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INMIGRACIÓN ILEGAL

Bungalows Vistaflor. Gran Canaria.

Lo mejorcito de cada casa…

Españoles

Que estemos alojando intrusos ilegales (me niego a llamarles inmigrantes) ni más ni menos que en hoteles, con las excusas primero de que los centros de acogida están saturados, y segundo porque así, además, los trabajadores de esos establecimientos no pierden su trabajo, es de imbéciles, de estúpidos suicidas… Cosas así, no se le ocurren ni a aquél que asó la manteca, ni al que vendió el coche para comprar gasolina, y ni siquiera, a ése otro que dicen que era más tonto que Abundio…

Lo primero que hacen esos intrusos ilegales en el hotelito, una vez que se han duchado, puesto la ropa limpia que les dan y de comida hasta las trancas en el bufet libre, lo primero que hacen repito, es tumbarse a la bartola a media mañana ya tranquilos en una de las tumbonas de las terrazas, y llamar sin falta a sus familiares para convencerles de que se vengan echando ostias pa’cá… Que ésto es Jauja.

Y quién paga semejante despropósito y a quién beneficia, convendréis conmigo que está muy claro. ¿No…?

La ignorancia

La cobardía

La traición

La maldad

Repetid conmigo: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Otra vez: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Y una más: Vaaamos…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

COMITÉ CONTRA LA DESINFORMACIÓN

¿¿CÓOOMO…😳??

Pues no que, después de que un troll energúmeno se cansara de llamarme fascista de mierda entre otras muchas lindezas, y justo en el momento que yo me defendí calificándole de mierda roja y asegurándole, eso sí con corrección, que de tan maleducado le saltaría los dientes si lo tuviera enfrente, va el feisbuc e ipso facto me bloquea la cuenta… Hasta ahí podría entenderlo, por voceras que soy. ¿Pero qué curioso…? sólo me la bloquean a mí.

Unos, usan constantemente y sin recato la mentira, el odio larvado, la desmemoria histórico-democrática, y el burdo insulto… Y resulta que otros, no pueden siquiera defenderse usando exabruptos parejos a los que reciben, porque son bloqueados siempre y al instante como si fueran niños castigados a la silla de pensar.

Ya estoy hasta el capullo de esta red social convertida en asocial, que como araña te atrapa en su tela pegajosa, y una vez inmovilizado al embobarte con tanta basura ideológica y publicitaria, finalmente se alimenta sorbiéndote los fluidos vivos que aún queden en tu intelecto, o en tu criterio…

Tres días de bloqueo dicen; y una mierda. Que le den definitivamente por el culo al feisbuc éste: he eliminado por completo mis publicaciones y mi cuenta, y la de istagrán también. Harto estoy de este corralito, me voy.

– “¡Si me queréis, irse…!” dijo Lola Flores aquella vez agobiada entre la muchedumbre… Para encontrarnos, algunas veces hay que irse.

¿Hay vida fuera del feisbuc y del rollo éste de las redes sociales…? Mi padre no supo lo que eran, y el rojo de mi tío Miguel, o ahora mi amigo Eugenio, tampoco… José Luis Garci no las tiene, ni Jiménez Losantos. Ni Escohotado o De Prada. Muchos tienen a un negro a cargo de sus redes; y yo, ya estoy negro pero de gangrenarme el ánimo, sufriendo esa vorágine de desinformación sesgada y prostituta, administrada por no sé qué infame empresa, ente, o siniestros personajes…

Me arrogo el mérito de ser una de las muchísimas personas, censuradas a los pocos minutos -diez o quince- de conocerse la oficialidad de la entrada en vigor de esta mierda de comité contra la desinformación, que esta mierda de desgobierno rojo se ha sacado no de la chistera sino de la faltriquera, cual navaja trapera… Así reventara, el que haya decidido dar luz verde a un puto comité de censura pura y dura…

Lo he borrado todo. Estoy muerto para feisbuc, o eso me creo… ¡Qué alivio…! Y sé, que el no participar hoy en día del rollito éste de las redes sociales, es una forma voluntaria de aceptar la condena a un tipo de ostracismo. Sí, pero bendita condena y bendito ostracismo que me liberan de este mundo mentira y virtual tipo Matrix, en el que o caminas en el mismo sentido que camina la multitud, o eres una anomalía, un dejavú, un peligro, y por todo ello un objetivo a eliminar…

Y como para el feisbuc éste, parece ser que fuésemos unas meras mierdas secas que flotaran en su sentina de aguas fecales, flotamos sí, pero nadie distingue nada entre tanto detritus al no vernos unos a otros, casi ahogándonos en basura mediática…

¿Entonces, qué coño hacemos aquí dentro, si es un sitio donde ni se nos estima ni se nos respeta…?

aaanda y que le den…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

¡ MANIFESTACIONES PERO YA…!

Érase una vez, en un país que si nos descuidamos dentro de poco estará muy muy lejano y de cuyo nombre no hay día que no me acuerde, no ha mucho tiempo que vivía gente tranquila, alegre, laboriosa y confiada. Un pueblo que podía hacer planes a largo plazo porque las instituciones funcionaban, se respetaba la ley, y a los políticos todavía les quedaba algo de vergüenza… Pero llegaron unos bárbaros sin memoria ni cultura suficiente, mérito ninguno y sin escrúpulos… Un puñado de mañacos adanistas, chulos, faltos tanto de moral como de una mínima educación y hasta de aseo… Y trajeron espíritus macarras, lenguajes soeces, modales sin desbastar…

eeen fin…

¡Vamos a la calle todos, pero ya…! Pero vamos a dejarnos de pegar fuego a contenedores por ahí ni ostias. Ni que fuésemos borrokasSi hay que salir a la calle a manifestarnos que sea por algo digno y de forma digna, coño. No somos hienas peleando carroña ¿o sí…?

Paz señores, paz siempre. La única guerra justa sería una guerra a la defensiva pero ya no las hay defensivas; ya no quedan. En todo caso serían un oxímoron porque toda guerra ha pretendido siempre una derrota. Entonces, vamos todos a las calles sí, pero no a la guerra. A la paz.

Vayamos a las calles, sí pero como se hacía antes, como al principio, con redaños: esgrimiendo una barra de pan en una mano y en la otra a nuestros hijos y a nuestros viejos enseres; para que se nos vea tal y como somos de verdad… Vayamos sí, pero para ver cuántos y cuántos somos, y para comprobar lo mucho que todavía nos queremos… Salgamos todos, pero para saber cómo estamos de humor haciéndonos reír unos a otros; o para saber qué o cuál coño necesitamos de verdad… Tomemos las calles pero yendo a por algo digno; vayamos a esa manifestación con un pan en una mano y una flor en la otra; vayamos, a por algo que sea para todos, a por algo en beneficio de todos...

¡Y ojo…! Hay que reventar esta basura de redes sociales ya, de verdad… Pero no solo porque no nos informan realmente de lo mal o bien que van las cosas, sino porque encima, no nos sirven tampoco para insuflar de forma colectiva y manifestar las ganas que en verdad todos tenemos de vivir intensamente, de innovar, y de buscarnos y ganarnos justo ésta vida nuestra, aunque haya a quién pueda parecerle una vida de mierda…

Yo recuerdo, en los inicios, cuando era solo y puramente viral, todo este rollo de caralibro y demás plataformas virtuales junta-gentes… Y lo era porque de verdad funcionaba eso de los like: cuantos más tenías más gente te veía, compartía, se corría la voz, y tal… Y claro, poco a poco creabas tu red social. Así de sencillo. Pues con una idea tan bonita y que funcionaba tan bien, en vez de buscar, o al menos no interferir en la difusión espontánea del talento y de la verdad de las cosas, estas redes siniestras se decidieron por lo que se llama monetizar la idea: o sea, importa una mierda la calidad de tus habilidades, solo quieren dinero…

Ahora, esto es basura publicitaria; da igual lo bien o mal que escribas, pintes, cantes, fotografíes o esculpas… Ahora algo, decide por su cuenta que sólo si gastas dinero tendrás audiencia. ¡Ah amigo, así cualquiera…! Pues que les den ¿Porque para qué queremos entonces estas redes dizque sociales, si en absoluto nos mejoran siquiera socialmente…?

¡Vamos a la calle todos, pero ya…!

Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ESPAÑOLES IMBÉCILES

Que se dejan insultar…

Para una parte considerable de españoles -imbéciles- parece que no hay ninguna diferencia, entre el mecanismo mental que los impulsa a votar sí o sí siempre a su partido político de toa la vida, y el que los impulsa a ser un forofo irredento de su equipo de fútbol manque pierda… Piensan con y como el culo… En vez de votar con la cabeza y el bolsillo, votan con los cojones y el corazón; y claro, así nos va a todos.

¿Cómo es posible que tipejos siniestros y vacuos como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, hayan accedido ni más ni menos que al gobierno del Reino de España, cuando se ciscan en público y en privado tanto en la mismísima España -de la que han estado mamando- como en su Monarquía, en su Constitución, en su Himno, en su Bandera, en su Historia, en sus Muertos, en su Gente…?

Cuando mis hijas me preguntan que qué coño pasa en nuestro país, que porqué nuestros políticos tienen la cara taaan dura, me quedo sin palabras… Esta poca vergüenza no se la explica nadie, si no fuera porque pareciera que a aquellos españoles imbéciles se la suda todo…

Y no sé porqué tengo la sensación de tener, en la parte que me toque, alguna culpa de cómo está nuestro país; por no haberlo hecho lo suficientemente bien; por no haber hecho lo bastante…

A mi generación nos regalaron una recién estrenada y por ello defectuosa democracia, y en cierta forma sabiéndolo, no la hemos perfeccionado corrigiendo sus fallas sino que las hemos utilizado, pareciera que para hacernos trampas y quebrarnos al solitario… Tanto hemos utilizado la Constitución y las leyes de forma torticera y prostituta, que hemos llegado a ver normal el que muchos se las salten a la torera, y la quiebren, para salirse con la suya.

Y así, tenemos ahora amorrados al gobierno a una gentuza, que odia a los españoles hasta tal punto, que en su día usaron el terrorismo sin piedad para conseguir sus fines y encima, ahora, lejos de renegar de aquella no tan lejana barbarie asesina, la exhiben en nuestra cara en el Congreso de los Diputados como si de un mérito democrático en nombre de Franco se tratara, cuando lo que odiaban y mataban eran, siempre, y simplemente, españoles…

– Me cago en todos sus muertos.

Otros, que no se cansan de traicionarnos saliendo cansinos cada dos por tres al balcón de la Generalidad, a proclamar la republiqueta ésa que no tienen los huevos ni el apoyo suficientes para ganar por la fuerza y con una revolución en las calles, que es como se consiguen esas cosas: luchando con cojones, con sangre y víctimas, en las calles… Como a ellos les gustaría.

Cobardes unos y otros; pero igual si no más cobardes nosotros que lo hemos consentido…

El caso es que yo soy español y no me importa todo una mierda… Y no soy seguramente un tipo ejemplar, pero lo que nunca he sido, ni por mi educación se me ocurriría nunca ser, es tan infame y tan ladrón, así de sinvergüenza y malnacido, como así lo son y se comportan, muchos de los que hemos permitido que accedan a ciertos puestos de relevancia política e institucional.

Y claro, ésto no lo entiende nadie, nadie… Ni Dios.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

EL SENTIDO DEL HUMOR

Historias de Paco Sanz

La pandemia arrecia. La tristeza por lo que nos espera también. La tontería se combate con sentido del humor, para la desgracia no sirve. Qué pena. Para alegrarnos la vida en lugar de centrarnos en lo desgraciados que somos por lo de la peste, o para poder perdonarnos lo tontos que hemos sido gestionándola, podríamos intentar reirnos. Lo malo de la tontería es que a veces se ejerce, lo malo del sentido del humor es que muchas veces nos olvidamos de ejercerlo.

Hay que combatir las vanidades personales, las infatuaciones, los tópicos, porque sobre eso se sostiene este lío de nosotros, y de eso se aprovecha todo lo que es tiranía y oscurantismo. El humorismo es lo que merecen los nuevos fanatismos, la nueva desesperación, el nuevo ciclo catequista, la nueva sumisión al martirio. El humorista es un hombre alegre al que ponen tristes los demás. Ramón Gómez de la Serna, el mejor humorista del que recuerdo haber leído, así lo dejó escrito.

Nos dicen que la peste se contagia por aerosoles, que son como una especie de humo de cigarrillo, de humor aéreo. Como la mala leche. Cuando un humor era el causante de alguna enfermedad, se hablaba antes de humor pecante. Sin embargo, cuando la persona tenía equilibrados esos humores, se decía que estaba de buen humor. En nuestros días empieza a ser cada vez más común el humor pecante. Se peca, precisamente, por falta de ventilación, por malos humores. Sólo con el buen humor vamos a poder ver la otra cara de la moneda. Esa moneda que nos empeñamos en que solo tiene cruz.

La pandemia está acabando con nuestro sentido del humor. Poseer un refinado sentido del humor implica una gran capacidad para simular el futuro. Con muchos futuros posibles en la cabeza uno se echa a reír ante cualquier final, a cualquier desenlace le vemos cierta gracia. El futuro al que nos vemos abocados es una atrocidad.

El buen humor relaja el control del pensamiento lento sobre la acción: estando de buen humor nos volvemos más intuitivos y más creativos, pero también menos cautelosos y más propensos a los errores lógicos. El buen humor es una señal de que las cosas van bien en general, de que el entorno es seguro, de que todo está en orden y podemos bajar la guardia. La mala leche nos dice que las cosas no marchan del todo bien, que algo puede amenazarnos y que debemos estar vigilantes.

El dolor y la desesperación deben abrirse al alborozo de la ligereza y la alegría, en el buen humor: ”Toda tarea intelectual es esencialmente humorística”. Así hablaba Zarathustra. Salta la paradoja, la chispa jocosa de la aparente incompatibilidad entre dos ideas, que sin embargo deben ir juntas.

Historias de Paco Sanz

SILENCIO. CONVERSACIÓN.

Historias de Paco Sanz

Me cuentan del silencio que hay ahora en las aulas al volver a clase en plena segunda oleada. Es más antinatural que el bullicio. El latín distingue dos formas de silencio: tacere es un verbo activo, cuyo sujeto es una persona, que significa interrupción o ausencia de palabra; silere es un verbo intransitivo que no sólo se aplica al hombre sino también a la naturaleza, a los objetos y a los animales, y que expresa la tranquilidad, una presencia apacible que ningún ruido interrumpe.

Una es la pausa que permite el “por turno” de una conversación, el silere. Da sentido, despeja el sentido. Es la respiración del discurso. Interrúmpese para escucharse. Pero hay otra clase de interrupción, más enigmática y más grave, el tacere, que mide la irreductible distancia entre los interlocutores. Una permite el intercambio, la otra es la del cansancio, la del dolor, de la desgracia, del advenimiento de lo neutro entre nosotros. Maldita pandemia.

Recuerdo haber tenido que copiar cien veces lo de “No hablaré en clase”. En mi página cuadriculada, dejando una línea sin escribir cada diez para llevar mejor la cuenta. Los charlatanes administramos el silencio y las interrupciones con mucho cuidado. La interrupción es necesaria en cualquier sucesión de hablas; hace posible el devenir, asegura la continuidad de la escucha. El discurso se convierte en diálogo, en dis-curso. En direcciones diferentes.

Cuando el poder de hablar se interrumpe, no se sabe, nunca se puede saber a las claras qué está actuando: si la interrupción que permite el intercambio, o la que suspende el habla para restaurarla en otro ámbito, o la interrupción negativa que, lejos de ser habla que toma aliento y respira, pretende -si es posible- asfixiarla y destruirla para siempre.

He visto una pancarta que reza: “El silencio es violencia”. Me he quedado de piedra. He pensado en mis nietos que han vuelto a clase estos días, que no se pueden quitar la mascarilla, que se tienen que lavar las manos cinco veces al día, que tienen que untarse de geles cuando entran en la tienda con su madre… y en el silencio que dicen las maestras que hay en el aula. Pobres niños. Ninguna civilización es posible fuera de la imitación del silencio. Pero nuestra locuacidad es prenatal. Raza de charlatanes, espermatozoides verbosos, estamos químicamente unidos a la palabra.

Sin poder hablar la libertad desparece. Sería ingenuo creer que este silencio, que esta anulación del libre albedrío tiene remedio. No somos nosotros quienes controlamos la técnica, es la técnica la que nos controla a nosotros. Y a un maestro desfalleciente o estúpido, nada le hace más feliz que un colegio silencioso y pacífico con todos los niños pegados a la pantalla. Cicerón ya dijo hace 20 siglos que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

Historias de Paco Sanz

LAS VACUNAS

Todos alojamos en nuestro organismo aunque desactivados por la inmunidad de las vacunas, al virus del sarampión, el de la varicela, la rabia, el tétanos, el tifus, la gripe o hasta el de la viruela… Ésto funciona así. Lo que no tenemos desactivado es la tendencia humana a la estupidez gregaria, al obcecamiento borrego, y a los sinsentidos ideológicos… Debería haber vacuna también para eso.

Nos hacen creer que enmascarados y encerrados en casa vamos a acabar con ésto. ¡Qué hijoputas…! En vez de en politiqueo, deberíais gastar el dinero en hospitales y en médicos, en trajes de astronauta o en cohetes a la luna; pero no nos culpéis de lo inevitable: vamos a morir todos…

Que nos vamos a infectar todos es una verdad matemática, impepinable; dos y dos son cuatro…. Es algo seguro. Ésto es tan contagioso que hasta te cascan trescientos euros de multa si te dejas la nariz fuera de la mascarilla; vamos, no me jodas… Por ello, el verdadero problema no está en que inevitablemente tarde o temprano me voy a contagiar sí o sí, sino en cómo me puedo curar… ¿No…? Otra verdad matemática y de sentido común dice, que no se debe luchar contra lo inevitable: los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía… Por eso, a invertir en hospitales.

En la edad media, la ignorancia o el sentido común culpaba a los mismos hombres, a su suciedad, a sus pecados y su comportamiento, de los estragos de las epidemias. Castigos divinos: peste, gripe, poliomielitis, cólera, tifus, viruela… Éramos nosotros los pecadores, los sucios; era Dios el que castigaba… El ser humano aún se sabía en cierto modo responsable de su destino y consciente de su futilidad. Ahora no: ahora nos creemos dioses de no sé qué mundo pero sin responsabilidades. Ahora no: ahora la culpa es de los chinos, de Trump, de Bill Gates, o del murciélago de Pedro Sánchez… Queremos una solución, queremos la vacuna, ahora; somos gilipollas…

La clave para ganar cualquier guerra está en poner la atención en tus propias zonas críticas. Pero aquí no… Aquí la atención, tramposa, la estamos poniendo en ensuciar a La Monarquía, en Franco, y en el odio viejo de la memoria de unos muertos hace ochenta años, que olvida a los viejos actuales y a otros no tan viejos, muertos sin embargo hace tan poco…

Y mientras, nos están jodiendo.

No lo dudéis: a invertir en hospitales…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

SEÑORÍAS DEL CGPJ…

Mierda de siglas las del Consejo General del Poder Judicial…
😳

El amigo Garzón 😡

SEÑORES JUECES…

¿Cuando de tanto prevaricar por política hayáis manchado bien vuestras togas con el polvo del camino, y destrozado nuestro derecho a La Justicia y nuestra creencia en ella al anegarla de mierda, de corruptelas e injusticias y por ello de dudas… qué haremos entonces, dónde o a quién recurriremos…?

¿Compraremos una pistola…?

El juez Marlaska 🍓

SEÑORES DIPUTADOS…

¿Cuando ya os hayáis cagado en el Rey, y tengáis que entronizar cada cuatro años a un reyezuelo arribista sin ninguna preparación ni amor por su patria; a uno de estos maquiavelos de medio pelo como Coleta Embustera, Sánchez El Traidor, Garzón El Seminarista, o El Pequeño Marlaska…? ¿Qué coño haréis entonces, qué coño haremos…?

Otro Garzón…🤔

Permitidme que me ría a carcajadas de vosotros, y que a la vez llore a manta por nosotros…

Compraremos libros de Historia de España…

La jueza Margarita 😳

SEÑORES DEL GOBIERNO…

Preguntas:

¿Presidiría verbigracia, el léxico florido de Mariló Montero quizás la RAE, o a lo mejor el Instituto Cervantes…? ¿Llegaría El Banco de España tal vez a ser manejado porqué no, por las manos tramposas y la voluntad traidora de Rufián El Charnego…? ¿Veríamos acaso, a un hombre de paz como a Otegui El Gordo Secuestrador porqué no a cargo del Ministerio del Interior, o mejor el de Defensa…? Me pregunto, ¿cuánto lo haría de bien digamos que como Ministra de Sanidad, Educación o Industria, una cualquiera del gremio vuestro como Adriana Lastra, cuyos únicos méritos parecen ser la sumisión canina a su partido, y su pareciera que recién terminado bachillerato…?

Compraré, otros libros, distintos…

SEÑORES DE LA GUARDIA CIVIL…

¿Cómo es posible que el mismo día en que se conmemoran a las víctimas del terrorismo, consintáis que sean olvidadas, y sin embargo aceptéis envolveros vosotros y vuestro escudo en ese fular arcoiris lgtbi que ahora os imponen para denigraros…? Mirad lo que han hecho con los vehículos de correos…

¿Tan lista tan lista que es la Guardia Civil, y no veis la trampa legal de obediencia debida en la que os quieren meter…? ¡No me jodáis coooño, que sois la Guardia Civil…!

Yo, mientras, me envolveré con la bandera aquella de La España que juré… Y cuando de una vez por todas consigáis saliros con la vuestra, y cambiéis la bandera española por la horterada republicana que pregonáis, no sé qué haré…

Como dice mi socio: ¿Y ahora qué hacemos…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Cumpleaños…

¡Que cuántos cumplo, me preguntan…! ¡Pues coño, uno…!

