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adiós, Facebook…

y adiós, WhatsApp...

El próximo lunes día 27 de Abril de 2020 cerraré, completamente aunque no sé si para siempre, mis cuentas de Facebook y de WhatsApp… Estoy, hasta los cojones de que un puñado de izquierdosos me escarben y utilicen de forma tan espuria y tan tramposa. ¡Que les den…!

Abandono estos corralitos desinformativos e ideológicos harto, de tener la certeza de que algún somierda al otro lado de la pantalla se ríe de mí, y maneja a su antojo entre mis cosas tergiversando y castrando mis intenciones… ¿De qué coño me sirven mis ciento y pico contactos, si estos chivatos muñidores del Facebook siempre usan alguna mierda de algoritmo, para que solo veinticinco o treinta de esos contactos puedan saber de mí o yo de ellos…? ¿No tenéis muchas veces la inquietante sensación en Facebook, de que necesitáis gritar algo muy importante en medio del gentío de vuestros contactos, y parece que no os oye ni Dios; nadie…?

¡Pues vaya mierda de redes sociales ahora monetizadas y completamente prostituidas…! Convertidas en meras aunque gigantescas vallas publicitarias planetarias; solo están al servicio y de parte, solo de la parte roja de esta sociedad, la nuestra… Que conste que en otros sitios, ésto, no pasa… Pero en España se ve, que han renunciado a su espíritu inicial de ser medios de comunicación e intercambio social, para convertirse en viejas de visillo ideológico…

Yo recuerdo cuando la viralidad de esas aplicaciones era completa, y tan solo con talento, mérito o ingenio, podías dar un salto y hacerte algo famoso por ahí… ¡Qué tiempos aquellos en el que uno de mis humildes escritos, tuvo mil seiscientos y pico lectores en una tarde y sin gastar un céntimo…! Tan solo el mérito del éxito de aquel relato entre mis lectores, leído en un humilde blog gratuito, sin dominio propio…

Os espero en Telegram en lugar de WhatsApp; y en MeWe en vez de Facebook…

Con MeWe puedo publicar mis escritos y tener hilo directo, a la vez y en tiempo real, con todos y cada uno de mis lectores sin injerencias de Gran Hermano… Con Telegram puedo enviaros lo que a mi menda dé la gana, y a cuántos de vosotros como me apetezca o considere…

De momento, tanto Telegram como MeWe son aplicaciones muchísimo menos invasivas de tu intimidad, y no te mangonean con censuras, anuncios, ni restricciones ideológicas rojas… También es verdad, que todavía no pueden competir con la escala planetaria de esos otros gigantescos espías sociales que nos manejan… Pero si no conocemos muchas veces ni a nuestro propio vecino ¿para qué querríamos abarcar el mundo entero…? Me conformo, con estar en contacto verdadero con mis verdaderos amigos…

Adiós. Seguro que será un hasta luego… Si no, espero que al menos el teléfono me siga funcionando…😂🤣

Y también, os esperaré como siempre en mi blog de Historias en un folio:

http://www.historiasenunfolio.wordpress.com

Que no nos engañen…

🤗

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

(fake news)

Hay gente, que por mor de su ideología se traga y hace suyas estupideces tales como ésta:

Se puede ser razonablemente de izquierdas sin muchos conflictos con el intelecto, pero sólo un rojo ciego y redomado haría suya semejante afirmación como la expresada en la foto… Un imbécil es una rémora siempre, un peso muerto; y lo que peor que te pueda pasar en una fiesta, es que se te siente un tonto al lado…

¿Cuáles son tus seguridades me preguntó ella así, a bocajarro…? Seguramente detectó mi miedo y se referiría al dinero o al amor; a lo mejor a la fuerza o al poder; tal vez al tamaño de mi… ¡Qué cosas…! Menos mal que soy de otra época. Todas las épocas han contaminado al pueblo, pero no tanto.

Si no hay compromiso todo es fake; si el político no jura no me fío; si ella no lo parece no lo es; si hay colillas han fumao; y no vale si no cuesta… Sólo confío en lo que sé, y en cosas así…

¿Que cómo lo hago…? escucho, busco, leo y escudriño a todo el mundo; dudo mucho y de todo, y no le hago caso ni a Dios… ¿Que desde cuándo lo hago…? ya se burlaban de mi cuando a los dieciséis me dio por escuchar música de jazz… Música de maricones decían, y era verdad. Y de golfos virtuosos y de putas divinas; y de drogadictos geniales y de crápulas ejemplares, sin los cuales los latidos de mi mundo no serían los mismos…

Un mundo, donde la precisión del detalle y del ritmo, del arte en la ejecución, de la belleza de la melodía y de la letra, cantan a plena voz la verdad de las cosas simples… Cuando sigues un ritmo genial, tu pie lo dice; cuando la melodía que suena es buena, se te eriza el pelo; y cuando terminas por entender la letra ya no se te olvida, nunca, una buena canción…

Que no os engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

redes sociales

Nos da la sensación de que ahí, al menos, somos alguien en la pantalla; de que tenemos eso que llamamos seguidores; y de que quién sabe si quizás, también tenemos algún que otro amigo…

Algo tan bonito, como la idea de una red social en la que pudieras ver solo lo que te saliera del capullo o de la seta, vienen a jodértela un puñado de inversores e ingenieros informáticos para lo que se llama monetizar la idea… Hacerla negocio, vamos.

