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Peces de pecera. Paco Sanz

Tengo dos peces en una pecera, me han dicho que si quiero que vivan mucho en ella les tengo que dar de comer muy poco y que de vez en cuando hay que cambiarles el agua. Lo estoy haciendo, y de momento no se han muerto. Pues bien, como demasiado y no cambio de costumbres. ¿Qué tengo contra mí? “El camello es el animal que vive más tiempo sin beber, beba usted y no sea camello”, decía en una taberna de las de cuando yo era niño. No soy un pez en una pecera, digo yo.

¿Es buena una vida puramente defensiva en que no se está sino avizorando todos los recovecos por donde puede venir la muerte, calafateando todas las rendijas por donde puede escapársenos y escurrírsenos? ¿Va a ser la organización del planeta como un inmenso hospital y una inmensa clínica? ¿Por qué ha de triunfar la moral de una vida larga sobre la moral de una vida corta? Somos demasiados, hay que luchar contra el cambio climático.

Decía Wilde que su buen gusto era la única excusa que siempre había dado por llevar tan mala vida. Puede que no se trate de una vida corta o larga sino de una buena o mala vida. Pero lo primero se puede medir, lo segundo se puede discutir. Y una cosa es una cuenta y otra un cuento.

Para poder vivir una vida larga en años creemos que mejor estar sano. Aunque la salud sea un estado que no promete nada bueno. Pero estar sano no es fácil. Para ello hay que diferenciar entre sanos a secas: Sano a salvo de las enfermedades y del sistema sanitario. Sanos preocupados: Por haberse creído la propaganda sanitaria. Sanos estigmatizados: Por haberle caído encima a uno el estigma de algún factor de riesgo fuera de la normalidad. Sanos medicados: que están tomando medicación innecesariamente…

También entre los enfermos hay al menos dos clases: los reales y los imaginarios. Los reales: de enfermedades que matan o no, de enfermedades que hacen llevar mala vida o no. Los imaginarios: de enfermedades anatómicas, derivadas de medicamentos, derivadas de pruebas de laboratorio, de mala praxis médica continuada y psiquiátricas… lo menos.
Me sigo dando de comer más de lo que debiera porque sin querérmelo confesar estoy hasta los hipotálamos de esta pecera. Sólo me queda decir como la mística: “Ven muerte tan escondida/ que no te sienta conmigo,/ porque el gozo de contigo/ no me vuelva a dar la vida”. En fin, por la boca muere el pez.

El pez fue el primer vertebrado, antes de que hubiera tetrápodo alguno había peces. Están como yo en este momento, no al otro lado del espejo como Alicia, sino al otro lado del cristal, me recuerdan que lo esencial es volverse completamente inútil, diluirse en la corriente común, volver a ser pez y no jugar a los monstruos; el único provecho, me repito a mi mismo, que puedo sacar del acto de escribir es ver desaparecer las cristaleras que me separan del mundo.

En un cuento de Borges a la gente del otro lado de los cristales una vez les dio por invadir la tierra. Su fuerza era grande, pero después de sangrientas batallas, las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Rechazó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todas las acciones de los hombres. Los primeros que despertarán serán los peces. Romperán las barreras de vidrio y esta vez no serán vencidos. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.

Autor: Paco Sanz

Soy muy muy macho…

MACHO

1. m. Animal del sexo masculino
2. m. En las plantas con individuos masculinos y femeninos, el que produce el polen para fecundar a otra planta de su especie.

Solo hay que mirar la naturaleza para darnos cuenta del perogrullo, de que hay machos y hembras en la casi completa mayoría de especies pluricelulares que pueblan este planeta… Algo significará digo yo, este dimorfismo al cincuenta por ciento…

El machista león macho, es verdad que folla demasiado rápido y que raramente come si no cazan las hembras… Pero por otro lado, la golfa de la mantis religiosa, devorará tras la cópula al macho como éste se descuide. Cosas de la naturaleza… Pero en ambos casos, son precisamente las hembras las que deciden. Son las leonas las que eligen a ese macho tan fiero y chulo; y son la receptividad y las feromonas de la mantis hembra, las que se dejan hacer por ese pobre macho como se descuide… Unas hembras le dan de comer a su macho porque quieren, y otras, quieren comerse incluso al macho… ¡Qué cosas…!