Cumplo uno, los otros cincuenta y tres ya los tenía… Otra cuestión es cuántos tengo o si realmente los tengo, o si los tenía, si realmente los tuve; o si viviendo los he perdido, los he quemado, fundido o gastado, acaso dilapidado; o si quizás, los he aprovechado… Finalmente, la última controversia es, cuál es en verdad mi edad…

Y como es precisamente el tiempo, transcurrido en experiencias vitales, lo que en verdad nos marca realmente los anhelos, me siento todavía diríase que con el mismo tiempo que yo tenía, justo, en el momento justo que asistí al tiempo justo que duró el parto de mi segunda hija… ¡Vaya momento, justo a tiempo, y vaya experiencia tan vital…! ¡Qué ganas de vivir…!

Y sí, yo soy aquél, mentalmente aún soy aquél. Algunas cosas ya no funcionan igual pero en el fondo yo soy el mismo; incluso algo más mañaco; como que aún más niño… El tonto de mí… Pero bueno, como en este juego mental de tontos te puedes plantar cuando quieras, yo, me planto en aquella época… Me quedo, en aquellos los años de la potencia de fuego; del vigor máximo, y de la mente abierta también al máximo pero a golpes de experiencia… Luego, la vida ya me la pondrá dura o no…

¿Qué cuántos cumplo…? Yo qué sé; siempre he necesitado que me llevaran las cuentas…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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Mira esta foto, idiota…

La foto que muchos querrían hacer desaparecer…

Publicación de Javier Ruiz Pérez

Observemos detenidamente esta foto. Es una foto de estudio tomada por el fotógrafo vitoriano Alberto Schommer en el año 1987.

En la fila de pie, de izquierda a derecha: 1) José María Aguirre Gonzalo, empresario y banquero, procurador en Cortes por designación directa de Franco. 2) Ramón Rubial, que llegó a ser presidente del PSOE, condenado a muerte en la Guerra Civil por un tribunal militar (pena luego conmutada), pasó 20 años en la cárcel durante el franquismo. 3) Raimundo Fernández-Cuesta, uno de los fundadores de Falange Española junto con José Antonio, fue ministro con Franco durante 12 años, y tras la muerte de franco fue jefe nacional de Falange; era tan franquista que fue uno de los pocos procuradores en Cortes que votaron en contra de la Ley para la Reforma Política. 4) Ignacio Gallego, dirigente del Partido Comunista de España, fue uno de los que llevaron a cabo la famosa defensa del “No Pasarán” en Madrid durante la Guerra Civil; luego, siendo uno de los dirigentes del sector más prosoviético del PCE, en desacuerdo con la política más moderada de Carrillo, abandonó el partido en los años 80, y luego volvió a la militancia cuando, ya sin Carrillo, el partido volvió a girar a la izquierda.

En la fila sentada, de izquierda a derecha: 1) Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco, pieza clave en los primeros gobiernos franquistas y defensor de la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial al lado de Alemania. 2) Enrique Líster, militante del PCE y oficial del ejército republicano y luego general del ejército de la URSS en la Segunda Guerra Mundial; también fue uno de los defensores del “No Pasarán” y luego participó en las batallas de Brunete, Belchite y Teruel. 3) Jesús María Leizaola, dirigente del PNV y “lehendakari” en el exilio. 4) Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, máxima dirigente de la Sección Femenina de la Falange desde su fundación hasta su disolución en 1977; siempre leal a Franco y al legado de su hermano José Antonio.

Ahora se ha puesto de moda, sobre todo en la izquierda, decir que la transición fue un “trágala” impuesto por la derecha franquista para pactar una “pseudo-democracia”, y que la izquierda la aceptó como medicina amarga porque no tuvo más remedio… Bien, pues esta foto, en la que figuran protagonistas muy importantes de la Guerra Civil (y que se mantuvieron en sus posiciones hasta el final de sus vidas), se la hicieron en 1987, cuando Franco llevaba ya 12 años muerto y la constitución llevaba ya 9 años en vigor.

¿Qué pasa, qué les obligaron? ¿Qué clase de “trágala” llevo a los fervientes comunistas Gallego y Líster a hacerse esta foto de grupo con los fascistas (en su significado literal) Fernández-Cuesta y Primo de Rivera? ¿Tenían miedo? ¿Fue un “precio que tuvieron que pagar”? ¿Qué llevó entonces a todos estos personajes históricos a hacerse esta foto de grupo, con la bandera de España, en 1987?

Pues, sencillamente, se la hicieron porque les dio la gana. Aun teniendo cada uno sus ideas, entendieron que la Guerra Civil había acabado hacía ya muchas décadas y que era un episodio que formaba parte de la Historia; cosa que hoy en día muchos, que ni vivieron la guerra ni tienen la menor idea de lo que fue realmente, se niegan a aceptar.

Lo dicho; hoy en día muchos querrían que esta foto no existiera, porque les rompe totalmente su discurso. De hecho, incluso en google escasean los ejemplares de la misma. Pues aquí la dejo…

Publicación de Javier Ruiz Pérez

Que no os engañen

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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REINVENTARSE…

Estoy, un poco ya hasta el capullo de tanto reinventarme, y como Don Juan Carlos I, también sin trabajo. Pero yo lo estoy por culpa del puto coronavirus éste, y seguramente, y aunque también en menor medida, porque ése debe ser el sino de mi mala cabeza… ¡Ayyy, mi primer trabajo! Veinte añitos y vendiendo fotocopiadoras; quién los volviera a pillar… El trabajo que más me duró -once años- no me gustaba. El trabajo que más me gustaba no me duró; unos meses… Más de treinta años trabajados en asuntos ajenos, por cuenta ajena; y ahora hay que empezar otra vez, oootra vez hay que joderse.

Empezar de nuevo… Y no me quiero quejar, porque ése no solo parece ser mi sino, sino también el de los tiempos laborales que nos esperan: el de los jóvenes por ejemplo y por desgracia… Yo, ya con cincuenta y tres años, de momento al menos, tengo poco más que dónde caerme muerto, el culo pelao, y creo que la experiencia suficiente para sobreponerme y poder hacer frente a casi cualquier cosa… ¿Pero, y mis hijas y vuestros hijos…?

No sé de qué hilo tirar para arrancar con este relato. Son las 0:52… Tengo tantas ganas de escribir y tantos temas que no sé por dónde empezar… Todas las ideas se me agolpan, como si intentaran caóticamente ponérseme en fila pero todas a la vez, gritando a lo loco para colarse en mis folios; todas… Todas como clamando con urgencia; reclamando el ser escritas, plasmadas negro sobre blanco en mis pantallas… Me siento, como cuando antes de saltar al mar desde un acantilado te asomas al peligro desde su altura; y te miran… Sabes que hay profundidad suficiente, pero tienes miedo a caer mal y hacerte daño, o quizás solo a quedar en ridículo por torpe si te sale un mal salto. Y todo, porque en verdad y en el fondo lo que eres, es un miedoso.

La historia de una de tantas noches que paso en blanco, en las que gasto las horas probando a escribir no sé qué para ver qué sale… Como si hablando en completo silencio, solo… Como si canturreando mentalmente melodías compuestas de palabras sueltas, para ver si al unirlas encuentro la música que os quiero cantar… Sintiendo el frío de lo que esperáis leer, para ver si de verdad consigo, ese calor que surge entre nosotros cuando escribo algo y se me entiende…

Sabéis que os quiero…💞

Se agradecen ofertas de trabajo…

😂🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DESASTRE AUTONOMÍAS

Alguien tenía que decirlo. ¿No…?

Era el año 78 y semejante cosa -lo de las autonomías- entonces nos pareció digamos que razonable… Resolver algunas gestiones, en aquellos años, costaba mucho tiempo y desplazamientos a las capitales de provincia; y pedir y pagar favores; y esperar, y hacer colas… No como ahora (nóteseme la ironía…) Las mejores carreteras de entonces eran todas malas, como comarcales de ahora; nueve horas mínimo, se tardaba en coche de Murcia a Madrid… No podíamos ni imaginarnos un teléfono móvil, tampoco algo parecido a internet y menos aún, la tontuna ésta de lo de las redes sociales… El medio más rápido de contar algo era un teléfono, y el de comunicar algo todavía era la radio.

“Para acercar el gobierno y la justicia a los españoles…”

Ése fue el lema y se supone la razón, que todos nos creímos para crear este monstruo de diecisiete cabezas, que ahora, nos desgobierna como si fuéramos pollos espantados corriendo de un lado a otro sin norte ni rumbo… Resulta, pues, que por el contrario lo que hemos conseguido es, alejar casi por completo a los españoles de la posibilidad un verdadero gobierno y de una verdadera justicia, común, que impulse y haga realidad nuestras ilusiones como pueblo histórico, como pueblo franco, amistoso, mestizo, jovial y solidario…

Sólo se beneficiaron los políticos. No los vimos venir… Nunca, hubiéramos pensado que nos iban a volver a llevar de nuevo a episodios tan vergonzosos como aquél del Cantón de Cartagena… No podíamos imaginar que aquellos mismos flamantes políticos autonómicos, volverían a crear aquél mismo ambiente cochino de rapiña desleal entre sí mismos… Y lo que es peor: entre nosotros mismos…

Todo español que al menos haya estudiado, viajado y leído algo, aunque solo sea un poco, en su fuero interno sabe que esto de las autonomías ha devenido en una verdadera mierda, una ruina. Idea agotada y fallida que nos está haciendo vagar como pueblo en una cuerda floja, y como a la espera pasiva y sumisa de un destino incierto para nuestro futuro… Somos un pueblo viejo, viajado y curtido, y nuestra Historia está llena de episodios parecidos o peores que el actual, de los cuales, si hubiéramos tenido una apropiada educación común ya tendríamos que haber aprendido algo…

Eso, que desde hace mucho saben nuestros sempiternos archienemigos los ingleses cuando las cosas se les ponen feas: se repliegan, refugiándose, tras la fuerza de la creencia en sí mismos y el valor de sus tradiciones. Defienden sin ambages sus intereses y sus leyes, sus fronteras, y siempre a su gente… Y se envuelven todos, con la sensación de seguridad que les insufla ese admirable espíritu británico tan patriótico que los une… Se unen.

Y nosotros que si Madrit y que si Barsalona; que si A Coruña o el asco del Gobierno Vasco; que si la mentira del País Valenciá o la de la Junta de Andalusía… ¿Es que no tenemos suficientes pruebas ya…? ¿O aparte del fiasco común y la desgracia mortal del puto coronavirus éste, necesitamos más evidencias que certifiquen la estupidez, el tremendo derroche, la completa inutilidad y el absoluto carajal, que supone para los españoles el rollo éste de las autonomías…?

¿Y el independentismo del cada uno pa’su pancha…? ¿Y el suicidio de la Educación de mierda que le estamos suministrando a nuestros hijos…? ¿Y la tan cacareada Sanidad Pública; la pobre…?

¿Tampoco lo vemos ahora que ha pasado el tiempo…?

Desde siempre, todos nos hemos sentido patriachicos gallegos o de Alicante; vascos o riojanos; extremeños, malagueños o catalanes; e incluso, muchos de nosotros se han sentido hasta hermanos americanos o portugueses… Pero también desde hace muchísimo, todos, hemos sido en algún momento españoles, o hispanos, o íberos, o hispanoamericanos. Pero todos, con cierto espíritu común y desde hace muchísimo, unidos con una lengua millonaria y franca: el castellano… Solo hay que ir a Portugal o a Brasil para ver que nos entendemos perfectamente. ¿Entonces, pa’qué coño tanta frontera y tanto marcar cada uno, el paquete de sus cojones y el peso de sus diferencias…?

¿Políticos jugando a los soldaditos…?

No lo olvidemos: ya lo éramos; lo fuimos; desde hace mucho que lo somos… Es un hecho querámoslo o no; y no sé porqué, hemos desperdiciado siempre esa Hispanidad que nos une…

Disgregar voluntades nunca hizo sociedades más libres sino más díscolas y engreídas, más endiosadas, más pequeñas y más ridículas al defender con esa pueblerina cabezonería, cada una su propio endemismo… Por el contrario, toda sociedad fundada en voluntades unidas, siempre, torna más coherente y eficiente, más lógica, menos estúpida, y muchísimo más fuerte y justa… Y más divertida por diversa y tolerante, por inclusiva y versátil; por verdadera, auténtica…

Todo, se ha diluido en un soma ideológico, que consumimos tóntamente como zombis sin cerebro

….eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

NATURALIZAR LOS INSULTOS

Ven, que te voy a naturalizar yo. ¡Gañán…!

¡Forastero…! Si de verdad fueras un macho alfa y la tuvieras tan grande como dices, ya deberías saber que del insulto a una ostia en la trompa, a veces hay muy muy poco… Por eso pistolero, lleva mucho cuidado con lo que naturalizas, y con lo que no naturalizas… Cuidadito con los insultos si no quieres que algún día te sorprendan con un guantazo en la cara: Acuérdate de Rajoy… Y recuerda lo que todo macho alfa sabe: del insulto a la ostia, e incluso al fuego o al tiro en la frente, a veces hay muy muy poco…

Y como tú no eres un valiente, naturalizar los insultos solo significa para tí algo así como que te suda el capullo que te digan de tó, que tú, ni dimites ni te bajas del machito rojo en el que ahí estás, así fueras jarto hasta las trancas de vino malo y picao…

Yo, que soy un verdadero malhablao y que me cago siempre en lo primero que pillo; yo, que presumo de usar no sé si con garbo el terno, el exabrupto y la palabrota; me quedo muerto con lo lerdo del aprendiz éste de Maquiavelo, cuando va, y dice: “que en política hay que naturalizar los insultos…”

La oratoria es lo que tiene, que te deja en cueros: cada uno expresa con palabras realmente cómo es, y cómo de grande la tiene; y en consecuencia así, defiende su honor… Con palabras solo, solo con palabras… Valiente güaltrapas.

El hortera desaseado éste, se cisca en los usos y costumbres más elementales del respeto al prójimo y la buena educación, del decoro, del buen gusto en la oratoria, y de la prudencia o de la gallardía; valiosísimas cualidades todas, de las que siempre hicimos gala los españoles de bien y con dos dedos de frente… Éste, quiere hacer de la vida pública española una reyerta, constante… Nada nuevo bajo este sol comunista… No quiero ni imaginarme los terrores, la desidia ni el desamparo que tuvo que sufrir este individuo en su niñez, al ver que a sus familiares todo les importaba una mierda dado que él, no tiene un mínimo de principios decentes en los que creer que no sean meros pastiches ideológicos…

Vale que los exabruptos los use yo, literariamente un don nadie pretendiendo emular a un Camilo o a un Fernán Gómez. Pero que un alto representante de mi país, debido a tanta mierda que lleva encima, acepte acusaciones e insultos merecidos sin inmutarse ni dimitir, porque no tiene otro sitio donde pacer ni caerse muerto que no sea el machito político que se ha montado, es demasiado asqueroso… ¡Qué asco…!

El verdadero problema de la verbena de insultos que nos propone este comunista ayuno de ideas, no es que a nosotros como a zombis, por repetidos los insultos se nos embrutezcan los oídos, oyéndolos sin inmutarnos con la boca entreabierta y babeando… El problemón, es que los políticos, cuando reciban acusaciones veraces e insultos merecidos, también se acostumbren a recibirlos a discreción, y también sin inmutarse y con la boca entreabierta y babeando… Y además sin dimitir y sin siquiera cortarse ni sonrojarse, solo porque su cohorte de seguidores zombis aplaude sin inmutarse, con la boca entreabierta y también babeando…

Lo mejor del español bienhablao es su precisión, su capacidad de describir con todo detalle tanto la profundidad de un amor, la hondura de un dolor o la veracidad de un argumento, como la rotundidad de un desprecio… Y todo ello sin necesidad de chabacanerías…

eeen fin…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Se tocaban los huevos

Justo ayer; se tocaban los huevos al inicio de la pandemia pendientes solo de su rollito ideológico y maricolésbico tipo 8M y tal… “Mata más el machismo que el virus” ¡Recordad…! Nos engañaron vilmente escondiendo los muertos y su número; y siguen… Somos todavía hoy, creo que el país del mundo con más muertos por millón de habitantes. Más incluso, que Brasil con más del triple de habitantes que España y se supone que una mucho peor sanidad pública…

Pues hoy, nos hacen comulgar con ese tal Simón, endiosándolo; aún siendo se supone, el responsable científico de lo irresponsable del espantoso comportamiento de este desgobierno, que miraba solo hacia su ombligo ideológico mientras tantos de nosotros morían…

Se pasan por el bajo de los cojones las leyes españolas, con la mierda ésa de la mesa de negociación catalana ya que, con todo descaro, consienten la suelta de golpistas catalanes por la cara, mientras se ríen abiertamente en la nuestra… Y no contentos con semejante traición a España, ceden y acercan a los hijosdeputa de ETA, muy cerquita de las golfas de sus madres… Y además, pactan con los que jalean a esos mismos hijosdeputa que asesinaron incluso a compañeros suyos… ¡Qué asco…!

Aunque no quiero señalar, incluso hay en este desgobierno quien se folla todo lo que pilla y tiene la desfachatez de dejar los condones usados por ahí; y oye, nada… No le pasa absolutamente nada, porque bienpaga a sus hetairas con ministerios, cortesanías, nepotismos, asistencias personales, y quién sabe con cuáles otras baratijas las compra, con esa vieja forma de pago de la braga o la bragueta… “Me llaman la bien pagá…”

Nos suben los impuestos… Nos tienen por tontos. Nos toman el pelo.

Vale que para salir de esta ruina el PP no puede ser la solución; vale, de acuerdo… Pero me reconoceréis que lo rancio, lo hortera de este comunismo tan pueril como avejentado que disfrutamos ahora en España, tampoco nos servirá de nada sino más bien al contrario, nos arruinará como es un hecho que siempre hace el comunismo…

Y como dice mi socio: ¿Ahora que hacemos…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

CINCUENTA SEGUNDOS

Sólo necesitaría unos cincuenta de tus segundos lector; aproximadamente lo que duran treinta o cuarenta de tus respiraciones; o lo que tarda tu corazón en latir entre sesenta y setenta veces… Necesito, para comenzar ésta nuestra relación epistolar, disponer del total de tu atención durante estos vitales primeros cincuenta segundos; importantísimos para aceptar el iniciar cualquier tipo de relación… Ese instante breve, efímero y subconsciente, en el que la mente sin dar cuentas a la consciencia ya ha tomado una decisión. Ya ha elegido… Elígeme pues tú, y tenme paciencia; y aguanta aquí leyendo conmigo…

No sé dónde vamos a llegar a parar pero llegaremos seguro. Qué te cuento o con qué te atrapo es la cuestión… Y sí, ya sé que se nos ha hecho un poco tarde, pero no tanto porque todavía estás ahí, leyéndome… Ésto es un lío.

Seguro que érase una vez, aquélla vez, en la que como yo ahora, creíste necesitar que perduraran en el tiempo cosas, momentos importantes, tuyos… Aquella vez, que quisiste contar eso que te pasó, inventar un cuento para tus hijas, preservar la Historia, o conservar recuerdos de tus ancestros…

¡Qué milagro, y qué suerte el que ya llevemos más de cincuenta segundos juntos…! ¿No…?

Yo te hablo al oído; tú, te dejas… A ver, qué historia te cuento ahora…

Te quiero 💞…

Y gracias…🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LEALTAD FIDELIDAD

Historias de Paco Sanz

La Unión Europea, el Estado de las Autonomías, la ONU, la OMS… los estados federales, ¿por qué fracasan?, porque falta lealtad. Para que las relaciones entre gobiernos y administraciones funcionen adecuadamente se precisa de ese lubricante que los alemanes denominan “lealtad federal”, una actitud por la que todas las partes se esfuerzan en facilitar el ejercicio de las competencias ajenas, y procuran resolver las controversias de un modo amistoso y ágil.

Ahora se nota más. La gran mayoría de mis relaciones se han basado en ella. Cuando, llegados los malos tiempos mis amigos me han fallado o he fallado a mis amigos lo he llevado muy mal. Ha sido para mí más de una vez una sorpresa, ver quienes son verdaderamente capaces de mantener la palabra. No han sido siempre los que consideraba buenas personas, con buenas palabras y modos se ha vendido siempre mala mercancía.

La nuestra es una sociedad de contratos, en la que incluso para vivir juntos hay que firmar uno; está claro lo poco que se confía en la lealtad, incluso a nivel personal. Cuando les he dicho a mis amigos psiquiatras, que a las personas fieles a nuestra pareja nos da la sensación de que tendríamos que hacérnoslo mirar, no se lo han tomado en absoluto a broma. Tratan con demasiados adictos, a las drogas, a las malas costumbres… como para no tomarse eso de ser fiel a tu pareja como una posible adición más…

Confundimos el machismo con la virilidad porque lo de la lealtad, lo de la fidelidad no se lleva. La virilidad, es decir la pasión de la unión y la lealtad, se convirtió en machismo, acabemos con él… En efecto, es posible ablandar a los hombres, pero hacerles “cuidar” es otra cosa, y el proyecto tiene que fracasar inevitablemente.

En culturas anteriores a las nuestras, distantes de las nuestras, pero de hombres más sensatos, la lealtad no se la tomaban a broma. Por ejemplo en Japón, el chu significaba lealtad incondicional a la cabeza de la jerarquía social, ya se llamara ésta emperador o shogun, ya fuera de origen divino o terrenal; el chu era el primer mandamiento de la ética japonesa; el ko, la lealtad que se debe a los padres y antepasados, era el segundo, todas las demás normas de conducta venían después.

Para Confucio la lealtad era la virtud clave: lealtad a Dios, al Estado, a la propia familia y a los verdaderos significados de las palabras que uno utiliza. Primeros pasos en la formación hasta la Edad de la razón. La formación profesional y como ciudadano. El trabajo social y el cuidado de la familia. Y el leer y el escribir.

Para saber de nosotros no está mal preguntarse por cuáles son nuestras identificaciones, cuáles son nuestras lealtades, cuál nuestra comunidad, ante quiénes nos sentimos responsables. No me gustan las élites, me gusta la gente. Las élites son cosmopolitas, la gente local. Cuanto mayor es el nivel educativo y de renta de las personas más condicionada es su lealtad.

Historias de Paco Sanz

NO ES QUE MIENTAN…

Historias de Paco Sanz.

