. Galbraith dijo una vez que debería haber, en todas las cuestiones económicas y políticas, una regla según la cual todo aquel que tenga que explicar su fracaso ha fracasado… Debemos ser amables con aquellos que hayan tenido una pobre actuación. Pero no debemos llevar nuestra benevolencia hasta el extremo de mantenerles en sus cargos.

Siempre he encontrado curiosas las críticas de la gente con mentalidad práctica, con respecto a las comunidades utópicas y los experimentos comunistas, basándose en que a menudo fracasan y desaparecen muy rápidamente. No estoy seguro de que lo peor que pueda decirse de una institución humana, sea que posee la flexibilidad orgánica que le permitirá descomponerse tras haber fracasado, dejando ahí terreno libre para un nuevo crecimiento.

Existe una posibilidad más funesta: puede negarse a morir cuando ha sobrevivido a su fase de inutilidad, puede seguir funcionando y realizando su tarea obsoleta, imponiéndose a la gente para la que ya carece de valor, agotando su lealtad y energía. Creo que ésta es la situación con que nos encontramos en las organizaciones demasiado desarrolladas de la sociedad industrial informacional. Ponen en peligro a la persona y al planeta, pero no por ello se extinguirán y dejarán el paso libre… No son biodegradables.

Son filósofos. Estamos por fin gobernados por filósofos como quería Platón. La filosofía es cosa de perdedores, ayuda a serlo. Tomarse las cosas con filosofía es adaptación pura y dura. Pépin distingue entre los fracasos que nos vuelven más combativos, los que nos hacen más sabios, y los que nos devuelven la disponibilidad para hacer otra cosa nueva. Nuestra clase política, combativa sí es.

He visto a demasiadas buenas personas, a gente especialmente brillante apartarse de la política, hasta yo me he apartado sin serlo. “Desde que tengo uso de razón asisto al indefectible fracaso de nuestros mejores hombres, rendidos por tener que emplear sus facultades arcangélicas contra boxeadores cotidianos”. Ortega lo dijo así. Otros lo sentimos así, pero lo decimos de cualquier manera.

Personalmente “en la guerra que sostengo, siendo mi ser contra mí, pues como yo mismo me combato, defiéndame Dios de mí…” Con otras palabras: en mi guerra contra el mundo defiendo al mundo. Los que estamos acostumbrados a carreras contra nosotros mismos estamos acostumbrados a fracasar.

Asistimos al fracaso del antigénico. La vía exitosa de defensa contra algún antígeno, nos lleva a pretender la misma para otro diferente, aunque los anticuerpos que se generan ya no sirvan contra el nuevo enemigo.

Es como ese viejo dicho militar de que los generales, especialmente los vencedores: “combaten como en la última guerra que libraron…” Parece como si el sistema inmunitario confiara más en reforzar las viejas defensas que en organizar otras nuevas, sobre todo si la antigua estrategia pareció funcionar razonablemente bien, con gran rapidez, y contra un enemigo tan parecido…

Historias de Paco Sanz

SEÑORÍAS DEL CGPJ…

Mierda de siglas las del Consejo General del Poder Judicial…
😳

El amigo Garzón 😡

SEÑORES JUECES…

¿Cuando de tanto prevaricar por política hayáis manchado bien vuestras togas con el polvo del camino, y destrozado nuestro derecho a La Justicia y nuestra creencia en ella al anegarla de mierda, de corruptelas e injusticias y por ello de dudas… qué haremos entonces, dónde o a quién recurriremos…?

¿Compraremos una pistola…?

El juez Marlaska 🍓

SEÑORES DIPUTADOS…

¿Cuando ya os hayáis cagado en el Rey, y tengáis que entronizar cada cuatro años a un reyezuelo arribista sin ninguna preparación ni amor por su patria; a uno de estos maquiavelos de medio pelo como Coleta Embustera, Sánchez El Traidor, Garzón El Seminarista, o El Pequeño Marlaska…? ¿Qué coño haréis entonces, qué coño haremos…?

Otro Garzón…🤔

Permitidme que me ría a carcajadas de vosotros, y que a la vez llore a manta por nosotros…

Compraremos libros de Historia de España…

La jueza Margarita 😳

SEÑORES DEL GOBIERNO…

Preguntas:

¿Presidiría verbigracia, el léxico florido de Mariló Montero quizás la RAE, o a lo mejor el Instituto Cervantes…? ¿Llegaría El Banco de España tal vez a ser manejado porqué no, por las manos tramposas y la voluntad traidora de Rufián El Charnego…? ¿Veríamos acaso, a un hombre de paz como a Otegui El Gordo Secuestrador porqué no a cargo del Ministerio del Interior, o mejor el de Defensa…? Me pregunto, ¿cuánto lo haría de bien digamos que como Ministra de Sanidad, Educación o Industria, una cualquiera del gremio vuestro como Adriana Lastra, cuyos únicos méritos parecen ser la sumisión canina a su partido, y su pareciera que recién terminado bachillerato…?

Compraré, otros libros, distintos…

SEÑORES DE LA GUARDIA CIVIL…

¿Cómo es posible que el mismo día en que se conmemoran a las víctimas del terrorismo, consintáis que sean olvidadas, y sin embargo aceptéis envolveros vosotros y vuestro escudo en ese fular arcoiris lgtbi que ahora os imponen para denigraros…? Mirad lo que han hecho con los vehículos de correos…

¿Tan lista tan lista que es la Guardia Civil, y no veis la trampa legal de obediencia debida en la que os quieren meter…? ¡No me jodáis coooño, que sois la Guardia Civil…!

Yo, mientras, me envolveré con la bandera aquella de La España que juré… Y cuando de una vez por todas consigáis saliros con la vuestra, y cambiéis la bandera española por la horterada republicana que pregonáis, no sé qué haré…

Como dice mi socio: ¿Y ahora qué hacemos…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA CAJA DE HERRAMIENTAS

Historias de Paco Sanz

No quiero saber cómo funciona mi móvil. Es una caja negra, es magia. Entiendo por cajanegrismo al punto de vista según el cual, la conversión de cajas negras en cajas translúcidas mediante el relleno de las primeras con “mecanismos definidos”, no es necesario ni deseable. ¿No entiendo lo que no puedo crear? Hemos dejado atrás eso de Feynman. ¡La comprensión, está tan pasada de moda, es tan de otra época! ¿Quién quiere comprensión, cuando todos podemos ser los beneficiarios de artefactos que nos ahorran todo ese arduo trabajo? Se puede saber más, de lo que se puede demostrar.

El éxito limitado en el intento de establecer relaciones directas entre fenómenos observables, es el que nos lleva advertir que la diversidad del universo actual, debe ser superior a la diversidad que nos revelan nuestros sentidos. Desde un punto de vista lógico, el cajanegrismo es semejante al holismo y al Gestalismo, en cuanto estas escuelas igualmente desean detener el análisis, esto es, limitar la razón. Aceptar la magia.

Tener que aceptar la magia de cosas que no entiendes en nombre de la mejora de la capacidad predictiva, es algo contra lo que los investigadores siempre han luchado. Einstein diría que Dios no juega a los dados con el Universo, y los que dicen que entienden la mecánica cuántica, es que no la han entendido. Feynman lo dijo. Hay personas que nos pasamos la vida intentando comprender.

Von Neuman, recordaba Feynman, me dio una idea interesante: que no tienes que responsabilizarte del mundo en el que estás. De modo que, como consecuencia de su consejo, he desarrollado un sentimiento muy fuerte de irresponsabilidad social. Eso ha hecho que yo sea un hombre feliz desde entonces.

Al conjunto de métodos de aprendizaje automático, que permiten a un humano saber cómo y porqué se ha vuelto un valor concreto, se les denomina métodos de caja blanca, y en gran medida coinciden con los métodos simbólicos. Por otra parte, al conjunto de métodos que no permiten interpretar fácilmente los motivos que han llevado a la máquina a arrojar un resultado determinado, se les denomina métodos de caja negra. Usualmente los métodos de caja negra muestran una mejor capacidad predictiva, mientras que los métodos de caja blanca ofrecen una mejor capacidad explicativa.

Me paso la vida intentando blanquear cajas. Intentando comprender libros. Para Proust un libro debe ser como unas gafas, si te las pones y ves mejor, ¡adelante!, ¡úsalas! Si no: ¡busca otras! No es algo a comprender sino a utilizar. Foucault decía que debía usarse como una caja de herramientas, Nietzsche pensaba en un hacha… que quiebre el hielo que cubre nuestro mar.

Ahora que llega la pobreza, más que blanquear cajas o conformarse con su negrura habría que mejorar nuestras herramientas. La proletarización entre los obreros, no está consumada más que con la destrucción de toda capacidad autónoma de producir su subsistencia. En tanto que el obrero posea una caja de herramientas que le permita atender sus propias necesidades; en tanto que disponga de un pequeño jardín en que cultivar legumbres o cuidar gallinas, su proletarización le parecerá accidental y remediable, ya que convencido por la experiencia de una autonomía posible: debe ser posible salir de ella, establecerse por su cuenta un día, comprar con sus ahorros una pequeña granja, bricolear para atender a sus necesidades una vez jubilado. En resumen, que si van mal las cosas sólo es por mala suerte… Como tiene su propio subsuelo, puede aceptarla, o no.

Historias de Paco Sanz

ESTAR PENSANDO…

Historias de Paco Sanz

Mi hijo ha compartido conmigo la tara de la precocidad. No sólo cuando se tarda en saber, en comprender, puede uno convertirse en un “retrasado”, también haciéndolo antes de hora. Tuvo la suerte de tener una maestra que le puso en su sitio a tiempo. A mí no me pasó lo mismo, de haber sido puesto tanto como ejemplo por los maristas en clase, no me he recuperado nunca.

Su maestra, con la que compartí el gusto por ciertos libros y a la que ayudé cuanto pude en los “conciábulos y conventículos” con los padres de alumnos, me dijo que una vez encontró a mi hijo solo en el patio “encantado”, es decir con cara de no estar haciendo nada. Se acercó y le dijo “ Hola, ¿qué estás haciendo?”. El niño la miró de arriba abajo y contestó: “No me moleste, señorita, no ve que estoy pensando”. La pobre mujer se retiró de lo más cortada. En Oriente se considera una impertinencia interrumpir a alguien cuando está en contacto con su ángel bueno, y ella era un poco budista, como yo.

Hoy día eso de pensar por pensar ha ido a menos. No me extraña, y es que el pensar no conduce a un saber como las ciencias. El pensar no produce ninguna sabiduría aprovechable para la vida. El pensar no descifra enigmas del mundo. El pensar no infunde inmediatamente fuerzas para la acción.

Y es que no estamos para eso, con tanta necesidad por tener algo que hacer, no hay quien piense. Si el pensar actualiza la diferencia dentro de nuestra identidad dada en la conciencia, y ello produce la conciencia como subproducto; entonces el juzgar -el subproducto del efecto liberador del pensar- realiza el pensamiento, lo hace manifiesto en el mundo de las apariencias, donde nunca estoy solo y siempre demasiado ocupado para pensar… La manifestación del viento del pensar no es el conocimiento; es la capacidad para distinguir lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo.

Supongo que el niño estaba encantado porque todavía podía pensar sin palabras. Lo que es todo un lujo, todo un nivel. Luego las necesitamos -a las palabras- tanto para pensar que no sólo dejamos de poder hacerlo sin ellas, sino que a veces, da la sensación de que sólo podemos pensar con las palabras que tenemos en la mente. Más tarde cuando nos da por escribir esto se acentúa, no sabes lo que piensas hasta no darte cuenta de lo que estás escribiendo. Y es que la pluma es al pensar lo que el bastón al caminar. El caminar más ligero se realiza sin bastón, el pensar más perfecto sin pluma. Pero cuando uno empieza a hacerse viejo usa de buena gana tanto el bastón como la pluma. Y los imbéciles (palabra que deriva de in-baculus: uno que lleva un bastón por compañía) ya no saben salir a pasear sin bastón o a pensar sin pluma o teclado. La imbecilidad no es mala, lo malo es ejercerla.

Historias de Paco Sanz

MÉS QUE UN CLUB

Y que conste que ni soy del Madrid, ni he sido nunca de equipo de fútbol, partido político, o club de fans alguno, jamás.

Uno de los pocos defectos, que al principio de nuestras relaciones vi en Mi Señora, es que fuese del Barcelona. Bueno, como explicación y excusa diré que ella se quedó cuando Iniesta, su ídolo futbolístico: un albaceteño del barsa; os acordaréis del gol en la final del Campeonato del Mundo y tal… Por eso se salva Mi Señora: porque ni le gusta ni tiene idea de fútbol; ni lo entiende ni falta que le hace… Pero a mí, sí me gusta la Historia.

