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adiós, Facebook…

y adiós, WhatsApp...

El próximo lunes día 27 de Abril de 2020 cerraré, completamente aunque no sé si para siempre, mis cuentas de Facebook y de WhatsApp… Estoy, hasta los cojones de que un puñado de izquierdosos me escarben y utilicen de forma tan espuria y tan tramposa. ¡Que les den…!

Abandono estos corralitos desinformativos e ideológicos harto, de tener la certeza de que algún somierda al otro lado de la pantalla se ríe de mí, y maneja a su antojo entre mis cosas tergiversando y castrando mis intenciones… ¿De qué coño me sirven mis ciento y pico contactos, si estos chivatos muñidores del Facebook siempre usan alguna mierda de algoritmo, para que solo veinticinco o treinta de esos contactos puedan saber de mí o yo de ellos…? ¿No tenéis muchas veces la inquietante sensación en Facebook, de que necesitáis gritar algo muy importante en medio del gentío de vuestros contactos, y parece que no os oye ni Dios; nadie…?

¡Pues vaya mierda de redes sociales ahora monetizadas y completamente prostituidas…! Convertidas en meras aunque gigantescas vallas publicitarias planetarias; solo están al servicio y de parte, solo de la parte roja de esta sociedad, la nuestra… Que conste que en otros sitios, ésto, no pasa… Pero en España se ve, que han renunciado a su espíritu inicial de ser medios de comunicación e intercambio social, para convertirse en viejas de visillo ideológico…

Yo recuerdo cuando la viralidad de esas aplicaciones era completa, y tan solo con talento, mérito o ingenio, podías dar un salto y hacerte algo famoso por ahí… ¡Qué tiempos aquellos en el que uno de mis humildes escritos, tuvo mil seiscientos y pico lectores en una tarde y sin gastar un céntimo…! Tan solo el mérito del éxito de aquel relato entre mis lectores, leído en un humilde blog gratuito, sin dominio propio…

Os espero en Telegram en lugar de WhatsApp; y en MeWe en vez de Facebook…

Con MeWe puedo publicar mis escritos y tener hilo directo, a la vez y en tiempo real, con todos y cada uno de mis lectores sin injerencias de Gran Hermano… Con Telegram puedo enviaros lo que a mi menda dé la gana, y a cuántos de vosotros como me apetezca o considere…

De momento, tanto Telegram como MeWe son aplicaciones muchísimo menos invasivas de tu intimidad, y no te mangonean con censuras, anuncios, ni restricciones ideológicas rojas… También es verdad, que todavía no pueden competir con la escala planetaria de esos otros gigantescos espías sociales que nos manejan… Pero si no conocemos muchas veces ni a nuestro propio vecino ¿para qué querríamos abarcar el mundo entero…? Me conformo, con estar en contacto verdadero con mis verdaderos amigos…

Adiós. Seguro que será un hasta luego… Si no, espero que al menos el teléfono me siga funcionando…😂🤣

Y también, os esperaré como siempre en mi blog de Historias en un folio:

http://www.historiasenunfolio.wordpress.com

Que no nos engañen…

🤗

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

¿no tenéis sangre en las venas…?

Estamos perdiendo tontamente jugando al solitario, haciéndonos trampas queriendo soplar y sorber a la vez.

Nos están robando; sirlando… Nos están secuestrando en Estocolmo. Nos están traicionando en nuestra casa. Nos están insultando en nuestra jeta. Nos están engañando como a chinos. Nos están intoxicado como a secta. Nos están jodiendo en nuestra cama.

Nos están enviscando a unos con otros… Nos están hurtado el futuro; ni siquiera nos lo roban ni nos lo arrebatan; simplemente nos dejamos…

Se ríen a costa nuestra y consentimos.