Fijémonos también, y porqué no, en el ejemplar ejemplo del albatros hembra; que de joven y tras una danza ritual hermosísima, se aparea con un vínculo irrompible y para siempre con el mismo macho; con su macho… Y ya le pueden venir que ella esperará sine díe y año tras año; por siempre citada con él de vuelta al mismo nido… Y aunque un día su ausencia le confirme que su aquél ha muerto, jamás conocerá otro macho… Vagará volando por siempre sola y hasta renunciará a su condición de madre, ya que no concibe serlo sin su macho…

Por otro lado, en el caso opuesto está el bonobo, ese cachondo primate que parece que veranea en Madagascar y que todo lo resuelve follando… ¿Que tiene miedo? folla con lo primero que pilla. ¿Que tiene hambre y no hay comida? se entretiene follando. ¿Que le ha tocado los huevos al macho alfa y se ha llevado un par collejas? para desfogar la impotencia, se folla lo primero que encuentra… Ellas con ellos, y ellos también con ellos; orgía constante… Las hembras, listas ellas, para no estar eternamente preñadas, solucionan ese guirigay porno con un solo y breve período fértil al año; el resto, lo hacen sólo por gusto. ¡Qué pillinas…!

¿Y el pavo real…? ¿Habrá algo más bello pero más tonto que un pavo real…? Tanta pluma ellos tanta pluma; y ella tan fea… De tan bonitos parece como que hubieran renunciado a su masculinidad; y sí, son hermosos y delicados, pero inservibles si no es para chillar o perpetuar la especie. ¿O son ellas las inservibles ya que son tan feas…?

No sé.

……….

Hoy, todo el mundo tiene el derecho de reivindicar algo, o así debiera ser…. El feminismo o los españoles, el elegetebeismo, el comunismo y el ecologismo; los pensionistas, el veganismo y los animalistas; hasta los terraplanistas, los testigos de Jehová e incluso el islamismo, pueden manifestar públicamente sus ideas, como no podría ni debería ser de otra manera en una democracia… Y yo, me manifiesto y reivindico profundamente macho…

Qué voy a decir si me gustan las mujeres más que el sexo o el dinero; más que el tocino de cielo o los coches buenos. Más, que cualquier viaje de aventura, porque no hay ni aventura ni viaje mayor que caminar al compás de mi hembra al lado… No me entiendo si no es rendido ante mi mujer; adorándola…Y qué casualidad, tengo solo dos hijas, también hembras ellas…

Pero sí, he de reconocer que como macho soy algo bruto, tengo pelos en el cuerpo, y meo contra la pared…

En mi antigua, querida y se ve que patriarcal familia, siempre han gobernado las mujeres desde que yo recuerdo. Siempre… Mis añoradas y queridas abuelas, gobernaban sus importantísimos ámbitos domésticos con una indiscutible y total autoridad, diligencia y mano firme, a la vez que criaban, mimaban y educaban cuatro hijos cada una… También mi venerada madre siempre ha gobernado su casa como un brigada; educándonos con amor, disciplina, respeto, y mérito… Y solo tengo una hermana mayor, queridísima… Toda mi vida criado bajo faldones de mujer… ¡Qué gusto!

Y por último sí, he de confesar que sí; que a mí, ahora y sin duda también me gobierna una mujer; amadísima…

Como veis, soy muy muy macho.

No dejes que te confundan…💞

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

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redes sociales

Nos da la sensación de que ahí, al menos, somos alguien en la pantalla; de que tenemos eso que llamamos seguidores; y de que quién sabe si quizás, también tenemos algún que otro amigo…

Algo tan bonito, como la idea de una red social en la que pudieras ver solo lo que te saliera del capullo o de la seta, vienen a jodértela un puñado de inversores e ingenieros informáticos para lo que se llama monetizar la idea… Hacerla negocio, vamos.

Espero haber respetado el lenguaje inclusivo éste de ahora…

No nos engañemos; ésto del feisbuc, tuiter, istagrán y tal, se ha convertido en algo así como una especie de vertederos de tiempo, de tiempo muerto… Un desperdicio de tiempo humano; tiempo embobado de pantalla en pantalla, y por ello, mandado casi por entero a la mierda. Un tiempo-basura, del que algunos se aprovechan escarbando en busca de nuestros datos…

¡Qué cosas los datos!

Qué te gusta; qué haces con tu tiempo; dónde vas y a qué hora vuelves; cuántas pulsaciones tienes en este momento; si se te pone o no dura… Y por supuesto tu dinero, todo… Recuerda que hoy tener metálico en el bolsillo, es cosa solo de delincuentes. Hemos consentido ya no que nos lo controlen, sino hasta que nos lo prohíban… La posesión libre de dineros en metálico legal, siempre ha sido uno de los más simples ejercicios de nuestro derecho a la propiedad privada; pero claro, eso era cuando vivíamos en libertad…

Hemos convertido el móvil, y sobre todo las redes sociales, en un refugio egocéntrico donde camuflar cosas. Es hoy el teléfono un escondite, un parapeto tras el que nos refugiamos y aparentamos inmunes, frente esta rotunda soledad tecnológica que nuestros tiempos propician; como disimulándola…

Por ejemplo: ese tiempo en el que entras en la sala de espera de la consulta de tu dentista, y refugias la mirada amable que le debes a los que esperan como tú, escondiéndola tras la atención a tu istagrán. No mirándoles… Es la excusa perfecta para no atender a nadie, para aislarte. Les dices apenas buenos días, pero te la sudan…

O como cuando estás algo cohibido en esa entrevista de trabajo con otros seis candidatos, sentados en silencio, esperando en la misma estancia… Y para hacer frente al incómodo silencio abres tu feisbuc, sin otro motivo que el de eludir en lo posible la interacción con ellos… Así, escondes o disimulas tus ganas competitivas de que ojalá se esfumaran… Pero también escondes tras la pantalla tu nerviosismo, tu timidez, y la ansiedad…

Otro ejemplo: terminas de cenar en casa un día cualquiera con tu pareja; y como no te hace caso porque está absorta en el sofá chateando por guasap con la hija menor de su anterior matrimonio, te plantas el móvil delante tuyo para matar ese tiempo muerto, viendo en el feisbuc qué coño pasa por ahí… Y lo que pasa es una hora y media, o dos… Y cada uno a lo suyo.

Paradójico; mucho medio de comunicación tecnológica y multimedia, pero poca comunicación humana, medianamente auténtica…

Por otro lado, las redes sociales éstas, se han convertido en una forma más de dominación social, de control del pensamiento; una manera más, de las muchas que tenemos, de dejar que nos metan el dedo por el culo con los algoritmos ésos, a cambio de que nos dejen hocicar en el barro de vidas de otros…

Y nos entretenemos embobados con la pantalla dándole hacia abajo al dedito nuestro, sin darnos cuenta de que formamos parte -estamos dentro- de una especie de gran valla publicitaria de egos… Un enorme escaparate planetario y falsario; una ventana gigantesca y estrafalaria, dentro de la que creemos que se nos ve y oye, pero en la que somos mero público para que solo algunos se hagan ver y oír…

He encontrado lo que parece ser un remanso, para los que ya estamos cansados de tener esa sensación de censura, control y reprimenda; para los que tenemos la certeza de que manipulan, escarban y retuercen nuestra información e intimidad cada vez que entramos en el feisbuc; o para los que nos la trae al pairo la vida y naderías de famosos sin mérito, políticos lerdos, empresarios negros, deportistas mercenarios, o frikis de todo pelaje y condición…

Parece ser que es otro portal, otra red social que no sé yo si se convertirá también en vertedero, pero que de momento no te clavan todavía ni publicidad, ni esos algoritmos de mierda para que te conformes, te informes, y finalmente te intoxiques, sin saberlo, solo con las cosas que Gran Hermano sabe que te convienen…

Y no nos engañemos, repito, porque en último término siempre somos nosotros los que encendemos o apagamos el jodido aparatito; ya sea el teléfono, la televisión, el ordenador; o si fuera preciso hasta la bombilla, la lavadora, la radio o el frigorífico… Yo recuerdo cuando se vivía igual de intensamente sin ninguno de esos aparatos… A la sola luz de una vela en las noches…

Que no nos la metan doblada…🤔

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

El algoritmo

Hoy, con un algoritmo -y vete tú a saber qué coño es un algoritmo- parece ser que hay gente que cree que se puede saber casi cualquier cosa…. De verdad, que hay gente, que o pierde el culo o se hace rica con el algoritmo… ¡Qué cosas…!

Desde predecir o pretenderlo, cuánto tiempo aproximadamente va a durar tu matrimonio dados tus datos y los de tu mujer; hasta saber si tienes posibilidades, o no, de follar en los próximos dos días en vista de esos mismos datos… Y todo ello así, y de paso, para recomendarte un restaurante donde cenar y pelar la pava, o un buen hotelito donde por si acaso echar el polvo…

Alguien, que sabe dónde estuviste anoche y a qué hora llegaste a casa, cree saber dado el jodido algoritmo, si hoy te va a apetecer comida china a mediodía, o tal vez, quizás, una pizza a deshoras… Alguien, pega la oreja espiándote en ésa tu propia casa, y te va indicando hasta que terminas creyendo, que realmente has elegido solo tú la película en Netflix…

Los atresmedia de turno, parece como si te enchufaran, metiendo cada uno su dedo índice en tu culo multimedia, para decidir tus noticias, condicionar tus conocimientos, y tergiversar tus decisiones… Como violadores, te estarán esperando en todos los centros comerciales con la intención de que, en cuanto entres, te detecte el güifi y uses cualquiera de esas aplicaciones tan alucinantes que te dan el oro y el moro, te dejes violar una y otra vez con las requetechulas ofertas personalizadas que ahí te ofrecen…

Y todo ello gratis, claro. Solo se paga en especie, entregándoles tu intimidad.

¡Vaya, con el algoritmo!

…🤓

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Nos vamos a la mierda…

Acabo de ver por televisión que, gracias a Dios, ya te pueden regalar un cepillo de dientes que se sincroniza por blutuz con tu smartphone, para, sin necesidad ninguna de conexión güifi y mediante un complejo algoritmo, indicarte si la presión que aplicas sobre la dentina de tu dentadura es, o no, excesiva para que afecte, o no, a la totalidad de toda tu estructura dental y personal… Y todo ello claro está, para evitar que te quedes gilipollas calentándote la cabeza…

No sé, cómo hemos podido estar bastante más de cincuenta mil años, sin semejante y tan importante artefacto tecnológico dental…

…eeen fin, nos vamos a la mierda.

🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

curas, raros, y LGTBIs…

Es muy difícil y sé que sin cobrar, no hago del todo bien escribiendo en bruto sobre temas tan escabrosos, políticamente no ya incorrectos sino cuasi prohibidos, y que entran en conflicto incluso, con algunas de mis propias convicciones… Espero que curas, LGTBIs, raros y otros, tengan el cuajo necesario para terminar de leerme sin juzgarme, ya que yo sí intento tenerlo -el cuajo- en la precisión y en el cuidado al escribir… Tanto es el cuidado que cuando leáis “cura”, y para respetar este lenguaje inclusivo de mierda, digáis: “y monja…”

……….

El Dios, que mis padres con bondadoso ahínco pero con poco éxito pretendieron inculcarme, fue el cristiano; y éste amaba a todos sus hijos por igual y sin hacer distinción alguna…

Y recuerdo que por pura bondad, la beatífica fe de mi madre probó durante algún tiempo a ver si yo me animaba, llevándome tooodos los domingos de visita a ver a mi primo al seminario de Orihuela…

De nada sirvieron aquellas cándidas jornadas catecumenales, o los fervorosos ejercicios espirituales en el colegio Estella Maris; tampoco los obligatorios y cansinos rosarios de los miércoles; ni su tierna insistencia materna…

Y es que yo -su gozo en un pozo- ni era ferviente ni LGTBI; era raro éso sí… Sensible e introvertido, cabezón, y confieso que algo viciosillo. Ya entonces había empezado a fumar, y a otras cosas.

Desde siempre, casi todos aquéllos de familias pudientes, y otros muchos de familias solo acomodadas, terminaban consintiendo el ser curas; y si eran muy pobres, monjes… Así, tomar los hábitos era una forma digamos que de búsqueda de escondite o de amparo, o de simple futuro… En aquellas sociedades pacatas, puritanas y atrasadas, muchos LGTBIs que podían, se refugiaban bajo la sotana y el presunto celibato, pero para que no los clavaran -pobres de ellos- por el culo en una estaca por sodomitas. Es duro pero era prácticamente así… Y eran la sotana y los cachivaches eclesiásticos, símbolos escondites, tras los que sin duda a veces se camuflaban ciertas inclinaciones…

Para ser LGTBI, al igual que para ser cura, necesariamente tienes que poseer algo raro y especial… Y tienes que esconder cosas. Eso de los curas de consagrarse a Dios y renunciar a los placeres del mundo, o a todo lo contrario en el caso de los LGTBIs, debe de ser duro, muy duro… Sólo se concebía el cura, bien para consagrarse al amor de una verdadera vocación y a una fe; bien para disimular unos malditos instintos bujarrones; o para enclaustrar otras enfermizas rarezas, también instintivas… Siempre había sido lo normal y la usanza; era un hecho incontrovertible: curas, raros, y LGTBIs.

Hace años, no había muchas veces nadie mejor que un cura para escucharte, acogerte, y entender tus rarezas... Deseos, piedad, compasión y onanismo; vicios veniales y secretos íntimos; pero seguro también que mucho y verdadero amor… El cura, al igual que el LGTBI, siempre se ha hecho muchas pajas; pero no tiene porque haber nada malo en un sexo cohibido, íntimo, ocultado… Amor, simplemente amor; tanto en el cura como en el LGTBI.

A mí, he de confesar que en el fondo, ambas me parecen tiernas rarezas muy similares: unos dicen enamorarse de sus semejantes, y los otros dicen enamorarse de Dios… ¿Hay alguna diferencia…? ¿Dónde meten la polla, dónde ponen su empeño…?

Ser LGTBI te convertía antes, y ser cura te convierte ahora, en víctima por un amor secreto, denostado, incomprendido…

Por ello, no acierto a entender el porqué se llevan hoy tan mal, los LGTBIs y los curas si siempre han ido de la mano y dormido juntos… Y tampoco entiendo el porqué la sociedad hoy, es tan indulgente con los LGTBIs, y sin embargo, le tiene tanta tirria revanchista a los curas candorosos… Los vicios y virtudes de ambos colectivos siempre han sido muy parecidos: amores ocultos y secretos de confesión; mucha paja, y sensibilidad especial ante la belleza y la bondad; y una enorme capacidad para entregar amor…

Deberían ser los LGTBIs ahora que no son perseguidos, quienes se apiadaran compasivos de la gente a la que se persigue por una fe justa, sea cual sea el tipo amor que la inspira… A lo mejor, los maricones siempre han estado más cerca de Dios…

Y si los LGTBIs actuales escarbaran en el clero -que no en la Iglesia- encontrarían seguro hermosísimas historias teresianas de amor maricón, con las que ilustrar su dignidad y su lucha LGTBI a lo largo de la Historia…

Siempre ha habido curas, LGTBIs, y raros. Y ninguna de las tres condiciones tienen porqué ser malas per sé… Solo son meras formas de amor.

Pero hoy en día, parece ser que la Fe, el culo y el cerebro, no se llevan bien…

eeen fin…

Antonio Rodríguez Miravete… Juntaletras.

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¿¿ UN REFERÉNDUM…?? NO HAY HUEVOS

Perdonad, estimadísimos lectores, que caze vuestra atención con tan tópico, español, y escatológico reto… Pero ya está bien de que estos políticos mequetrefes de ideas, jueguen con nuestro futuro y con el suelo que pisamos; con nuestra herencia institucional, y hasta con el recuerdo y herencia de mis padres y abuelos…

Quieren denostar lo único en lo que fuimos ejemplares como nación en el Siglo XX: la serenidad de nuestra Transición, La Constitución, y la aceptación de la Monarquía Parlamentaria como representación común de nuestra Antigua Nación.