Recuerdo aquella noche de marcha en Sabadell… Fuimos a que viese a su familia y amigos de la infancia. El caso es que estaríamos ocho, nueve o diez de aquellos amigos en un garito de la zona, y cuando me embaulé el primer cubata se me ocurrió, como hacíamos en Alicante, pagar yo una ronda… ¡Chico, chico, y chico…! ¡No sabéis la que se armó…!

Cuando el camarero empezó a colocar los ocho o diez vasos con hielo en la barra frente a nosotros, noté que surgió especialmente entre los chicos del grupo, una extraña inquietud a la que se sucedieron unos ansiosos cruces de miradas, primero entre ellos y luego hacia mí… Interrumpieron con un gesto de fastidio la faena del camarero, y me miraron de una manera muy incómoda, por lo que retador, les pregunté a bocajarro a todos que qué coño pasaba… Muy extrañado, noté que se cortaron un poco aunque no dejaban de mirarse de soslayo, pero ahora solo entre ellos y como cuchicheando…

Estaba a punto de que se me terminaran de hinchar los cojones, de mandarlos a la mierda y de salir cortando de allí, cuando se me acercó algo ufano uno de aquellos amigos. Éste, me aclaró que aquella invitación había sido como un gesto de mal gusto para ellos… ¿Perdonaaa…? Era evidente que ahora, concluí, los roñosos se veían en la obligación de rascarse el bolsillo y pagar una ronda cada uno… “Y perdona, però és que a Sabadell cada un es paga el d’ell…” Me dijo el cicatero queriendo tener razón, y casi como si haciéndose el gracioso… Me quedé, no sé si llegó a tres segundos, mirándolo con desdén y fijamente a los ojos… Anda y que os den, miserables. Y salimos de allí cortando.

Por este tipo de cosas, ese rollo tan catalán de que el barcelona es més que un club es pura filfa; la pela es la pela y solo es otro más de los eslóganes trileros que se han tragado sin rechistar allá en los Condados… Frasecitas capciosas cargadas de odio y racismo, como la infame de Espanya ens roba y otras muchas, mezcladas sibilinamente con ideología, nazionalismo e ignorancia… Ya digo que me gusta la Historia, y muchísimo más que el fútbol.

Echaron casi a palos a Abelardo a que se muriera por ahí él solo; porque lo dejaron solo con las drogas, solo… Se les fue Maradona hasta los cojones… Shuster y Laudrup hablaron pestes cuando se fueron… Largaron a Romario, a Rivaldo, a Ronaldo y a Ronaldiño, a Iván De la Peña y a Neymar; incluso a Cesc Fábregas; y seguro que me dejo otros muchos… Y claro, hasta Messi se les ha ido, harto de catalanes…

No saben tratar personas… Sólo les importa el argentino, porque han invertido mucha pela y saben, que todavía será decisivo para ganar títulos en cualquier equipo durante los próximos tres o cuatro años… Tiene ya treinta y pocos pero sigue siendo futbolísticamente un portento; un portento que han perdido, y que han perdido ellos solitos… Porque son unos desaboríos somierdas que solo se tocan el bolsillo, y que desprecian hasta a los suyos cuando creen que ya no les van a servir… La gente se les va, huyendo. Y claro, si desprecian así a los suyos, ¡cómo no van a despreciar también y profundamente al resto de España…!

He de confesar que me alegro que el barsa, el athletic, la real y demás ralea ideologicofutbolística, lo pierdan absolutamente todo, hasta los entrenamientos… Que los del barsa pierdan a Messi, y que encima se les derrumbase el Camp nou, sería ya la ostia… Que se coman toda la mierda con la que nos insultan, y ojalá se ahoguen silbando nuestro himno hasta el último de esos catalanes racistas y traidores… Es por eso que yo me cago en to’susmuertos; porque a mí no me insultan estos miserables y me quedo igual…

¡Que les den por el culo con una caña…! Yo no jugaría en ese club aunque me la chuparan cinco veces al día… ¡Qué asco, todo el día mamando revancha y catalanismo…!

aaanda y que les den.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA MÚSICA ESTÁ CAMBIANDO

Historias de Paco Sanz

Las cosas están cambiando, y ante los cambios si no has podido anticiparte toca adaptarte. Nos adaptamos perfeccionando las madrigueras, las defensas, la ayuda mutua, o cambiando de lugar, de entorno. Pero mejor anticiparse, claro. Y para anticiparse en las cosas de la vida hay que recordar que está es ondulante, que la cronobiología es determinante. Por ejemplo: Tengo la regla.

Hay ritmos circadianos, alrededor del día; mareales, de 14 días; lunares, de 28; anuales de 365; y hasta septanos, de siete años. Las plantas siguen a veces ritmos de luz a luz, de 24 horas, y también de luz a oscuridad, de 10 horas. En cronobiología se usa el término reloj de arena para designar aquellos procesos rítmicos, que no son autosotenidos, y que requieren un acontecimiento periódico que dispara cada ciclo.

En nuestro cuerpo ondulan muchas cosas como la glucemia o la tensión arterial, es bueno que lo hagan. En el organismo sano, el intervalo entre latidos cardíacos es caótico, fluctúa pero no responde a ningún patrón periódico. Unos días antes de una muerte cardíaca súbita el ritmo cardíaco es sospechosamente regular, y trece horas antes del infarto es prácticamente constante.

Eso de adivinar el fluir natural y luego seguirlo, es muy fácil de decir y muy difícil de hacer, porque a veces el que puedes seguir mejor no es el natural. Cuando les fue provisionalmente concedido el derecho del trabajador a seguir su “ritmo natural” llegaron rápidamente a la conclusión de que “nuestro ritmo natural es el de no trabajar” al menos en las condiciones técnicas y sociales existentes.

También es sabido que es más fácil cambiar el tiempo de vigilia a base de retrasar la hora de irse a dormir, que madrugando. Por eso en las fábricas en las que se rotan turnos, se toleran mucho peor los que lo hacen hacia atrás, de noche-tarde-mañana, que los que lo hacen hacia adelante, mañana-tarde-noche. Y cuando nos cambian la hora protestamos más, llevamos peor la que nos hace madrugar, que la que nos deja estar un rato más en la cama por la mañana que de costumbre.

Los mecanismos de acción de las feromonas y la cronobiología son dos de los sentidos que nos quedan por investigar. Y los misteriosos caminos de la simpatía, o la coincidencia de la gente que ha estado en contacto con nosotros, son los otros dos. Pero para misterios, ondas y ritmos, nada como la música recuerda la vida.

En música el ritmo se refiere a la fragmentación temporal de una melodía, la cual se compone, a su vez, de una serie de sonidos y silencios. Se basa en la repetición regular del compás. No todos los compases son iguales. El típico compás 3/4 del vals vienés consiste en una serie de un pulso acentuado y dos sin acentuar. Este patrón conforma la métrica de una pieza musical. Mientras el ritmo y la métrica configuran la sucesión temporal de los sonidos, la armonía corresponde a su combinación simultánea.

Historias de Paco Sanz

EL JAZZ…

En primer lugar he de confesar que no sé hacer música ni con un tambor; pero soy muy cantaorico, muy melómano, y lo que sí sé es silbar, aunque no como Toots Thielemans…

Compré hace mucho un curso por correspondencia y a un amigo una guitarra vieja, pero no me dio tiempo la paciencia, siquiera para empezar a poner los dedos en los trastes como Dios manda. Me cansé muy pronto, pero en cambio, me dio por gastar una pequeña fortuna en discos originales. Hermosa inversión, pero mal negocio…

Mis hijas mostraban mucha curiosidad por aquella música desde bien pequeñas, porque sin decirles nada, cuando empezaba a sonar, ellas solitas venían y se sentaban frente a aquellos enormes altavoces de mi casa: cerca, despacito y en silencio, y se quedaban quietas, atentas… Y ésa era la clave: la atención y la quietud, para dedicarlo todo a la escucha y a la observación consciente, al embelesamiento…

“¿Papá, porqué te gusta tanto esta música tan rara…? Parece, que cada uno va por su lado…”

Hace tiempo que quiero escribir algo sobre música, sobre jazz… Y como no sé por dónde empezar, voy a improvisar y a ponerme a sonar el tema Paris Blues, de una grabación en directo maravillosa que tengo de Duke Ellington… Que suene, a ver qué pasa.

Y pasa… Es una grabación sucia, antiquísima, de los cincuenta; pero siempre me pasa lo mismo cuando empiezan a tocar aquellos veinte músicos: que se me mueve el pie; y que me suena, como si toda la orquesta en sí misma fuese un único instrumento… El Duque hacía las cosas así. No es que fuese un pianista sobresaliente ni genial -era un buen pianista- lo que sí fue es a mi juicio, el mejor director de la Historia de una big band de jazz… Y lo era, porque sabía destilar de cada uno de sus intérpretes esas gotas de genio individual que formaban la lluvia maravillosa de su música, como si todos aquellos instrumentos, de viento, cuerdas y percusión, fuesen su instrumento…

Ese Blues en París, es el relato musicalizado y arrebatador de la historia de un amor imposible. Del encuentro inicial y furtivo con ese amor, del cortejo y del ardor de la pasión, del fuego del sexo… Pero también del abandono, de los finales sin explicación, de las despedidas sin consuelo… Maravilloso Ray Nance llorando al violín. Música maravillosa, casi sin necesidad de partitura…

¿Que qué se necesita para tocar o entender el jazz…? Pues un músico en el alma, creo. Pero un alma de músico que tenga como mínimo tres méritos: el primero es un cierto dominio virtuoso de su instrumento; el segundo y fruto del primero, es una buena capacidad de improvisación; y el tercero es experiencias, muchas, cuántas más mejor…

¿Y así, si te gusta y te sabes de sobra la canción, para qué coño cantarla siempre igual?

Con muy mala leche, le preguntaron una vez a la pobre de Billie Holiday, que, siendo ella tan golfa como había sido, si no le daba un poco de vergüenza haber cantado esas letras tan moñas y horteras de los años treinta y cuarenta. Ella, respondió que le importaban un pijo las letras… Que para ella que no sabía de solfeo, y que tan solo tenía el oído, la garganta, el coño y el whisky, lo único importante era la música, the beat, el pie moviéndose al mismo tiempo que el corazón latiendo…

Y yo añadiría: la piel de gallina…

Lo demás, o es clasicismo, o se convierte en filfa musical, polución sonora, repetición, tuerking, karaoke, o perreo y chunda chunda…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Y las bibliotecas, ¿volverán?

Historias de Paco Sanz

En la casa que va a ser de mi nieto hay veinte o treinta mil libros. Mi consuegro y yo hemos heredado libros de nuestros mayores, nuestros amigos nos los han dado, otros los hemos comprado. En el casoplón del pueblo, antigua mansión de algún noble, han ido quedándose los libros. He ramoneado en bibliotecas y librerías desde niño. En una ciudad nueva mientras los demás van de tiendas y museos yo me pierdo en ellas. Sigo haciéndolo en la casa que va a ser de mi nieto, me maravillan. Como Borges, siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca. Decía Ramón que cuando sacamos unos libros de la estantería, los otros se atraviesan en su hueco como para no volverlos a dejar entrar.

Cuando a mi primo el loco de la montaña le dije que nadie iba a leerlos, que me sabía mal tirarlos pero que estaban empezando a ocupar demasiado sitio, a acumular demasiado polvo, incluso en la gran casa que nadie vive; me dijo que no se me ocurriera tirarlos, que volverá a hacer frío en invierno, que si se queman despacio arden bien, dan calor, que hay otras formas más caras de devolver el carbono a la atmósfera. Me he acordado de Farenheit 451. Ahora no hace falta quemarlos, basta dejarlos en sus estanterías para que mueran solos. Cada vez hay menos gente que lee libros… viejos. La curiosidad sigue otros caminos. Y como dice la primera frase del libro ese: “It was a pleasure to burn”.

Pedir a los niños que dejen la tableta es como pedir a la gente que vive sola que no vea tanta televisión, es inútil. Si encontraran algo mejor que hacer lo harían. Además, las virtudes de la lectura están sobrevaloradas. Cuando los godos devastaron Grecia, uno de ellos salvó las bibliotecas de ser quemadas diciendo que convenía dejarlas a los enemigos, como cosa idónea para apartarlos de los ejercicios militares y entregarlos a ocupaciones sedentarias y ociosas. Mega biblion, mega kakón.

Creo que en los libros veo a las personas que los escribieron, tradujeron, editaron, compraron, regalaron, almacenaron, e incluso a los que los leyeron. A veces recuerdo al que era cuando leí alguno de ellos. Siempre me han gustado los cuentos de los abuelitos, tirarles de la lengua a los que vivieron cuando yo era niño. Siempre he pensado que cuando un anciano muere, aunque sea en una remota aldea de la selva, es como si ardiera una biblioteca entera. Los mayores eran las bibliotecas de las sociedades sin libros. Cuidar a los ancianos podría ser una cuestión de vida o muerte, similar al cuidado que un marino debe tener por sus cartas náuticas.

Incluso cuando los androides replicantes se mueren, desaparecen como lágrimas en la lluvia, pasa algo parecido: “I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near Tanhauser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die”.

En los monasterios, y estoy viviendo la pandemia ahora en lo que fue uno de ellos, al lado de la biblioteca había otro recinto más íntimo aun: el scriptolorium. El nombre procede del pequeño espacio en el que en la Edad Media los cistercienses copiaban los códices. Era un scriptorium de menores dimensiones: un simple rincón donde escribir, de paredes desnudas, y con sólo una mesa, una silla y un atril. Los copistas, muchas veces tenían que memorizar el texto antes de escribirlo.

Las bicicletas han vuelto a las ciudades, y las bibliotecas, ¿volverán?

Historias de Paco Sanz

Cumpleaños…

¡Que cuántos cumplo, me preguntan…! ¡Pues coño, uno…!

Cumplo uno, los otros cincuenta y tres ya los tenía… Otra cuestión es cuántos tengo o si realmente los tengo, o si los tenía, si realmente los tuve; o si viviendo los he perdido, los he quemado, fundido o gastado, acaso dilapidado; o si quizás, los he aprovechado… Finalmente, la última controversia es, cuál es en verdad mi edad…

Y como es precisamente el tiempo, transcurrido en experiencias vitales, lo que en verdad nos marca realmente los anhelos, me siento todavía diríase que con el mismo tiempo que yo tenía, justo, en el momento justo que asistí al tiempo justo que duró el parto de mi segunda hija… ¡Vaya momento, justo a tiempo, y vaya experiencia tan vital…! ¡Qué ganas de vivir…!

Y sí, yo soy aquél, mentalmente aún soy aquél. Algunas cosas ya no funcionan igual pero en el fondo yo soy el mismo; incluso algo más mañaco; como que aún más niño… El tonto de mí… Pero bueno, como en este juego mental de tontos te puedes plantar cuando quieras, yo, me planto en aquella época… Me quedo, en aquellos los años de la potencia de fuego; del vigor máximo, y de la mente abierta también al máximo pero a golpes de experiencia… Luego, la vida ya me la pondrá dura o no…

¿Qué cuántos cumplo…? Yo qué sé; siempre he necesitado que me llevaran las cuentas…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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EL SABIO Y LA MUERTE

Historias de Paco Sanz

Una vez un sabio me recomendó no cansarme de volver a sentir los efectos de fenómenos, sobre todo cuando eran agradables. Parecía algo de sentido común. Pero lo que no me dijo es que ciertas cosas dejaban de funcionar solas, perdían solas su gracia. Será por eso porque buscamos cosas nuevas, por ver si nos podemos sentir como nos sentíamos con un nuevo amante, con una nueva música, en otro sitio. Sin embargo cuando uno envejece, hay que saber quedarse en un peldaño determinado.

He ido diciendo adiós a unas cosas, a unas relaciones, sin saber muy bien por qué, y otras se han quedado y siguen conmigo y tampoco tengo mucha idea de por qué. Supongo que todos envejecemos como podemos, y aun peor, a veces. Panero, Don Leopoldo María, dedicaba un libro de poesías: “A mi desoladora madre, con esa extraña mezcla de compasión y náusea que puede sólo experimentar quien conoce la causa, banal y sórdida, quizá, de tanto desastre”. Otro poeta, Gil de Biedma, habla de aquel momento en el que envejecer, morir, es el único argumento de la obra.

Un viejo de mi pueblo que acaba de volver del entierro de un pariente de 98 años me dice que “a viejo se llega, pero no se pasa”. Ya me gustaría poder alcanzar, como en la Edad de Oro que describe Hesíodo, ese estadío en el que los seres humanos vivían sin envejecer y, llegada su hora, quedaban dulcemente vencidos por el sueño. Sería bueno tomar de los griegos su juicio de la vejez: Detestaban el envejecimiento más que la muerte, y preferían morir cuando sentían que empezaban a devenir razonables, y se volvían tan viejos como para haber perdido toda esperanza y toda paciencia.

Esta mañana en la piscina hablaba con mi tía levantado un poco la voz ambos, pues somos de esos hipoacúsicos resignados, acerca de como han llevado nuestros parientes eso de irse quedando sordos. Me he acordado de aquel cuento de uno, que le echa una mano a la Muerte; que no sé en qué lío se había metido, ni siquiera cómo pudo haberse metido en un lío; pero bueno, un cuento es un cuento… La Muerte agradecida, le dice que quisiera devolverle el favor.

“Ya sé que me tengo que morir, pero si no te importa unos meses antes de que vengas a por mí házmelo saber”. Pasan los años y ella viene a buscarle. El hombre protesta, ¿pero no quedamos que me avisarías? Pero si no he dejado de hacerlo, contesta ella. A qué crees que ha venido el que hayas necesitado, un año gafas para ver, otro audífonos para oír, y ayuda hasta para las cosas más elementales. Pues menos mal que no se lo ha dejado más claro, pensé cuando me contaron el cuento.

Al envejecer pasan cosas muy raras. Por ejemplo envejeciendo aprendemos a convertir nuestros terrores en sarcasmos. Envejecer es retirarse gradualmente de la apariencia. Hay que desaparecer a tiempo, vaya. Siempre es otro el que se muere.

Historias de Paco Sanz

39 grados

Mi madre estaba descompuesta y preocupadísima, y recuerdo, que yo no paraba de llorar angustiosamente en mi cuna colorao como un pavo… Había comido, cagado, estaba bañado y limpio, y era la hora de dormir; pero no dejaba de llorar; no cejaba el pobre de mí de berrear mi berrinche… Mi hermana en cambio, reposaba plácida en la cama de al lado, acurrucada junto a su bolsa de agua caliente en un frío mes de enero de los de aquella época. Así se calentaban las camas… El problema, era que mi madre puso también una bolsa de aquellas en mi cuna, y la pobre, parece que tardó en darse cuenta que yo, lo que estaba es cociéndome en mi jugo… Lo único que tenía yo en aquel momento era mucho, muchísimo calor… Creo, que fue en ese momento cuando cambió mi vida y adquirí mi superpoder… Al poco, mi madre cayó en la cuenta de de la razón de mi llantera y me dejó casi en cueros, y al momento, quedé durmiendo al fresco de aquel enero cual angelito en el cielo…

Me pone de muy muy mala ostia, y me afecta tanto este calor canicular veraniego, húmedo y asqueroso, que siempre he creído que tengo que tener algo así como la temperatura media corporal de los perros… En vez de treinta y seis grados y medio, como las personas, se ve que he de tener treinta y ocho, o treinta y nueve…

Ese posible par de grados de temperatura míos de más, y este puto calor que hace, me están matando sudando… Pero no como a un perro precisamente, porque ése es el problema de los pobres canes: que con estos calores casi no sudan. Se mueren pobrecillos con la lengua fuera… A mí, al contrario, me está matando este calor porque ya estoy hasta las ingles, de que que me chorreen hasta los cojones, después de que mis gotas de sudor hayan recorrido mis mejillas, mi cuello, mis tetillas y mi bajo pecho…

Una vez me dijo un médico, que lo que yo tenía era una verdadera ventaja fisiológica frente a el calor. Y una mierda… Será eso. Será que, cual superpoder, puedo expulsar toxinas por los poros de mis glándulas sudoríparas con enorme eficacia, a la vez que quemo lípidos corporales fácilmente, contribuyendo al metabolismo celular de todos mis órganos y a la reposición de fluidos en los mismos… Y aunque a veces mi Manuela me diga que me pongo como un basilisco y pareciera como que me va a dar algo, se ve, que según los médicos no debe ser algo tan malo…

Sólo, que siempre he pensado que me moriré de un berrinche de ésos, en un día de mucho calor, como éstos…

Lo que en verdad me gustaría poder expulsar de la misma manera que el sudor con este calor, es la mala hostia que me entra cuando ahora miro a España, la impotencia, la tensión contenida en la cuerda del arco, o la presión sobre el gatillo… O la rabia, con la que aprieto el bolígrafo o pulso las teclas al escribir ésto…

Mierda de calor.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA REBELIÓN

Historias de Paco Sanz

¿Hasta qué punto puedes aguantar según qué? Es un misterio. Recuerdo una propia de nazis: dejaban a un sujeto en una habitación con un niño que lloraba constantemente, con un llanto especialmente angustiante, y que no dejaba de hacerlo hasta que le daban de comer. Era una habitación pequeña, mal iluminada. El niño estaba en una cuna. Era vigilado por una cámara.

Cuando el pobre tipo se había cansado de sostener al llorón, cuando se había cansado de acariciarle, de intentar calmarle, de pasar de él a base de acurrucarse al otro lado de la habitación tapándose los oídos… llegaba un momento que iba a por el niño con malas intenciones, entonces se abría la puerta y se acababa el experimento… Se intentaba relacionar la formación, el sexo, la raza, la edad de los sujetos, con el momento de no poder aguantar más. El intento de maltrato era en todos los casos una cuestión de tiempo. No sé si creérmelo.

Nos han obligado a quedarnos en casa, a no salir de la ciudad, del territorio. A guardar la distancia de seguridad, a llevar la mascarilla, a usar guantes, a untarnos de gel, nos han recomendado no tocarnos tanto la cara, ahora incluso no nos dejan fumar en la calle. Lo han hecho tan mal en tantas cosas que dan ganas de llorar. ¿Hasta qué punto aguantaremos? Es un misterio. Estos bichos de dentro y de fuera nos están convirtiendo en bichos a nosotros mismos. El heroísmo de quedarse aguantándolo todo, es el heroísmo de la cucaracha.

Vuelvo a Cumbres Abismales, aquella novela de Zinoviev de cuando en la Unión Soviética estaban a punto de no poder aguantar más, y viene alguien de fuera a ayudar: “¿Qué siente usted ahora? Preguntó el Visitante. Confusión, dijo el Charlatán. ¿Qué desea? Preguntó el Visitante. Tranquilidad, dijo el Charlatán. Tenga fé, dijo el Visitante. La fé no da seguridad, dijo el Charlatán. Resígnese, dijo el Charlatán. Nos imponen un estado de angustia e ira. Luche, dijo el Visitante. No puedo, dijo el Charlatán. Hay que luchar pero no por eso. Y bien, dijo el Visitante, aguante. Falta poco.”

Nos están obligando a desobedecer ya. Antes de embarcarse en un acto de desobediencia civil deberíamos: Informarnos de los hechos, la injusticia de los hechos que nos llevan a esta acción, contrastarlos adecuadamente, considerar cómo pueden cambiar por lo que vamos a hacer. Negociar a muerte apurando todas les medidas legales a nuestro alcance. Examinarnos para precisar si somos lo bastante fuertes para aguantar lo que se nos viene encima, por ejemplo una enfermedad. Y finalmente: Hacerlo, y mantenernos firmes en ello, sin dar marcha atrás.

Entiendo a esos que hartos ya van a por el bebé… En los términos de hoy, que hacen por contagiarse. Una vez en la vida el hombre tiene que hacer experiencia de su pobreza, de su soledad y desarraigo frente al mundo. A lo largo de una noche tiene que aguantar a pie firme, mirando a los ojos de la muerte.

Historias de Paco Sanz

Bailad, bailad malditos…

Historias de Paco Sanz

Recuerdo un tiempo que a los bares se les llamaba tabernas. En una de ellas había un letrero que rezaba: “Se prohíbe cantar mal. Si usted cree que canta regular o bien, cante, pero en la calle”. Ahora parece que lo que vamos a tener que hacer en la calle es bailar, porque en sitios cerrados no dejan bailar ni con mascarilla. Bailar no respetando las distancias, es bailar mal. “Se prohíbe bailar mal, si usted cree que baila regular o bien, baile, pero en la calle”.

En mi pueblo queda una taberna, al menos una que conserva ese nombre. Es pequeña, mal iluminada y sin apenas sillas, casi nunca hay nadie en ella. Una de esas poesías que no he podido olvidar, supongo que es porque de algún modo compone conmigo, decía algo así: “Si es o no invención moderna/ vive Dios que no lo sé/ pero venturosa fue/ la invención de la taberna./ Porque allí llego sediento/ pido vino de lo nuevo/ mídenlo, dánmelo, bebo,/ págolo y voyme contento”. Supongo que de esas tabernas salía la gente a bailar a la calle, como todavía se hace en las fiestas del pueblo.