¿No tenéis ojos en la cara…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

PECADOS CAPITALES

PECADO:

“Cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido”

Hablar de pecados en un mundo como en el que hoy vivimos, para algunos puede parecer una filfa ya superada, o una estupidez per se… Pero los remordimientos y la conciencia, las tradiciones y el tiempo, casi siempre tienen razón… Y querámoslo o no, han sido siempre verdad aquellos siete pecados nuestros, los capitales; pero porque han existido siempre; y porque sí, son pecado…

Y son capitales debido al hecho indiscutible, de que todo ser humano que habita esta Tierra, por virtuoso que sea, seguro, que a lo largo de su vida ha cometido alguno de ellos… Y seguro, que no sólo uno y no una sola vez… Yo, por ejemplo, soy esclavo de varios de esos pecados; de unos más que de otros… Lo soy en especial de la pereza, y cómo no, de la soberbia…

“Y de esos siete pecados innegables, mi favorito es la soberbia…”

La ira, la gula y la lujuria, son pecados como más primarios porque tienen que ver con la satisfacción de instintos… La envidia, la pereza y la avaricia, son en cambio pecados más evolucionados, más reflexivos, porque afectan a nuestra relación con las cosas que deseamos, o que nos creemos con derecho a poseer…

Un gorila o un león pueden, sin duda, experimentar la ira al luchar a muerte por su territorio y su harem; sentir la gula al devorar ensangrentado y hambriento a su presa; retorcerse de envidia al ver copular a su vecino; abandonarse a la pereza una vez ahítos sus instintos; sucumbir a la lujuria dando rienda suelta a su celo salvaje; o consumirse de avaricia al pretender acaparar cosas, o poder, sobre sus semejantes…

Pero la limitación de sus instintivas y cortas entendederas de bestia salvaje, no le alcanzarán, ni al gorila ni al león, para sentir nada parecido a la soberbia… Pero porque éste sí es un pecado en el fondo, una culpa… Y requiere, de un intelecto complejo y consciente que pueda asimilar, la percepción personal de un propio ser, racional…

“Pienso, luego existo…”

Por ello, es sin duda la soberbia el pecado que más nos define como humanos; el que mejor nos perfila así, justo como somos de simples, de miedosos y de gilipollas… Verdaderos majaderos insignificantes creyéndonos alguien. Simples hormigas a escala universal, erigiéndonos en el centro de no sé qué mundo… Soberbia en estado puro, induciéndonos a pensar que somos alguien en medio del caos que nos rodea… Imprescindibles nos creemos para que ésto gire; cuando ésto ya giraba mucho antes de que llegásemos.

Si alguna vez perdiste algo muy muy valioso, seguro que sentiste ira ante esa merma, además de avaricia y envidia porque otro se lo encontrara… Pero en realidad, lo que más te jodió fue la soberbia al experimentar tu detrimento… Porque la soberbia detesta la pérdida.

Y si alguna vez, quizás por ira autodestructiva o por lujuria bulímica, vomitaste después de un atracón de gula; que sepas que fue la soberbia, para no ver tu imagen frente a los espejos, el sentimiento que te indujo a provocar la arcada… Es la soberbia la que no soporta tus inseguridades…

Y si tanto te gustaba y no te dejaste enternecer, por aquella puta en medio de la lujuria y la gula, fue porque tu soberbia ya sabía que te quedarías solo, en cuanto se te ablandara la polla o se te endureciera la cartera; y que ella, se iría de todos modos… Y porque esa misma soberbia, no te dejó reconocer la vergüenza de tu inefable soledad.

O aquella vez, que la avaricia te empujó a ganar con trampas… Fue la soberbia, la que te impidió reconocerlo ante el timado y así, salvarte…

Es la soberbia el pecado sin duda más humano, el más sutil y el más refinado. Es en el fondo una pulsión simia, homínida, instintiva y a la vez reflexiva, que nos compara con el resto de la manada; que nos pone en relación con el prójimo y frente a nosotros mismos; y que nos coloca en una escala, si como mejores o peores, dentro del clan al que pertenecemos… Y claro, siempre nos creemos mejores de lo que realmente somos… Imbéciles.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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apreteu, apreteu…

Un terrorista en la televisión de mi país…

Un lobo terrorista antiespañol, disfrazado con piel de cordero antifranquista…

Manos de sangre manchadas; estrategias manchadas de mierda…

Un secuestrador dándonos lecciones de moral, de democracia, de justicia…

Un periodista dándole un masaje a un terrorista…

Un verdadero lerdo, abofeteando nuestra dignidad…

Una izquierda con Alzheimer, una derecha con Parkinson…

Y un pueblo bobo, consintiéndolo…

¡Qué vergüenza…!

Antonio Rodríguez Miravete

Los celos…

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Acribillado por un frío cabrón, pero ahí estaba yo. Ciego… No iba a encender ni el motor ni la calefacción. Aparcado como a cuarenta metros de la puerta de su casa, no era cosa de que a esas horas chismorrease toda la calle al verme ahí así, tirado a las cuatro de la madrugada, con el escándalo del motor en marcha, y con los celos y la rabia mordiendome las uñas y las entrañas…

Algo, llevaba maliciándome desde hace semanas.

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Sin advertir la hora que era y encorajinado por todo el día esperándola, exploté y llamé yo a su casa… Creo que por conmiseración y al saberme exasperado y ciego, conseguí la confesión de su hermana… Ésta me informó, de que eran más de la una de la madrugada de un martes; que no la habían visto desde que salió por la mañana; y que a esas horas todavía no había regresado..

Envuelto en llamas tuve que salir de casa para desfogarme con una rabieta nocturna en coche; y un par, o más, de whiskys solitarios…

Ya me lo dijo una vez, al principio, sentados en mi Citroën CX… Justo aparcábamos al lado, y la embobaba, un impresionante BMW serie 6, blanco:

– Yo, quiero tener un BMW como ése…

Ella no tenía carnet, y además, me había confesado en varias ocasiones que el pánico a conducir se lo impediría siempre; y por ello, aparte de reírme un poco no eché yo más sal a aquel comentario; al menos entonces. Y fíjate tú, por dónde…

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Nueve años y yo, continuaba aún lejos de cualquier flamante BMW… No podía permitirme otro coche que un precioso e impecable Ford Taunus serie Ghia 2 litros, de segunda mano… Completamente original y una joya al menos a mis ojos…

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Y ahí estaba yo… Más de tres horas llevaba enjaulado y ciego en el Taunus, a la espera de si venía… Más de las cuatro de la mañana y el imbécil de mí lucubrando, cómo abordarla cuando volviera; rumiando cuánto leerle las cuarenta…

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Conforme al reflexionar bajaba mi calentura y se aliviaba mi ceguera, me di cuenta de que ante todo, y ya que era un cornudo, debía evitar en la medida de lo posible quedar también como un imbécil…

Como un imbécil ya quedaba si ella volvía. Porque volvería con mis cuernos recién puestos a las cuatro de la mañana, y a ver en plena calle qué coño le vas a decir. No soy yo de montar ese tipo de escenas en público… Y si acaso no volvía, también como un imbécil quedaba porque si ya eran semejantes horas, y ella no tenía coche, era evidente que después de consumar mi cornamenta se habría quedado a dormir con él…

Y yo allí. Imbécil, y ciego… Me marché a casa.

A los pocos días, claro, recuperé la vista…

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Resultó el amante furtivo, ser el hermano crápula de una amiga común, cuya familia, tenía la no menor cualidad de tener el dinero por condena… Pero aparte de esa condición, parece ser que no tenía el Don Juan muchas otras cualidades al menos confesables… No se le conocían al prenda otros oficios, salvo el de esquilmar el colmado pesebre familiar a fuerza de destrozar BMWs. Seguro que también el de pagar putas caras. Y el de concederse sin medida, cualesquiera otros caprichos que a su albur se le antojasen…

Un gañán, incapaz de juntar más de seis palabras por frase, y feo… No sabemos si tenía una buena polla, pero un renting todo riesgo con la BMW, él o seguramente su padre, sí tendría sí…

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Chica lista…

Es curioso como cuando eres tú el ciego y el que en verdad ama, ves y con detalle, si cambian ‘ciertas’ cosas, y cuándo cambian…

Cuando se empiezan a esquivar ‘ciertas’ miradas… Cuando ‘ciertos’ detalles parece que empiezan a ser olvidados… Acaso cuando detectas y antes no ‘ciertas’ renuencias sutiles… O cuando ves que el otro adquiere ‘ciertas’ costumbres postizas…

Su padre también bajó al advertir mi estado de ánimo cuando, desde el rellano en la entrada de su propia casa, clamé airadamente por su hija… Recuerdo montar entonces sí, una verdadera escena; peeero, en privado… Así mismo recuerdo que seguramente, también hice el imbécil todo el rato leyéndole las cuarenta, al exigirle unas explicaciones vacías que eran ya, tan solo, una especie de resarcimiento estéril…

Pero lo que no recuerdo es, cuál fue concretamente aquel detalle o comentario mío, seguramente imbécil también, que hizo que padre e hija sonriesen acaso levemente… Solo sé, que con mis cuernos a flor de piel, aquellas sonrisas extemporáneas me tocaron profundamente los huevos… Y envuelto una vez más en llamas exploté, clavando mis ojos en los del padre y espetándole:

– No sé de qué se ríe Usted, ya que…

Y sin pestañear giré mis ojos hasta atrapar los de ella, y mirándola sin piedad, continué con mi puya al padre:

-…su hija es una puta y una guarra porque se ha portado conmigo, como una puta y como una guarra…

Y seguí así, mirándola durante todo un silencio… Hasta que desaté, al fin y para siempre mis recuerdos de aquellos hermosos ojos…

Creo, que le hice un último gesto contrito al padre y rápidamente me dí la vuelta; salí de aquel rellano, arranqué mi Taunus y me fui…
Nunca, había insultado así a nadie…

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Tensan la ceguera y los celos, poco a poco, una especie de cuerda interior que a todos, nos convierte en un peligroso arco a punto del disparo…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Maltrato y Amor – JM de Prada

Nunca antes había colgado en mi blog un artículo que no sea mío. Pero este escrito de Juan Manuel de Prada me parece una maravilla, y por ello lo comparto con vosotros.

Artículo de Juan Manuel de Prada, publicado el 27 de Noviembre de 2017 en ABC

“Remedios Maltratadores”

Allá donde no hay sacrificio, el amor se convierte en orgullo narcisista de poseer y dominar

Los remedios con que nuestra época pretende combatir la calamidad del maltrato a la mujer sólo contribuirán a exacerbarla, como ocurre siempre que se desarrollan remedios contra las calamidades sin querer renegar de la filosofía que las inspira.

Al fondo de esta calamidad hay una antropología nefasta que se afirma en principios tan aborrecibles como el narcisismo, la codicia de mando, la divinización de la sensualidad, la búsqueda egoísta y utilitaria del goce inmediato, la sed vulgar de una felicidad impermeable al compromiso y al deber. Pero, en lugar de combatir esta antropología nefasta que convierte a muchos hombres en maltratadores, se pretende que las mujeres afirmen también los mismos principios aborrecibles, lo que inevitablemente redundará en mayor número de mujeres maltratadas; pues, allá donde dos bandos defienden los mismos principios erróneos, se impone el que tiene mayor fuerza bruta.

Para combatir la calamidad del maltrato habría que empezar por combatir lo que nuestra época diviniza: una felicidad que se logra a través de la satisfacción inmediata del propio deseo y la exaltación del yo. Es grotesco que una época que aplaude la infestación pornográfica y la sexualidad más pluriforme y animalesca, a la vez que persigue y escarnece las virtudes domésticas, pretenda al mismo tiempo que los hombres vean en las mujeres seres dignos de respeto.

Es por completo demente que una época que glorifica el utilitarismo, la soberanía de la pasión y la búsqueda constante de goces inmediatos y novedosos pretenda al mismo tiempo castigar las violencias que brotan de las aberraciones que glorifica.

Para combatir el maltrato a la mujer hay que asumir primeramente que toda relación humana digna del tal nombre se funda sobre la noción de sacrificio.

No hay vida feliz sin sacrificio mutuo, sin renuncia a uno mismo, sin paciencia abnegada y constante. Los seres viles se afanan por imponer su voluntad y su deseo; los seres nobles se esfuerzan por cumplir con su deber, por aprender a donarse, por dejar de pertenecerse. Sólo así uno se siente ligado al otro e invadido por su destino, incluso cuando se extingue la pasión, incluso cuando acecha el tedio vital; de lo contrario, el tedio vital y la extinción de la pasión hacen odioso a quien nos acompaña.

Decía Thibon que cuando falta el sacrificio uno sólo puede amar en el otro un brillo superficial que no tarda en desgastarse; y cuando ese brillo se desgasta, el amor se convierte en aversión y desprecio. Y a las cosas que despreciamos terminamos tratándolas, inevitablemente, a patadas. Allá donde no hay sacrificio, el amor se convierte en orgullo narcisista de poseer y dominar. Así las relaciones entre hombres y mujeres se convierten en un duelo de egoísmos en donde no tardan en aflorar las susceptibilidades, las desconfianzas, los recelos, las irritaciones y, finalmente, la animadversión y el aborrecimiento.

Cuando en las relaciones entre los dos sexos media el sacrificio, el amor es una ofrenda; y el ser amado se convierte en una auténtica patria: una tierra que se cultiva y se cuida, que se hace grata y fecunda a través de nuestros desvelos. Cuando en las relaciones entre los dos sexos media la exaltación del yo, el amor es codicia y afán de anexión; y el ser amado se convierte en una triste colonia: una tierra que se expolia y ordeña, que se pisotea y escupe, para después abandonarla.

En lugar de hacer del otro una auténtica patria, mediante una antropología fundada en la entrega y el sacrificio, nuestra época pretende hacer de hombres y mujeres odiosos colonizadores. Así sólo lograrán exacerbar la calamidad que dicen combatir.

Juan Manuel de PradaJuan Manuel de Prada

Abulia y Cobardía

Decía mi abuelo:

“Quien tiene que levantar la mano, y no da; luego, no tiene fuerza pa’ná…”

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Españoles… el independentismo catalán os afrentó grave, repetida, flagrante e impunemente, hasta el punto crítico de obligaros a tomar la crucial decisión de ejecutar, nada menos, que el artículo 155 de la Constitución…

Uuuh, qué miedo…

Por todo ello, tengo varias preguntas que haceros…

EL ENCAME

¿Cómo es posible, que fuéseis tan pacatos y cobardones; tan rebañudos y tan menguados, como para ceder ante el chantaje insensato de convocar elecciones, solo cuarenta o cincuenta días después de veros obligados a ejecutar semejante articulo de vuestra Constitución…?

¿De verdad creíais, los egregios miembros de vuestros gobiernos y vosotros mismos, ¡estúpidos! que se puede cambiar la opinión y la idiosincrasia, la deriva peligrosa o el error de una sociedad enviscada, en cuarenta o cincuenta días…?

“La luz de repente, dejaría a los ciegos, más ciegos todavía”

¿Cómo es posible que sin arrancar la raíz, queráis acabar con la hiedra?

EL DESASTRE

Hace unos años el gobierno británico se vio, como el vuestro, obligado a suspender la autonomía de Irlanda del Norte; pero al contrario que el vuestro, lo hizo durante los meses necesarios hasta que la situación -según un minucioso y cuidadoso plan trazado previamente- se normalizó, y la cordura volvió a regir en una sociedad, antes manejada, sectaria y hasta pervertida en muchos sentidos… No menos que la sociedad catalana lo está hoy en día… ¿Y vosotros queríais conseguir eso en cuarenta o cincuenta días…?

¿No os da vergüenza lo que le estáis haciendo a España y a vosotros mismos…?

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No os ha ganado la partida cocomocho, el estrábico o la llorona, no… Os la ha ganado TV3 y el resto de medios públicos, apesebrados, abducidos y felones, que no os habéis atrevido a meter en cintura… Os ha tumbado el pulso esa administración autonómica corrupta, viciada y abducida…

Se ha reído de vosotros toda esa pérfida “mafia educativa”, mendaz y pegajosa, que lleva parasitando e insidiando a la sociedad catalana desde hace más de treinta años… los mismos que lleváis vosotros consintiéndolo…

Perdonad el mal gusto de este comentario, pero tengo que decirlo: es igual como cuando aquel energúmeno le estampó una ostia en la cara a Mariano Rajoy, en medio de la calle, impunemente… Y no hicimos nada, ya que por la calle va el gañán, tranquilamente… Como español me siento igual: me han dado una ostia que, aunque yo sí quiero, no puedo contestar por impotencia…

Eres un pusilánime; un pueblo al que su abulia le ha hecho consentir una enorme afrenta, y al que su cobardía le ha empujado, a no atreverse a contestarla con la valentía y contundencia que semejante afrenta merecía…

Os estáis cubriendo de gloria, españoles; habéis estado cumbre gestionando lo de Cataluña… Vuestro nombre será recordado como:

“El pueblo que tuvo que levantar la mano, y no se atrevió a dar…”

Abulia y cobardía…

Antonio Rodríguez Miravete

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El 23-F y la taquilla del cine…

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Eran, solo las seis y pico de la tarde y mi abuelo Manuel entró consternado en la angosta taquilla… Aquella tarde el taquillero era yo… Tras sacudir, con una inusual ternura en él, las guedejas de mi cabeza, me dijo, como preocupado y tajante, que ya había terminado mi trabajo esa tarde, y que ¡se iba a cerrar el cine…!

¡Qué extraño!

Aquello era impensable. Sabía que mi abuelo había estado ‘echando’ cine ininterrumpidamente desde hacía más de veinticinco años… Ni la llegada del hombre a la luna, ni Franco en la inauguración del cercano Pantano de La Pedrera; y ni siquiera la boda de su única hija, habían sido razón suficiente para que el Cine Miravete cerrase sus puertas. Nunca había sucedido…

En aquella época el cine era más importante que el ambulatorio; entre otras cosas porque no había ambulatorios… El cine era ese sitio en el que tenías que estar si querías tener vida social, merendar, refugiarte si hacía mal tiempo, o ligar… ya que aparte de la iglesia, no había otro sitio al que ir… “decente”.

Sucedió que, después de cerrar la taquilla y salir a la calle a recoger las pizarras donde se anunciaban los precios y la cartelera de aquella tarde, varios insólitos y violentos estampidos sacudieron mi ánimo…

Rápidamente, sobresaltado y temeroso volví al interior seguro de la taquilla… Me asomé abriendo de nuevo aquella estrecha portezuela para, muy extrañado, ver un SEAT 1500 atiborrado de energúmenos sacando sus cuerpos por las ventanillas… Bramaban bastante alterados no sé qué de los rojos, de que era el momento , y otras zarandajas que no recuerdo… Alarmado, pude ver que uno de ellos agitaba una escopeta cuyos disparos habían sido la causa de aquellos estampidos, y de mi enorme estupor.

No entendía nada…

Cuando pasado no mucho tiempo, mi abuelo me acompañó con evidente preocupación, anocheciendo, y casi furtivamente hasta mi casa, pudimos ver otro coche; un GORDINI esta vez… Portaba aquel vehículo un cargamento también de otros energúmenos, distintos, así lo dijo mi abuelo, debido a que a grito pelado aullaban no sabía yo qué de fascistas, ni del pueblo, ni yo que sé qué de lucha social…

Algo había oído hablar de lo del golpe de estado, pero a mis catorce años no era consciente de la importancia del hecho sucedido… Tampoco se nos daba a los críos explicación alguna: en aquella época no se hablaba de ciertas cosas, y punto… La visión de aquellos comportamientos, me hicieron tomar por vez primera conciencia de lo extraño de las actitudes políticas de algunas personas…

Empecé a darme cuenta de la importancia de lo sucedido aquel día, cuando ya en la tranquilidad de mi casa, y escuchando de fondo el mensaje del Rey por televisión, me vi de nuevo atisbando temeroso el exterior desde de la portezuela de la taquilla del cine…

Aquella minúscula ventana que solo dejaba ver un pequeño cuadro de luz, enmarcado por la oscuridad de aquel cuartucho, donde vendía las entradas del cine, y a través de la que, a mis quince años, observaba perplejo el mundo…

Una metáfora…

¿que porqué escribo…?

Es curioso, pero cuando la indignación hace hervir mi sangre, a mis meninges les da por escribir de forma casi compulsiva, vehemente, y hasta violenta a veces… Me provoca una sensación agobiante y extraña la indignación… Y al intentar en vano acercarme a describir sus efectos, solo se me ocurre decir que se parecen un poco a esas borrosas sensaciones, emocionales y físicas, que todos experimentamos antes del llanto; justo justo, antes de romper a llorar…

Percibes esa punzada difusa, amarga y cuasi dolorosa; en la parte baja de la garganta, que, como ascendiendo por el cuello hasta nuestra psique, se transforma en sincera gota de lágrima emocionada en el caso del llanto; pero torna en pérfida gota de corrosiva impotencia en el caso de la indignación…

El hecho es que me vengo arriba escribiendo, espoleado por la indignación… Ésta, se va transmutando en dinamita verbal, a punto de estallar… La indignación así, se va transformando en violencia contenida que, mezclada con la impotencia, afortunadamente, solo aciertan a sacar de mí palabras, como éstas, torpemente entrelazadas…