VOTEMOS

No hay huevos…

Antonio Rodríguez Miravete…

El 23-F y la taquilla del cine…

taquilla

Eran, solo las seis y pico de la tarde y mi abuelo Manuel entró consternado en la angosta taquilla… Aquella tarde el taquillero era yo… Tras sacudir, con una inusual ternura en él, las guedejas de mi cabeza, me dijo, como preocupado y tajante, que ya había terminado mi trabajo esa tarde, y que ¡se iba a cerrar el cine…!

¡Qué extraño!

Aquello era impensable. Sabía que mi abuelo había estado ‘echando’ cine ininterrumpidamente desde hacía más de veinticinco años… Ni la llegada del hombre a la luna, ni Franco en la inauguración del cercano Pantano de La Pedrera; y ni siquiera la boda de su única hija, habían sido razón suficiente para que el Cine Miravete cerrase sus puertas. Nunca había sucedido…

En aquella época el cine era más importante que el ambulatorio; entre otras cosas porque no había ambulatorios… El cine era ese sitio en el que tenías que estar si querías tener vida social, merendar, refugiarte si hacía mal tiempo, o ligar… ya que aparte de la iglesia, no había otro sitio al que ir… “decente”.

Sucedió que, después de cerrar la taquilla y salir a la calle a recoger las pizarras donde se anunciaban los precios y la cartelera de aquella tarde, varios insólitos y violentos estampidos sacudieron mi ánimo…

Rápidamente, sobresaltado y temeroso volví al interior seguro de la taquilla… Me asomé abriendo de nuevo aquella estrecha portezuela para, muy extrañado, ver un SEAT 1500 atiborrado de energúmenos sacando sus cuerpos por las ventanillas… Bramaban bastante alterados no sé qué de los rojos, de que era el momento , y otras zarandajas que no recuerdo… Alarmado, pude ver que uno de ellos agitaba una escopeta cuyos disparos habían sido la causa de aquellos estampidos, y de mi enorme estupor.

No entendía nada…

Cuando pasado no mucho tiempo, mi abuelo me acompañó con evidente preocupación, anocheciendo, y casi furtivamente hasta mi casa, pudimos ver otro coche; un GORDINI esta vez… Portaba aquel vehículo un cargamento también de otros energúmenos, distintos, así lo dijo mi abuelo, debido a que a grito pelado aullaban no sabía yo qué de fascistas, ni del pueblo, ni yo que sé qué de lucha social…

Algo había oído hablar de lo del golpe de estado, pero a mis catorce años no era consciente de la importancia del hecho sucedido… Tampoco se nos daba a los críos explicación alguna: en aquella época no se hablaba de ciertas cosas, y punto… La visión de aquellos comportamientos, me hicieron tomar por vez primera conciencia de lo extraño de las actitudes políticas de algunas personas…

Empecé a darme cuenta de la importancia de lo sucedido aquel día, cuando ya en la tranquilidad de mi casa, y escuchando de fondo el mensaje del Rey por televisión, me vi de nuevo atisbando temeroso el exterior desde de la portezuela de la taquilla del cine…

Aquella minúscula ventana que solo dejaba ver un pequeño cuadro de luz, enmarcado por la oscuridad de aquel cuartucho, donde vendía las entradas del cine, y a través de la que, a mis quince años, observaba perplejo el mundo…

Una metáfora…

¿que porqué escribo…?

Es curioso, pero cuando la indignación hace hervir mi sangre, a mis meninges les da por escribir de forma casi compulsiva, vehemente, y hasta violenta a veces… Me provoca una sensación agobiante y extraña la indignación… Y al intentar en vano acercarme a describir sus efectos, solo se me ocurre decir que se parecen un poco a esas borrosas sensaciones, emocionales y físicas, que todos experimentamos antes del llanto; justo justo, antes de romper a llorar…

Percibes esa punzada difusa, amarga y cuasi dolorosa; en la parte baja de la garganta, que, como ascendiendo por el cuello hasta nuestra psique, se transforma en sincera gota de lágrima emocionada en el caso del llanto; pero torna en pérfida gota de corrosiva impotencia en el caso de la indignación…

El hecho es que me vengo arriba escribiendo, espoleado por la indignación… Ésta, se va transmutando en dinamita verbal, a punto de estallar… La indignación así, se va transformando en violencia contenida que, mezclada con la impotencia, afortunadamente, solo aciertan a sacar de mí palabras, como éstas, torpemente entrelazadas…

Solo palabras pero, eso sí, diríase con cierto aire de impotente revancha verbal; como un inocente alivio de una tensión inútil, o como un enconado deseo de escarmiento a no sé quién, y por no sé qué…

En esos momentos, casi en trance, sigo tecleando, y la indignación emerge sin remedio en forma de palabras ardientes, espesas, como lava… Poco a poco, ese verbo incandescente y caótico va tomando forma, como de grito escrito; una especie de alarido epistolar; algo así como una manifestación solitaria; como una impotencia potenciada…

No sé si servirán para algo útil, pero las voces surgen por sí mismas… Y llega un momento, que al ir poniendo orden en esa erupción de palabras solitarias y dispersas, se van aplacando aquellos ímpetus indignados que me impulsaron a escribirlas…

Y me funciona… porque creo que la indignación, plasmada negro sobre blanco, ordena mis pulsiones peores, calma mis ardores justicieros, y satisface mis anhelos de implicación por las causas que me indignaron y me empujaron a escribir…

Así, como a parturienta a quien el fruto de sus entrañas irremisiblemente empuja a romper aguas; a mi, la indignación, inevitablemente me empuja a romper a escribir… o a llorar.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

ALEGATO DEL TERNO

Vivimos tiempos moñas, faltan redaños… Tiempos èstos, en los que hay que pesar y medir las palabras para, o bien redundarlas, o bien esconderlas; pero ante todo hay que filtrarlas, con cuidado, para adaptarlas al tamiz de un melífluo y pegajoso lenguaje políticamente correcto. Lenguaje, impecablemente acorde con esta ideología inane y de arreones que nos rodea, que nos comprime, y que sibilinamente nos reprime…

No podemos llamar a las cosas por su nombre… No.

Tenemos que buscarnos, y cavar, trincheras léxicas, para expresar no sólo a la defensiva sino cobardemente, conceptos que necesitarían ser expresados de viva voz, además de con palabras presumidas y rotundas, prístinas y refulgentes…

Una verdadera mierda, estos tiempos en los que hay que esconder con cuidado lo español, y sin embargo hay que enarbolar nuestras diferencias con inquina, para parecer modernos y progres, siniestros de ideas e implicados en lo político…

En realidad con esta actitud, lo que como sociedad evidenciamos es una evidente y vergonzosa cualidad ovina… Defecto éste, que cualquier sátrapa con habilidad suficiente para obnubilar rebaños, usará en su espurio favor para manejarnos a su antojo, y casi, sin que nos demos cuenta…

Hasta los huevos estamos, de jovenzuelos arrogantes aunque bisoños, medianamente preparados, y que quieren matar al padre con su lerda ideología adanista, mesiánica, y zurda…

Y con ellos, vendrá el reino de los cielos… Y la iniquidad, la corrupción y la injusticia, a partir de ellos, no habitarán ya más entre nosotros…

Amén… Queee les den.

Quieren enseñar al padre a tener hijos… ¡Los tontos del capullo…!

Han olvidado, que sus padres y sus abuelos hicieron un trabajo excelente… Cambiaron su mundo para mejor sin duda… Escucharon a su Historia, para legarnos un ejemplo y un pasado decente del que estar orgullosos… Aceptando, y perdonando; asumiendo, y trabajando…

Estos políticos somierdas, ahora solo buscan lo inmediato: el voto de mañana mismo… Les importa una higa nuestro común beneficio para pasado mañana.

Por eso, coooño… ¡A por ellos…!

¡¡VIVA EL LENGUAJE…!!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.