La expresión “que me quiten lo bailao” se va a convertir pronto en un anacronismo similar al de las tabernas. Me entristece pensar que bailamos menos. Es una de las mejores maneras de escuchar música. También hubo un tiempo que se cantaba para acompasar el paso militar y cargar mejor contra el enemigo. Para crear un esprit de corps se han descrito diversas formas de “bonding muscular”. Las manadas se vuelven eufórico-grupales al responder sus individuos conjuntamente, el acompasamiento del esfuerzo se experimenta como un desahogo, el desgaste de fuerzas rítmico común aleja el punto de agotamiento. Siguiendo el ejemplo de los macedonios, las tropas romanas utilizaron la marca del paso en voz alta para marchas que exigían gran rendimiento. Ciertamente, el compás mecánico es sólo una forma sustitutoria del arrebato del baile.

Decía Nietzsche que la buena escritura, la buena música invitan a levantarse, a ponerse en marcha, a ponerse a bailar. “Se escribe con la mano, pero se da testimonio de lo bien que se escribe con el pie. Leyendo o escuchando música hay que darse cuenta de si el pie levanta la oreja. Los dedos del pie se levantan para escuchar”. A mí me cuesta mucho menos escribir con música que leer con ella.

Ahora mismo ha acabado el “Diminuendo and Crecendo in Blue” de Ellington, casi sin darme cuenta se movían mis pies aun estando sentado. Y es que cuando Duke tocaba el piano, con la mano izquierda tocaba un ritmo bailable, mientras que con la derecha se dedicaba a arrojar arena de colores por el aire.

Tanto los caminos como los discursos tienen que poder ser danzados, cantados. En el momento en que el poeta empieza a escribir “lentamente, para poder ser leído”, cuando sus palabras no son una invitación a la danza, hay una pérdida de magia, de “poder milagroso”.

Historias de Paco Sanz

Mira esta foto, idiota…

La foto que muchos querrían hacer desaparecer…

Publicación de Javier Ruiz Pérez

Observemos detenidamente esta foto. Es una foto de estudio tomada por el fotógrafo vitoriano Alberto Schommer en el año 1987.

En la fila de pie, de izquierda a derecha: 1) José María Aguirre Gonzalo, empresario y banquero, procurador en Cortes por designación directa de Franco. 2) Ramón Rubial, que llegó a ser presidente del PSOE, condenado a muerte en la Guerra Civil por un tribunal militar (pena luego conmutada), pasó 20 años en la cárcel durante el franquismo. 3) Raimundo Fernández-Cuesta, uno de los fundadores de Falange Española junto con José Antonio, fue ministro con Franco durante 12 años, y tras la muerte de franco fue jefe nacional de Falange; era tan franquista que fue uno de los pocos procuradores en Cortes que votaron en contra de la Ley para la Reforma Política. 4) Ignacio Gallego, dirigente del Partido Comunista de España, fue uno de los que llevaron a cabo la famosa defensa del “No Pasarán” en Madrid durante la Guerra Civil; luego, siendo uno de los dirigentes del sector más prosoviético del PCE, en desacuerdo con la política más moderada de Carrillo, abandonó el partido en los años 80, y luego volvió a la militancia cuando, ya sin Carrillo, el partido volvió a girar a la izquierda.

En la fila sentada, de izquierda a derecha: 1) Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco, pieza clave en los primeros gobiernos franquistas y defensor de la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial al lado de Alemania. 2) Enrique Líster, militante del PCE y oficial del ejército republicano y luego general del ejército de la URSS en la Segunda Guerra Mundial; también fue uno de los defensores del “No Pasarán” y luego participó en las batallas de Brunete, Belchite y Teruel. 3) Jesús María Leizaola, dirigente del PNV y “lehendakari” en el exilio. 4) Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, máxima dirigente de la Sección Femenina de la Falange desde su fundación hasta su disolución en 1977; siempre leal a Franco y al legado de su hermano José Antonio.

Ahora se ha puesto de moda, sobre todo en la izquierda, decir que la transición fue un “trágala” impuesto por la derecha franquista para pactar una “pseudo-democracia”, y que la izquierda la aceptó como medicina amarga porque no tuvo más remedio… Bien, pues esta foto, en la que figuran protagonistas muy importantes de la Guerra Civil (y que se mantuvieron en sus posiciones hasta el final de sus vidas), se la hicieron en 1987, cuando Franco llevaba ya 12 años muerto y la constitución llevaba ya 9 años en vigor.

¿Qué pasa, qué les obligaron? ¿Qué clase de “trágala” llevo a los fervientes comunistas Gallego y Líster a hacerse esta foto de grupo con los fascistas (en su significado literal) Fernández-Cuesta y Primo de Rivera? ¿Tenían miedo? ¿Fue un “precio que tuvieron que pagar”? ¿Qué llevó entonces a todos estos personajes históricos a hacerse esta foto de grupo, con la bandera de España, en 1987?

Pues, sencillamente, se la hicieron porque les dio la gana. Aun teniendo cada uno sus ideas, entendieron que la Guerra Civil había acabado hacía ya muchas décadas y que era un episodio que formaba parte de la Historia; cosa que hoy en día muchos, que ni vivieron la guerra ni tienen la menor idea de lo que fue realmente, se niegan a aceptar.

Lo dicho; hoy en día muchos querrían que esta foto no existiera, porque les rompe totalmente su discurso. De hecho, incluso en google escasean los ejemplares de la misma. Pues aquí la dejo…

Publicación de Javier Ruiz Pérez

Que no os engañen

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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REINVENTARSE…

Estoy, un poco ya hasta el capullo de tanto reinventarme, y como Don Juan Carlos I, también sin trabajo. Pero yo lo estoy por culpa del puto coronavirus éste, y seguramente, y aunque también en menor medida, porque ése debe ser el sino de mi mala cabeza… ¡Ayyy, mi primer trabajo! Veinte añitos y vendiendo fotocopiadoras; quién los volviera a pillar… El trabajo que más me duró -once años- no me gustaba. El trabajo que más me gustaba no me duró; unos meses… Más de treinta años trabajados en asuntos ajenos, por cuenta ajena; y ahora hay que empezar otra vez, oootra vez hay que joderse.

Empezar de nuevo… Y no me quiero quejar, porque ése no solo parece ser mi sino, sino también el de los tiempos laborales que nos esperan: el de los jóvenes por ejemplo y por desgracia… Yo, ya con cincuenta y tres años, de momento al menos, tengo poco más que dónde caerme muerto, el culo pelao, y creo que la experiencia suficiente para sobreponerme y poder hacer frente a casi cualquier cosa… ¿Pero, y mis hijas y vuestros hijos…?

No sé de qué hilo tirar para arrancar con este relato. Son las 0:52… Tengo tantas ganas de escribir y tantos temas que no sé por dónde empezar… Todas las ideas se me agolpan, como si intentaran caóticamente ponérseme en fila pero todas a la vez, gritando a lo loco para colarse en mis folios; todas… Todas como clamando con urgencia; reclamando el ser escritas, plasmadas negro sobre blanco en mis pantallas… Me siento, como cuando antes de saltar al mar desde un acantilado te asomas al peligro desde su altura; y te miran… Sabes que hay profundidad suficiente, pero tienes miedo a caer mal y hacerte daño, o quizás solo a quedar en ridículo por torpe si te sale un mal salto. Y todo, porque en verdad y en el fondo lo que eres, es un miedoso.

La historia de una de tantas noches que paso en blanco, en las que gasto las horas probando a escribir no sé qué para ver qué sale… Como si hablando en completo silencio, solo… Como si canturreando mentalmente melodías compuestas de palabras sueltas, para ver si al unirlas encuentro la música que os quiero cantar… Sintiendo el frío de lo que esperáis leer, para ver si de verdad consigo, ese calor que surge entre nosotros cuando escribo algo y se me entiende…

Sabéis que os quiero…💞

Se agradecen ofertas de trabajo…

😂🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Ni sonrisas, ni caras….

Historias de Paco Sanz

Eso de no poder ver la boca de la gente… iba a decir que jode un huevo, pero voy a dejarlo en que es una putada. Parece que estemos rodando una película de extraterrestres; cuando alguien se ríe parece que lo haga con sordina, y la verdad, necesito ver cómo la gente se ríe, incluso la gente con la que me cruzo por la calle, porque “Tu risa me hace libre,/ me pone alas/ soledades me quita,/ cárcel me arranca. / Boca que vuela,/ corazón que en tus labios/ relampaguea”. Hay en la cara algo luminoso que no se encuentra en otras partes del cuerpo.

En cuanto a lo de no ver poder ver sonrisas o caras enteras voy a dejarme de calificativos. Hoy una persona que hace más de veinte años que no veía me ha reconocido. “Pero si iba con mascarilla y sombrero”, le he dicho. “Ha sido por los ojos”, ha contestado. Pues menos mal que no llevaba gafas de sol, he pensado, si encima llevo gafas de sol no me reconozco ni yo. Tengo que empezar a sonreír más sinceramente, quiero decir con los ojos, con el orbicular de los ojos, para dejar ver al otro que estoy sonriendo. Se nos van a acabar poniendo ojos de bocaza.

Me ha dicho mi prima, que está pasando unos días en una playa de cuyo nombre mejor no acordarse, que los vigilantes de la playa usan drones para ver quién no lleva mascarilla, aunque esté a cincuenta metros de cualquier otra persona. Para poder reconocernos es posible que tengamos que incorporar a nuestra mascarilla una matrícula. Que con saber de nuestro móvil igual los algoritmos que nos tutelan no tengan bastante.

Lo que cuesta es llevar la boca cerrada dentro, cuando podamos volver a ir sin mascarilla a alguno se le habrá quedado cara de tonto, de tanto ir por la vida con la boca abierta para poder respirar. De momento cuando voy por la calle parece que volviera a tener que trabajar, gran parte de mi vida ha sido entre enmascarados. La gente a la que no puedo ver la cara me parece más amenazante, menos amable.

Tendremos que volver a apreciar la sonrisa arcaica, esa expresión profunda de amabilidad, que despierta allí donde la cara rompe su rigidez, se hace “carente de límites”, se transforma en una especie de “cara de nadie”. La amabilidad arcaica está despojada de toda interioridad, no conoce ningún tú enfático. Nos hemos vuelto todos malcarados de repente.

Algunos investigadores han informado de que una cara enojada “sobresale” entre una multitud de caras de felicidad, mientras que una sola cara de felicidad no sobresale entre una multitud de caras enojadas. En el cerebro de los humanos y de otros animales hay un mecanismo diseñado para dar prioridad a los eventos malos. Reduciendo en unas pocas milésimas de segundo el tiempo necesario para detectar la presencia de un predador, este circuito mejora las probabilidades de que el animal viva el tiempo necesario para reproducirse.

Historias de Paco Sanz

YA TE LO DIJE

Historias de Paco Sanz

Uno de los juegos a los que hace mucho tiempo he dejado de jugar es al de “ya te lo dije”. Eso no me ha llevado a dejar de hablar, claro. Y cuando me dicen “eso ya lo habías dicho”, por ejemplo los que tienen que aguantar mis batallas de abuelito, me parece una lección más de humildad que agradecer, pues entre la gente, las personas que tenemos una autoestima casi sofocante, estas lecciones son como algo fresco que llevarse al coleto en verano.

Pero cuando lo que ya había dicho es una profecía, de esas nefastas y que has tenido la desgracia de acertar, lamento profundamente no haberme callado. Un poco como si fuera el rey que hace morir al mal profeta, o lo de Casandra, que condenaba al profetizar. La maldición de Casandra, no era acertar con sus profecías, sino que bastaba que las dijera ella para que no las tuvieran en cuenta…

Pues bien, ahora que estamos solos vamos a contar mentiras: mi última profecía autocumplida: No va a haber vacuna. Ojalá, quiera Dios, que no sea así. Como de vacunas se supone que entiendo, espero que los que me lo oyeron decir hace seis meses lo hayan olvidado.

Estamos siendo víctimas de muchos personajes nefastos, paso lista… Siete personajes nefastos que estos días he estado interpretando: El asesino del mensajero; intenta evitar así que la red se pliegue, que llegue la noticia de lo mal que nos va a ir todo… El que se burla de Casandra, que dice que hablar del mal es un mal, condenándonos a él… El que mira hacia otro lado y ve sólo lo bueno de las cosas, porque para qué entristecerse si no hay nada que hacer… El que cambia por cambiar, y sale de la boca del lobo para meterse en la del dragón… El que busca donde no hay luz, porque donde no puede verse es inútil buscar nada… El cirujano desfalleciente, que se conforma en sacar lo que puede y cierra enseguida… El chamán de pacotilla, que hace sus pases mágicos, y confía en ellos para arreglar las cosas…

Estoy harto de la pandemia, harto de no poder hablar de otra cosa. Sé de sobra hasta qué punto el autocumplimiento, se da en el ámbito de las enfermedades y afecciones médicas. Cuando se debate en los media de no importa qué enfermedades, se consigue que más gente se presente a ver al médico con esos síntomas, y aumentan las posibilidades de que los médicos diagnostiquen más (correcta e incorrectamente) dichas enfermedades. Como en el caso del autismo, que, como cuando dicen que hay más gripe, acaba habiendo más por hablar de ella. Es en este sentido por lo que hablamos tan poco del aumento de la tasa de suicidios como podríamos.

Tengo hacia la bondad de permitir que nueva química entre en nuestro cuerpo, la prevención que tiene el que ha tenido que pechar con las consecuencias del tratamiento de enfermedades mediante agentes químicos. Porque si se permite tratar químicamente a enfermedades que se han diagnosticado como alteraciones químicas del cuerpo o del cerebro, estamos haciendo una especie de profecía autocumplida. Ahora ya no hay duda, nuestro cuerpo o nuestro cerebro, tienen un desequilibrio químico.

La peor manera de insultar es hacerlo mediante la verdad. Se puede vivir perfectamente en el mundo haciendo profecías, pero no diciendo verdades. A veces mejor no verlas. El don del pensamiento especulativo pudiera parecerse, al don con el que Juno honró a Tiresias, a quién primero privó de la vista, con el fin de poder otorgarle después el don de la profecía…

Historias de Paco Sanz

DESASTRE AUTONOMÍAS

Alguien tenía que decirlo. ¿No…?

Era el año 78 y semejante cosa -lo de las autonomías- entonces nos pareció digamos que razonable… Resolver algunas gestiones, en aquellos años, costaba mucho tiempo y desplazamientos a las capitales de provincia; y pedir y pagar favores; y esperar, y hacer colas… No como ahora (nóteseme la ironía…) Las mejores carreteras de entonces eran todas malas, como comarcales de ahora; nueve horas mínimo, se tardaba en coche de Murcia a Madrid… No podíamos ni imaginarnos un teléfono móvil, tampoco algo parecido a internet y menos aún, la tontuna ésta de lo de las redes sociales… El medio más rápido de contar algo era un teléfono, y el de comunicar algo todavía era la radio.

“Para acercar el gobierno y la justicia a los españoles…”

Ése fue el lema y se supone la razón, que todos nos creímos para crear este monstruo de diecisiete cabezas, que ahora, nos desgobierna como si fuéramos pollos espantados corriendo de un lado a otro sin norte ni rumbo… Resulta, pues, que por el contrario lo que hemos conseguido es, alejar casi por completo a los españoles de la posibilidad un verdadero gobierno y de una verdadera justicia, común, que impulse y haga realidad nuestras ilusiones como pueblo histórico, como pueblo franco, amistoso, mestizo, jovial y solidario…

Sólo se beneficiaron los políticos. No los vimos venir… Nunca, hubiéramos pensado que nos iban a volver a llevar de nuevo a episodios tan vergonzosos como aquél del Cantón de Cartagena… No podíamos imaginar que aquellos mismos flamantes políticos autonómicos, volverían a crear aquél mismo ambiente cochino de rapiña desleal entre sí mismos… Y lo que es peor: entre nosotros mismos…

Todo español que al menos haya estudiado, viajado y leído algo, aunque solo sea un poco, en su fuero interno sabe que esto de las autonomías ha devenido en una verdadera mierda, una ruina. Idea agotada y fallida que nos está haciendo vagar como pueblo en una cuerda floja, y como a la espera pasiva y sumisa de un destino incierto para nuestro futuro… Somos un pueblo viejo, viajado y curtido, y nuestra Historia está llena de episodios parecidos o peores que el actual, de los cuales, si hubiéramos tenido una apropiada educación común ya tendríamos que haber aprendido algo…

Eso, que desde hace mucho saben nuestros sempiternos archienemigos los ingleses cuando las cosas se les ponen feas: se repliegan, refugiándose, tras la fuerza de la creencia en sí mismos y el valor de sus tradiciones. Defienden sin ambages sus intereses y sus leyes, sus fronteras, y siempre a su gente… Y se envuelven todos, con la sensación de seguridad que les insufla ese admirable espíritu británico tan patriótico que los une… Se unen.

Y nosotros que si Madrit y que si Barsalona; que si A Coruña o el asco del Gobierno Vasco; que si la mentira del País Valenciá o la de la Junta de Andalusía… ¿Es que no tenemos suficientes pruebas ya…? ¿O aparte del fiasco común y la desgracia mortal del puto coronavirus éste, necesitamos más evidencias que certifiquen la estupidez, el tremendo derroche, la completa inutilidad y el absoluto carajal, que supone para los españoles el rollo éste de las autonomías…?

¿Y el independentismo del cada uno pa’su pancha…? ¿Y el suicidio de la Educación de mierda que le estamos suministrando a nuestros hijos…? ¿Y la tan cacareada Sanidad Pública; la pobre…?

¿Tampoco lo vemos ahora que ha pasado el tiempo…?

Desde siempre, todos nos hemos sentido patriachicos gallegos o de Alicante; vascos o riojanos; extremeños, malagueños o catalanes; e incluso, muchos de nosotros se han sentido hasta hermanos americanos o portugueses… Pero también desde hace muchísimo, todos, hemos sido en algún momento españoles, o hispanos, o íberos, o hispanoamericanos. Pero todos, con cierto espíritu común y desde hace muchísimo, unidos con una lengua millonaria y franca: el castellano… Solo hay que ir a Portugal o a Brasil para ver que nos entendemos perfectamente. ¿Entonces, pa’qué coño tanta frontera y tanto marcar cada uno, el paquete de sus cojones y el peso de sus diferencias…?

¿Políticos jugando a los soldaditos…?

No lo olvidemos: ya lo éramos; lo fuimos; desde hace mucho que lo somos… Es un hecho querámoslo o no; y no sé porqué, hemos desperdiciado siempre esa Hispanidad que nos une…

Disgregar voluntades nunca hizo sociedades más libres sino más díscolas y engreídas, más endiosadas, más pequeñas y más ridículas al defender con esa pueblerina cabezonería, cada una su propio endemismo… Por el contrario, toda sociedad fundada en voluntades unidas, siempre, torna más coherente y eficiente, más lógica, menos estúpida, y muchísimo más fuerte y justa… Y más divertida por diversa y tolerante, por inclusiva y versátil; por verdadera, auténtica…

Todo, se ha diluido en un soma ideológico, que consumimos tóntamente como zombis sin cerebro

….eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LO ESCRITO…

Historias de Paco Sanz

Había escrito para la Providencia… Para ser coherente con ella los papeles iban a la papelera, y cuando estaba llena, uno de los días en los que bajaba la basura la vaciaba. Más tarde empecé a guardar lo que escribía. Al principio no ponía ni la fecha, pequeños cuentos, poesías, llevar más allá las buenas ideas, de entre las cosas que había leído y otras por el estilo. Luego empecé a poner no sólo la fecha sino desde dónde escribía, o algún acontecimiento que me hubiera llamado la atención. Como en su día había estudiado grafología intentaba hacer buena letra, quiero decir que no disimulaba en el trazo lo que estaba sintiendo al escribir.

Hace ya cuarenta años llegaron los ordenadores, poco después los procesadores de texto. Seguí haciendo lo mismo, ya sin caligrafía, adecuando el tipo de letra, tipografía le llaman a eso, al tema del que quisiera escribir. Eliminarlo era mucho más fácil que cuando tiraba lo “escrito a mano”. Pero también eso lo empecé a guardar. Una vez al año llevaba al encuadernador los manuscritos. Y luego con lo de las pantallas, empecé a imprimirlo; hacía hacer de ello un libro que acababa ignorado en una estantería.

Más tarde me dio por publicar. Escribía como ahora, pero con algo más de cuidado. Como si alguien lo fuera a leer. Muchas de las webs en las que publicaba cerraron, de alguna me echaron, y de otras muchas me fui. No contestaba, sigo sin hacerlo casi nunca. Una muestra más de mi mala educación. Prefiero no saber nada del lector. También lo publicado, como lo escrito para no ser publicado, acompañaron a las cartas a mis amigos y parientes en su destino de pantalla, encuadernador y estantería.

Pero, y ahora viene lo bueno, me he puesto a ojear lo escrito después de tantos años. Y he constatado que lo escrito a pluma es sorprendente, como si lo hubiera escrito alguien al que me cuesta reconocer pero que me cae bien; lo escrito a pantalla para mis ojos sólo, y también las cartas salientes o entrantes, no están mal del todo; pero todo lo que escribí pensando que igual lo publico apesta. Quiero decir que no quiero saber nada con ese tío, es como mi voz grabada, que no puedo ser ese panoli, vaya. Pedantones al paño, llamaba Machado a gente así. No le soporto. ¿Qué es lo que está fallando ahí?

Unas personas prefieren la emoción del reconocimiento, otras prefieren la sorpresa. El hemisferio izquierdo parece estar especializado en el procesamiento de estímulos altamente estructurados, que pueden encajar como si de repente se produjese un clic entre ellos; mientras, el derecho integra informaciones nuevas e imperiosas como una súbita iluminación. El izquierdo esencialmente reconoce la relación que guarda el estímulo, con lo que ya antes conocía. El derecho maneja materiales de los que no tiene previa experiencia.

¿Estilo? Depende del tipo al que crees dirigirte. Aquel que conoce al lector ya nada hace por el lector. Olvido una y otra vez que como lector es clave escoger la correcta soledad, y también las buenas compañías. Y reconocer cuando las dilatadas bibliografías no son sino el camuflaje de un pensamiento pusilánime que, sin embargo, quiere imponerse. Asumir que, aunque abundan los libros, los que realmente ayudan son un bien escaso, que uno llega a poder leer bien pocos en el tiempo de una vida… A menudo más vale leer dos veces un determinado libro que dos libros; los que no merecen la relectura acaso no valga la pena leerlos ni una sola vez. Los que he escrito yo, por ejemplo.

Historias de Paco Sanz

CONDUCÍAMOS A PELO

Era un modelo raro de ver, creo que no había entonces ninguno igual en el pueblo. Sentado al volante de aquel coche tenías el culo a poco más de un palmo de la carretera, y ésta, fluía ante tus ojos de una forma muy especial vista desde tan bajo punto de vista…

Todavía recuerdo lo robusto de aquel motor. Nunca dio problema alguno ni falló jamás en todo el tiempo que lo disfruté… Para ponerlo en marcha, antes había que darle siempre un par de pisotones al acelerador, para así, inundar por completo de gasolina el estárter del arranque. Luego, solo había que girar apenas la llave para que aquellos cuatro cilindros explotaran, y sus caballos despertaran relinchando broncos, como nerviosos… Oías, el brusco abrirse del segundo carburador cuando pisabas a fondo. Sentías lo blando o duro de tus neumáticos, agarrándose o no a la carretera. Conducías a pelo, sin ningún tipo de ayuda electrónica… Solos, el hierro y el fuego, la carretera, las gomas… y tú.

Acababa de estrenar aquel precioso Ford Capri 2.0 blanco; un coupé del 78… Bueno, lo de estrenarlo es un decir porque lo compré de segunda mano, en el 89… Aunque confieso, que me hizo la misma ilusión de uno nuevo porque fue un verdadero amor a primera vista; además, en aquella época nunca me hubieran dado mis haberes para estrenar un coche así; y encima, es que estaba completamente nuevo, impecable… El interior era del todo original, de fábrica. Unos maravillosos asientos Recaro de cuero negro y textil a cuadros. Volante deportivo de tres brazos de acero forrado con el mismo cuero negro, también a juego con el del pomo del cambio de marchas, el del salpicadero, y el del resto de la tapicería. Equipo de música Pioneer. Techo solar retráctil… Y todo, absolutamente todo funcionaba a la perfección. Como nuevo, gracias a la calidad de los materiales con que estaba fabricado, y a aquellas simples tecnologías de manivela, pestillo y pisotón…

Tenía aquel haiga una salvaje tracción trasera que convertía su manejo, si a fondo, en un peligro si no estabas acostumbrado a aquella sensación de empuje de popa tan excitante: la de ser impelido desde atrás y con fuerza a correr un riesgo, peligroso pero delicioso, excitante, calculado… No solían tener los coches de aquella época siquiera ni dirección asistida, por lo que ésta sí era algo dura -por ejemplo para aparcar- comparada con las de ahora que las mueves con una mano… Pero con el coche en movimiento, esa misma dirección te proporcionaba una sensación fantástica del control de la potencia, de suavidad, y un tacto muy preciso de la carretera…

Por otro lado, aquellos nerviosos 115 CV y un cambio de marchas maravilloso, con cuatro larguísimas velocidades, eran más que suficientes para empujar con rotundidad aquel hermoso coupé blanco por donde quiera que fueres… Unos eficaces frenos de disco delanteros, la sensación del peso del motor delante tuyo y la tracción trasera tan bruta, hacían que conducir con garra aquel bicho mecánico fuera una experiencia inolvidable, solo limitada, por tu pericia al volante y por la cantidad de gasolina que quisieras quemar…

Poco más de once años impecables tenía cuando lo compré. Y sólo unos cincuenta mil kilómetros, hechos por una señora para la que la maniobra más arriesgada con el coche, seguramente habría sido la de guardalo todos los días a cubierto en su cochera, y sin rayarlo… Y mira por dónde, solo al tercer año de tenerlo, lo esclafó el listo de mí, estrellándolo y casi matándome en un siniestro total contra un bancal de palmeras, al salirme de una curva en una carretera conocidísima, y debido solo al par de segundos transcurridos en un descuido de mierda…

¡Qué cosas…!

…eeen fin. La vida.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

MAMÁ, QUIERO SER POLÍTICO

Tengo de aquel día, un gran recuerdo de Don Antonio Alonso, un Señor Alcalde que lo fue de mi pueblo… Detrás de aquel imponente escritorio que presidía el mobiliario de su despacho, estaba aposentado cómoda aunque solemnemente en un también pomposo sillón giratorio y reclinable, de cuero rojo brillante… Nosotros cinco, sentados en semicírculo frente a él expectantes y atentos; todos con veintiún años poco más o menos: Paco, María José, Sara, Fernando, y yo… Nos había citado él personalmente.

“…Que como éramos de los espabilaos y de los mejores estudiantes de nuestra quinta, necesariamente, tendríamos que ser el futuro del pueblo… Que si ahora, ésa y no otra era nuestra responsabilidad, y que se lo debíamos a la honorable historia del apellido de nuestras familias… Que si dentro de poco, impepinablemente nos tocaría a nosotros conducir el futuro… Vamos, que nos planteáramos el hecho de entrar en política porque más pronto que tarde, haría falta savia nueva y de calidad para dirigir nuestro pueblo…”

Como nací dibujante, siempre he sido en el fondo y sobre todo, solo un mirón… Un mero observador tímido e introvertido, hipersensible hasta casi lo llorica; un voyeur furtivo y empedernido… Y no sé en el fondo tampoco porqué, pero siempre intenté disimular todas esas creía yo entonces mariconadas sensibleras, haciéndome el duro y el rebelde tras una apariencia de porrero con buenas notas, de inquieto e insensato juerguista; que gustaba, de saltarse toda norma que creyera inútil, y de vivir al límite que permitieran tanto su bolsillo como sus jovenzuelas entendederas…

¿Cómo voy a ser político, pensé, si no conozco a nadie a fondo con más defectos que yo mismo…? ¿Quién, conociendo mi pereza y lo perdulario de mi carácter, me iba a votar…? Siempre me podrían decir aquello del “y tú más…” Siempre, he sido un idealista y seguramente algo tontolaba. Pero a diferencia de ahora, al menos entonces tenía la excusa de que era rabiosamente joven…

No sé a vosotros; pero cuando al mirar mi pasado y escarbar, en las entrañas de alguno de aquellos secretos errores de juventud que cometí -ahora vergüenzas inconfesables por tanto tiempo inconfesadas- se me quitan las ganas de tirarle la primera piedra a nadie… Y encima, el tonto de mí siempre ha creído que a todo el mundo le ocurre lo mismo, que absolutamente todos tenemos algún gran pecado, fallo o error secreto, escondido en nuestro debe…

¿Ooo no…?

Yo, no me votaría nunca a mí mismo porque siempre, he creído que había que votar a los mejores… Aunque si en aquella época hubiera sabido lo golfos y rastreros, lo lerdos, incultos y desleales que serían la mayoría de nuestros políticos actuales, quizá le hubiera dicho que sí a Don Antonio… Quizá no me hubiera sentido inferior; con menos virtudes que algunos…

Pero no quiero elucubrar más porque la verdadera intención de este escrito es, cómo no, dar caña a estos políticos vacíos y desmayaos de hoy… Y como conclusión, quiero resaltar que la pérdida de nivel tan dramática que sufre la calidad democrática de nuestro país, y la deriva sin rumbo que padecemos son, sin duda, debidas a que en éste nuestro país de ciegos, cualquier tuerto cree que podría ser El Rey…

Y como nos descuidemos, lo consigue… ¡Ay de nosotros…!

Democracia y ley es lo que necesitamos. Cultura de verdad y verdadera Historia. Auténtico Arte y Ciencia de altura. Humanidades, Periodismo… Y verdades, y compromisos, y lealtades, y amores… Y que os metáis la ideología, toda, por el culo…

He dicho.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

NATURALIZAR LOS INSULTOS

Ven, que te voy a naturalizar yo. ¡Gañán…!

¡Forastero…! Si de verdad fueras un macho alfa y la tuvieras tan grande como dices, ya deberías saber que del insulto a una ostia en la trompa, a veces hay muy muy poco… Por eso pistolero, lleva mucho cuidado con lo que naturalizas, y con lo que no naturalizas… Cuidadito con los insultos si no quieres que algún día te sorprendan con un guantazo en la cara: Acuérdate de Rajoy… Y recuerda lo que todo macho alfa sabe: del insulto a la ostia, e incluso al fuego o al tiro en la frente, a veces hay muy muy poco…

Y como tú no eres un valiente, naturalizar los insultos solo significa para tí algo así como que te suda el capullo que te digan de tó, que tú, ni dimites ni te bajas del machito rojo en el que ahí estás, así fueras jarto hasta las trancas de vino malo y picao…

Yo, que soy un verdadero malhablao y que me cago siempre en lo primero que pillo; yo, que presumo de usar no sé si con garbo el terno, el exabrupto y la palabrota; me quedo muerto con lo lerdo del aprendiz éste de Maquiavelo, cuando va, y dice: “que en política hay que naturalizar los insultos…”

La oratoria es lo que tiene, que te deja en cueros: cada uno expresa con palabras realmente cómo es, y cómo de grande la tiene; y en consecuencia así, defiende su honor… Con palabras solo, solo con palabras… Valiente güaltrapas.

El hortera desaseado éste, se cisca en los usos y costumbres más elementales del respeto al prójimo y la buena educación, del decoro, del buen gusto en la oratoria, y de la prudencia o de la gallardía; valiosísimas cualidades todas, de las que siempre hicimos gala los españoles de bien y con dos dedos de frente… Éste, quiere hacer de la vida pública española una reyerta, constante… Nada nuevo bajo este sol comunista… No quiero ni imaginarme los terrores, la desidia ni el desamparo que tuvo que sufrir este individuo en su niñez, al ver que a sus familiares todo les importaba una mierda dado que él, no tiene un mínimo de principios decentes en los que creer que no sean meros pastiches ideológicos…

Vale que los exabruptos los use yo, literariamente un don nadie pretendiendo emular a un Camilo o a un Fernán Gómez. Pero que un alto representante de mi país, debido a tanta mierda que lleva encima, acepte acusaciones e insultos merecidos sin inmutarse ni dimitir, porque no tiene otro sitio donde pacer ni caerse muerto que no sea el machito político que se ha montado, es demasiado asqueroso… ¡Qué asco…!

El verdadero problema de la verbena de insultos que nos propone este comunista ayuno de ideas, no es que a nosotros como a zombis, por repetidos los insultos se nos embrutezcan los oídos, oyéndolos sin inmutarnos con la boca entreabierta y babeando… El problemón, es que los políticos, cuando reciban acusaciones veraces e insultos merecidos, también se acostumbren a recibirlos a discreción, y también sin inmutarse y con la boca entreabierta y babeando… Y además sin dimitir y sin siquiera cortarse ni sonrojarse, solo porque su cohorte de seguidores zombis aplaude sin inmutarse, con la boca entreabierta y también babeando…

Lo mejor del español bienhablao es su precisión, su capacidad de describir con todo detalle tanto la profundidad de un amor, la hondura de un dolor o la veracidad de un argumento, como la rotundidad de un desprecio… Y todo ello sin necesidad de chabacanerías…

eeen fin…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LOS ENCANTOS

Historias de Paco Sanz

Tengo suerte, mi pareja es encantadora. Soy víctima de sus encantos, sin duda. Estar libre de encantamientos puede ser una suerte, Don Quijote que no lo estaba, y que se sabía “malquiso” de los encantadores, tuvo que padecerlos a consecuencia de haber pasado tanto tiempo entre libros como un servidor. La primera vez que los menciona es cuando llega a la posada: “Quizá por no ser armados caballeros como yo lo soy, no entenderán con vuesas mercedes los encantamientos deste lugar, y tendrán los entendimientos libres, y podrán juzgar de las cosas deste castillo como son real y verdaderamente, y no como a mi me parecen”.

Los que estamos encantados de estar encantados puede que no seamos ni príncipes ni caballeros, pero lo estamos al cuadrado. La intelectualización y racionalización crecientes, no significan un creciente conocimiento de las condiciones generales de nuestra existencia. Su significado es muy distinto; significa que se sabe o se cree que en cualquier momento, si se quisiera se podría comprobar que no existen sobre nuestras vidas poderes ocultos o imprevisibles, sino que por el contrario, todo puede ser dominado por el cálculo y la previsión… Pero esto significa el desencantamiento del mundo. Y eso sí que no. Pues bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible.

Cuando vemos a alguien que de repente parece no estar con nosotros, a veces, decimos que se ha quedado encantado. Los monjes zen budistas, los sadu hindúes, los sufís islámicos, los hasidin judíos o los místicos cristianos comparten técnicas de encantamiento, de estar ahí, de prestar atención. Cuando terminas con un pensamiento, y antes de empezar el siguiente, ¿no se produce una pequeña pausa, no pareces haberte quedado encantado? Es la entrada a tu casa de eternidad. Alarga el momento, agranda tu casa, sigue ahí. En un lugar así se está definitivamente bien.

Mi vida, el que siga vivo, es un misterio, no lo entiendo pero me encanta. Cuando Einstein decía: “¿Y qué si tengo la tonta impresión, aquí y allá, de que sobre mis teorías no entienden ni una palabra? Creo que resulta divertido e incluso interesante de observar. Estoy seguro, de que es el misterio de no comprender nada lo que les atrae… les impresiona, tiene el color y el encanto de lo misterioso”. Estaba pensando en personas como yo.

Más de una vez también me he sentido como uno de esos últimos hombres nietzschianos. El “último hombre” es el consumidor místico, el utilizador integral del mundo, es decir, un hombre que no se reproduce pero que disfruta de sí mismo, como en un estado final de la evolución. Encuentra una especie de devoción, un encantamiento religioso, en la idea de su propia existencia. En las grandes ciudades lleva una vida en solitario con una nada amueblada.

He tenido suerte, he conocido mucha más gente encantadora, que de esa que está encantada de haberse conocido; creo como O. Wilde que es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es encantadora o aburrida. Y es que por caprichos de la fortuna me he relacionado, casi siempre, más con personas a las que les han ido bien las cosas que con gente que trata de hacer algo por el mundo, que suelen ser insoportables; cuando el mundo ha hecho algo por ellos, en cambio son encantadores.

Pienso que ella sabe lo que es el encanto; una manera de escuchar decir sí, sin haberse planteado ninguna pregunta clara. No me une a ella tanto el amor, como el espanto de perderla, será por eso que me encanta tanto… Alguna vez se lo he dicho.

Historias de Paco Sanz

Se tocaban los huevos

Justo ayer; se tocaban los huevos al inicio de la pandemia pendientes solo de su rollito ideológico y maricolésbico tipo 8M y tal… “Mata más el machismo que el virus” ¡Recordad…! Nos engañaron vilmente escondiendo los muertos y su número; y siguen… Somos todavía hoy, creo que el país del mundo con más muertos por millón de habitantes. Más incluso, que Brasil con más del triple de habitantes que España y se supone que una mucho peor sanidad pública…

Pues hoy, nos hacen comulgar con ese tal Simón, endiosándolo; aún siendo se supone, el responsable científico de lo irresponsable del espantoso comportamiento de este desgobierno, que miraba solo hacia su ombligo ideológico mientras tantos de nosotros morían…

Se pasan por el bajo de los cojones las leyes españolas, con la mierda ésa de la mesa de negociación catalana ya que, con todo descaro, consienten la suelta de golpistas catalanes por la cara, mientras se ríen abiertamente en la nuestra… Y no contentos con semejante traición a España, ceden y acercan a los hijosdeputa de ETA, muy cerquita de las golfas de sus madres… Y además, pactan con los que jalean a esos mismos hijosdeputa que asesinaron incluso a compañeros suyos… ¡Qué asco…!