Espero haber respetado el lenguaje inclusivo éste de ahora…

No nos engañemos; ésto del feisbuc, tuiter, istagrán y tal, se ha convertido en algo así como una especie de vertedero de tiempo, de tiempo muerto… Un desperdicio de tiempo humano; tiempo embobado de pantalla en pantalla, y por ello, mandado casi por entero a la mierda. Un tiempo-basura, del que algunos se aprovechan escarbando en busca de nuestros datos…

¡Qué cosas los datos!

Qué te gusta; qué haces con tu tiempo; dónde vas y a qué hora vuelves; cuántas pulsaciones tienes en este momento; si se te pone o no dura… Y por supuesto tu dinero, todo… Recuerda que hoy tener metálico en el bolsillo, es cosa solo de delincuentes. Hemos consentido ya no que nos lo controlen, sino hasta que nos lo prohíban… La posesión libre de dineros en metálico legal, siempre ha sido uno de los más simples ejercicios de nuestro derecho a la propiedad privada; pero claro, eso era cuando vivíamos en libertad…

Hemos convertido el móvil, y sobre todo las redes sociales, en un refugio egocéntrico donde camuflar cosas. Es hoy el teléfono un escondite, un parapeto tras el que nos refugiamos y aparentamos inmunes, frente esta rotunda soledad tecnológica que nuestros tiempos propician; como disimulándola…

Por ejemplo: ese tiempo en el que entras en la sala de espera de la consulta de tu dentista, y refugias la mirada amable que le debes a los que esperan como tú, escondiéndola tras la atención a tu istagrán. No mirándoles… Es la excusa perfecta para no atender a nadie, para aislarte. Les dices apenas buenos días, pero te la sudan…

O como cuando estás algo cohibido en esa entrevista de trabajo con otros seis candidatos, sentados en silencio, esperando en la misma estancia… Y para hacer frente al incómodo silencio abres tu feisbuc, sin otro motivo que el de eludir en lo posible la interacción con ellos… Así, escondes o disimulas tus ganas competitivas de que ojalá se esfumaran… Pero también escondes tras la pantalla tu nerviosismo, tu timidez, y la ansiedad…

Otro ejemplo: terminas de cenar en casa un día cualquiera con tu pareja; y como no te hace caso porque está absorta en el sofá chateando por guasap con la hija menor de su anterior matrimonio, te plantas el móvil delante tuyo para matar ese tiempo muerto, viendo en el feisbuc qué coño pasa por ahí… Y lo que pasa es una hora y media, o dos… Y cada uno a lo suyo.

Paradójico; mucho medio de comunicación tecnológica y multimedia, pero poca comunicación humana, medianamente auténtica…

Por otro lado, las redes sociales éstas, se han convertido en una forma más de dominación social, de control del pensamiento; una manera más, de las muchas que tenemos, de dejar que nos metan el dedo por el culo con los algoritmos ésos, a cambio de que nos dejen hocicar en el barro de vidas de otros…

Y nos entretenemos embobados con la pantalla dándole hacia abajo al dedito nuestro, sin darnos cuenta de que formamos parte -estamos dentro- de una especie de gran valla publicitaria de egos… Un enorme escaparate planetario y falsario; una ventana gigantesca y estrafalaria, dentro de la que creemos que se nos ve y oye, pero en la que somos mero público para que solo algunos se hagan ver y oír…

He encontrado lo que parece ser un remanso, para los que ya estamos cansados de tener esa sensación de censura, control y reprimenda; para los que tenemos la certeza de que manipulan, escarban y retuercen nuestra información e intimidad cada vez que entramos en el feisbuc; o para los que nos la trae al pairo la vida y naderías de famosos sin mérito, políticos lerdos, empresarios negros, deportistas mercenarios, o frikis de todo pelaje y condición…

Parece ser que es otro portal, otra red social que no sé yo si se convertirá también en vertedero, pero que de momento no te clavan todavía ni publicidad, ni esos algoritmos de mierda para que te conformes, te informes, y finalmente te intoxiques, sin saberlo, solo con las cosas que Gran Hermano sabe que te convienen…

Y no nos engañemos, repito, porque en último término siempre somos nosotros los que encendemos o apagamos el jodido aparatito; ya sea el teléfono, la televisión, el ordenador; o si fuera preciso hasta la bombilla, la lavadora, la radio o el frigorífico… Yo recuerdo cuando se vivía igual de intensamente sin ninguno de esos aparatos… A la sola luz de una vela en las noches…

Que no nos la metan doblada…🤔

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras