Archivo de la etiqueta: podemos

Historias en un folio…ūüá™ūüáł

http://www.vocescontraelterrorismo.org/

Y dejaros de ostias…

…ūü§Ē

Antonio Rodríguez Miravete

.

revoluci√≥n a la espa√Īola

Ahora que asistimos a la debacle pol√≠tica de esta caterva revolucionaria que, arrog√°ndose el 15M, pretend√≠a asaltar impunemente y a nuestra costa los cielos del poder en nuestro pa√≠s, no deber√≠amos hacer otra cosa que congratularnos; con verdadero alborozo…

Y gracias a esos mismos cielos deber√≠amos dar, si en nuestra sociedad por fin fueran asent√°ndose, pos√°ndose, los hermosos mensajes, el justo esp√≠ritu, y las patri√≥ticas intenciones, que en el 15M fueron casi motivo de una revoluci√≥n… Hago notar, que tambi√©n fue el 15M origen, de muchos de aquellos ‘asaltacielos’ ahora de capa ca√≠da…

El 2 de Mayo, Miguel √Āngel Blanco, el 15M…

No… No nos gustan las revoluciones a los espa√Īoles… Pero aquella enrevesada situaci√≥n pol√≠tica, hinch√≥ los reda√Īos de una mayor√≠a, que est√°bamos ya hasta los mism√≠simos sitios…

Yo lo recuerdo porque, en sus inicios, hasta yo reclam√© como m√≠o el movimiento del 15M… No era posible no sumarse, al raro espect√°culo, maravilloso, de ver espa√Īoles de acuerdo en algo‚Ķ

Hora era de que asisti√©semos, a una de esas rotundas manifestaciones del esp√≠ritu espa√Īol; poderoso, cuando se manifiesta unido e impulsado por motivos justos, hermosos, o patri√≥ticos‚Ķ

Por desgracia, el “arranque de caballo y ‘par√°’ de burra” que tan bien nos caracteriza a los espa√Īoles, adem√°s de nuestra secular falta de l√≠deres decentes, hizo que poco a poco se fuera diluyendo nuestro com√ļn impulso; cansados, olvidamos el porqu√© de todo aquello…

Consentimos as√≠ que algunos, pescando en r√≠o revuelto, envolviesen el 15M con el celof√°n ideol√≥gico de su marca, y se erigiesen como faro y tim√≥n, de ese siniestro rumbo a babor que ellos siempre pregonan…

Un conjunto de arribistas, de adanistas y de sediciosos, elevaron sus pu√Īos y desempolvaron viejos esl√≥ganes… Cual indecentes flautistas de Hammel√≠n, embobaron a gente buena pero enrabietada; gente corta de cultura general, carente de Historia propia de la que enorgullecerse, y con valores morales tergiversados…

Gente abducida, lanzada a la carga y a la caza de cualquier pr√≥jimo disidente; gente armada con espadas forjadas con odios at√°vicos, y defendi√©ndose con escudos de ignorancias supinas…

Gente convertida en carne de ca√Ī√≥n ideol√≥gico; simple munici√≥n politica…

Por todo ello, reclamo la herencia y la memoria del legado del 15M; y de aquella ‘revoluci√≥n a la espa√Īola’ indignada y exasperada, pero decente y justa… La reclamo para m√≠, y para todo aqu√©l que crea de veras en esta Naci√≥n y que, en verdad, La ame…

¬°¬° VIVA ESPA√ĎA…!!

Antonio Rodríguez Miravete

Cambiarlo todo.

No concibo los arrebatos de odio a Espa√Īa de los que hacen alarde estos pol√≠ticos zurdos, ya no extremos sino radicales y excesivos… ¬ŅPues no que se atrevi√≥ a decir claramente la chica esta de la foto, que para que ellos nuevamente puedan medrar “hay que esperar a que se nos pase la fiebre rojig√ľalda, para que as√≠ dejemos de defender la unidad de Espa√Īa…”?

En esta frase miserable y emponzo√Īada ten√©is, resumida, la estrategia de la extrema izquierda espa√Īola…

Y al analizar esa estrategia con detenimiento, descubrimos las intenciones pol√≠ticas m√°s retr√≥gradas y radicales, m√°s t√≥xicas, esquizofr√©nicas y sectarias de todo el orbe. Ninguna otra naci√≥n se odia a s√≠ misma con semejante inquina…

WhatsApp Image 2017-10-31 at 23.57.49

Afirmo esto en primer lugar, porque esta izquierda es connivente con otros reg√≠menes de su misma cuerda, saqueadores de sus propios pueblos… Pero no los ver√°s criticar con vena hinchada a ninguno de los s√°trapas que gobiernan pa√≠ses como Cuba, Venezuela, Ir√°n u otras satrap√≠as, por el mero hecho de que son como ellos… Todo le vale a esta izquierda en su comuni√≥n comunista con el resto del mundo zurdo.

6eb28-tribilin-3

Ahora bien, los ver√°s cual resorte saltar a morder la yugular, de cualquiera que alce una voz contra el aborto o contra la legislaci√≥n de g√©nero; que defienda el cristianismo o que abogue por el perd√≥n de todas nuestras muertes pasadas… Entre otras lindezas, son capaces de desenterrar muertos pero solo, por satisfacer su ansia acusadora y revanchista ya que no les interesa para nada la justicia, la Historia o el perd√≥n...

En segundo lugar, hay otro aspecto no menor, que todav√≠a hace m√°s peligrosa la posibilidad de que puedan llegar a gobernar alg√ļn d√≠a Espa√Īa. Y este aspecto no es otro sino el de que a la izquierda de este pa√≠s no les gusta su pa√≠s, es m√°s, lo odian tal como es… Odian la Espa√Īa que tienen, el pa√≠s que les dejaron sus padres y sus abuelos...

Y por c√≥mo act√ļan parece que odian no menos, a todos los que no compartimos su visi√≥n mesi√°nica y redentora… Detestan lo que tienen; quieren cambiarlo todo y √©se es precisamente el peligro… Quieren anular completamente el estado actual de las cosas, para instaurar su obsesiva y compulsiva distop√≠a roja…

Cuando quieres cambiarlo todo, significa que no te gusta nada; y eso es metaf√≠sicamente imposible; es una incongruencia intelectual fruto de un sectarismo feroz, de una superioridad moral pretenciosa y por ello falsa. O lo que es peor, ese anhelo cuasi fan√°tico de cambiarlo todo es consecuencia de una paranoia adanista y demagoga, cuyo fin es la instauraci√≥n de un sistema comunista a raja tabla, despu√©s de erradicar por completo cualquier tipo de pensamiento disidente o disconforme…

memoria2

Como no les gusta el Rey, toma, una rep√ļblica; como la historia nos ha confirmado que nos ha dado tan buenos resultados, pues nada, una rep√ļblica… Con un par.

Como no les gustan los toros pues a prohibir los toros, calificando ni m√°s ni menos que de asesinos, a quienes llevan siglos haciendo de una tradici√≥n milenaria un arte simb√≥lico, un patrimonio inmaterial hispano reconocible en el mundo entero… Te podr√° gustar o no tauromaquia, pero negarle el m√©rito del valor, del sacrificio, de la met√°fora tr√°gica y vital que el festejo supone, es negar tus ra√≠ces y tu presente… Pues nada, a prohibir.

Como no les gusta la bandera, pues nada, la cambiamos por la tricolor republicana, que tiene el dudoso derecho que le dan sus escasos ocho a√Īos de vigencia frente a los varios siglos, de la muy digna rojigualda…

Para colmo, tanto esa bandera como la figura de Franco, constituyen para los espa√Īoles un imaginario infame en el recuerdo, de uno de los per√≠odos m√°s turbulentos de toda nuestra Historia; tan nefasto, que nos llev√≥ ni m√°s ni menos que a matarnos en una horrible guerra civil…

Una bandera la tricolor que comparada con la hermosa, c√°lida y reconocible rojigualda, es est√©ticamente horrible, oscura, sombr√≠a… Parece m√°s, la banderola de una √≠nfima republiqueta suramericana o centroasi√°tica, que la de la naci√≥n m√°s antigua del mundo, y hoy la duod√©cima potencia econ√≥mica del planeta… Pues nada, con otro par, a cambiar la bandera…

¬°¬°¬°Viva la fiebre rojig√ľalda…!!!

Que no nos enga√Īen

bandera de espa√Īa.resized

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

ūü§Ē

¬Ņque porqu√© escribo…?

Es curioso, pero cuando la indignaci√≥n hace hervir mi sangre, a mis meninges les da por escribir de forma casi compulsiva, vehemente, y hasta violenta a veces‚Ķ Me provoca una sensaci√≥n agobiante y extra√Īa la indignaci√≥n… Y al intentar en vano acercarme a describir sus efectos, solo se me ocurre decir que se parecen un poco a esas borrosas sensaciones, emocionales y f√≠sicas, que todos experimentamos antes del llanto; justo justo, antes de romper a llorar…

Percibes esa punzada difusa, amarga y cuasi dolorosa; en la parte baja de la garganta, que, como ascendiendo por el cuello hasta nuestra psique, se transforma en sincera gota de lágrima emocionada en el caso del llanto; pero torna en pérfida gota de corrosiva impotencia en el caso de la indignación…

El hecho es que me vengo arriba escribiendo, espoleado por la indignaci√≥n… √Čsta, se va transmutando en dinamita verbal, a punto de estallar… La indignaci√≥n as√≠, se va transformando en violencia contenida que, mezclada con la impotencia, afortunadamente, solo aciertan a sacar de m√≠ palabras, como √©stas, torpemente entrelazadas…

Solo palabras pero, eso s√≠, dir√≠ase con cierto aire de impotente revancha verbal; como un inocente alivio de una tensi√≥n in√ļtil, o como un enconado deseo de escarmiento a no s√© qui√©n, y por no s√© qu√©‚Ķ

En esos momentos, casi en trance, sigo tecleando, y la indignaci√≥n emerge sin remedio en forma de palabras ardientes, espesas, como lava‚Ķ Poco a poco, ese verbo incandescente y ca√≥tico va tomando forma, como de grito escrito; una especie de alarido epistolar; algo as√≠ como una manifestaci√≥n solitaria; como una impotencia potenciada…

No s√© si servir√°n para algo √ļtil, pero las voces surgen por s√≠ mismas… Y llega un momento, que al ir poniendo orden en esa erupci√≥n de palabras solitarias y dispersas, se van aplacando aquellos √≠mpetus indignados que me impulsaron a escribirlas…

Y me funciona‚Ķ porque creo que la indignaci√≥n, plasmada negro sobre blanco, ordena mis pulsiones peores, calma mis ardores justicieros, y satisface mis anhelos de implicaci√≥n por las causas que me indignaron y me empujaron a escribir…

As√≠, como a parturienta a quien el fruto de sus entra√Īas irremisiblemente empuja a romper aguas; a mi, la indignaci√≥n, inevitablemente me empuja a romper a escribir‚Ķ o a llorar.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

¬° Ay Pablo…!

¬°Ay Pablo…! Es una pena, pero el castillo de naipes de tu variopinto partido se est√° desmoronando por sus flancos, debido a la estulticia de tus mediocres dirigentes; ofuscados, en los entresijos de un politiqueo in√ļtil, est√©ril, y por completo, nefasto como ejemplo de actitud pol√≠tica…

Justo, a tu imagen y semejanza…

La caterva de piratas de todas las nacionalidades que ten√≠as a tus √≥rdenes, parece, que te est√°n dando de la misma medicina que t√ļ has repartido desde que te iniciaste en √©sas, tus tan arteras artes pol√≠ticas…

Imag√≠nate, qu√© suceder√≠a en cuanto toc√°rais pelo; en cuanto tuvi√©rais poder de verdad… Tendr√≠ais que ir faca en ristre para protegeros los unos de los otros…. No habr√≠a yugular fuera del alcance de vuestros navajazos.

¬°Ay Pablo…!

Esta traidora acci√≥n de demolici√≥n de tus s√°trapas, espero que te sirva de escarmiento al demostrar, que esa especie de anarqu√≠a asamblearia que t√ļ predicas; esa falta total de compromiso moral con la labor pol√≠tica; y esa total falta de respeto por tu naci√≥n y su bandera, por tu historia y tus compatriotas, son incompatibles con la lealtad, con la eficiencia, y con la honestidad…. Es decir: con la pr√°ctica de la pol√≠tica…

¬°Ay Pablo…! es una verdadera l√°stima que no hayas utilizado tu innegable talento pol√≠tico con fines m√°s altos y honrados; que no hayas puesto tu evidente intelecto al servicio de ideas decentes, pragm√°ticas y √ļtiles, en vez de hacerlo al de s√≥rdidas ideolog√≠as, que t√ļ, bien sabes aciagas y fallidas a lo largo de la historia…

Con la de cosas que hay por hacer en esta gran naci√≥n en la que has tenido la suerte de nacer…

Y recuerda: “El que no quiere a su Madre, no quiere a nadie”

Y vosotros, pareciera que no ten√©is Madre… No cre√©is en nada…

Yo, s√≠ tengo Madre…

¬°VIVA ESPA√ĎA…!

Antonio Rodríguez Miravete

El secuestrado…

Al igual que t√ļ, lector, ya no recuerdo casi…

Pero, en mi caso, se debe a que es demasiado el tiempo que estoy dentro de esta sentina apestosa y oscura, de dos metros por dos metros, justos… Mis sentidos est√°n embotados unos, y exacerbados otros…

Embotados unos ya que, por ejemplo, tengo atrofiado el sentido del gusto debido a que no s√© cu√°nto tiempo llevo comiendo lo mismo… Todos los d√≠as; un caldo asqueroso con cosas flotando, una manzana, dos vasos sin fregar con algo de agua o de leche y, curiosamente, un huevo… Siempre lo mismo…

Tampoco la vista me sirve casi para nada dado que, cual topo, la completa oscuridad ha acomodado mi vista a la ceguera total dentro de este sarc√≥fago donde me encuentro. Tanto es as√≠ que, cuando mis raptores entran -no a limpiar, sino estrictamente a retirar mis excrecencias- al encender la r√°cana luz justo encima de m√≠, mis ojos se quiebran como cristal, impidi√©ndome ver dolorosa y moment√°neamente…

Por otro lado, el sentido del tacto ha sido el que me ha permitido -al recorrerlo no s√© cu√°ntos cientos de veces- formarme una idea precisa del tipo de agujero vil donde me encuentro…

Estoy encerrado en el interior inmisericorde de un cubo hueco de hormig√≥n, sin juntas ni fisuras; solo un min√ļsculo agujero de ventilaci√≥n… Todo est√° completa y deliberadamente insonorizado y a oscuras. Este agujero es inexpugnable salvo que se consiga abrir -justo sobre mi cabeza- la blindada portezuela met√°lica, que sella el agujero circular de entrada, y que constituye la √ļnica forma de acceder a este inmundo cub√≠culo; o de escapar de √©l …

Otro de mis sentidos que tambi√©n se ha exacerbado es el o√≠do… Dado el embargo sensorial al que estoy sometido, sorprendentemente, se me ha agudizado hasta alcanzar una sensibilidad asombrosa…

Puedo sentir hasta las min√ļsculas vibraciones, del √≠nfimo golpeteo de las patitas de las cucarachas, quienes constituyen mi √ļnica compa√Ī√≠a y muchas veces mi distracci√≥n. Con frecuencia me entretengo cont√°ndolas, ubic√°ndolas con precisi√≥n al escuchar el sutil tableteo de sus patitas alrededor m√≠o…

Tambi√©n el sentido del olfato se me ha desarrollado con sutileza… Extra√Īamente, ya que -con ensa√Īamiento- el cubo donde a diario cago, meo y con frecuencia vomito, a veces permanece conmigo durante d√≠as… He de reconocer que, con frecuencia, me entretengo tambi√©n en diseccionar olfativamente esos p√ļtridos olores que me rodean, los clasifico y, morbosamente, hasta intento definirlos cual experimentado y retorcido sumiller. Es algo as√≠ como un juego… un juego triste s√≠… Un juego macabro, quiz√° para mantener as√≠ una concentraci√≥n que me impida ir perdiendo el juicio.

Estoy secuestrado, lo que ya no recuerdo es desde hace cu√°nto tiempo…

Ah√≠ est√°n, van a entrar… los escucho apenas, y tambi√©n creo que puedo casi olerlos pese a que todav√≠a no han abierto la puerta; es chocante pensar que √ļnicamente por el olor corporal podr√≠a identificar a cada uno de mis tres raptores, ya que siempre llevan en mi presencia un pasamonta√Īas.

Al abrir la portezuela, de forma refleja, r√°pidamente se aparta con asco evidente una de esas caras con pasamonta√Īas; el olor que asciende por el agujero es hediondo, insoportable… De repente, dejan caer una destartalada escalera; violenta y dolorosamente alguien me agarra con fuerza de los pelos, tirando de m√≠ hacia arriba con la fuerza de sus dos brazos.. . Completamente cegado, y tras asomar por el agujero poco m√°s que la cabeza, una tremenda ostia me est√° esperando, a la vez que unos gritos furibundos me confunden, hiriendo con su volumen y violencia mis o√≠dos…

¬°TXAKURRA, TXAKURRA…! En medio del ininteligible lenguaje que me aturde, apenas puedo distinguir las palabras “cagoendios” e “hijoputa”…

Lo √ļltimo que oigo es un tremendo estampido junto a mi cabeza; lo √ļltimo que siento es una sensaci√≥n de empuj√≥n a la vez que de vac√≠o… Y un intenso calor en la parte izquierda de lo que queda de mi cabeza…

Ya no recuerdo nada mas…

Antonio Rodríguez Miravete