Aunque no quiero señalar, incluso hay en este desgobierno quien se folla todo lo que pilla y tiene la desfachatez de dejar los condones usados por ahí; y oye, nada… No le pasa absolutamente nada, porque bienpaga a sus hetairas con ministerios, cortesanías, nepotismos, asistencias personales, y quién sabe con cuáles otras baratijas las compra, con esa vieja forma de pago de la braga o la bragueta… “Me llaman la bien pagá…”

Nos suben los impuestos… Nos tienen por tontos. Nos toman el pelo.

Vale que para salir de esta ruina el PP no puede ser la solución; vale, de acuerdo… Pero me reconoceréis que lo rancio, lo hortera de este comunismo tan pueril como avejentado que disfrutamos ahora en España, tampoco nos servirá de nada sino más bien al contrario, nos arruinará como es un hecho que siempre hace el comunismo…

Y como dice mi socio: ¿Ahora que hacemos…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Cómo mueren las cosas…

Historias de Paco Sanz

Más acá de la microbiología está la biología molecular, allí, es donde la química orgánica deviene en vida… La parte de la química orgánica que no está viva, la necrosfera, es considerable. En la Tierra, la cantidad de materia orgánica muerta (necromasa) es 8-14 veces mayor que la materia contenida en la biosfera viva. Sin contar materiales fósiles antiguos (gas, carbón, petróleo…)

El principal supuesto de la mayoría de los científicos en cuanto al origen de la vida, es que ésta se originó a partir de la materia inanimada, a través de un incremento gradual y espontáneo de la complejidad molecular y funcional. Lo inorgánico devino en orgánico a nivel microscópico merced a los microorganismos… En una primera fase, la amonización transformó en amonio el nitrógeno molecular de la atmósfera; y sólo las arqueas y las bacterias podían. En una segunda, la nitrificación convirtió el amonio en nitrito y luego el nitrito en nitrato; ésa fase, de momento, también depende casi exclusivamente de microorganismos.

¡Cómo mueren las cosas es algo fascinante…! es la condición para otra cosa también fascinante: ¡Que “algo” que no vivía consiga vivir…! A nivel celular y a nivel humano la muerte es condición de vida, de nueva vida… Cuando estás dejando atrás el otoño de tu vida, cuando has visto desaparecer a algún amigo porque una parte de su cuerpo no ha sabido morirse a tiempo, cuando has visto convertirse en zombis a tantos, uno llega a agradecer que ciertas cosas mueran.

Pero hasta para morir a nivel celular hace falta una cierta gracia. Apoptosis: de apó y ptosis; en griego separar y caer, como las hojas de los árboles en otoño. Las células que la experimentan mantienen íntegra su membrana, por lo que su fagocitosis y posterior metabolización es mejor para el organismo, que las que mueren por muerte “involuntaria”, por necrosis, que al hacerlo así envenenan el entorno… En la apoptosis la membrana celular externaliza fosfatidilserina, un fosfolípido que hace que el macrófago la identifique como muerta y empiece a fagocitarla fácilmente…

Los divulgadores de cómo creen que se comporta el virus ése no paran de soltar trolas… Como a los que siguen viviendo de las noticias inventadas, les dé por hacernos entender, cómo podemos ser también virus y bacterias, cómo somos y cómo convivimos y coevolucionamos con toda esa parte de nuestro cuerpo que no lleva genes propiamente humanos, la de “inexactitudes” que pueden soltar a este respecto sería mucho mayor…

Hay más diferencia de ser humano a ser humano que de virus a virus. Del virus tenemos el genoma. Lo nuestro es una maraña de microvida y de relaciones, células y humores del carajo. Mejor que no empiecen a intentar divulgar eso. Porque para lío con los números de los epidemiólogos, ya hay de sobra.

Un dado al aire es nuestra vida. Cómo nos va a ir con la enfermedad, la desgracia, la muerte… se tiran los dados.. El juego por excelencia, el juego de los dados (ad zardum), de donde viene la palabra azar. Rima con rezar.

Historias de Paco Sanz

CINCUENTA SEGUNDOS

Sólo necesitaría unos cincuenta de tus segundos lector; aproximadamente lo que duran treinta o cuarenta de tus respiraciones; o lo que tarda tu corazón en latir entre sesenta y setenta veces… Necesito, para comenzar ésta nuestra relación epistolar, disponer del total de tu atención durante estos vitales primeros cincuenta segundos; importantísimos para aceptar el iniciar cualquier tipo de relación… Ese instante breve, efímero y subconsciente, en el que la mente sin dar cuentas a la consciencia ya ha tomado una decisión. Ya ha elegido… Elígeme pues tú, y tenme paciencia; y aguanta aquí leyendo conmigo…

No sé dónde vamos a llegar a parar pero llegaremos seguro. Qué te cuento o con qué te atrapo es la cuestión… Y sí, ya sé que se nos ha hecho un poco tarde, pero no tanto porque todavía estás ahí, leyéndome… Ésto es un lío.

Seguro que érase una vez, aquélla vez, en la que como yo ahora, creíste necesitar que perduraran en el tiempo cosas, momentos importantes, tuyos… Aquella vez, que quisiste contar eso que te pasó, inventar un cuento para tus hijas, preservar la Historia, o conservar recuerdos de tus ancestros…

¡Qué milagro, y qué suerte el que ya llevemos más de cincuenta segundos juntos…! ¿No…?

Yo te hablo al oído; tú, te dejas… A ver, qué historia te cuento ahora…

Te quiero 💞…

Y gracias…🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA MUERTE Y LOS NÚMEROS

Historias de Paco Sanz

El Emperador está desnudo. El saberlo, el que se sepa. Esa es la consecuencia última de la crisis sanitaria que estamos viviendo y de la económica que nos aguarda. El Imperio es una farsa, la dulzura del libre comercio no es tal, la desconfianza en la bondad de instituciones, profesionales y expertos, se va a ir hacia la asíntota; y la Mano Invisible empezamos a notarla en nuestro gaznate.

Estamos empezando a detener la velocidad de la expansión de la epidemia. Pero la inercia de los grandes números, lo terrible del común denominador sigue su canto, pone en entredicho la posibilidad de volver a creer en los trajes del emperador. Por lo visto por la sangre de la décima parte de la población española, ha pasado el virus ese… Y hay más o menos cuarenta y siete mil muertos no esperados. En España hay cuarenta y siete millones de habitantes. Si nos alcanza a pasarlo todos habrá cuatrocientos y pico mil muertos más. Sigo creyendo en los quebrados como un bachiller.

He vuelto de unas fiestas de San Juan, y como si esto pudiera no acabar pasando, las mascarillas y el distanciamiento han brillado por su ausencia. La crisis económica y social tendrán que esperar. En geopolítica, la mascarilla de las fronteras y el distanciamiento de la insolidaridad, vamos a tardar tiempo en poder volver a quitárnoslos. Porque de algún modo seguimos creyendo en lo que nos enseñaron en el bachillerato.

El “olvido del denominador” hace que el numerador se valore, desproporcionadamente. Es algo parecido a la desconsideración de la tasa base en la inferencia bayesiana. Preocupa mucho más que vayan a morir 1000 personas en una gran ciudad, que que vayan a morir una de cada mil. Se está haciendo política con los números. Siempre se ha hecho. Se hace política con lo que uno puede. Pero además nos gusta jugar con ellos, también lo hemos hecho siempre. A saber qué pensar, decidir qué hacer, o predecir lo que nos espera de ellos, estamos acostumbrados; y a hacerlo mal también.

Das positivo en una prueba de enfermedad que padece una de cada 600 personas. El médico te dice que uno de cada 25 positivos en la prueba es un falso positivo. Sales con la idea de que tienes un 96% de posibilidades de padecerla… El médico te recuerda lo de la regla de Bayes, que los números no son así. No lo entiendes… Hablas con un amigo matemático para que te aclare lo de la regla de Bayes. La Regla de Bayes recuerda que la probabilidad posterior es el producto de la tasa base por la razón de probabilidad. Uno de cada seiscientos enfermará. Tasa base. Uno de cada 25 positivos en la prueba es un falso positivo. Razón de probabilidad. 1/600*25= 25/600=4%. Si das positivo en la prueba tienes un 4% de probabilidades de estar enfermo de eso.

No es lo mismo.

Gödel acabó con el Entcheidungsproblem, con el problema de la decisión, demostrando que existían afirmaciones sobre los números enteros que, a pesar de ser perfectamente razonables, no podían probarse ni refutarse. Turing lo amplió a cualquier otra proposición matemática. El ordenador de programa almacenado, tal como fue concebido por Alan Turing y construido por Von Neuman, vino a romper la distinción entre números que significan cosas y números que hacen cosas. Nuestro universo ya nunca volvería a ser el mismo.

Ya conoces el terrible secreto de las matemáticas: está todo basado en nada… La pregunta clave no era si nuevos tipos de números existían “realmente”, sino si sería útil suponer que existían.

Historias de Paco Sanz

HIJAS Y CONFINAMIENTO

CARLA…

Valentía, es estar sola y menesterosa en Barcelona con la que está cayendo y encima querer quedarse… Arrojo, es el perseguir esa música casi imposible pero sin dudar. Y encima, no cejar en el empeño de buscarse una misma entre esas notas perdidas sin encontrarse nunca del todo… Porque justo detrás de esas melodías que se te esconden, te escondes, te encuentras… Valor, es aprender sola a estar sola cuando nunca lo habías estado.

ROSA…

Amor es el de Roberto, el chorbo de mi hija la mayor. Que en estos tiempos de reclusión cuasi carcelaria, se jugaba con solo dieciocho años una buena multa cuando diciendo que hacía deporte, venía solo a rondármela… A veces, seguro que sólo tras una verja y una mascarilla cual Romeo coronavírico… Eso debe ser el amor. Y también lo debe ser la expresión de la sonrisita y el leve rubor en la cara de mi hija, cuando me lo cuenta…

NURIA…

Riesgo, es encerrarte tú sola dos meses y medio con un pequeño león de siete años; en un piso de poco más de veinte pasos de largo. Con siete años ya no hay forma de escapar de él a menos que lo domes; no que lo domestiques… La doma se basa en un respeto entre especies; la domesticación es mera sumisión. Domas un caballo; un pollo está domesticado… Todos sabemos que no se puede domesticar un león; tarde o temprano saltará el león… Hay que ganarle, imponerse o poderle; o al menos que él así lo crea… Educar para domar leones no debe ser fácil; no lo fue con mis leonas…

PAULA…

Mérito es el de mi hija la menor, una leona que ahora domina sus pulsiones… El coronavirus seguro que la ha obligado a pasar por encima de sí misma, viéndose veinticuatro horas al día, reflejada en el bichico de su hermana la pequeña; cuidándola, y sabiendo lo que vale un peine cuando tienes que cuidar niños. Como por otro lado hacen los padres… Es maravilloso, que semejante carácter volcánico haya tenido que rebuscar en sí misma para encontrar, cosas en las que empeñarse y poder enseñar a su hermana la pequeña…

Olé sus redaños…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VER MORIR…

Historias de Paco Sanz

Siempre he andado a la greña con mis costumbres, a ser tiranizado por ellas no me hago. Hace muchos años cuando se me moría el alma después de asistir a la muerte de un paciente, la hermana me dijo, para consolarme, que no me preocupara, que ya me acostumbraría. Le dije que no quería acostumbrarme. Cuando uno está dolido suele ser impertinente. La verdad es que no me he acostumbrado a eso, a otras miserias sí, para mi vergüenza.

Además de ver morir en clínicas y hospitales, aparte de amigos y familiares, por enfermedades y vejeras, he sido testigo de primera línea de muerte por accidente en tres ámbitos que no he podido olvidar. El primero en la montaña, a mis dos compañeros de mesa, de una de esas cenas en hoteles de montaña que por ser mis parientes hoteleros solía disfrutar cuando era muy joven, se los llevó un alud, delante mío, o detrás, porque a mí me pilló adentrándome en el bosque y no se me llevó por un pelo. Tuvieron que sacarme, a ellos nadie pudo hacerlo. El alud cayó por la mañana, hasta la tarde del día siguiente no dimos con ellos.

Cuando ya estaba terminando mis estudios fui testigo de la muerte de un compañero de excursión a caballo. Era un hombre grande, montaba a la española un caballo blanco, como él, más grande que los demás. Con estribos de esos de que aunque te caigas no puedes quedarte estribado. Llegaron ambos caballo y caballero, con uno de esos galopes cortos que hacen tan agradable la monta, donde estábamos los demás decidiendo dónde íbamos a merendar aquel día. Uno de los caballos al llegar el nuevo al grupo puso el culo, y se fueron ambos a la cuneta. Le vi caer mal. Se rompió el cuello. Uno de los caballistas era adjunto de cátedra en quirúrgicas, saltamos los que solemos saltar en estas ocasiones, él le puso el cuello bien y a mí me tocó lo del boca a boca, no ens en vam sortir como dicen los catalanes, no salimos bien de esa. Inolvidable.

La tercera vez no fui testigo pero sí era compañero de hospital y de café de media mañana del padre del muerto. Es uno de esos casos que si se hace una película hay que remarcar que se basa en hechos reales. Un servidor siempre iba a trabajar al hospital en bici. Mi compañero, traumatólogo, en moto. Habíamos bromeado más de una vez acerca de quién ponía más su vida en juego por jugar a eso. Mi amigo vivía en una finca en las afueras, en bici no habría llegado en el poco tiempo que le costaba llegar en moto. Yo vivía más cerca, así que iba de ecologista avant-la-léttre.

Su hijo que aun no tenía carnet todavía usaba una pequeña moto para moverse por la finca. Por fin iba a tener un hermanito. Su padre estaba en el hospital mientras que su madre estaba de parto, cuando el guarda le dice al joven que su padre se ha dejado la moto fuera del garaje. Y parece que va a llover. El joven se ofrece a ayudar a entrarla. Es una moto grande. La pone en marcha, le da demasiado gas, la moto se le encabrita y le cae encima. El niño no pierde el sentido, pero le dice al guarda que se ha hecho mucho daño, que llame a su padre. Muere en el traslado al hospital mientras su madre está dando a luz.

¿Se puede uno acostumbrar a cosas como esas? Cosas como esas no se olvidan nunca.

Historias de Paco Sanz

¿PARA QUÉ PREDICAS…?

Historias de Paco Sanz

Dice Woody Allen en su autobiografía que lo que ha hecho más a gusto en el mundo ha sido escribir. Simpatizo con él porque seguro que piensa con alegría en que además le han pagado por ello… Simpatizo también con aquel rabino que no es que dejara de leer sino incluso de escribir, al comprender que no lo estaba haciendo sólo para su Creador. O con los que saben que el predicar no conduce a nada: “¿Por qué continúas predicando, si sabes que no puedes cambiar a los malvados?” le preguntaron a un rabino. “Para no cambiar yo”, fue la respuesta.

Oigo el canto de Federico al “agua que no desemboca, que no desemboca”. Y me encanta la separación entre la teoría y la práctica en todos los terrenos, del mismo modo que la separación entre la realidad y la verdad. Recuerdo las palabras de aquel chico que tras escuchar un bello cuento que le había narrado un viejo, preguntó: “¿Pero es cierto? ¿Ocurrió de verdad?” A lo que el viejo respondió: “No ocurrió realmente, pero es verdad”.

Los escritores, los investigadores, los artistas no están creando nada… Los creativos abundan, los padecemos, me tienen harto. Mi hija vino una vez muy contenta de la escuela porque para no decirle lo mal que había hecho no sé qué, le dijeron que era muy creativa. Un servidor que a veces se pone en plan “jodón” incluso con la gente que más quiere, le dijo a su madre, pero procurando que la niña lo oyera, que hay dos tipos de alumnos: los inteligentes y los creativos…

Desde hace no sé cuantos años no he parado de escribir para nada, miento diciendo que es porque me gusta; me gusta, pero es que además no puedo evitarlo… He caído bajo el hechizo de “maya”. Con el paso de los siglos, la palabra “maya” -uno de los términos más importantes de la filosofía hindú- cambió de significado. De representar el poder creativo de brahmán, pasó a significar, el estado psicológico de todo aquel que se halla bajo el influjo de la magia de la obra. Si confundimos las formas materiales de la obra con la realidad objetiva, sin percibir la unidad de brahmán subyacente en todas ellas, estamos bajo el hechizo de maya.

Las cosas bellas, las cosas buenas, no se crean, se descubren. Con las leyes pasa algo semejante. Al no ser las leyes otra cosa que la expresión de las relaciones que existen entre los hombres, y al estar determinadas por su naturaleza, la relación de una nueva ley es sólo una declaración nueva de aquello que existía previamente. La ley no es pues la disposición del legislador, éste no es su creador espontáneo. El legislador es para el orden social lo que el físico es para la naturaleza. Newton no pudo más que observar, y no declarar, las leyes que reconocía o creía reconocer. No se imaginaba sin duda que él fuese el creador de estas leyes.

Supongo que como acabo leyendo lo que escribo me tomo por mi discípulo, aunque incluso pensarme como mero receptor, me fastidia bastante. Con razón observó Nietzsche que la función más importante de un sistema filosófico es convencer a su propio autor. Se puede probar el acierto de esa observación preguntando a los autores considerados, cuándo, y con qué frecuencia, repiten sus principios fundamentales.

Le pregunto al esclavo: ¿Qué es entonces lo tuyo? El uso de las representaciones imaginativas. Quiero pensar además que eso es lo que poseo como algo inviolable: Nadie puede impedirme, nadie puede forzarme a usar mi imaginación sino como quiero.

Historias de Paco Sanz

¿QUE QUIÉN SOY YO…

“¿Que quién soy yo pa’escribir por ahí…?” Nótense las negritas.

Amplía para admirar…

Hay quienes se quejan, hasta de que los minutos duren sesenta segundos… Todo lo malo les pasa. Todo conjura en su contra: el pasado, el presente, y por supuesto el futuro. ¡Qué mala es la ignorancia…! Se quejan, de que haya que cumplir con la ley y de que haya que estudiar para aprobar o que trabajar para vivir; ignoran, que es necesario amar al prójimo y honrar a tu padre y a tu madre; y en defensa de su ideología son capaces de negar, cosas como que dos y dos sean cuatro y otras muchas verdades por el estilo… Son pensadores de lo inútil y especialistas del gafe; demócratas rojos; artistas de lo vacuo, escritores de la filfa; filósofos de lo desastroso y periodistas de lo falso… Meros esclavos del “y tú, más…” Tergiversadores en cadena…

La Historia del hombre es la que es, y juzgar el pasado con criterios de presente es de imbéciles…

Amplía con tus dedos… ¡Racista…!

Porque no le gusta lo que escribo, va, y me pregunta un gañán rojo de éstos que ahora nos toca sufrir en las redes “que ¿quién soy yo pa’escribir por ahí…?” Nótense las negritas.

Líbreme Dios de compararme, pero imaginemos a un Miguel, cualquiera. O a un pringao de Almoradí; de al’lao; de cerca… A catorce o quince kilómetros justos de su casa vivo: sí, de la de Miguel. De la de Miguel Hernández el de Orihuela, el las ‘Nanas de la cebolla…’ Con poco, siempre hicimos mucho en mi tierra… Se piensa desde hace mucho y muy bien a la sombra de Alicante.

¿Habéis visto el contraste, de lo humilde de su casa en el centro de Orihuela, justo al’lao, casi paré con paré con con el imponente palacio centenario del Colegio de Santo Domingo…? Un cabrero, un disidente, un matao, fusilao por valentones… ¿Que porqué escribo yo qué sé? Yo no lo sé pero pasa: empiezo, sucede, y acaba, como si saliera de los cojones…

Perdonadme el pareado pero ha salido… Yo aquí lo pienso, lo dejo y lo doy: la gente luego, que haga lo que quiera…

¿Que quién soy yo pa’escribir…? Va, y me pregunta el gañán…

Según él, en su día, hace quince mil años, habría que haberle preguntado con impertinencia al pintor de Altamira que qué coño hacía, ensuciando de humo y pintarrajeando a su antojo la cueva…

eeen fin…

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LEALTAD FIDELIDAD

Historias de Paco Sanz

La Unión Europea, el Estado de las Autonomías, la ONU, la OMS… los estados federales, ¿por qué fracasan?, porque falta lealtad. Para que las relaciones entre gobiernos y administraciones funcionen adecuadamente se precisa de ese lubricante que los alemanes denominan “lealtad federal”, una actitud por la que todas las partes se esfuerzan en facilitar el ejercicio de las competencias ajenas, y procuran resolver las controversias de un modo amistoso y ágil.

Ahora se nota más. La gran mayoría de mis relaciones se han basado en ella. Cuando, llegados los malos tiempos mis amigos me han fallado o he fallado a mis amigos lo he llevado muy mal. Ha sido para mí más de una vez una sorpresa, ver quienes son verdaderamente capaces de mantener la palabra. No han sido siempre los que consideraba buenas personas, con buenas palabras y modos se ha vendido siempre mala mercancía.

La nuestra es una sociedad de contratos, en la que incluso para vivir juntos hay que firmar uno; está claro lo poco que se confía en la lealtad, incluso a nivel personal. Cuando les he dicho a mis amigos psiquiatras, que a las personas fieles a nuestra pareja nos da la sensación de que tendríamos que hacérnoslo mirar, no se lo han tomado en absoluto a broma. Tratan con demasiados adictos, a las drogas, a las malas costumbres… como para no tomarse eso de ser fiel a tu pareja como una posible adición más…

Confundimos el machismo con la virilidad porque lo de la lealtad, lo de la fidelidad no se lleva. La virilidad, es decir la pasión de la unión y la lealtad, se convirtió en machismo, acabemos con él… En efecto, es posible ablandar a los hombres, pero hacerles “cuidar” es otra cosa, y el proyecto tiene que fracasar inevitablemente.

En culturas anteriores a las nuestras, distantes de las nuestras, pero de hombres más sensatos, la lealtad no se la tomaban a broma. Por ejemplo en Japón, el chu significaba lealtad incondicional a la cabeza de la jerarquía social, ya se llamara ésta emperador o shogun, ya fuera de origen divino o terrenal; el chu era el primer mandamiento de la ética japonesa; el ko, la lealtad que se debe a los padres y antepasados, era el segundo, todas las demás normas de conducta venían después.

Para Confucio la lealtad era la virtud clave: lealtad a Dios, al Estado, a la propia familia y a los verdaderos significados de las palabras que uno utiliza. Primeros pasos en la formación hasta la Edad de la razón. La formación profesional y como ciudadano. El trabajo social y el cuidado de la familia. Y el leer y el escribir.

Para saber de nosotros no está mal preguntarse por cuáles son nuestras identificaciones, cuáles son nuestras lealtades, cuál nuestra comunidad, ante quiénes nos sentimos responsables. No me gustan las élites, me gusta la gente. Las élites son cosmopolitas, la gente local. Cuanto mayor es el nivel educativo y de renta de las personas más condicionada es su lealtad.

Historias de Paco Sanz

LOCURA

Historias de Paco Sanz.

Por lo visto de tanto estar en casa hay más gente chalada. Y ahora que ya podemos salir a la calle, más loco suelto. Mi padre cuando volvía de trabajar decía estar absolutamente cansado. Se hacía mimar por mi madre, y como estaba tan cansado de trabajar se le perdonaba todo. Cuando empecé a trabajar con él me di cuenta de que menudo cuento tenía mi padre, nunca le vi tan feliz como cuando trabajaba.

La parte que tiene lo que hacemos fuera de casa en nuestra salud mental es toda una lección de humildad. Eso de ser profundo es un rollo. La “profundidad” es la dimensión de aquellos que no pueden cambiar de pensamientos ni de apetitos, y se ven reducidos a explorar la misma región del placer y del dolor. Uno se vuelve profundo dejándose invadir por las propias taras.

Es una vieja historia, la de la includencia: proponerse objetivos por encima de las posibilidades. Rigideces inseguibles que terminan paralizando y en la remanencia: ir dejando cada vez más cosas por hacer. Las vías para pasar de la melancolía neurótica a la psicosis depresiva. En confinamiento es fácil, porque lo que podías hacer con gusto solías hacerlo fuera de casa.

Para volver a encontrarnos con el que solíamos ser necesitamos el volver a trabajar, o al menos a alternar. Muchas personas se han olvidado hasta de su nombre a base de no salir de casa. Eso de no ser nadie cansa, enloquece. Si para sobrevivir se ha de ser nadie, como Ulises en la Odisea ante Polifemo, es decir, permanentemente invisible, no habrá identidad, ni autoestima, ni integración social, y consecuentemente, tampoco salud mental.

El tipo más corri