No es que mientan, no sólo es que mientan, es que enredan, es que lo enredan todo. Enredar, primera acepción: prender con red. Cuarta acepción: Meter discordia o cizaña. Coloquialmente: amancebarse. Follar, primera acepción: soplar con fuelle. Cuarta acepción: Practicar el coito. Coloquialmente: joder. Joder, quinta acepción: Molestar o fastidiar a alguien. Nos están jodiendo. Como los jueces, que como bien saben los abogados, cuando fallan, follan.

Pobres expertos, malditos divulgadores. Pobres políticos, malditos periodistas. Alguien tiene que saber, todos no podemos investigar. Alguien tiene que decidir, todos no podemos decidir. Una sociedad sin aristocracia, sin jerarquía no es una sociedad, es una pasta informe. Si no existieran hechos, sólo interpretaciones ¿por qué caray las interpretaciones atroces sean las que más nos ponen? El que la mayoría de las noticias sean declarativas, lo que ha dicho o escrito uno u otro; ser pasto de periodistas con lo que cobran por escandalizar, son ganas de joderse.

El colmo de las ganas de fastidiar es poner las cosas en manos de los jueces. Cuando el espacio entre lo prohibido y lo expresamente perseguido se hace pequeño, la sociedad se para, el engranaje pierde aceite, el motor se gripa, las piezas quedan agarrotadas. La gran ilusión, que el dulce comercio acabara con la pobreza, se apaga, deja de iluminarlo todo, de lucir.

Para algunos la verdadera decadencia es quedarse sin nadie a quién poder fastidiar. Qotelet dijo: Toda mi vida he intentado ir contra la naturaleza humana. He sido recto y franco, no me he humillado, he mantenido mi palabra, me he sacrificado… Y el resultado: He perdido mi fe en el hombre, en mí mismo, en mi ideal. He sido vencido. No se puede ir contra la naturaleza humana. El hombre debe tener todo tipo de vicios imaginables.

Un tipo sin vicios es forzosamente un monstruo, un idiota o un mártir. He terminado comprendiéndolo, pero demasiado tarde. No tengo nadie a quién traicionar. Nadie a quién engañar. Nadie a quién hacer daño. ¡Demasiado tarde, hermano! Ya no puedo fastidiar a nadie, he aquí que grado de decadencia he alcanzado.

Por haber estado tanto en casa hemos aprendido a aburrirnos solos, las circunstancias nos han empujado a pasar más, a pasar mejor, de todo.

Que alguien tenga más razones para buscar a los seres humanos o para evitarlos, depende de que tema más al aburrimiento o al fastidio. Ahora por pura afición a la retórica en lugar de volver a la normalidad nos amenazan con una nueva normalidad, por ver si sigue habiendo, a palabras necias oídos sordos. Un lógico diría: Ex falso sequitur quodlibet, de lo falso cualquier cosa puede seguirse.

Puede suceder que vayamos dejando de poder participar interiormente en las redes. Todo lo que nos rodea se vuelve parte de nosotros, se nos infiltra en la sensación de la carne y de la vida, y, baba de la gran araña, nos liga suavemente a lo que nos rodea, enredándonos en un lecho suave de muerte lenta, donde oscilamos al viento.

Con lo del virus todos somos pacientes. Ahora se trata de reírse de ello. Los pacientes contentos se curan mejor. La risa contribuye a liberar hormonas euforizantes: Las endorfinas, el mejor anestésico natural; la serotonina, la molécula de la felicidad; la dopamina, la de la motivación; la oxitocina, la del amor.

Son un chute tremendo contra el estrés. El trabajador se siente mejor, no se deprime, no se quema, no se suicida, no se va a la competencia. Y la empresa puede seguir jodiéndole impunemente. La producción aumenta mediante la risoterapia. No está el mundo para otro tipo de bromas.

Historias de Paco Sanz

APRENDÍ HACE AÑOS

Aprendí hace muchos años, Geografía y sobre todo Historia de España cuando todavía casi no había autonomías. Bueno, estaban recién estrenadas porque recuerdo, hasta el momento en que en mi colegio cambiaron el mapa político de las antiguas regiones de España, que colgaba desde siempre junto a la pizarra y el crucifijo, por aquel nuevo mapa… Uno nuevo, autonómico decían… Cuando lo colgaron me pareció exactamente igual que el anterior aunque con más colores; pero era diferente, insistían…

¿En aquella época, con diez, doce o catorce años, qué coño íbamos a saber…? Quedó colgado solemnemente en la pared frontal de mi clase, ésa hacia la que todos mirábamos cuando los maestros querían enseñarnos algo… Hoy para aprender algo solo miramos pantallas frías, sin pizarras ni maestros… Poco después se descolgaron también los crucifijos; no sabemos si gracias a Dios…

Tengo más años ya, que la orilla de la playa…

Y precisamente por eso, justo por aprender de España en ausencia de autonomías, creo que todavía recordaría el nombre de la mayoría de los ríos de la península y de sus afluentes principales; el de los cabos y golfos más importantes de nuestras costas; el de nuestras hermosas cordilleras y macizos montañosos, y el de sus picos más altos e importantes…. Me sé, el nombre creo que de casi todas nuestras islas… Crecí, entendiendo que era España desde Gerona al Ferrol, y que tan españoles éramos los de Bilbao como los de mi pueblo, o los de Segorbe, Cuenca o Barbate…

Se ve que soy un romántico. O un facha que dicen ahora…

Una de las cosas de las que más presumo es de conocer esta España nuestra casi entera, pero por haberla recorrido desde siempre y con entera libertad… Nada que ver con lo de ahora en que se masca una tensión, una estúpida diferencia entre nosotros como inducida, como obligada, por un ambiente político irrespirable creado por nuestra panda de reyezuelos nacionales y autonómicos.

Unas diferencias entre españoles, por las que se arrancan los políticos hasta los ojos unos a otros; todo sea por defender sus prebendas, sus carguicos, y sus propias cuentas pendientes… ¡Qué asco…!

Cuando en el ochenta y seis hice el servicio militar obligatorio, para no aburrirme, me fui voluntario ni más ni menos que al Cuerpo de Operaciones Especiales del Ejército… Una vez todos allí solo éramos españoles extrañados unos de otros. Pero completamente iguales y por completo ignorantes, de la dureza que nos esperaba tras nuestra equivocación voluntaria… Solo un montón de jovenzuelos locos e insensatos, debido seguramente a una acumulación excesiva de testosterona en nuestros cojones… Éramos poco más que adolescentes, inocentes, bragados, y seguramente patriotas… Y la mayoría, estoy seguro de que simplemente buscábamos aventura… De Córdoba, de Granada, de Cuenca, de Toledo, de Alicante, de Lugo, de Albacete, de Murcia, de Málaga… En fin.

Ahora parece que buscamos la aventura en partirnos entre nosotros la cara en trozos, para comprobar una vez más lo gilipollas que somos como sociedad; como colectivo. Sufrimos una metástasis roja fruto de un cáncer siniestro, que nuestro país sufre mucho y desde hace mucho… Tanto, que hasta yo estoy a punto de odiarme a mí mismo…

Cuando salgamos de ésta, querría que saliésemos a recuperar unas calles que de verdad todos sintiéramos nuestras. Que volviéramos a pasear por ellas asumiendo como propias nuestras propias calles… Que aprendiésemos como desde pequeños hacen los anglosajones, que nuestra casa no acaba cuando salimos de ella, sino que todos somos responsables de cuidar lo público, porque también es nuestra casa…

Que sintiéramos, que ese suelo que estos días no hemos podido casi ni pisar, es profunda y rotundamente de nuestra propiedad; de todos nosotros, los españoles…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

NOS CONVIENE LA TENSIÓN

“Nos conviene la tensión, mucho. Sino, la genteee…”

Zapatitos dixit. Año 2008.

Es en el fondo, una de las confesiones más asquerosas a las que hemos asistido en toda la democracia…

Dale al vídeo, son solo quince o veinte segundos. No creo que vomites…

Por mucho tiempo que haya pasado no dejo de acordarme, de que las infamias sin número ni límites de éste nuestro actual desgobierno, provienen sin duda para el que tiene memoria, de aquellos polvos zapateriles que a la vista está, tan nefastos fueron por lo que han sido para España, ya que mira cómo estamos con estos lodos…

En las frases furtivas de esta famosa y corta conversación escondida, tramposa y sibilina, entre dos de los más falsarios personajes que ha dado nuestra historia reciente, está condensada toda la porquería ideológica roja que nos estamos embaulando hoy en día…

“Nos conviene la tensión…” decía este gañán infame. No sé puede ser más rastrero. Políticos, que en vez de servir a su pueblo se sirven de él enviscándolo contra sí mismo, usando mentiras espurias acerca de pasados tergiversados… Pues estamos parece ser justo donde el inepto de Zapatitos quería que estuviésemos: hasta el cuello de tensión…

Asco de tensión política que habéis generado. Asco de tensión social entre las dos Españas que anheláis resucitar, solo para que vuelvan a chocar entre ellas, y así medrar vosotros en medio del caos que habéis creado al ejercer vuestra completa inutilidad… Asco de tensión en nuestras Instituciones. Asco de tensión en el periodismo, en la justicia, en la economía, en la enseñanza, en la sanidad… ¡Y qué asco de tensión la de vuestras almas cegadas, por tanta mierda ideológica que habéis mamado…!

¡Pero qué asco…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

MENESTRA

Dime con quien vas, y te diré quien eres…

Cada vez que oigo a esta señora hablando y expresándose de esa forma tan calamitosa, y luego caigo en el hecho de que es ni más ni menos que la Ministra Portavoza del Gobierno de mi España, siento verdadera vergüenza ajena; y hasta propia… Y hasta miedo…

Peor no se puede hablar en público el español… Confunde parecería que a propósito, lerda y pertinazmente, la pronunciación distinta y culta de la letra C, con la de la letra S… Y claro, también confunde todo lo contrario y al revés… Al contrario de muchos otros andaluces ilustres y de mérito: Carlos Herrera, Antonio Gala, Felipe González, Juan Ramón Jiménez, Picasso, y hasta el rojo de Alberti… Todos ellos sublimaron sus esencias andaluzas dándole lustre al uso del español, de lo español.

No como otras…

“Y Asín, se mescla la ciensia con las ideah del socialimmo sociá, que se preocupa por las personah humanah frente a er coronaviruh y la urtraderecha… Y si no ma’beis entendídido, os lo repito… Porcai que confiá ener gobienno de Ehpaña, ya que noay tantoh muertoh como dicen lorde la estremaderecha…”

Todo ello sin rubor alguno y vestida de Dior, saliendo por la tele detrás de un atril y hablando, delante de las banderas española y europea en representación tuya y mía… No se aclara, la pobre…

Y además, como al hablar siempre miente; siempre parece que está como a la defensiva, de mala ostia y como con prisas… Constantemente, se come la música de los matices sonoros de nuestras hermosas palabras españolas, al rebuznarlas de forma tan desolada y chabacana… Hay verduleras en el mercado de mi pueblo con mejor oratoria, y más creíbles, que semejante maganta con cargo público…

Parece que un pobre esquema verbal, y por ello mental, convierten su habla en mera emisión sonora de una especie de menestra lingüística de verborrea insufrible… Su verbo es por ello, no más que una expresión hortera y sin un solo mensaje distinguible… Un verdadero bodrio, un esperpento son, absolutamente todas sus comparecencias en público; ésas en las que se cubre de gloria arreándole patadas como una choni, a un lenguaje tan hermoso como el nuestro… Y oye, repito, sin ruborizarse siquiera un poco.

La progresista ésta, encima, parece como si alardeara de su progresismo, cuando usa con esa cerrazón su acento y dicción dizque andaluzas…

Y de lo que no se da cuenta es, de que ése mismo acento suyo y dicción, la dejan como Cagancho en Almagro ya que su expresión suena fatal, inculta y burda… Y encima, no se le entiende una mierda.

Que no nos engañen… Y que Dios nos pille confesaos…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

REZAR, LLORAR…

Historias de Paco Sanz

He echado de menos dos cosas que una vez sabía hacer y que el tiempo se ha llevado: rezar y llorar. Recuerdo de niño cuando lo hacía, ¡qué sensación de adentrarme en la luz o en la oscuridad conseguía o padecía haciéndolo! Mi compañera cuando va a rezar el rosario con sus amigas, quiero decir a hacer yoga, me dice que me envía vibraciones positivas, antes hubiera rezado por mí. Me acuerdo de las últimas veces que vi humedecerse los ojos de mi hija, pero no a partir de qué momento yo ya no pude llorar más, por mucho que las circunstancias lo propiciaran. El lamento es una forma de comunicarse, el llanto es un asunto privado.

Creo que no se puede sentir intensamente ni alegría ni pena si no se saben hacer esas dos cosas. Creo que alegría como la que sienten los místicos ante la sensación de presencia o de unión con Dios hay pocas. Los que enseñaban a rezar decían: Arrodíllate y reza… y creerás, arrodíllate y creerás que te has arrodillado porque creías, arrodíllate en público y consiguiendo hacer creer que crees creerás que crees, arrodíllate y de este modo harás que alguien crea. Arrodíllate, actúa como si creyeras, y ya no tendrás que creerte a ti mismo, tu creencia existe objetivada en el acto de rezar. Para rezar hay que saber humillarse lo suficiente.

Vivir es exagerar, creo que el poder experimentar alegría o tristeza con intensidad ayuda a dar relieve a la vida. Sin embargo para llorar o rezar con querer no basta. Jorge Manrique que vivió más de cerca la Reconquista sabía de la bondad del saber rezar o llorar: “El vivir que es perdurable/ no se gana con estados/ mundanales,/ ni con vida delectable/ donde moran los pecados/ infernales;/ mas los buenos religiosos/ gánanlo con oraciones/ y con lloros,/ los caballeros famosos/ con trabajos y aflicciones/ contra moros”.

Supongo que empecé a darme cuenta de que más que endurecerme me estaba secando por dentro, al darme cuenta de que no era capaz de llorar en los funerales de mis padres y amigos, y ver como además de las mujeres que vivieron cerca de ellos, mis primos y amigos lo hacían.

No creo que cuando me muera llore nadie, claro. Y es que me he hecho muy mayor. He visto que en los funerales cuanto más años tiene el muerto menos se llora. Y eso que llorar es lo primero que hacemos, que al venir al mundo uno llora y los demás se alegran; es necesario morir riendo y que los demás lloren. Y durante la vida no hay más que un signo que testimonie que se ha comprendido todo: llorar sin motivo. A veces me he sorprendido de verla llorar leyendo: ¿Por qué lloras, si todo en este libro es de mentira? Lo sé, me dice. Pero lo que yo siento es de verdad.

Un día que Honoré de Balzac se encontraba escribiendo en su estudio, un amigo entró sin avisar. Al notar su presencia, se dio la vuelta y se puso en pie de un respingo. Muy exaltado, se le acercó. Lo agarró del brazo y, con lágrimas en los ojos, exclamó: «¡Qué horror! La duquesa de Langeais ha muerto». El amigo, que conocía bien la alta sociedad parisina, se quedó perplejo. Nunca había oído hablar de tal dama. Tras observarlo detenidamente, Balzac reparó desconcertado en su propia confusión. La duquesa no existía, era la protagonista de la novela en la que estaba trabajando y, justo en ese instante, él mismo acababa de darle muerte con su pluma sobre el papel.

Historias de Paco Sanz

SOÑAMOS…

Historias de Paco Sanz

Los primeros relatos de Ciencia Ficción que cayeron en mis manos llevaban por título: Soñadores Expertos. Entonces se la llamaba también Anticipación, hoy Fantasía. En aquella época todavía recordaba bien mis sueños, como entonces el psicoanálisis estaba de moda lo primero que hacía cuando me despertaba era anotarlos, para que no se me olvidaran. En algún momento me cansé del juego, pero aún hoy si he soñado mucho, aunque no lo recuerde, sé que he dormido bien. Pero, ¿cómo sabes que has soñado mucho si no lo recuerdas? Porque me he despertado sonriendo.

Estos días de encierro he echado de menos el agua, mis sueños han sido de agua: “El dormir es como un puente/ que va del hoy a mañana./ Por debajo, como un sueño,/ pasa el agua”. Debo haber también echado de menos a mis amigos, sobre todo a los muertos, porque estos días he soñado más en ellos de lo normal.

Estos días de estar en casa es como si nos estuviéramos recuperando de alguna enfermedad. Convalecemos. En general, somos criaturas que no aprendemos ningún arte u oficio, ni siquiera el de disfrutar de la vida. Extraños a convivencias prolongadas, nos aburrimos en general de los mejores amigos después de estar con ellos media hora; sólo ansiamos verlos cuando pensamos en verlos, y las mejores horas en que los acompañamos son aquellas en que sólo soñamos que estamos con ellos. No sé si esto indica poca amistad. Las cosas que más amamos, o creemos amar, sólo tienen su pleno valor real cuando son simplemente soñadas.

Hoy todavía no sabemos dónde se oculta la vida, qué clase de sitio es ése ni cómo se llama. Si nos abandonan, si nos retiran libros y pantallas, nos veremos inmediatamente en un embrollo, todo lo confundiremos, no sabremos adónde ir ni cómo ir, ignoraremos lo que se debe amar y lo que se debe odiar, lo que debe respetarse y lo que sólo merece desprecio. Empezaremos a soñar de cualquier manera. “Érase una vez/ un lobito bueno/ al que maltrataban/ todos los corderos/ Y había también/ un príncipe malo,/ una bruja hermosa/ y un pirata honrado/ Todas estas cosas/ había una vez/ cuando yo soñaba/ un mundo al revés”.

Necesitamos seguir soñando, porque necesitamos haber dormido bien. Hay que defender los sueños, los deseos, lo que deseamos lo necesitamos siempre. Los necesitamos para volver a trabajar. Cada trabajo tiene su onirismo, cada materia trabajada aporta sus sueños íntimos. El respeto a las fuerzas psicológicas profundas debe conducirnos a preservar contra todo atentado el onirismo del trabajo. Nada bueno se hace a desgana, es decir, a contrasueño. El onirismo del trabajo es la condición misma de la integridad mental del trabajador. ¡Ojalá venga un día en que cada trabajo tenga su soñador titulado, su guía onírico, en que cada manufactura tenga su oficina poética!

“Como en el bosque umbroso los caminos,/ he perdido en un sueño mi esperanza:/ un sueño tan oscuro, tan profundo,/ que no puedo encontrarla./ Si alguna vez despierto de este sueño/ al clarear el alba/ creeré que estoy soñando todavía/ y seguiré buscándola”. Para huir de la gran enfermedad del horror del domicilio salimos a reconstruir nuestras ciudades con la esperanza de poder así soñar nuevas islas.

Me parece bien que mis hijos se hayan ido de casa, el “ganao” a su aire, decían mis bisabuelos, pastores. Sueño pocas veces con ellos. ¿Por qué se alejarán tanto de nosotros los hijos, hasta volverse inaccesibles, mucho más que los padres, con los que soñamos con frecuencia, con mucha más frecuencia de lo que sabemos? Los padres están siempre presentes.

Historias de Paco Sanz

LA NUEVA SUBNORMALIDAD

¡¡Qué cosas…!!

Lo de la nueva normalidad es en sí mismo un oxímoron, una nadería; otro de vuestros eslóganes tramposos, para que como silbido de pastor, haga entrar a vuestro rebaño por la vereda zurda…

Meteros esa nueva normalidad que por doquier pregonáis por donde os quepa, y poneros a trabajar de una vez para devolvernos la normalidad de siempre… Aquella normalidad de besar a nuestras madres, en vez de acostumbrarnos a este infame presente de distancia y mascarilla… La normalidad, de apoyarnos con naturalidad tanto en la barra de nuestro bar como en el hombro de nuestro amigo… La normalidad, de arrancar nuestro coche para ir donde nos salga de… La normalidad, de volver a confiar en mi médico y él en mí, sin que nos miremos recelosos de reojo, porque ni a él ni a mí nos hayan hecho la dichosa prueba del bicho ése…

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Dejaros de nuevos pactos de la Moncloa, de inventar el hilo negro, de desescaladas locas hacia nuevas normalidades, o de creeros que sois los primeros en asar la manteca… Poneros a trabajar ¡Magantos…! Empezad ya a hacer vuestro trabajo, en vez de hacer vuestro agosto con nuestra ruina..

¡Que llevamos más muertos por millón de habitantes que ningún otro país del mundo…! ¡Miles y miles de españoles muertos o infectados por el virus y vuestra desidia…!

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Nueva normalidad dicen…

Majaderos.

Que no nos engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

adiós, Facebook…

y adiós, WhatsApp...

El próximo lunes día 27 de Abril de 2020 cerraré, completamente aunque no sé si para siempre, mis cuentas de Facebook y de WhatsApp… Estoy, hasta los cojones de que un puñado de izquierdosos me escarben y utilicen de forma tan espuria y tan tramposa. ¡Que les den…!

Abandono estos corralitos desinformativos e ideológicos harto, de tener la certeza de que algún somierda al otro lado de la pantalla se ríe de mí, y maneja a su antojo entre mis cosas tergiversando y castrando mis intenciones… ¿De qué coño me sirven mis ciento y pico contactos, si estos chivatos muñidores del Facebook siempre usan alguna mierda de algoritmo, para que solo veinticinco o treinta de esos contactos puedan saber de mí o yo de ellos…? ¿No tenéis muchas veces la inquietante sensación en Facebook, de que necesitáis gritar algo muy importante en medio del gentío de vuestros contactos, y parece que no os oye ni Dios; nadie…?

¡Pues vaya mierda de redes sociales ahora monetizadas y completamente prostituidas…! Convertidas en meras aunque gigantescas vallas publicitarias planetarias; solo están al servicio y de parte, solo de la parte roja de esta sociedad, la nuestra… Que conste que en otros sitios, ésto, no pasa… Pero en España se ve, que han renunciado a su espíritu inicial de ser medios de comunicación e intercambio social, para convertirse en viejas de visillo ideológico…

Yo recuerdo cuando la viralidad de esas aplicaciones era completa, y tan solo con talento, mérito o ingenio, podías dar un salto y hacerte algo famoso por ahí… ¡Qué tiempos aquellos en el que uno de mis humildes escritos, tuvo mil seiscientos y pico lectores en una tarde y sin gastar un céntimo…! Tan solo el mérito del éxito de aquel relato entre mis lectores, leído en un humilde blog gratuito, sin dominio propio…

Os espero en Telegram en lugar de WhatsApp; y en MeWe en vez de Facebook…

Con MeWe puedo publicar mis escritos y tener hilo directo, a la vez y en tiempo real, con todos y cada uno de mis lectores sin injerencias de Gran Hermano… Con Telegram puedo enviaros lo que a mi menda dé la gana, y a cuántos de vosotros como me apetezca o considere…

De momento, tanto Telegram como MeWe son aplicaciones muchísimo menos invasivas de tu intimidad, y no te mangonean con censuras, anuncios, ni restricciones ideológicas rojas… También es verdad, que todavía no pueden competir con la escala planetaria de esos otros gigantescos espías sociales que nos manejan… Pero si no conocemos muchas veces ni a nuestro propio vecino ¿para qué querríamos abarcar el mundo entero…? Me conformo, con estar en contacto verdadero con mis verdaderos amigos…

Adiós. Seguro que será un hasta luego… Si no, espero que al menos el teléfono me siga funcionando…😂🤣

Y también, os esperaré como siempre en mi blog de Historias en un folio:

http://www.historiasenunfolio.wordpress.com

Que no nos engañen…

🤗

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

FALTA DE OLFATO

Historias de Paco Sanz

El distanciamiento social, miseria que va a seguir al confinamiento doméstico, y que va a durar mucho más que lo de tener que quedarse en casa, va a hacer más difícil no sólo tocarnos, sino incluso olernos. Dicen que uno de los síntomas de que te has contagiado de la enfermedad esa que nos confina y distancia es la anosmia, que pierdes el olfato.

Los que se mueren de ella se mueren ahogados. Nos tapamos los ojos y dejamos de ver, nos tapamos las orejas y dejamos de oír, pero si dejamos de dejar que entre aire para dejar de oler, nos morimos. Etimológicamente hablando, el aliento no es neutral y transparente: es aire de cocina; vivimos en constante hervor a fuego lento. Hay un horno en nuestras células, cuando respiramos pasamos el mundo a través de nuestros cuerpos, lo cocinamos ligeramente y volvemos a soltarlo, levemente alterado por habernos conocido. Algunos ahora además sueltan aire envenenado, como si quisieran devolver el golpe.

Estos días he visto llenarse de hojas los árboles del parque que está delante de mi casa. No he podido esta primavera ser testigo de su llegada como cada año. Me he acordado de aquello que pedía Ramón: “Debería haber unos gemelos de oler para percibir el perfume de los jardines lejanos”. Lo que uno no puede oler tendrá que mirarlo de cerca. “What a man cannot smell out, a man may spy into” si no puedes sacar el olor, puedes fisgar dentro. Pues bien, hoy ni eso.

De momento no hay manera de dar a oler, de conseguir saber a qué huelen las personas, las cosas que están al otro lado de la pantalla. Una de mis nueras ha jugado a fabricar perfumes con sus hijos. Los niños nos los enseñaban. El más pequeño en un momento dado lo acercó a la pantalla para que lo oliéramos. ¡Pobres de nosotros! Me consuelo pensando que no tener que oler según a quién no está tan mal.

Mi abuela, que era cocinera profesional, de esas que son capaces de pillar los mil y un ingredientes de un guiso, perdió el olfato. Nunca recuperó la alegría y la mala leche que la caracterizaban. Un poco como si al desterrarla de la cocina la hubieran dejado sin aliento. Me acordé del sentimiento del mundo de la pantera de Rilke, que da vueltas en su jaula sin olfatear mundo alguno tras los barrotes, se corresponde con el diseño del mundo del depresivo, que no alcanza siquiera a lo más próximo.

Que no nos falte la poesía. Decía Federico que la poesía tiene un perfume, un acento, un rasgo luminoso que todas las criaturas pueden percibir. Con ellos se puede nutrir ese gramo de locura que todos llevamos dentro y sin el cual es imprudente vivir, para ponerse el odioso monóculo de la pedantería libresca que lleva prescindir de ella. Para los mexicanos es el aliento de los dioses. La poesía y su milagro, la creación de un ámbito, igual que un perfume.

Historias de Paco Sanz

LA TOS…

Reventada estoy de toser tanto… Puto coronavirus. Una no sabe nunca de qué sería peor morirse. Por eso mismo no iría ahora a un hospital ni harta de vino peleón… ni público ni privado; deja deja. Nunca hizo falta un matasanos para irse al otro barrio… Y de verdad que prefiero morir asfixiada en mi casa, a perder la vida por ahí sola y con todas mis entradas corporales entubadas… Al igual que mi padre cuando le dijo a los médicos aquello:
– Han sido Ustedes muy amables pero comprenderán que prefiera morir en mi casa… Gracias.
Luego se dirigió a mí:
– ¡Sácame del hospital éste, ya…! Aquella fue la única vez que ingresó en uno…

He decidido fiarme del criterio de mi sobrina la enfermera, y por ello sé desde hace mucho que ahora no se debe ir a urgencias a nada… Todavía no. Y si tengo la suerte de mi padre, el valor suficiente, y el apoyo de los míos cuando me llegue el momento, no querría ir nunca… Al menos ahora no; ni se me ocurre.

Llevo ya cuatro días tosiendo como una perra afónica, y cuarenta de encierro. Y al albur de esta situación desgobernada y opresiva… Y resulta que mi marido, todavía no puede comprar ni una puta mascarilla para protegerse de mí… Menos mal, que al ducharnos mucho juntos y hacer el amor también mucho y sin precaución, se ve que él se ha inmunizado (Nóteseme la ironía…) Y no digamos nada, del simple y barato test de detección del coronavirus que ambos necesitaríamos… Pacientes y galenos dejados de la mano de Dios; todos confinados y engañados…

Y ahora, aterrada he de reconocerme con esta tos perra, seca, rasposa e hijadeputa… Tengo el pecho como un tambor en viernes santo y no hay manera, esto va a más… De un carraspeo pegajoso de fumador, he pasado a una tos de lija, tosferínica e insistente; implacable, como también lo es mi necesidad de respirar…

Me ahogo poco a poco. Cada vez que intento respirar toso; y así, aspiro cada vez menos debido a que el agotamiento que crispa mis músculos torácicos, va haciéndose cada vez más patente, y haciéndome cada vez más y más mella… Cada golpe de tos va doliéndome más aunque valiéndome de menos, porque ya no arranco nada con estas toses… Y se van agotando y encogiendo más mi resuello, la capacidad de mis pulmones, y aquello que los insuflaba… Y va faltándome el aire cada vez más. Me voy ahogando.

Logro poco a poco, y a fuerza de controlar respiración y pánico, conformarme con un hilillo de aire que trabajosamente consigo, que entre y salga con cierta fluidez de mis pulmones… Si solo hablara perdería el hilillo de ése aire vital… La drástica disminución de la cantidad de oxígeno que mis alveolos pueden procesar, ya solo me da, para parpadear un poco, para poder pensar, y para mover algo las manos esforzándome con la intención, de poner un dedo sobre las teclas de cada una de las letras de esta carta…

Pero dicen, que esto del virus se carga sólo a los viejos… ¿Os parecen poco los viejos? ¿Poca pérdida…?

Si es así, iros a la mierda…

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

vida ondulante

Historias de Paco Sanz

La vida es ondulante, ahora sabemos que hasta la materia lo es. Mientras no llegue la vacuna la desgracia del virus ese volverá a hacerse presente por oleadas. Ondas intercambian las antenas, ondas cerebrales medimos para saber qué pasa cabeza adentro. La misma simpatía parece una función de onda. Por ejemplo, los asistentes a conciertos en directo sintonizan las ondas cerebrales dentro de un rango de frecuencia de 2 a 4,5 hercios. ¿Hay un efecto de contagio? Cuando no se está en presencia del ejecutor ni en compañía del público no pasa.

Ahora que los políticos tienen que tomar decisiones guiados por los expertos, como no hay experto que valga en lo del COVID-19, es hora de darse cuenta de que esto va para largo. Que viene mala mar. Que contagios y muertes volverán a presentarse en oleadas. Necesitamos todos hacernos una idea acerca de qué va en realidad la cosa. Las limitaciones de nuestra imaginación se traducen en los pobres modelos con que nos hacemos, cuando tenemos que describir algo que no se parece a nada que hayamos experimentado antes. Imaginar cómo la luz puede ser a la vez onda y partícula nos cuesta porque nos cuesta reprimir “un vano e incontrolado deseo de verlo en términos de algo familiar”.

Al marido de mi sobrina le dio por enfermar, mi sobrina que es muy bachillera hizo un master de su enfermedad, un poco como nosotros estamos ahora haciéndolo en microbiología; cuando hablaba con el personal sanitario que atendía a su marido daba conferencias acerca de la fiabilidad de los análisis, la bondad del pronóstico, etc. Más de una vez el pobre enfermo tuvo que oír como le decían, sin la menor ironía, qué suerte tiene usted con que sea médico su señora.

Ahora convendría desarmar el cientificismo entendido, como la pertinaz sospecha de que el sentido común nos la está jugando; un acceso más profundo y más fiable implica abandonar la costa de los paradigmas compartidos por todos, para hacerse a alta mar relativista y cientificista si se pretende sobrevivir a la percepción falsa de la realidad basada en el sentido común. Cuando la ola del poco tiempo y pocas luces para comprender nos alcance.

El clima, la vida se presentan por oleadas también. El océano de la verdad lava los guijarros con cada ola, y estos resuenan y tintinean con el más maravilloso de los estrépitos. Por decirlo en verso: “Tempestades de deseos/ contra los muros del alba/ rompen sus olas. Me ciegan/ los tumultos que levantan./ Nido en el mar. Cuna flote./ La flor que flota en el agua/ me sostiene mar adentro/ y mar afuera me lanza./ Cierro los ojos y siento/ el tiempo interior que canta”.

En fin, que me cuesta deshacerme de la tristeza de darme cuenta que esto de la pandemia no ha hecho más que empezar. Que volverá. Tengo que recordarme que soy un caballero valiente, no una bestia asustada, cuando vuelva a andar la calle. Tengo que volver a escuchar a mi sentido común Sancho Panza para dar la talla de nuevo. “Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias: vuesa merced se reporte, y vuelva en sí, y coja las riendas de Rocinante, y avive y despierte, y muestre aquella gallardía que conviene que tengan los caballeros andantes”.

Y a ver si renuevo mi confianza en la bondad de las personas. Que hay poca gente que sea mala gente. Que los días que veo mucha mala gente a mi alrededor seguramente el malo sea yo.

Historias de Paco Sanz

UN BUENA IDEA

No dejo de pensar en ésto del encierro, porque eso del distanciamiento social todavía me da más grima… Ya no recuerdo donde lo leí, pero sí la canción que oí de Billy Holiday “Wrap your troubles in dreams” donde se decía aquello de que se podían transformar los problemas en sueños… Pues resulta que a mí ahora se me ha ocurrido una buena idea… Me asombra el páramo en el que se ha convertido nuestro mundo debido al simple hecho de que nos hemos apartado tan solo un poco de él… Metiéndonos en nuestras casas.

¿Lo veis…?

La industria del petróleo por los suelos. Los traficantes más vigilados. Las tan potentes industrias automovilísticas con un nudo en la garganta. Las putas sin trabajo; políticos y periodistas espantados… Las redes sociales haciendo de alcahuetas o de viejas de visillo… Las televisiones vendidas al mejor postor y traicionándose a sí mismas.

El turismo mundial arruinado. El transporte en la cuerda floja. Las empresas energéticas temblando; las tecnológicas no tanto… El mundo entero y casi todas sus grandes empresas y proyectos, todos por el suelo por el mero hecho de que todos, nos hemos quedado en casa… Todos.

Fijaros en el detalle; quedaros con él.

¡Tan solo permaneciendo todos quietos, hemos cambiado el mundo y de qué forma! ¿No os parece maravilloso…? ¿Veis el tremendo poder que hemos desatado?

¡Pues vaya un bodrio de novedad…!

“Simplemente dejando de comprar podemos provocar un tremendo quebranto a esas empresas que sostenemos, y que tanto se supone que han abusado de nosotros…” dijo un rojo célebre.

Deberíamos haber sabido ésto desde siempre, y nos habríamos ahorrado muchos de los disgustos que nos han dado tanto el comunismo como el capitalismo… Solidaridad. La huelga honrada, la huelga con razón, el antiguo concepto de la huelga por justicia… Huelga no para acomodar salarios como hacen los sindicados, sino para repartir la justicia como deberían perseguir quienes promueven huelgas justas…

Si abusan con el recibo de la luz, apágala y enciende verlas… Si te censura el Facebook que le den por culo, desinstálalo… ¿Que el whasap te toca los huevos? escribe cartas, postales, visita a tu amiga o llámala… Si tu coche todavía tira, dale… Si tu pareja te ama después de todo ésto no la cambies; y si la echas de menos díselo… Si todavía funciona bien no lo tires, porque lo nuevo muchas veces no es lo mejor sino solo lo nuevo…

Pero todo ello deberíamos hacerlo juntos, a la vez, como ahora… De golpe.

Porque dime de qué te sirve ahora ese nuevo coche sin pagar en el garaje, cuando el que cambiaste todavía estaba para tirar algún kilómetro más… Dime, de qué te sirve ahora ese monísimo vestidor lleno de ropajes, que solo te servían para que quedaseis bien el espejo y tú… Confiesa, que cambiarías sin duda esa horterada de vacaciones que tenias contratadas sólo, por abrazar a tu vieja y que no estuviese tan en peligro…

¿Tanto papel higiénico para qué…?

Mi único problema es que hoy me he quedado sin chocolate… Pero drogas hay muchas para soportar este encierro: el whisky y la lectura o el Pilates; acordarme muchas veces al día de mis hijas; escribir todo lo que pueda o llamar a mi madre; dibujar y cocinar; preocuparme de mi sobrina la enfermera y saber de mi otro sobrino en Madrid…. Mirar a Manuela.

Y escribirte, y acordarme también de ti mi amigo que estás leyéndome…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras…

mi empresa

Tenía cincuenta años entonces y ahora tengo cincuenta y tres, y no soy amante yo de dorarle la píldora a nadie; más bien al contrario, suelo ser bastante crítico con lo que me rodea, y con cierta frecuencia tengo el vicio de cultivar pequeños conflictos para mantener mi vida en forma…

Bastante más de un año dando tumbos laborales, y me llamaron para decirme que me iban a hacer una entrevista por videoconferencia. Y me preguntaron, que qué tal se me daba la tecnología…

No pude evitar el sonreir un poco al teléfono y el pensar, por el tono tan joven de la voz de aquella joven, que seguramente yo ya manejaba Photoshop, Coreldraw y Autocad; pirateaba y editaba vídeos; hacía mis pinitos con el diseño 3D y dominaba el paquete Office de Windows como un experto, cuando ella, no tendría ni ocho años… Solo lo pensé claro, y le confirmé que no habría ningún problema… Y no lo hubo, porque al día siguiente de la videoentrevista me enviaron un billete a Madrid para conocer las instalaciones de la empresa y hacer el típico curso de ventas… Uno más pensé.

Pero oye, fue entrar, y enseguida me gustaron aquellas estancias abiertas, pareciera que sin despachos, iluminadas y diáfanas y con un montón de jovenzuelos desperdigados por ahí… Una bulla constante de gente junta. No se parecía en nada a las empresas donde yo había trabajado antes… Esa apariencia de moderno trajín desordenado, he de reconocer que me conquistó… Olía a talento, a idea nueva cociéndose y a buen rollo.

Tardaron poco, en presentarme al tipo que más desprendía aquel fuerte olor a talento: un tal Guillermo…

Muy joven; cercano y asequible; con cara y aspecto como de adorable seminarista, hablaba con convicción fervorosa de innovación y de tecnología; de confianza y de compromiso; de equipo, y de cambiar el sector y tal… Parecía tener algo verdaderamente especial entre las manos, de eso no había duda… Creo, que era liderazgo.

Poco a poco sentí como que él, y esos jóvenes que no conocía de nada, ponían a mi disposición su entusiasmo y depositaban en mis manos, una idea genial en la que invertir mi energía laboral acumulada en aquellos tiempos de tumbos y desilusión… Un sugestivo proyecto de trabajo nuevo.

Luego, resultó que se superaron todas las expectativas, porque la fe mueve montañas y cuando crees en una idea, da igual cómo de cuesta arriba se ponga el camino que te lleve a ella; la buscas, la sigues. O más bien la persigues, porque la mayoría de las grandes ideas como la fe, parece que nunca se culminan del todo…

Érase una vez ese chico, Guillermo, y una chica llamada Carmen, que no sé en qué orden se equivocaron, pero el caso es que confiaron en mí para formar parte de la ilusión por esta empresa… Y digo equivocarse porque creo que por lo díscolo, tengo el dudoso honor de ser el miembro de la empresa que más warnings tiene… Pero por otro lado, creo también tener el honor cierto, de ser uno de los que más ha trabajado por esta empresa cobrando menos… Yo, ahí lo dejo…

Y por todo ello, yo, por esta idea igual plancharía huevos que freiría corbatas… Lo que hiciese falta.

Y gracias; es un honor navegar en este barco.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Salir, cómo salir

Historias de Paco Sanz

Salir, cómo salir. Esa es la cuestión. Fenómenos de membrana, de presión osmótica. A un lado y a otro de una membrana empezó la vida. Superficie hidrofóbica por un lado, hidrofílica por el otro. Vacuolas. Célula. Una parte mira hacia adentro de la célula, la otra hacia fuera. Se hace una vacuola, dentro, ¿hacia dónde mira la parte interior de la vacuola? Dentro de ella una muñeca rusa más. Está saliendo como los zen, hacia dentro, interior íntimo meo, superior superio meo, como San Agustín.

Mi padre en sus últimos días, cuando ya había que atarle a la silla de ruedas. Decía una y otra vez : y ¿qué más?, y ¿qué más? Pues bien como diría Atahualpa: “Teniendo rancho y caballo/ Es más liviana la pena/ De todo aquello que tuve/ Solo el recuerdo me queda./ Nada más”. A mi padre ni eso.

Veo que el hombre es tan inconsciente como el perro o el gato; habla debido a una inconsciencia de otro orden; se organiza en sociedad debido a una inconsciencia de otro orden. Me impresiona entonces, siempre que así siento, la vieja frase de no sé qué escolástico: Deus est anima brutorum, Dios es el alma de los brutos. Así entendió el autor de esta frase, que es maravillosa, explicar la seguridad con que el instinto guía a los animales inferiores, en los que no se divisa inteligencia, o nada más que un esbozo de ella. Pero todos somos animales inferiores -hablar y pensar no son más que nuevos instintos, menos seguros que los otros porque son nuevos. Y la frase del escolástico, tan justa en su belleza, se ensancha y digo: Dios es el alma de todo.

Y cada uno de sus dioses: silencio. Hay varios tipos de silencio. Está, por ejemplo el silencio que los poderes hacen reinar por razones políticas, el silencio de la reprobación moral o religiosa, el silencio cómplice que se impone a otro en nombre de la omertá. Son silencios restrictivos con el objeto de prohibir toda palabra, es el terrorismo del lenguaje.

Pero también existe el silencio de la saciedad, de la satisfacción del deseo, del apaciguamiento, de la felicidad sin palabras ni palabrería. Un silencio en la intimidad sin inquietud. En tercer lugar hay un silencio del fin, cuando todo se para por falta de voluntad o de energía. Es el silencio del “no hay nada más que decir”.

Pero existe también una cuarta forma de silencio, el del recogimiento que acompaña toda escucha. Escucha de otro o escucha de sí. Para esta relación entre el silencio y la escucha, que deja llegar la música, venir la palabra, es posible encontrar lugar en una habitación. Que no me hagan odiarla…

Porque a puerta cerrada, como en la obra de teatro de Sartre, el infierno son los otros. Una sociedad que maximaliza la digitalización sin prestar atención apenas a sus efectos negativos puede esperar dos consecuencias ya evidentes: No sabes lo que sabes, y empiezas a odiar a todo el mundo.

Historias de Paco Sanz

El placer engendra

Historias de Paco Sanz

El placer engendra, pero el dolor da a luz. Supongo que es por eso que poner alguien a parir no es hacerle ningún favor. Por lo visto eso viene de que cuando la gestación se terminaba iba la gente a tu casa para ponerte nerviosa y así te ponías a parir de una vez por todas. Y lo conseguían diciéndote todas las cosas que se habían callado para que pudieras gestar como Dios manda.

¿Está a término ya la nueva sociedad post pandémica? Igual aceleramos su llegada a base de poner a parir a los que la han gestado. Quiero decir a estos “expertos sanitario políticos” que han llegado a hacerlo tan mal. Han hecho lo que han podido. Vale. Pues que sigan otros, por favor.

Cuando vimos que los chinos desinfectaban paredes, cuando supimos que el portador sano supercontagiador era posible, cuando vimos lo que se nos venía encima empezamos algunos, en mi familia no soy el único que de estas cosas ya sabía un huevo antes, a decir a los que creíamos que tendríamos que estar haciendo más ante lo que se avecinaba, que no estaban haciendo nada. Llegaron tarde y mal, pobres de nosotros.

Malos días para estar al cargo del gobierno, desde luego. Vamos a ver, me he pasado gran parte de mi vida profesional llevando una mascarilla en la cara. ¿Por qué nos mintieron, por qué van nuestros políticos sin ellas y los chinos no?, ¿es que son más listos? No, amigo, son más tontos. Cada vez que oía a un sabio de esos decir que no servían para nada, y a continuación rematar diciendo que sólo servían si estabas contagiado me daban ganas de levantar la voz. ¿Cómo sabes que no lo estás, que no estás contagiando a los de tu alrededor, majo?

Esta gente, de números hace como si no entendiera. Entiendo que si han llegado tarde a lo de las mascarillas mejor que digan que no hacen falta para que no le falten al personal sanitario. Pero es que no ha habido ni para ellos. Los problemas de logística son problemas de intendencia cuando vienen mal dadas, ¿nadie se lo había dicho? Cuando las cosas no iban tan mal, pero los que estaban en primera línea no tenían mascarillas, veo al farmacéutico de mi pueblo con una sonrisa de oreja a oreja; qué pasa, le pregunto, pues aquí estoy, timando a la gente, ¿y eso?, pues ya me ves, vendiendo mascarillas a diez euros.

Siempre me ha parecido un desastre que la física pretenda engendrar a las matemáticas, pues las matemáticas pretendiendo parir a la filosofía todavía da más grima. Pero para ponerse a llorar, los filósofos haciendo política o los políticos yendo de economistas. Cada vez más abiertamente la economía “paga” la política. Y se muestra orgullosa de ello. Y de vez en cuando da miedo para que se la tema. Nada le gusta más que ver con qué prudencia hablan de ella los políticos, y lo mal que llevan la intendencia…

Historias de Paco Sanz

El mundo ha muerto

¡Vaya mieeerda…!

Tengo la tele enchufada y tan solo asoman noticias pagadas, falsas, putas; programas viejos y tiempo muerto, mucho… Da igual el canal que pongas. Nuestras televisiones son una extensión de la sociedad que las genera y su escaparate… Y, ya no la totalidad de las televisiones sino también casi todo el periodismo actual, son en general una verdadera sentina llena con mierda de intereses espurios, a rebosar de cagadas de rata…

“Si un traidor puede más que unos cuántos,/ que esos cuántos no lo olviden fácilmente…”

Pues yo, no me resisto a irme. Me voy, me bajo…

Me voy directo a la rebeldía de mis letras. Voy, a refugiarme tras el parapeto seguramente erróneo de mis convicciones, de mis creencias e instintos más profundos. Dice mi maestro Paco Sanz algo así como que escribir es pasear, o algo así debería ser… Fluido, rítmico, agradable. Algo, que te permita respirar mientras lo practicas porque no ofusca el habla, ni el pensamiento, ni la atención; porque son precisamente estas tres habilidades las que marcan nuestros pasos con las letras… Atrapar con la atención lo fugaz del pensamiento, para que haga pensar a otros atentamente; y todo ello sólo con el habla…

Tengo la infinita suerte de que este infierno de encierro me haya pillado junto al amor de mi vida; beatífico, redentor… Las penas son menos si te pillan unido muy fuerte a la mujer con la que quieres futuro… “Se pare el mundo que yo me bajo,/ si no te puedo ver…”

Pero es curioso ésto del amor porque echo de menos también muchos otros amores, ésos que corrían por las calles… Vosotros. Vosotras mis hijas alejadas. Nuestros hijos. Nuestros viejos padres enclaustrados por el peor miedo posible, que no es otro que el de perderlos inmediatamente…

Extraño tiempo éste que en el siglo XXI, nos exige sacrificios ascetas en medio de tanta tecnología… Claustro, resignación, paciencia y silencio; y el que sepa: oración, comedimiento, análisis, reflexión…

Eso solo le pido a Dios…

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras…

La alegría…

Historias de Paco Sanz

Escribir como si leyeras, leer como si escribieras, vivir como si comprendieras, comprender como si vivieras. Pero algo hay que hacer, por mucho que nos digan, que nos digamos, que no se puede hacer nada. Conatus, la palabra con la que Spinoza designaba la voluntad de perseverar en su ser de todas las criaturas. Que no falte. Que nos pillen haciendo por mejorar.

Intento adivinar eso del tener que quedarse en casa, esa devastación que nos encontraremos al salir, cómo nos va a cambiar. Pienso que va a cambiar la manera de entendernos a nosotros mismos, que nos espiritualizará y politizará de manera que acabaremos siendo distintos, y distintas serán nuestras instituciones.

Cuando la espiritualidad adquiere protagonismo, cuando hay que quedarse en casa sin hacer nada, lo místico parece volver; lo político, lo identitario, lo laboral se quedan sin patrimonio. Se impone el believing without belongin de los individuos y la inquietud cunde entre nosotros. Es como si los muy politizados no quisieran ser representados. Como si a los compradores compulsivos ya no pudieran vendernos nada.

Cuando uno empieza practicar la meditación, lo primero que se encuentra son las molestias corporales, lo segundo son las distracciones mentales y lo tercero las heridas del alma. Tanto las molestias, como las distracciones y las heridas nos van poniendo más y más nerviosos. De ahí que huyamos del silencio. Que no podamos aceptar la falta de estímulos. El que busca su verdadero rostro, que se tranquilice pues lo hallará convulso de inquietud, con los ojos desorbitados. “Caracasa, ¿tiemblas?”, decía Turenne camino del cadalso, “¡más temblarías si supieras dónde te llevo!”

Durante el ocio la existencia vaga por el mundo lejano y ajeno, para apropiárselo sólo por su aspecto, para quedarse mirándolo de hito en hito, mira a lo lejos, desde la distancia: ve la televisión. No busca demorarse observando, sino la inquietud y la excitación de lo permanentemente nuevo y la alternancia de aquello con lo que se encuentra. La existencia zapea por el mundo.

¡Huye! Me decía antes de que por los muchos años y por los malos microbios, me hayan obligado a quedarme en casa. Huye, que sólo el que huye escapa. Pascal advirtió ya de la desorientación vital que suponía la huída permanente. Porque la huída, como tránsito de un entorno hostil a un entorno propicio, debe conducir a la felicidad, no a la inquietud, una inquietud que a su vez impulse a una nueva huida, y ésta otra vez a la inquietud, y de nuevo a una huída, en una repetición incesante. A esta huida permanente la llamó Pascal divertissement (que se ha traducido por divertimento), y por agitación, alienación, y que probablemente resulte más preciso llamar aturdimiento. Según él la única cosa que nos consuela de nuestras miserias es el aturdimiento, y, sin embargo es la más grande de nuestras miserias. Porque es lo que nos impide pensar en nosotros y lo que nos hace perdernos ‘insensible mente’.

Quisiera como Spinoza ver si pillo alegría, su idea de ella: “Tras haberme enseñado la experiencia lo fútil y vano de todas las cosas con que tropezamos de ordinario en la vida corriente, y habiendo comprobado que los motivos y objetos de mis inquietudes nada tenían en si mismos de bueno o malo, sino solo en cuanto el alma se veía afectada por ellos, me determiné a averiguar si había un verdadero bien capaz de comunicarse, por el que el alma pudiera verse afectada con exclusión de todo lo demás; si existía realmente algo cuya adquisición me hiciera poseedor de una alegría continua y suprema para siempre”.

Historias de Paco Sanz

Se están muriendo

Historias de Paco Sanz

En mi entorno hay cientos de sanitarios que han pasado a la reserva. Acabo de recibir una comunicación del Colegio de Médicos felicitándose por tener tantos colegas que han salido de sus escondrijos y han dado un paso al frente. En el caso de los jubilados tiene doble mérito. Sé que a determinadas horas la gente jalea a los que siguen en el frente dando la cara. Incluso se ha dicho, pero ya en tono de broma, que habría que buscar también una manera de aplaudir a los maestros. Que nos permiten seguir queriendo como queremos a nuestros hijos.

En la Guerra Civil Española los alféreces provisionales cayeron como moscas. Terminé como alférez mi servicio militar. Pero nunca sentí que se ponía mi vida en peligro. Bueno, sí, una vez en un ejercicio con granadas. Tampoco he sentido estar sometido a mucho riesgo laboral en clínicas y hospitales. Para muchos esto ya no va a ser así. He perdido dos compañeros cercanos. Uno de laboratorio, manipulando mal un placa de Petri con meningococos. Otro al que un paciente psiquiátrico “le entró” con unas tijeras. Pero nunca pensé que eso pudiera pasarme a mí.

¿Dónde está el frente? En el sufrimiento, claro. No hace falta ser budista para entenderlo así. Los que andamos siempre buscando el sentido de las cosas sabemos que el sufrimiento no tiene sentido. La responsabilidad moral frente al sufrimiento estriba en nuestra capacidad de prevenirlo, aliviarlo, acompañarlo y utilizarlo, huyendo de la fantasía de que con nuestra intervención podemos controlarlo en todos sus componentes, circunstancias e intensidades. Debemos evitar caer en el “encarnizamiento moral” que supone la fantasía y la voluntad de dar a cualquier precio un sentido al infortunio. El “hospital sin dolor” puede ser un objetivo, pero perseguir “el hospital sin sufrimiento” no deja de ser una falacia.

No hace falta tener conocimientos de medicina para presentarse voluntario en un hospital en tiempo de pandemia, hacen falta un par, y por decirlo con menos crudeza: Ser bueno. Porque, a ver, ¿qué es bueno? Ser valiente es bueno. Aunque todos los valientes no lo sean, claro. Pienso en los dictadores de los que más he sabido, en Franco y en Hitler. Gente con un par.

Dicen que Amazon no va a distribuir más el Mein Kampf. Es un libro estúpido, no se merece esa propaganda. Cuando lo leí me quedé con la idea de que ese tío era idiota. Sin embargo hay un pasaje del libro que no he olvidado: “El hombre que ha nacido para ser dictador no es obligado a ello; quiere serlo. No es llevado, sino que va por sí mismo. No hay nada inmodesto en ello. ¿Es inmodesto que un trabajador pida un trabajo duro? ¿Es presuntuoso que un hombre dotado de la elevada inteligencia de un pensador cavile durante las noches hasta dar al mundo una invención? El hombre que se siente llamado a gobernar un pueblo no tiene derecho a decir: si me queréis o me llamáis yo cooperaré. No, su deber es dar un paso al frente”.

Nuestros hogares se han convertido en refugios para la guerra microbiológica que está teniendo lugar… fuera. En ellos el frente es el aburrimiento. Sin embargo habría que entender mejor el aburrimiento. Aprender a dejar pasar las horas, a no sentirse mal frente al vacío. Este no sería un aburrimiento en sentido etimológico (abhorrere, significa horrorizarse), sino un encuentro amistoso con uno mismo, o incluso compartido, durante el que se disfruta de la compañía de alguien sin hacer nada. Entre este aburrimiento y la tristeza y la depresión está el frente… en casa.

Historias de Paco Sanz

ES LA GUERRA

Si la única forma que hay de luchar en esta guerra contra el coronavirus es quedarme en casa, voy de culo… Pero porque es la peor de mis guerras posibles ya que siempre he tenido serios problemas para estarme quieto… No estoy acostumbrado a la guerra, pero jamás la he rehusado si la he creído necesaria… El problema para mí de esta lucha en la que estamos, es que permanecer quieto parece ser que es la única arma… Y no soy yo alma inmóvil sino más bien culo de mal asiento.

Con ochenta y cinco años mi madre se muere; pero eso no es lo importante. Todos moriremos; yo, llevo muriéndome cincuenta y tres… El problema, es si tener muchos o pocos años de vida es, condición sine qua non para que te mueras… Pero porque sería ésta una condición que nunca lo ha sido; sería humanamente injusta… La gente desde siempre se ha muerto sólo cuando le llegaba su hora… Por ello, la muerte nunca ha sido cosa de calendarios sino de relojes…

Que se mueran los viejos siempre nos ha parecido que era lo normal. Sin embargo, siempre hemos deseado entre comillas una muerte digna. Aunque obcecados por vivir mucho, morir joven siempre nos ha parecido algo como ejemplar; morir en la flor de la vida… ¡Vaya tontería!

Pues resulta que a día de hoy, mi madre está en la flor de su vida y eso que acaba de enviudar… Tiene la lucidez que ya quisieran muchos treintañeros; la experiencia necesaria que casi ninguno tenemos; la fortaleza mental que a su edad todos desearíamos; y todavía ese instinto maternal, que hace de nuestras madres esas personas imprescindibles para sentirnos seguros… La única ventaja que le tengo, es el tiempo que se supone nos queda a ella o a mí… ¿Pero qué importancia se supone que tiene eso del tiempo…? ¿Acaso es algo tan cierto, y por ello tan importante, lo del tiempo…? Yo, creo que no.

Los viejos en el fondo, siempre han sido más útiles que los jóvenes pero por el simple hecho de que no creaban problemas aparte de los de salud; es más, bien al contrario, solían tener las soluciones… Y desde siempre tras las guerras solo quedaban, para recordarlas, los viejos inservibles para ellas… Lo trágico de esta guerra es que son ellos, los viejos, la primera línea de trinchera; ponen ellos casi solos todos los muertos. Peligra por ello el recuerdo de los viejos; peligra tal vez la civilización…

Mierda de guerra que no me deja luchar…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Ooolé España…

Ooolé esta España nuestra aunque confinada en sus aposentos… España ahora sólo de balcón y aplauso, de buen o de mal humor, y resignada pero con cojones… Sí, cojones. Seguro, porque hay muchos españoles que como yo están sin ver durante demasiado tiempo a sus hijas, y nos sobrarían redaños para infectarnos o morir si hiciese falta solo por verlas, porque ya no sabe uno cómo pueda terminar esto…

Peeero… El otro día caí en la cuenta de que lo esencial no soy yo, ni los locos como yo; que no es cosa solo de cojones ni valentías; que lo importante son ellas, mis hijas… Que lo importante son los otros; es decir, nosotros; todos nosotros. Es vital que salvemos lo que justo ahora, tanto echamos de menos: ese cruzarse y mirarse en una acera, pararse y saludarse; y besarse; acercarse y tocarse sin temor a esos menos de dos metros y medio… No sé si llamarlo precaución, sumisión y miedo; o valentía, respeto o solidaridad; no sé… pero diría que me inclino más por lo segundo.

¡Mierda coño! Os echo de menos. Mucho… Os quiero, y vamos a por el bicho ése al precio que sea.

Dependemos de la fluidez del cuello de botella que supone, la humana capacidad y de medios de nuestros héroes sanitarios. Somos limitados querámoslo o no…

Y estoy ahora acordándome de mis sobrinas, María y Cristina… Están, con poco más de veinte años, jugándose su vocación y su futuro y seguro que ya infectadas, por trabajar para todos nosotros en un hospital a muchos kilómetros de sus habitaciones de cuando niñas… Ellas, como profesionales, mejor que yo lo sabrán porque yo solo lo supongo, que impepinablemente estamos todos en este ajo. Todos… Solo, que el tremendo peso de las muertes de este maldito trance, recae en ellas… Y eso, es mucho peso.

Que la luz del mérito de su sacrificio, ilumine, lo se ve que largo de nuestro esfuerzo….

Ésto, debería hacernos pensar en los imbéciles que quieren cargarse eso, que nos mantiene juntos y unidos… ¡Que se vayan a la mierda ahora que es el momento de la verdad…! Porque la pregunta es: ¿nos queremos…?

Yo a ti sí.

Por mis hijas, por mis sobrinas, y por los españoles de bien:

Ooolé España, con dos cojones…

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras…

La trinchera infinita…

Más de lo mismo… Después de verla, no puedo evitar dos formas de afrontar una crítica seria a esta película: la primera como un impecable ejercicio cinematográfico en lo visual; y la segunda, como un ideológico y paupérrimo pastiche cinematográfico en lo intelectual…

Bajo la primera de las perspectivas la película es más que buena… Pero casi solo, por el detalle del acierto en la elección de mi tocayo el actor principal, que es un verdadero genio… Un artista comecámaras que absorbe cualquier historia haciéndotela real, creíble (os recomiendo que veáis Balada triste de trompeta) Este monstruo interpretativo, es capaz de dar vida a casi cualquier cosa, y dotarla de una tensión interior y de una verdad que pocos actores consiguen… Por otro lado está ella, Belén, que es el contrapunto de toda la historia… Magnífica ella. Con estos actores y poco más de quinientos pavos, también podría hacer yo una buena película…

Pero por otro lado, si analizamos la película como ejercicio cinematográfico en lo intelectual, ésta se deshilacha, como los intelectos de quienes hayan financiado semejante panfleto ideológico de casi dos horas y media… Menos mal, que lo que yo he visto es una copia pirata y no he pagado un céntimo por ella…

Las simples definiciones de palabras al inicio de las escenas, como en el cine mudo; cual si fuésemos ágrafos o lelos… Esos tres polvos mal echados y como a destiempo en el relato de la historia; o el cartero maricón que se hace amigo suyo, su único amigo en toda la película… ¡Y qué mala siempre la Guardia Civil…!

Mediocre en el plagio de recursos técnicos manidos; torticera en sus diálogos; vulgar en el lenguaje por el uso de unos acentos cerrados en los personajes, que son un verdadero desperdicio de lo que esa historia habría podido ser… Partidaria, sectaria. En ningún momento habla ni de errores ni de perdón. Ni de evolución. Ni de España…

Al final, él, un felón, se va a esperar a la puerta de la casa de su vecino, otro felón; no lo sabemos, pero todo parece que para vengarse… Una buena historia, pero una mieeerda de relato revanchista de malos y buenos… Un asco más del cine rojo español éste de ahora.

…y el fantasma del guardia civil, violador, y asesinado por el protagonista, diciéndole lo héroe que en el fondo ha sido por no suicidarse…

…eeen fin, una filfa, un mejunje, metralla ideológica para que os atontéis más todavía… Meteros los Goya por donde os quepan. Una película muy a tener en cuenta si nos queremos parecer a algo así… Si queremos seguir así, en este agujero: el relato revanchista de la izquierda…

Que no os engañen…

💞💞

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

(fake news)

Hay gente, que por mor de su ideología se traga y hace suyas estupideces tales como ésta:

Se puede ser razonablemente de izquierdas sin muchos conflictos con el intelecto, pero sólo un rojo ciego y redomado haría suya semejante afirmación como la expresada en la foto… Un imbécil es una rémora siempre, un peso muerto; y lo que peor que te pueda pasar en una fiesta, es que se te siente un tonto al lado…

¿Cuáles son tus seguridades me preguntó ella así, a bocajarro…? Seguramente detectó mi miedo y se referiría al dinero o al amor; a lo mejor a la fuerza o al poder; tal vez al tamaño de mi… ¡Qué cosas…! Menos mal que soy de otra época. Todas las épocas han contaminado al pueblo, pero no tanto.

Si no hay compromiso todo es fake; si el político no jura no me fío; si ella no lo parece no lo es; si hay colillas han fumao; y no vale si no cuesta… Sólo confío en lo que sé, y en cosas así…

¿Que cómo lo hago…? escucho, busco, leo y escudriño a todo el mundo; dudo mucho y de todo, y no le hago caso ni a Dios… ¿Que desde cuándo lo hago…? ya se burlaban de mi cuando a los dieciséis me dio por escuchar música de jazz… Música de maricones decían, y era verdad. Y de golfos virtuosos y de putas divinas; y de drogadictos geniales y de crápulas ejemplares, sin los cuales los latidos de mi mundo no serían los mismos…

Un mundo, donde la precisión del detalle y del ritmo, del arte en la ejecución, de la belleza de la melodía y de la letra, cantan a plena voz la verdad de las cosas simples… Cuando sigues un ritmo genial, tu pie lo dice; cuando la melodía que suena es buena, se te eriza el pelo; y cuando terminas por entender la letra ya no se te olvida, nunca, una buena canción…

Que no os engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA RADIO Y LA ETA

Hace no sé cuánto fue el día de la radio… En un programa de gran audiencia pedían la participación de gente contando sus historias de radio…

Yo he crecido y vivo, oyendo la radio… Además de que por siempre me ha recordado a mi padre, porque siempre he pensado que cambiar con frecuencia el dial de la radio era y es, el mejor medio, el más inmediato y fiable de proveerme de información veraz, actual y fresca… Pero os confieso que sobre todo me gusta la radio porque si os fijáis, es una especie de sucedáneo para magantos a los que nos gustaba la lectura…

Escuchar con atención y en vivo a gente inteligente hablar de cosas interesantes, es algo parecido a leerles… Además, la gente puede mentir en una rueda de prensa o en una comparecencia ante los medios, pero no, en una entrevista radiofónica ante un periodista que como tal se precie… La radio es en verdad, y sucede en ese preciso momento; es en directo; y precisamente por eso la gente se cuida más de quedar en directo, como cagancho en Almagro…

Yo, he vivido siempre en mi pueblo o cerca de él, gracias a Dios. Pero no siempre vivíamos tan lejos de donde explotaban aquellas bombas infames… Y recuerdo que despertaba de pequeño, muchas veces, percibiendo el luto en el ánimo de mis padres y sin entender nada… ¿Otro día más? ¿Hoy también? Otro día igual… Ellos procuraban no encender la televisión para que no lo viésemos. Pero la radio siempre encendida era, y decía, la verdad. No sé cuántos muertos más en otro atentado de la puta eta ésa… Todavía me acuerdo de el de Alicante, en un hotel justo frente a la playa de El Postiguet, en la boca misma del puerto deportivo, en pleno centro de la ciudad… Hijosdeperra.

Pero a diferencia de hoy, como en aquella época todos éramos españoles menos aquellos asesinos, los atentados nos dolían como si hubieran reventado la bomba en tu mismo pueblo, justo en tu calle… Así nos dolía; y dolía siempre…

Compatriotas asesinados con vileza por meros terroristas, en unos tiempos aquellos de profundo y auténtico deseo colectivo de paz en el alma de la inmensa mayoría de los españoles… Y ellos, hijosdeputa, matándonos como a perros, no por ser franquistas sino solo por ser españoles… Lo recuerdo bien.

Y hoy, de aquella infamia parece que ya no se acuerda nadie. Por eso, iros a la mierda hoy…

Os quiero lectores, lo sabéis 💞

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

El algoritmo

Hoy, con un algoritmo -y vete tú a saber qué coño es un algoritmo- parece ser que hay gente que cree que se puede saber casi cualquier cosa…. De verdad, que hay gente, que o pierde el culo o se hace rica con el algoritmo… ¡Qué cosas…!

Desde predecir o pretenderlo, cuánto tiempo aproximadamente va a durar tu matrimonio dados tus datos y los de tu mujer; hasta saber si tienes posibilidades, o no, de follar en los próximos dos días en vista de esos mismos datos… Y todo ello así, y de paso, para recomendarte un restaurante donde cenar y pelar la pava, o un buen hotelito donde por si acaso echar el polvo…

Alguien, que sabe dónde estuviste anoche y a qué hora llegaste a casa, cree saber dado el jodido algoritmo, si hoy te va a apetecer comida china a mediodía, o tal vez, quizás, una pizza a deshoras… Alguien, pega la oreja espiándote en ésa tu propia casa, y te va indicando hasta que terminas creyendo, que realmente has elegido solo tú la película en Netflix…

Los atresmedia de turno, parece como si te enchufaran, metiendo cada uno su dedo índice en tu culo multimedia, para decidir tus noticias, condicionar tus conocimientos, y tergiversar tus decisiones… Como violadores, te estarán esperando en todos los centros comerciales con la intención de que, en cuanto entres, te detecte el güifi y uses cualquiera de esas aplicaciones tan alucinantes que te dan el oro y el moro, te dejes violar una y otra vez con las requetechulas ofertas personalizadas que ahí te ofrecen…

Y todo ello gratis, claro. Solo se paga en especie, entregándoles tu intimidad.

¡Vaya, con el algoritmo!

…🤓

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡A la mierda…!

“¡A la mieeerda…! ¡Aquí, delante de todo el mundo…! ¡Vaya Usted a la mieeerda…!”

Fernando Fernán Gómez.

Y espero que os hayáis dado cuenta de que las palabrotas y exabruptos en mis escritos, solo son el terno del que hablaba Camilo José Cela…

Cuando la afrenta es inmensa y hay que utilizar cualquier arma, el insulto merecido es obligatorio, y tan lenguaje como cualquier otro…

Es Usted un bastardo Don Pedro…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

SE PEGÓ UN TIRO…

Una edad los treinta y seis años, en aquella época, que hoy equivaldrían a tener más de cincuenta… A principios del siglo XX la esperanza de vida en España era de poco más de treinta y cinco. Él nació justo con el siglo, hace ciento veinte años… Y a la edad aquella, ya talludo, tuvo que elegir entre dejarse matar por ideas ajenas, o disparar defendiendo a su familia…

Y eligió, vaya si eligió.

Yo me enteré de aquello ya tarde, acordándonos un día hablando con mi madre de él… Se había muerto hacía algo más de quince de años, y ya entonces me pareció una historia valiosa… Pero hasta hoy, no me había decidido a contar sobre ella… Tengo un borroso e infantil recuerdo de él; y por ello -por lo infantil especialmente- una casi completa ignorancia de quién fue realmente… Llegué tarde.

Tenía treinta y seis años, dos hijos y uno en camino, un carro, una mula, y un precario trapicheo de venta de harinas… Estraperlo en tiempos de guerra… Y si debido a ésta, hasta los panaderos estaban famélicos por el hambre puta, y eran envidiosos, ladrones, chivatos y peligrosos; imaginaos al resto de la gente acuciados por la misma guerra, pero sin ni siquiera pan para comer… Harina. Hambre. Guerra. Odio.

Cuando lo sacaron, lo metieron en la checa de Catral, y como era costumbre le leyeron la cartilla… O se alistaba y era listo, o a Albatera al campamento. Y como era de los listos se alistó, vaya si se alistó; como no podía ser de otra manera. Tres meses en un Centro de Instrucción de Reclutas en Alicante; sin poder acarrear para alimentar su familia, y ni siquiera por carta poder tampoco saber de ellos…

Pudo volver tres días de permiso a su casa antes de que lo enviaran, seguro, a alguno de los frentes de guerra… Su mujer, a punto de parir…

Al día siguiente de su regreso, y vestido a propósito con su traje impoluto de Sargento Primero de Abastos del Ejército Republicano, se pegó un tiro en el pie… A primera hora de la mañana, lo levantó, y plantándolo con la bota puesta sobre la mesa de su despacho, disparó… Apuntó, sin acercar mucho la Orbea N7 reglamentaria que le habían entregado. Intentaba alejar la pistola al máximo, con la intención de que la bala hiciera sólo el destrozo, justo, de penetrar girando y atravesando el cuero de la bota, la carne y los huesos del pie, pero sin reventar por impacto cercano contra nada… Si te pegas un tiro en el pie, de pie; éste te revienta en mil pedazos, pero por la onda expansiva que se genera por el impacto inmediato de la bala estrellándose contra el suelo.

¿Os imagináis el miedo; os imagináis el valor…? ¿Habéis disparado alguna vez un arma…? Ya quisiera yo, parecerme a él…

Mierda de ideologías, y mierda de memoria histórica… Andad a tomar por culo, y dejad de escarbar para juzgar si el pasado sí, o si el pasado no… Lo que se hizo, hizo está, y ya lo purgaron con reconciliación y perdón nuestros padres, abuelos y bisabuelos …

Imbéciles.

Iros a la mierda los rencorosos…

¡¡VIVA ESPAÑA…!!

🤔

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¿Qué, dialogando…?

“Es difícil conseguir que alguien entienda algo, cuando su salario depende de que no lo entienda…”

Vergüenza tendría que daros, hijosdeputa…

Toda esta mierda progresista; toda esta filfa ideológica, roja e independentista, ha sido creada, apoyada y amplificada, por una legión de ratas políticas y pseudoperiodísticas, al frente de boletines oficiales, televisiones, y medios de intoxicación de intención oscura; muy oscura…

Unos medios de comunicación y unos políticos, rateros, rastreros, corruptos, rendidos y genuflexos ante el sueldo que los compra… Televisiones sanguijuela y políticos vampiro, dopados ambos, con inyecciones constantes de sangre roja oscura, sucia de dineros negros… Dineros siempre robados, hurtados con guante blanco al bien común del resto de los españoles…

Una pléyade canalla de opinadores mercenarios, tanto nacionales como autonómicos, que han convertido los diferentes canales informativos, en sediciosos púlpitos multimedia desde los que sólo, se escupe veneno ideológico en el erial periodístico y moral, en el albañal, en el que pretenden convertir la realidad, la actualidad, la Historia y la cultura, de éste nuestro país, España…

¿Estamos locos o qué…? ¿Tontos acaso?

Qué vergüenza colectiva…

Y yo me pregunto: ¿esto pasaría también en cualquier otro país, que como tal se estime…?

Iros a la mierda.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

🤔

Pastor-Ferreras

Seguramente soy, ya lo sé, machista y patriarcal, además de facha, misógino, homófobo, retrógrado y carcamal. Un verdadero ogro… Peeero, la culpa la tuvo Franco, y yo digo lo que me da la gana…

Es mujer, la Pastor, de piernas imposibles.. ¡Cóoomo las cruza ante las cámaras y tu mirada…!

Y es imposible -entre comillas- que esas piernas puedan encontrar acomodo entre las hechuras de un tipo, al que la presión de la barriga, no le permite cruzar las suyas siquiera sentado en un confortable sillón; y ante los planos abiertos de las cámaras de su Sexta...

Un tipo que parece su padre, y que seguramente no se la ve al mear, a no ser que meta pa’dentro esa barriga o se incline de lado, rodeándola, para poder mirársela…

“Mucha maceta, para tan poca flor…”

En fin… Poderoso caballero Don Dinero.

Estoy escuchando a Ferreras y a Pastor; y estoy pensando que ellos y su relación, en sí mismo son una mentira más… Una gran mentira cornuda, televisiva y roja. Son La Sexta y todo Atresmedia, sin duda, un cúmulo de productos ideológicos, no periodísticos… No son un servicio público. No son un cuarto poder… Son algo, que está pensado para que consumamos por hartazgo… Ideología hasta en la sopa para que la sociedad se la embaule tramposamente…

Ideología…

Y esta pareja de gañanes morales, y su Sexta, son una vía trilera para comunicar mentiras, para sembrar sequía mental, sedición, y quiebra moral… Peeero, para comunicar, al fin y al cabo…

Ferreras y Pastor… Eva, Perón. Pablo Iglesias y la casi trillizos… La Viejita y Errejón. Franco y Doña Carmen… Rivera y Arrimadas. Begoña y Pedro… Y ahora Pedro y Pablo…

Es, como si para ser político tuvieras que mostrar tus calzoncillos recién quitados…

¿Ésto que coño es, Peronismo, hipocresía…?

¿Estamos tontos… o qué?

Este vídeo no lo verás por ahí… Pincha aquí 👁️

Antonio Rodríguez Miravete
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NO TE CREAS NADA

Lejos de mí está, te lo juro lector, el pretender expresar aquí verdades o certezas… Aunque sí es mi deseo, el conseguir acercarme si quiera a describir con palabras esos sutiles y secretos filamentos, que forman la trama y la urdimbre donde se tejen nuestras emociones… Porque son éstas en verdad, de lo que os quiero hablar en mis relatos… Pero hay dos cosas, que procuro nunca hacer al escribir: una es contaros verdades, realidades; y la otra es mentir…

Solo pretendo, lector, que te quedes conmigo cuatro, cinco o seis minutos.. Que me permitas tocarte con letras y si es posible, que vibres o se te erize el vello cuando junto esas letras… Y si no, que al menos te sirva para algo el leer mi intento de expresar; de escribir…

……….

Tras tomar aquella decisión juntos, encanados a llorar, decidimos que iríamos también juntos a la clínica con tal de solucionarlo de una vez… Una decisión muy muy difícil… Recuerdo que cada vez que si quiera pensábamos en ello, rompíamos a llorar de puta culpa y de vergüenza… Éramos tan jóvenes, tan ignorantes…

Y no, no dijimos nada; a nadie…

Entramos creo que temblando, cruzando unas puertas automáticas translúcidas; de esas de apertura lenta y sensación aséptica, típicas de clínicas privadas y caras… Una impoluta enfermera, al vernos titubear agarrados de la mano nos atendió solícita, se ve, que pretendiendo calmarnos con una de esas fingidas y frías sonrisas de buzón abierto de par en par… Una sonrisa como automática, maquinal, corporativa… Comprobó, lo primero, la tarjeta de crédito al rellenar la ficha con nuestros datos…

Como en todas las salas de espera de este tipo de clínicas caras, olía a un exceso de ambientador de notas sofisticadas y como pretenciosas; se ve que para disimular ese otro tufo, mezcla de miasmas, secreciones y ansiedades, propio de toda clínica ya fuere de ricos o de pobres… Antros éstos, que desinfectan y adormecen el olvido y la culpa, y en los que por igual te operaban para abortar, que para implantarte una polla artificial o enderezarte la nariz; siempre y cuando claro, la tarjeta estuviera a la altura…

Nos llamaron a la vez, y nos despedimos con un beso fuerte. Él a la habitación 16 y yo a la 14. Y llegó el momento de que abriésemos las piernas…

Casi tres horas después, nos volvimos a encontrar, temblando, de nuevo en aquella sala de espera de lujo… Ambos lucíamos un rictus espantado, y un evidente y extraño bulto doloroso en la entrepierna…

……….

Lo que sí confieso que hago, lector, es darme algo así como una especie de capricho… Quiero contar algo; y tengo un hecho real que lo ilustra… Pero sobre todo lo que tengo es la potestad de poder cambiar cualquier relato a mi antojo, siempre y cuando claro, sea fiel a la historia y a éso que te quiero contar… Ansío hablar de pequeñas verdades en las que creo, y es cierto que disfruto al contarlas; jugando a mezclar la verdad y la mentira, la realidad y lo imaginario, el presente y lo pasado; hablando de risas entre lágrimas, o al contrario…

………..

Menos mal que la tarjeta de papá no tenía límite de disposición, porque en aquella casquería de lujo, nos clavaron tres mil quinientos pavos por un par de cortes en los bajos… Su fimosis curó en unos cuantos días; pero costó semanas que el corte en mi vulva cicatrizara, y dejara expedita ya de una vez la estrechez de mi coño… Vulvitis adhesiva congénita, me dijeron…

Menos mal que ya podríamos follar sin que nos doliera… Lo que sí nos dolió, y mucho, fueron los tres mil quinientos sesenta y cinco pavos que nos estafaron… Porque en aquella clínica, nos tangaron con nuestra propia prisa…

……….

Adolescentes, queriendo colmar y aplacar sus urgencias carnales… Un oscuro negocio de matarifes frustrados…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

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¿Cómo se hacen los niños?

Todavía recuerdo aquella mañana de domingo, en la que se ve que me desperté algo más temprano de la cuenta; y como siempre hacía, fui a retozar un rato en la cama de mis padres. Tendría yo siete u ocho años… Al ir acercándome al dormitorio, sin duda, noté algo raro… La puerta estaba entornada al máximo; y tanta oscuridad en la habitación se debía, a que también las persianas estaban casi completamente cerradas. Me paré, indeciso y furtivo ante el umbral de la puerta… En completo silencio la empujé, poco a poco, lo justo para colarme. Y la vista se me fue acomodando a la oscuridad…

Nada se percató de mí, y no sé porqué me agaché y volví a entornar la puerta…

¡Qué extraño! En vez de encontrarme dos personas durmiendo bajo las sábanas, como sería de esperar, apenas distinguí entre la penumbra una especie de bulto semoviente, blanquecino; algo grande e informe… Algo, envuelto bajo los pliegues de la inmensa sábana de aquella cama… Y como que palpitaba el bulto ése; pero con impulsos lentos, diríase acompasados y muy sigilosos… Se movía aquello en una especie de caótico y suave vaivén; un subibaja repetitivo; piiim pam, piiim pam… Y sólo se oían lo que me parecieron como cuchicheos guturales, o gruñidos suspirados, o reprimidos; y una especie de bisbiseos ininteligibles…

No, no lo tenía claro… Viendo lo visto y muy extrañado, no me atreví a interrumpir aquello…

Así que, con un silencio ofídico y volviendo lentamente sobre mis pasos, regresé a mi cama pensativo y atribulado…

Dejé transcurrir la mañana hasta que los oí removerse; y noté, que lo hicieron tarde y de muy buen humor… Desayunábamos ya a eso las diez de la mañana, cuando me preguntaron extrañados el porqué, de no haber ido esa mañana a jugar con ellos en su cama…

– Me había quedadooo, durmiendo…

El recuerdo de lo acontecido, no me dejaba parar de mirar constantemente a mi padre… Estuve toda la mañana creyendo detectar algo extraño entre sus gestos, o quizá en sus facciones; le observaba con detalle, sin que él se apercibiese… Me parecía verlo como más chulo y hasta más guapo; diferente… Creo, que hasta noté un extraño brillo que parecía aureolar su figura… No sé, serían cosas mías.

Y mi madre, si te fijabas, también lucía enigmática, distinta, contenta…

¿Cómo se hacen los niños..?

Si habéis tenido hijos sabéis, que cuando llega el momento, es ésta una pregunta que a no ser que llevéis mucho cuidado, te enreda en un nudo dialéctico y didáctico del cual es difícil salir airoso ante a tu crianza… Que si París y el amor; que si el papá y la mamá porque duermen juntos; que si aquellos monos del zoo; que si el huevo y el pollito; que si las chicas porque los chicos; o que si la manida cigüeña… Un problema.

Pues imaginaos a los niños en mi infancia… Hace cuarenta años cuando preguntabas por asuntos de cintura para abajo, todo eran silencios; sapos y culebras… Es decir, o no te decían nada; o como mucho, te contaban alguna filfa para salir del paso y que te callaras… Sí, pero no. Y como fueses descarado, incluso te llevabas un buen cuesco o un pellizco, dependiendo si le preguntabas a papá o a mamá…

Estábamos solos, ante un tupido velo de puritanismo cándido. Te enfrentabas a un páramo sexual, ignoto… Las chicas con las chicas; los chicos con los chicos; aquéllas, eran siempre un completo misterio… Descapullar era un verbo imposible; y si tú mismo te la tocabas mucho, se te reblandecían las rodillas y los nudillos; y te salían, unos granos en la cara de una pus muy sospechosa… Casi todo era pecado, malo, o estaba prohibido…

Pero a diferencia de hoy, había tanta libertad entonces, que nos saltábamos todas aquellas normas y prohibiciones veniales con suma facilidad… O bien haciéndonos a hurtadillas con las páginas más picantes del Interviú. O bien colándonos, escondidos en los retretes del cine, para después ver una película X… O mezclándonos con los mayores para ver si nos enterábamos ya de una vez, de qué coño era aquello de hacerse pajas, lo de comerse un torrao, o lo de darse un magreo…

No sabíamos nada. Y no había Internet… Subíamos sin miedo a los árboles a robar fruta; jugábamos juegos sin juguetes; salíamos en bicicleta sin cuidado, sin límites ni permiso; y aprendíamos, a estudiar con libros de verdad, o también a fumar tabaco negro sin toser… Aprendíamos…

Yo ya tendría mis doce o trece años; una tarde de verano en aquella pinada… Éramos amigos de ésos temporales; desconocidos conocidos en un par de meses de vacaciones: un madrileño, vasco, murciano, y hasta un alemán… Competíamos, en una de esas típicas exhibiciones de pichas inexpertas, propias de adolescentes salidos… Que si yo la más grande, que si la tuya la más dura, o que si la de aquél la más gorda.

– ¿Y qué se hace con ésto…?

– ¿Y los niños qué, no eran cuestión de amor…?

– ¡Pero qué amor ni qué amooor…!

– Picha en breva.

Sé, que quedé como un tontaina; pero aquella tarde, aunque me lo explicaron riéndose sentí, que en ese preciso momento me convertía en un hombre.

Y luego, muuucho más tarde, me convertí en padre…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

El independentismo pacífico…

Y dale con el independentismo pacífico; que se vayan La Cuatro y La Sexta a la mierda…

¡Que no hay independentistas pacificos, coooño…!

Los hay unos más cobardones, que dejan que sean otros los más bragados, léase locos, lumpen y psicópatas, quienes agiten el árbol de la violencia y el terror, para luego ellos, recojer los frutos del miedo esparcidos por el suelo de la sociedad cobarde que dejan tras su paso. Y así, con la Historia a su merced, resetean con el miedo y la mentira el terruño a su conveniencia.

Esto ya lo hemos vivido. Ya hemos vivido la contaminación de sociedades enteras por el odio nacionalista: la Alemania de los años treinta, Corea del Norte, Las Vascongadas…

Que no me hablen de independentistas buenos y malos… Que se vayan La Cuatro y La Sexta a la mierda…

Antonio Rodríguez Miravete

A ostia limpia…

Estos acontecimientos no habían pasado en España desde que yo tengo memoria; y tengo ya más de medio siglo. Nunca…

Ya está bien de aguantar a estos hijosdeputa. Hay que acabar con ellos… Ya.

Ni los siento, ni se sienten compatriotas nuestros; no son paisanos, no son nuestros amigos; no son más que una manada de perros, ni siquiera lobos, babeando de rabia ponzoñosa… Han perdido su cualidad humana, a fuerza de enterrarla bajo el odio, la ignorancia y el racismo más rancio y exacerbado.

Nos quieren echar de nuestras propias casas…

Y una mierda… ¡A por ellos!

Si levantas la mano, y no das…

Cuando en mi niñez te castigaban, el escarmiento lo era, y de veras… Y nunca, jamás, se perdonaba el correctivo porque dejaba entonces de de tener sentido, de ser efectivo, de servir para algo…

“El que la hace la paga… Porque si de verdad tienes que levantar la mano, y no das; luego, no tienes fuerza pa’ná…”

Sólo se levantaba la pena en caso de que el penado, primero, hubiera cumplido una buena parte de aquélla, y segundo, diera verdaderas muestras tanto de contrición, como de un firme deseo de no volver a cometer aquellos actos causa de su penitencia…

El propósito así de los castigos, no era el del resarcimiento de una afrenta o de un delito, como lo es la pena para un reo… Su finalidad en cambio era la imposición, aunque fuere a la fuerza, de algún concepto importante, muy importante; generalmente relacionado con aspectos troncales de nuestra educación, comportamientos, o formas de actuar en determinadas situaciones vitales, trascendentes, o morales…

Por ello, la motivación de quien nos imponía un castigo ejemplar era, casi siempre, fruto de alguna forma de aprecio o de cariño, de sincera amistad, o hasta de amor…. Nadie, se toma el trabajo de castigarte si no espera inculcar algo positivo en ti, o si no desea pulir alguna mejora en tu persona… Así, el castigo, es también y en cierta forma un acto de estima y de fe en el castigado, ya que con esa expiación forzosa de sus faltas, se pretende, la redención de sus errores, una evidente mejora personal, o el aprendizaje de alguna lección muy muy importante…

Es un hecho demostrado, que aquella educación clásica basada en el mérito y la valía personal, en la disciplina, en el respeto a los mayores y en el esfuerzo constante, era la forma más efectiva de formar personas completas, responsables, curiosas y cultas… Y modernas.

Y, de verdad, estoy ya hasta los cojones de los independentistas…

¿Porqué no les hemos levantado una gran mano nacional, para darles una buena y ejemplar ostia, también nacional…? 🤔

Cataluña es mía también. Y de mis hijas…

Los cobardes son más, pero ésta es una lucha de valientes…

Antonio Rodríguez Miravete

Almoradí. La inundación.

Ha llovido, creo, más que nunca…

Y Almoradí ha demostrado de nuevo que es el remanso de una isla, en la tempestad de cualquier inundación que nos venga… Tengo cincuenta y tres años y la primera riada que en verdad recuerdo es la del año ochenta y tres, creo. La verdad es que mi memoria siempre fue algo difusa… En la famosa inundación del ochenta y siete estaba yo en la mili, y solo recuerdo mi honda preocupación en la distancia, y las siempre escalofriantes imágenes en dramático blanco y negro de la televisión de aquella época…

Almoradí nos cuida… No sé si os habéis dado cuenta, pero yo os cuento.

El río, en aquella época sin canalizar, había reclamado suya la Vega como ha sucedido estos días… Nuestra Vega es un verdadero paraíso pero llano, muy muy llano… La simple vista no permite distinguir una diferencia de altura de un par o tres de metros en el terreno. Es imposible percibirlo cuando las pendientes son tan leves y tan largas, cuando el hermoso verde es tan variado e inacabable, y cuando los desniveles son tan suaves como lo son cuando vas de un pueblo a otro en nuestra Vega… La Vega Baja del Segura…

Es precisamente por eso, que las riadas en nuestra Vega podría decirse que son suaves, progresivas aunque despiadadas, como lentas; lo engullen todo pero pareciera que avisando, avisándonos… Al no haber pendientes pronunciadas, no se crean corrientes de aguas agresivas sino frentes previsibles pero implacables, de lenguas de agua sucia y ripios echándote de tu propia casa…

……….

En aquella época, Juan Miguel, en vez de la mula con la que acostumbraba a ir a su escuela en la Daya Nueva, se traía a hurtadillas el Citroën dos caballos furgoneta de su padre para venir al instituto en Almoradí… Ello, pese a sus dieciséis años recién cumplidos… Si conducías bien y parecías más menos un adulto, nadie te paraba en la carretera; nadie; y menos aún si te conocías a la perfección todos los recovecos, las veredas y los caminos secundarios de tu pueblo… Lo importante era si sabías o no conducir… Si no sabías, nadie subía contigo…

El caso es que la noticia nos pilló allí, en el instituto; se suspendieron las clases… Había muchísimo menos miedo e histeria que hoy en el ambiente, por lo que en cuanto supimos del suceso, no se nos ocurrió otra cosa que coger el coche y hacer un reconocimiento -algo insensato pensaríamos ahora- de los alrededores del pueblo… Rincón, Iván, Juan Miguel, y yo. Aventura pura… Había playas alrededor del pueblo como hoy: donde el Bar Angelín, frente a La Cruz de Los Caídos, en el Bañet… Y apenas había salidas; pero para ojos que no conociesen el terreno como lo conocían los nuestros…

Con una seguro que imprudente sensación de peligro controlado, recuerdo que como a unos dos kilómetros, a la altura ya de la Puebla De Rocamora, íbamos por una vereda con casas diseminadas a ambos lados, cuando, de repente y por nuestra izquierda vimos venir una rambla que comenzó vertiéndose entre las casas a la vera del camino… Empezó desde lejos, como a unos cien metros; y la vimos venir hacia nosotros; parados, varados… Un fluido marrón viscoso de lodo irrumpía entre las casas con aquellos chorros laterales pareciera como que lentos pero en realidad monstruosos e implacables; engulléndolo todo, sin piedad; acercándosenos…

Nunca he ido marcha atrás en un coche de una forma tan salvaje e insensata como aquella vez… De repente, frenamos para rescatar a una señora que salía apresurada de su casa en medio de semejante avalancha ensordecedora de crujidos de ramas y arrastre de enseres; terrorífico… Abrimos una de las puertas de atrás y entró a prisa y en silencio, con la mirada espantada; empapada. Y arreamos huyendo con el coche de culo por aquel camino, en dirección creíamos que a la Daya Nueva…

Recuerdo cómo nos encontró diría que milagrosamente, el padre de Juan Miguel… Tras poner a salvo a la señora y dejar aquel heroico Citroën allí tirado, nos subió a todos al remolque de un enorme tractor que conducía, con la sensata intención de devolver a todo el que pudo a su casa… Rescatamos a no sé cuántos paisanos ofreciéndoles el auxilio de aquel remolque, justo en el momento justo, en que la riada arramblaba con el resto de sus restos…

Ayudamos a unos cuantos, y los tuvimos que llevar a Almoradí…
……….

Es el tercer día de riada que estamos aislados por tierra mar y aire, y acaba de pasar el camión de la basura frente a mi casa… Ésto, no pasa en ningún pueblo salvo en el mío: Almoradí.

Me he dado cuenta que nuestro pueblo funciona, si funcionamos juntos.

Y Almoradí, nos cuida…

¡¡ VIVA ALMORADÍ…!!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

No ganamos pa’ sustos…

Vaya unos días llevamos ¿eh paisanos…?

No ganamos pa’ sustos… Pero, estoy orgulloso de vosotros, de nosotros, de ellos y de ellas; de ti…

He dado una vuelta nerviosa por el pueblo esta tarde para ver cómo iba la cosa, y me he llevado una grata sorpresa… No me gustaría minusvalorar las seguras desgracias que se hayan podido producir -mi huerto también está bajo un metro de agua- pero me refiero a que he visto calma, organización, gente por las calles; solidaridad, y hasta humor… Me he tropezado con guardiaciviles, concejales y niños; con policías y bomberos, con jóvenes y viejos anónimos; vecinos todos… Los he visto preocupados pero dispuestos, listos, para hacer cualquier cosa por el prójimo…

Gracias Vecinos, gracias Protección Civil, gracias Señora Alcaldesa, gracias Señor Policia, gracias Señor Bombero y gracias Señor Guardiacivil… Y gracias Almoradí…

Y me he dado cuenta que Almoradí funciona, si funcionamos juntos….

El único ‘pero’ que yo pondría a nuestro comportamiento como pueblo, sería, el de que durante toda la tarde solo estuvo un bar abierto, sólo uno: el Bar del ‘R’. Ahí sus…🤣😅

Os quiero…

Así que vaaamos, vaaamos…❤️

Antonio Rodríguez Miravete.

Del sofá, al Camino de Santiago…

Cuarto día.

Llevo los gemelos, amén de otros músculos, como si me los hubiera masticado un perro de presa… Para colmo, esta mañana, a los setenta pasos justos de empezar a andar me ensartó, por la espalda, una contractura que me traspasa las costillas del pecho como si llevara clavado un destornillador… Si en vez de en el lado derecho, sufriera semejante dolor en el izquierdo, pensaría en los síntomas de un infarto… También me duelen y se me duermen, los brazos, algo hinchados por la presión sanguínea debido a la compresión del peso de la mochila en mis hombros…

Los primeros días se convierten en una especie de fase de endurecimiento… Los pies, a partir de los quince primeros kilómetros, arden bajo el peso y los golpes continuos de los pasos trabajosos… La sensación, es de que caminas en carne viva, tal que si andaras con muñones sin pie, clavándote, pese a tus suelas, todas y cada una de las piedras y arrugas del Camino…

Es curioso cómo, el Camino mismo, si te atreves y te comprometes con él, te pone en forma por fofo, maganto, temeroso, o desentrenado que estés… Te va endureciendo desafiándote, despacio; pero empieza destrozándote primero, consumiéndote poco a poco, paso a paso… Vas sudando, exprimiendo, purgando de tu organismo hasta la última gota de las toxinas que has acumulado, debido a la mierda inevitable de convivir con muchas de tus monotonías cotidianas…

Como pentenciando pecados, o defectos, que no reconocemos en aquélla nuestra otra vida fuera de ésta…

El caminar, va así demoliendo, triturando tu voluntad y tu anquilosada musculatura, con cansancio y puñaladas de cristales de ácido láctico; tentándote, constantemente a la rendición, al abandono, y a veces hasta a el llanto… ¿Qué cojones estás haciendo al límite de la derrota, de la lipotimia o del esguince, a más de mil kilómetros de tus cosas…?

¿Es un reto físico, una huída interior, un viaje iniciático quizás…? ¿O tal vez solo, eres tonto del culo castigándote así…?

¿Acaso, penitencia?

Y llueve; no deja de llover coño… Cuatro días ya… Y no es que llueva mucho, pero llueve jodiendo… Llueve como de lado, llueve de frente, y también de abajo arriba… Llueve, y la ventisca incesante enloquece jugueteando con el orvallo, mezclándolo a ráfagas con mi sudor, y metiéndomelo por los vanos del chubasquero de tal manera que, a mares, me chorrean hasta las ingles…

Nubes, todo nubes, siempre nubes… No se puede ubicar el sol en el cielo, tampoco el oeste en la tierra… No te lo permite esta luz difuminada, nubosa y lechosa… Luz que es siempre la misma, ya sean las nueve de la mañana o las cinco de la tarde… Luz fría, pareciera de un gigantesco tubo de neón, grisácea, y sin sombras…

Cada día que pasa estás más fuerte; eres más duro, necesitas menos… Y quedan atrás el trabajo, la familia, tu cama, los amigos, tu ropa seca del todo, y tú…

Y continuará, porque todo continúa…

Antonio Rodríguez Miravete

barbarie, o razón.

Algo, va mal… Casos reales.

…………

Asesinos, a la misma altura moral que sus Víctimas

Piaras de zombis ideológicos, canallas como el autor del comentario de arriba, son capaces de afirmar en público, y sin que se los trague la tierra de indignidad o se les caiga la cara de vergüenza e ignorancia, que prefieren pactar con Otegi “cientos de miles de veces” antes, que pactar, una vez si quiera, con el PP.

Otegi, antes que Ortega Lara…

Comprensión y sumisión cobarde ante el crimen del secuestrador vil, en vez, de valor y compasión con el sufrimiento del pobre secuestrado… Un criminal diabólico, antepuesto moralmente a su víctima inocente.

El Mal igualado al Bien…

Relativismo lerdo, insensible y profundamente inculto… Todo les vale a estos gañanes de ética siniestra, ya que ésta desde siempre, ha predicado el latrocinio, el caos y el crimen… Ciegos de ideas honradas, aunque soberbios de ideologías vacías, estos zotes alienados viven envueltos en un velo de mendacidad casi completa, honda ignorancia, y barbarie moral…

LA HISTORIA, IGNORADA; hurtada y tergiversada al servicio de la ideología…

………

El Animal, a la misma altura moral que el Hombre

Catervas “de ciencias” que ‘ya’ son capaces de pedirle a las fuerzas de seguridad, que detengan por “agresión violenta” a todos los carniceros, a los toreros, y porqué no a los cortadores de jamón ibérico… También a los cazadores, a los criadores de pollos, de conejos o de palomos anillados… No sabemos si también a los pescadores; no creo que se atrevan con los musulmanes en su fiesta del cordero, pero seguro que sí, con los apicultores o hasta con los entomólogos…

LA FILOSOFÍA, IGNORADA; hurtada y tergiversada al servicio de la ideología…

…………

Los que Nos Odian, a la misma altura moral que los que Nos Queremos

Élites, capaces de afirmar sin vergüenza pinocha, que divididos autonómicamente, estamos mejor, que lo estaríamos unidos nacionalmente… Políticos podridos, fermentados a fuerza de acumular tanta corrupción en sus entrañas.

EL BIEN COMÚN, IGNORADO; hurtado y tergiversado al servicio de la ideología…

…………

El Racismo, a la misma altura moral que La Razón

Manadas, capaces hasta de jugarse el futuro de sus propios hijos, al consentir que crezcan enclaustrados, castrados en el menoscabo y el odio a todo legado español que lo es, y ante todo, patrimonio también de ellos… Porque así mismo a sus hijos pertenece este verbo, el español, inmensamente rico, y que conecta la Historia, la Moral, el Intelecto, y el Futuro, de un universo que podría ser maravilloso, de más de seiscientos millones de hermanos hispanohablantes…

LA RAZÓN, IGNORADA, hurtada y tergiversada, al servicio de la ideología.

…………

El Amor…

Tan alto valor, EL AMOR, convertido en mero producto de consumo al servicio de ideologías prosélitas, cuyas turbamultas lerdas, sitúan AL ODIO, perversamente, a la misma altura moral de aquél…

EL AMOR, cosificado, vilipendiado

EL AMOR, IGNORADO, hurtado y tergiversado, al servicio de la ideología.

……

Razón, frente a locos y nacionalistas…️

.

…eeen fin.

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Antonio Rodríguez Miravete
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La bandera republicana

…para algunos verdaderos amigos

VICENTE ROJO 3

Simplemente, me hago eco de las palabras del talentoso general republicano, Vicente Rojo Lluch, encargado de la heroica defensa republicana de Madrid en 1937…


«La cuestión de la bandera es uno de los motivos que estúpidamente dividen a los españoles, y tiene sin duda su origen en la conducta mezquinamente partidaria de nuestros políticos. El cambio de la Bandera hecho por la II República constituyó un grave error por nuestra parte.»

  1. «Porque no respondía a una aspiración nacional ni siquiera popular. La Bandera Republicana era desconocida por la inmensa mayoría de los españoles.»
  2. MEMORIAHISTERICA«Porque se reemplazaba una bandera nacional por una bandera partidaria, y con ello se dividía a España.»
  3. «Porque no era necesario y consecuentemente solo podía producir complicaciones, como así ha sucedido.»
  4. «La bandera (rojigüalda) que teníamos los españoles no era monárquica sino nacional. La bandera de los Borbones fue blanca; la bandera real era un guión morado.»
  5. IMG_20190427_2315251.jpg«En cambio la bandera bicolor, como enseña nacional, fue creada por las Cortes españolas en plena efusión de liberalismo, constitucionalismo y democracia. Se tomaron colores españoles que venía usando tradicionalmente la Marina de guerra, y que dieron tono a los guiones reales de los Reyes Católicos (rojo) y de Carlos I (amarillo); que eran también los colores de una enseña tradicional en Aragón, Cataluña y Valencia.»
  6. VICENTE ROJO 2«El pueblo no anhelaba incorporar a la bandera el color morado de Castilla. No podía anhelarlo porque la masa del pueblo español ignoraba que el morado fuese el color de Castilla (…).»
  7. «Los republicanos de la 1ª República quisieron introducir su bandera partidaria y crearon la bandera llamada republicana. Esta no llegó a tener estado oficial y ni siquiera se popularizó. Nació, según Castelar (último Presidente de la I República), en la Universidad de Barcelona, fundiendo tres colores de tres facultades. No pudo pues tener esa bandera un origen más arbitrario y estúpido. Por eso no llegó a ser bandera oficial, ni nacional, ni popular. Los primeros republicanos, más sensatos que nosotros, no impusieron el cambio.»
  8. «Ni inconmovible, ni imperdurable ni eterna es la bandera tricolor, porque no ha nacido del pueblo, sino de una minoría sectaria.»
  9. MEMORIAHISTERICA«No creamos pues un símbolo nacional, que ya estaba creado con ese carácter, sino uno de lucha partidario. Haciendo prevalecer, frente a las grandes ideas de Nación, Historia y Patria, solo las de comunismo y república…»
  10. «Hoy los españoles están divididos en torno a dos banderas: tal es el fruto de aquel error (…).»

…a todos aquellos rojos recalcitrantes que, insensatos, se empeñan en ignorar u olvidar, tergiversar, o falsear espuriamente la realidad de su pasado… Sabed que estáis sin duda alguna, estúpida y peligrosamente condenados, a intentar repetirlo… Como atrapados, en los errores de ése vuestro bucle ideológico rojo; fruto de un refrito de revanchas viejas e ignorancias supinas, de una casi total alienación, de un feroz sectarismo, y de ese odio larvado que, en el fondo, predicais…

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Dime con quién pactas…

Yo recuerdo, y os lo recuerdo, que el mero sentirse español, allí, te señalaba como a un paria… Te ponía en la diana… Te convertía en un objetivo a eliminar…

Puro racismo… Como hoy.

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Arnaldo Otegui siempre fue, es ahora, y será siempre, escoria humana…

Pero por encima de cualquiera otra consideración, este ripio moral es un reo criminal, convicto aunque no confeso, de al menos tres secuestros; de como mínimo, dos intentos de asesinato con arma de fuego que causaron víctimas de extrema gravedad; y también de extorsión y amenazas a empresarios, periodistas, políticos e intelectuales, casi todos ellos de su misma tierra vasca; casi todos ellos, sus vecinos…

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Y como no podía ser de otra manera, también está más que probada, su pertenencia activa a la banda terrorista eta y su colaboración, necesaria, en la comisión de varios atentados, todos terribles, pero entre ellos, la masacre de Hipercor…

Pena me dan, los que tengan que ir a buscar al wikipedia…

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Pues resulta… que algún malnacido, lleva a este criminal a la televisión española, ¡la de todos…! Y desde tan caro púlpito y en nuestra propia cara, este hijo de la gran puta, insultando hasta la médula a todos los españoles, se atrevió a decirnos ésto :

“Solo pido perdón, por si causamos más muertes de las necesarias…”

¿Pero, se puede ser más perro…?

¡Qué asco por Dios…!

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¿Me pregunto cuántas muertes hubieran sido las necesarias, a juicio de éste redomado hijo de la gran perra…?

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A ver… ¿cuántos, hubieran sido los españoles asesinados, suficientes o necesarios, para satisfacer a esta rapiña vil e irredenta…? ¿Acaso solo tres, doce quizás, tal vez setenta…?

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¿No tenía suficiente esta manada, cuando llegaron a los doscientos muertos a traición; y cuando ya sumaban más de quinientos, tampoco esa cifra era suficiente…? ¿Había que llegar, al bastante más del millar de españoles reventados por la espalda…? Hombres, mujeres, niños… ¿Y sus familias, cuántos miles más de españoles son…?

¿Son ya suficientes víctimas, o todavía les debemos algo…?

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Esta mierda de vascos psicópatas siempre han sido, son ahora, y lo serán siempre y ante todo, unos asesinos… Hijos todos de grandes putas… Sí, putas sus madres, porque como tales educaron esos despojos de hijos: conviviendo y alimentándolos con ese odio racista; alentando o ignorando pero siempre justificando, los asesinatos más deleznables; inoculándoles en vena aquél mismo odio asesino, hasta el punto de que se entregaran a la peor de las vidas posibles… Leed, por favor, “Patria” de Fernando Arramburu, para comprender el grado de culpabilidad de esas madres, en el horror provocado por esas hienas de hijos que malparieron…

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Y ahora, para afrontar el presente de ese infame pasado que los persigue, vemos, a esos perros rabiosos y a las golfas de sus madres, esconder aquellos pecados mortales bajo las alfombras de la insidia, la mentira, la desfachatez, y el silencio de aquello…

Pero en realidad, lo que en verdad vemos, es a ellos mismos mintiéndose; falsificando el asco de sus pasados, para así poder soportar lo amargo de sus pérfidos recuerdos; tragándose, poco a poco, la culpa vitriólica que seguro corroe sus entrañas… Fingiendo, el convivir cada día con el horror canalla de sus remordimientos…

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Buscan desesperadamente, estas alimañas con sus mentiras paranoicas, algo así como un lavado embustero de su podrida conciencia colectiva de tribu bárbara… Pretenden, una también colectiva redención moral, vergonzosa, infame, olvidadiza, y falsa… Especie de bálsamo mendaz, que les permita al menos, mirar a la cara a sus hijos sin que éstos, sepan del estigma de sus asesinatos viles… Ocultan víctimas, dolores, secuestros y crímenes, para eludir con dosis de olvido, el miedo a ese infierno en vida en el que por siempre vivirán, hasta el día que mueran de un reventón de ira…

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Estos malnacidos, de entraña negra y podrida, deberían meterse, aquella pantomima de la entrega de armas, sus tramposas peticiones de perdón, su farisea contrición y su puto arrepentimiento falso, deberían metérselo, repito, por el culo…

Pero todo ello dentro de una celda, ya que no, colgados por el cuello como muchos justamente merecerían…

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Que se pudran en vida, encerrados en el peor agujero que podamos encontrar para ellos; lo más lejos posible de todo aquello que puedan querer, ya que amar no saben; lo más lejos posible de todo lo que pueda consolarles; lo más lejos posible de todo lo que pueda recordarles una humanidad, a la que renunciaron, al empuñar esa mierda de armas que usaron tan cobardemente…

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Que pidan perdón, que se arrepientan, y que entreguen sus pistolas y almas… pero al diablo…

Y que lo hagan en la cárcel perpetua de sus abyectas acciones; en la cárcel de su memoria salpicada de sangre; en la cárcel de la mierda de ejemplo que han dado a sus hijos también de puta… Que se retuerzan lo que quede de sus vidas en la cárcel de odio vital, en la que ellos mismos se encerraron, al aceptar que unas putas ideas valen, más, que las vidas que han segado tan inmisericordemente…

AMÉN

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Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

revolución a la española

Ahora que asistimos a la debacle política de esta caterva revolucionaria que, arrogándose el 15M, pretendía asaltar impunemente y a nuestra costa los cielos del poder en nuestro país, no deberíamos hacer otra cosa que congratularnos; con verdadero alborozo…

Y gracias a esos mismos cielos deberíamos dar, si en nuestra sociedad por fin fueran asentándose, posándose, los hermosos mensajes, el justo espíritu, y las patrióticas intenciones, que en el 15M fueron casi motivo de una revolución… Hago notar, que también fue el 15M origen, de muchos de aquellos ‘asaltacielos’ ahora de capa caída…

El 2 de Mayo, Miguel Ángel Blanco, el 15M…

No… No nos gustan las revoluciones a los españoles… Pero aquella enrevesada situación política, hinchó los redaños de una mayoría, que estábamos ya hasta los mismísimos sitios…

Yo lo recuerdo porque, en sus inicios, hasta yo reclamé como mío el movimiento del 15M… No era posible no sumarse, al raro espectáculo, maravilloso, de ver españoles de acuerdo en algo…

Hora era de que asistiésemos, a una de esas rotundas manifestaciones del espíritu español; poderoso, cuando se manifiesta unido e impulsado por motivos justos, hermosos, o patrióticos…

Por desgracia, el “arranque de caballo y ‘pará’ de burra” que tan bien nos caracteriza a los españoles, además de nuestra secular falta de líderes decentes, hizo que poco a poco se fuera diluyendo nuestro común impulso; cansados, olvidamos el porqué de todo aquello…

Consentimos así que algunos, pescando en río revuelto, envolviesen el 15M con el celofán ideológico de su marca, y se erigiesen como faro y timón, de ese siniestro rumbo a babor que ellos siempre pregonan…

Un conjunto de arribistas, de adanistas y de sediciosos, elevaron sus puños y desempolvaron viejos eslóganes… Cual indecentes flautistas de Hammelín, embobaron a gente buena pero enrabietada; gente corta de cultura general, carente de Historia propia de la que enorgullecerse, y con valores morales tergiversados…

Gente abducida, lanzada a la carga y a la caza de cualquier prójimo disidente; gente armada con espadas forjadas con odios atávicos, y defendiéndose con escudos de ignorancias supinas…

Gente convertida en carne de cañón ideológico; simple munición politica…

Por todo ello, reclamo la herencia y la memoria del legado del 15M; y de aquella ‘revolución a la española’ indignada y exasperada, pero decente y justa… La reclamo para mí, y para todo aquél que crea de veras en esta Nación y que, en verdad, La ame…

¡¡ VIVA ESPAÑA…!!

Antonio Rodríguez Miravete

¿Soy un loco…?

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Soy un loco si afirmo, algo tan simple, como que todos los españoles deberían tener, exactamente, los mismos derechos y obligaciones con independencia de dónde vivan, voten, cotizen, follen, residan, hayan nacido, parido, o se quieran morir…

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Tengo la sensación de que me miran raro cuando -como sin complejos hacen la mayoría de británicos y japoneses, suecos u holandeses- digo preferir sin duda alguna, una moderna y serena Monarquía Parlamentaria, a la primera, segunda, o tercera República, que se saque de la chistera cualquier politicastro iluminado, al que, exhibiendo no se qué mayoría, se le ocurra semejante cosa…

Por un retrógrado me tienen, si añoro Los Valores y La Ilusión de aquella España de La Transición: escarmentada y sensata, trabajadora y noble, unida, bien educada, y que con tanto esfuerzo y renuncias nos legaron nuestros padres… Aquélla España en la que crecí, en la que creí, y a la que amo…

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Parece ser que parezco un orate ignorante, al afirmar sin ambages, que si cualquier ‘otra nación’ poseyera nuestra historia, nuestras tierras y sus gentes; si además hiciera gala de nuestro arte y nuestra fuerza; y si también gozara, de una lengua tan rica y un sentido del humor y de la vida tan agudo como el español; esa ‘otra nación’ reitero, sería hoy faro del mundo, como otrora nosotros ya lo fuimos…

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Por ello, debo de parecer un carcamal cultural porque, con solo la fe de la lógica, creo y me atrevo a afirmar, que el conocimiento y el uso de un idioma tan hermoso y versátil como el español, con tanta historia e influencia en un mundo de más de seiscientos millones de hispanohablantes, debería de ser un derecho y una obligación para todos los españoles… ¿No…?

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Un morlaco mal encornado debo de ser, si a porta gayola sostengo -conste que no me gustan los toros- que la tauromaquia ha influido con hondura, durante siglos, en nuestra forma bragada de entender la vida, de afrontar el riesgo zaino de nuestro destino, o de mostrar el valor con los pies juntos pese al miedo… Y si continúo sosteniendo que, además, forma parte troncal de nuestra lengua, o que ha sido muleta de nuestra historia y faena de muchas de nuestras artes… soy una bestia.

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Cual fascista quedo, cuando aseguro, que el Estado de Las Autonomías es, sin duda, ahora mismo la principal causa de la cancerígena disgregación nacionalista que padece nuestra Nación… Y si además, clamo al afirmar que esa misma disgregación nacionalista es, sin duda, el principal peligro que acucia el futuro vital inmediato de nuestro País, me llaman cenizo…

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Se ve que también soy un machista con rabo y cuernos, porque en mis carnes he sufrido esa paranoica ideología de género que, con una mera acusación de parte, discrimina, señala y segrega; predispone, acusa y hasta encarcela a la otra parte; ni más ni menos que al ‘otro’ indefenso cincuenta por ciento de la población española… De locos.

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Así, cuando a mis hijas intento inculcarles que, sobre todo, amen profundamente a su prójimo… o les aseguro que si quieren entender el pasado, no lo juzguen con criterios de presente… me queda la duda, de si no debo de ser también un idiota…

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Y es chocante, por último, que ahora a mis cincuenta y tantos años, soy poco menos que un potencial asesino paranoico, si reconozco que me gusta el jamón ibérico, casi tanto, como mirar un buen par de tetas…

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Murieron tres…

El revolcón de aquella bestia metálica, esparció los cuerpos de mis hermanos como las esquirlas de la desgracia de una tragedia…

Y seguía lloviendo…

Desperté aturdido; tardé, en darme cuenta de que estaba tumbado en una estrecha camilla, de aquellas de hierro y lona verde; en la parte de atrás de un furgón… Olía mal…

Oscurecía cuando sucedió… De forma borrosa y embotada, solo podía percibir la penumbra raquítica, mortecina, de algún piloto encendido en el interior lúgubre de aquel vehículo… Alarmado, me di cuenta que, pese a que me esforzaba, no podía enfocar mi vista con nitidez… Intenté incorporarme cuando me detuvo, en seco, la puñalada de un dolor infame que me traspasaba la cabeza…

Y recordé el golpe en la cabeza; los golpes… Como dados en un cubilete de hierro; sacudidos por una mano implacable…

Ensartado por ese dolor en mis sienes, tuve que dejarme caer, lentamente, cerrando y apretando los ojos… Así, intenté evitar esa punzada que se me atornillaba en la cabeza… Encerrado en la completa oscuridad de mis párpados, de nuevo tumbado, crucé las manos descansándolas sobre el pecho; y comencé a controlar mi respiración… Pretendía relajarme y aplacar, tanto aquel dolor, como la ansiedad y el espanto que iba cada vez más provocándome, el ir recordando lo sucedido…

Dieciocho toneladas blindadas de hierro bruto, y al menos otra por cada una de sus seis ruedas macizas, hicieron ceder aquel funesto camino de tierra por el que, en hilera, cruzábamos una pequeña vaguada… Cerrada, la curva a la derecha; también el precipicio… La lluvia, llevaba muchos días encargándose del sabotaje de empapar y ablandar aquella senda de mierda… Lluvia asesina, esperando emboscada nuestro paso faltal.

Maldita lluvia…

Cuando casi la mitad del monstruo metálico tenía ya, sus dos primeras ruedas fuera y a salvo de la puta curva, aquel castigado camino empezó a ceder, derrumbándose, haciendo inútil la tracción del resto del acorazado… La mole, comenzó a caer por la pendiente, volteando sobre sí misma, retorciéndose en un doble mortal y medio macabro…

Cinco segundos y dos violentas vueltas completas, para quedar de nuevo en pie, allá abajo, incólume; tambaleándose sobre sus seis poderosas ruedas… Abollado el monstruo por los tremendos golpes; reventadas y abiertas todas sus escotillas, quedó situado en medio de un caos de escupitajos humanos, arrojados cual muñecos a través de aquéllas…

..

Un incómodo pitido zumbaba inmisericorde en el interior de mi cabeza… Apreté mi nariz, y después de notar esa descompresión que nos alivia el oído interno, pude apenas comenzar a escuchar un pandemónium de carreras, motores, gritos, lamentos, blasfemias… De fondo, percibía los sonidos del crepitar de unas grandes hogueras, cuyos fulgores a través de las ventanillas pude ir distinguiendo, a medida que recuperaba la nitidez de mi vista maltrecha… El retumbar doloroso de los latidos de mis sienes, también fue cediendo, por lo que para pedir ayuda intenté gritar… Solo pude emitir una especie de patinazo vocal, un extraño gallo desgañitado…

Y, en ese momento, me dí cuenta, de que no estaba solo en aquel vehículo…

Envuelto en la penumbra, escuché un estertor; un intento de voz ahogada… A la vez, paralizado, sentí el palpar lento, de una mano en mi pierna izquierda… El susto y la impresión helaron mi alma…

Ayúdame… Creí entender.

Me incorporé, no sin dificultad, para descubrir espantado que a mi izquierda tenía un compañero de infortunio, y que éste, estaba horriblemente aplastado de cintura para abajo… Sangre y humores, borbolleaban desahuciando su cuerpo empapado… El golpear de aquella bestia, en su caída, había aplastado sus piernas, sus caderas, sus costillas; se moría desangrado, reventado, asfixiado…

Al momento, le reconocí…

Hacía poco más de un mes era para mí un completo desconocido… Ahora, me veía obligado por el destino a contemplar su muerte… Diecinueve años… La fatalidad me había convertido en la última persona de su vida; el responsable de cumplir con su deseo postrero:

“Ayúdame…”

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Hice el ademán de salir del vehículo con la intención de pedir esa ayuda, cuando, suavemente, agarró mi mano con toda la fuerza de su última súplica…

– No, no me dejes solo.

Me lo dijo sereno…

Unos segundos tardé, conmovido hasta el tuétano, en soltarme con mimo de esa mano y volver a tumbarme… Mi cabeza junto a la suya… Llorando en silencio, le abracé, deslizando con cuidado mi brazo izquierdo bajo su cuello. Y volví a tomar, con mi mano derecha, la suya que agarró la mía, ensangrentada…

Así, apagándose, y cogidos de la mano, empezó a susurrarme una retahíla de recuerdos ya turbios, deslavazados: varias veces mentó a su Madre; me contó de un viaje en moto con una tal Lola; dijo no se qué de Villena y de un hermano; y hasta me quiso hablar, creo, que de el mar…

Parecía no tener miedo…

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Como recitando una letanía de sus cosas más queridas, fue consumiendo su hálito último, tras el que soltó, con la languidez del óbito, mi mano…

– Gracias… Le oí.

…y gracias a ti Romerita.

muerte en las hurdes

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

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Republica idílica

Sería chocante si no fuera trágico, ver cómo más españoles de los debidos, lerdos en historia, recuerdan, con ese orgullo tonto que sólo proporciona la ignorancia, que hoy, día 14 de Abril, es el vergonzoso aniversario de la bochornosa II República Española….

Muchos, tal vez desde la miserable ceguera que provoca la ignorancia profunda, o quizá desde el odio más rancio, reivindican con ambos argumentos, un período que de haber prosperado en su día, habría acabado con la nación que hoy conocemos… Nación donde ellos mismos, quiéranlo o no, han crecido, y donde se ve que sólo pastan, se abrevan, defecan….

La República, como forma de Estado, se puede perfectamente defender sin conflictos con la democracia, el intelecto, o con la moral; pero siempre y cuando sus dirigentes y sus instituciones, actúen de forma democrática, inteligente, y moralmente aceptable…

Pero, sabed, que la infausta republiqueta que estos zombis ideológicos conmemoran, fue un período negro, abyecto y nefando en nuestra historia reciente; y que acabó, como todos sabemos que acabó… Ni más ni menos que con la peor de las contiendas posibles: una guerra civil… Guerra, que La República perdió sin remisión y sin honor…

Sin honor porque, en vez de negociar una rendición con condiciones y salvar así con dignidad a casi la mitad de los españoles que tuvieron que huir, la que huyó fue La República… Sus políticos al completo, huyeron como pollos sin cabeza, dejando al albur de su infortunio a millones de compatriotas que habían creído en esa república de pacotilla roja…

Y fue derrotada, por infame y por vacía de razón e ideas, por la torpeza de sus dirigentes, y por la profunda injusticia que sus postulados predicaban: dictadura del proletariado, Comunismo, y odio visceral, profundo, a todo atisbo de libertades individuales…

En fin, que nos gusta eso de cagar en el mismo sitio donde comemos..

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¡¡ VIVA ESPAÑA…!!

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Antonio Rodríguez Miravete

Rae. Materia idiomática

Historias de Salvador Juan Vallone

Me inclino ante el ingenio, la sátira, el humor, la inteligencia, la sensibilidad, y la palabra…

Gracias una vez más…

Y vosotros disfrutad malditos, disfrutad leyendo…🤔

…….

NOVEDADES EN MATERIA IDIOMÁTICA

La Real Academia de la Lengua dará a conocer próximamente una reforma de la ortografía española. Se trata de un plan quinquenal que entrará en vigor en forma paulatina, para evitar confusiones. Su aplicación tornará más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a los problemas ortográficos que suelen tender trampas a boxeadores, economistas, ingenieros y arquitectos, y logrará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.


De acuerdo con lo trascendido hasta el momento, la reforma se introducirá en las siguientes cinco etapas anuales:

1) Supresión de las diferencias entre ‘c’, ‘s’, ‘z’ y ‘k’.

Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la ‘k’ será asumido por esta letra.

En adelante, pues, se escribirá “kasa”, “keso”, “kijote”. También se simplifikará el sonido de ‘s’ en este úniko signo; kon lo kual sobrarán la ‘c’ y la ‘z’: “El sapato de Sesilia es asul”.

Desapareserá la ‘doble c’ y será reemplasada por ‘x’: “Tuve un axidente en la Avenida Oxidental”. Grasias a esta modifikasión, los hispanohablantes no tendrán ventajas ortográfikas por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

2) Se funden la ‘b’ kon la ‘v’, así komo la ‘y’ kon la ‘ll’.

No existe diferensia alguna entre entre el sonido de la ‘b’ larga y la ‘v’ chikita; por lo kual, a partir del segundo año desapareserá la ‘v’, y beremos kómo bastará kon la ‘b’ para que bibamos felises y kontentos.

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Pasa lo mismo kon la ‘y’ y la ‘ll’. Sobra la ‘ll’. Todo se eskribirá con ‘y’: “Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar”.

Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kastellano, desde Benesuela hasta Bolivia. Toda ‘b’ será de “baka”; toda ‘b’ será de “burro”.

3) ‘R’ es “erre”; fuera la ‘h’; fusión de ‘g’ y ‘j’.

A partir del terser año, y para mayor konsistensia, todo sonido de ‘erre’ se eskribirá con ‘rr’: “Rroberto me rregaló un rramo de flores”.

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Asimismo, la ‘h’, kuya presensia es fantasmal en nuestra lengua, será eliminada. Nuestros ijos ya no tendrán ke pensar kómo se eskribe “sanaoria”, y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre “echo” y “hecho”. Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos. Tampoko, en la diferensia entre la ‘g’ y la ‘j’, ke muchas beses suenan igual. Todo irá kon ‘j’: “El jeneral jestionó la jerencia”. Sin duda, esta sensiya modifikasión ará que ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rápido ritmo.

4) Abolición de tildes; muerte a konsonantes finales.

Horrible kalamidad del kastellano son, en general, las tildes o asentos gráfikos… Esta sankadiya kotidiana jenerara una axion desisiva en la rreforma. Aremos komo el ingles, que se a impuesto internasionalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada vokablo. Berbigrasia: “¡Komo komo!”.

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Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke incomodan y poko ayudan al siudadano komun. Se dira: “¿Ke ora es en tu relo?”, “As un ueko en la pare” y “La mita de los aorros son de eya”.

5) Eliminasion de la d interbokalika del partisipio pasao y kanselasion de artikulos.

El uso a impuesto ya ke no se diga “bailado”, “nacido” y “venido”, sino “bailao”, “nacio” y “venio”. Kabisbajos, aseptaremos esta kostumbre bulgar, ya ke, al fin y al kabo, es el pueblo yano el ke manda.

Desde el kinto año kedaran suprimidas esas ‘des’ interbokalikas ke la jente no pronunsia. Ademas, y konsiderando ke el latin no tenia artikulos, y ke nosotros no debemos inbentar kosas que nuestro padre latin rechasaba, kastellano karesera de artikulos. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremos komo futbolistas yugoslabos; pero después, niños y niñas de kolegios beran ke tareas eskolares resultan mas fasiles.

face-8685_960_720Profesores terminaran benerando akademikos ke an desidio aser rreformas klabe para ke seres umanos ke bibimos en nasiones hispanohablantes gosemos berdaderamente del idioma de Serbantes y Kebedo.

Eso si: nunka aseptaremos ke potensias estranjeras token kabeyos de letra ‘ñ’. ‘Ñ’ rrepresenta balores mas elebaos de tradision kultural ispanica, y primero kaeremos kadaberes antes ke aseptar bejamenes a simbolo ke a sio korazon bibificante de istoria kasteyana.

Identida kultural no se bende ni alkila.

Salvador Juan Vallone

……..🤣😄

Maravilla de letras hispanas mezcladas con ingenio… Don Salvador Juan Vallone, me ha permitido publicar aquí esta prueba de amor por el verbo español, sea cual sea el sitio donde se haya escrito… Viva lo Hispano, lo español, lo nuestro.

Este hombre es mi hermano a no sé cuantos miles de kilómetros de mi casa; pero lo es, solo porque me habla y le entiendo, y le admiro… Ésa y no otra es nuestra ventaja: la palabra…

¡¡ VIVA LA HISPANIDAD…!!

Historias de Salvador Juan Vallone

Jorge, la regla y la Maestra…

Mil novecientos setenta y seis, o setenta y siete… Aquella mañana hacia frío; primeros de octubre…

Eran los inicios del curso y la Maestra traía ese día un humor de perros; algo raro seguro le pasaba… Huraña, como dolorida o descompuesta y muy muy arisca… Nos reprendía con una acritud inusitada, tan solo, porque algunos traíamos no sé qué tareas sin hacer… Así, decidió por ello y se dispuso, a administrarnos aquel correctivo tan típico de la época… El primero del curso…

Éramos cinco; nos levantamos en silencio y formamos una hilera; dóciles, estiramos al frente el brazo derecho girando la palma de la mano hacia arriba; y resignados, esperamos casi temblando el golpe y la quemazón de un buen reglazo…

Parece ser que Jorge, al vernos, por imitación y seguramente creyendo que aquello era algún tipo de juego, se levantó también de su pupitre, y muy divertido, se colocó el primero de la hilera por la izquierda, justo a mi lado, remedando nuestra postura con el brazo extendido… Pero él, sonriendo.

Solo un momento antes, la profesora se había girado, dándonos la espalda para coger de la mesa aquella temible regla de madera… Y debido seguramente a esa desazón personal en la que se encontraba, se ve, que no se dio cuenta de la incorporación inesperada de Jorge a esa hilera de justiciables esperando castigo…

Tenía la pobre, sin duda, una mala mañana…

Todavía de espaldas, y algo teatrera, alzó con ademán brusco aquella regla; después, se giró hacia nosotros, despacio… Pero lo hizo sin mirarnos directamente… Ojos gachos, como contritos… Mirada esquiva o avergonzada, fija tan sólo, en esa primera mano de aquella hilera de manos anónimas… Seguramente no se sentiría bien mirando a la cara de sus reos, en el preciso momento de ajusticiarlos…

Se oyeron entonces tres sonidos, casi simultáneos: el chasquido seco del reglazo contra aquella primera mano abierta, la de Jorge; inmediatamente una palabrota y un gruñido; y finalmente, solo se oían los espantosos aullidos de dolor de la Maestra al recibir como respuesta instantánea a su reglazo, el tremendo patadón en la espinilla que, cual resorte, Jorge, le propinó con aquellas temibles y enormes botas reforzadas que siempre usaba…

Patadón aquél, que quebró su tibia, y la hizo caer como se desploma un árbol talado tras el último y definitivo hachazo…

Se le veía feliz viniendo por fin al colegio, puntual, como un reloj, y con aquella destartalada cartera de cuero cobrizo… En ella atesoraba su almuerzo, algunos lápices de colores mordidos y gastados, y un ajado cuaderno maltratado, garabateado y grasiento… Grasiento, porque tenía la obsesiva costumbre de almorzar siempre lo mismo, un bocadillo, su favorito, con abundante aceite de oliva y chocolate en polvo… No existía nada parecido a la nocilla en aquella época.

Se había ganado, por méritos propios, el que le considerásemos uno más, uno de los nuestros… Era un niño enorme para su edad, más de ochenta kilos y muy fuerte; su aspecto, algo osco, realmente imponía… Pero era sin embargo muy cariñoso, obediente, y tenía la empatía y el sentido común suficientes para portarse de manera más que correcta en clase; mejor que muchos otros que no éramos de su condición…

A los trece años, sus padres y profesores tuvieron la audacia en aquellos tiempos, de acordar que, por su bien, Jorge asistiese normalmente al colegio con la chavalería de su edad… A los niños como él, simplemente se los ocultaba, enclaustrándolos en el oprobio de sus familias y en el silencio de sus casas; seguro que con la buena intención de protegerles del mundo exterior, pero condenándolos sin remisión al vacío de una vida castrada, sin estímulos, ni amigos…

Jorge no entendía nada; era la primera vez que le habían disciplinado en el colegio… Estaba asustado por el reglazo, por la patada, por la sangre y los gritos; por los otros maestros entrando alarmados en tromba; por las expresiones de pavor en nuestras caras debido a tamaño suceso…

Gritos, llantos, carreras…

Recuerdo que intenté calmarlo, hablándole conciliador, y pasándole amistoso desde atrás mi brazo sobre sus hombros… Desorientado, sin mirarme y creyéndose amenazado, braceó bruscamente para zafarse de ese abrazo golpeándome sin querer en la cara… Caído en el suelo, yo también, empecé a sangrar profusamente por la nariz…

Al girarse, reconocerme y darse cuenta de mi estado, agarrándome con suavidad de los brazos y sin esfuerzo, me levantó con sumo cuidado…

Miró mis ojos con una expresión asustada; de disculpa diría… Yo, vi lágrimas asomando en los suyos… Y sin dejar de mirarme, espantado por la hemorragia que manchaba mi cara y mis ropas rompió a llorar… Pero lo hizo en un completo silencio, no emitía suspiro, queja, o sonido alguno… Solo unas leves muecas quebradas en su cara, y el rastro de los carriles húmedos de sus lágrimas, evidenciaban ese llanto mudo, sentido…

– ¡Perdona amigo! ¡Perdona amigo! ¡Perdona amigo…! Me repetía.

Éramos vecinos; apenas a doscientos metros vivíamos el uno del otro…

De repente, me abrazó de lado con toda la firmeza de su brazo derecho; y con un leve empujoncito pero que no admitía oposición alguna, comenzamos a caminar buscando la puerta de salida del colegio; ignorando, o empujando, a todo aquél que pretendiese impedírnoslo…

– ¡A tu casa! ¡A tu casa! ¡A tu casa!

Al escabullirnos de clase trompicando en medio de la confusión, vimos a la Maestra tirada en el suelo, sangrando por una tremenda herida contusa y con la pierna deformada por la rotura… Chillaba la pobre, retorciéndose de dolor, a la vez que desesperada pedía auxilio a los otros profesores que en ese momento la asistían… Tenía la falda, grotescamente remangada por la caída…

No podía saberlo entonces pero, en ese momento, descubrí la causa de su humor de perros cuando, mirándole las bragas, extrañado, vi esa mancha marrón oscura que como empapaba aquel triángulo blanco de su entrepierna…

Todo un misterio para mis doce años…

Finalmente, trastabillando, pero abrazados y casi al paso, pudimos salir del colegio… Jorge parecía un jugador de rugby, placando y apartando bruscamente con su potente brazo izquierdo, a todo aquél que osó interponerse frente a su resuelta intención de llevarme, a toda costa, indemne a mi casa…

Y lo consiguió.

Gracias Jorge; que sepas que no lo he olvidado…

Me libraste de aquel primer reglazo, y me acompañaste hasta el final…

Antonio Rodríguez Miravete