Solo palabras pero, eso sí, diríase con cierto aire de impotente revancha verbal; como un inocente alivio de una tensión inútil, o como un enconado deseo de escarmiento a no sé quién, y por no sé qué…

En esos momentos, casi en trance, sigo tecleando, y la indignación emerge sin remedio en forma de palabras ardientes, espesas, como lava… Poco a poco, ese verbo incandescente y caótico va tomando forma, como de grito escrito; una especie de alarido epistolar; algo así como una manifestación solitaria; como una impotencia potenciada…

No sé si servirán para algo útil, pero las voces surgen por sí mismas… Y llega un momento, que al ir poniendo orden en esa erupción de palabras solitarias y dispersas, se van aplacando aquellos ímpetus indignados que me impulsaron a escribirlas…

Y me funciona… porque creo que la indignación, plasmada negro sobre blanco, ordena mis pulsiones peores, calma mis ardores justicieros, y satisface mis anhelos de implicación por las causas que me indignaron y me empujaron a escribir…

Así, como a parturienta a quien el fruto de sus entrañas irremisiblemente empuja a romper aguas; a mi, la indignación, inevitablemente me empuja a romper a escribir… o a llorar.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Había tontos. No tantos.

Yo, que ya he cumplido cincuenta y ya unas cuantas primaveras, os aseguro que hace treinta y tantos años, cuando viajaba a Cataluña ya había tontos… Pero ni mucho menos tantos…

Pues resulta que aquellos tontos, con el paso de esas treinta y muchas primaveras, han conseguido abducir a otros muchos; tontos también… Han logrado instalar en la psique colectiva de una gran parte de la población, pareciera que una especie de software de negación de las evidencias de la realidad, de la Historia…

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Con la machacona repetición multimedia de los mantras miserables, que el nacionalismo inventó para inmunizar aquel tres por ciento (y también otros cientos de infamias perpetradas con anuencia de avestruz por los poderes del Estado) una parte muy preocupante de esa sociedad viciada, ha aceptado rebañudamente los relatos impostados del discurso nacionalista… Proselitismo, basado en el mero y vil desprecio al distinto, al diferente, a los otros. Puro racismo…

Y lo que es peor: utilizan reptilianamente contra su propio pueblo el enorme miedo, a ese futuro victimista que como colectividad predican…

La podredumbre corrupta es tal, que para disfrazarla han arrojado la verdad, bajo las alfombras de la historia para falsearla; bajo las alfombras de la justicia para tergiversarla; y bajo las alfombras de la moral para traicionarla…

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Se ha escondido la basura bajo las alfombras catalanas hasta tal punto, y es tal el virus inoculado en el pensamiento independentista, que es capaz de enfermar mortalmente relaciones familiares, amistades y negocios. Amores incluso… Pervierte de forma infecta el sentido común atontándolo, al servicio de la ideología más burda, estéril y rancia.

Pero es una mentira os lo aseguro… En aquella época no había ni animadversión ni miedo cuando iba yo a Cataluña. No había intolerancia clavada en la gente. No había ira insensata inyectada en la vena de los paisanos. Lo que sí había, era algún tonto que otro eso sí… Pero insisto, no habían tantos.

Que no nos engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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¡ Ay Pablo…!

¡Ay Pablo…! Es una pena, pero el castillo de naipes de tu variopinto partido se está desmoronando por sus flancos, debido a la estulticia de tus mediocres dirigentes; ofuscados, en los entresijos de un politiqueo inútil, estéril, y por completo, nefasto como ejemplo de actitud política…

Justo, a tu imagen y semejanza…

La caterva de piratas de todas las nacionalidades que tenías a tus órdenes, parece, que te están dando de la misma medicina que tú has repartido desde que te iniciaste en ésas, tus tan arteras artes políticas…

Imagínate, qué sucedería en cuanto tocárais pelo; en cuanto tuviérais poder de verdad… Tendríais que ir faca en ristre para protegeros los unos de los otros…. No habría yugular fuera del alcance de vuestros navajazos.

¡Ay Pablo…!

Esta traidora acción de demolición de tus sátrapas, espero que te sirva de escarmiento al demostrar, que esa especie de anarquía asamblearia que tú predicas; esa falta total de compromiso moral con la labor política; y esa total falta de respeto por tu nación y su bandera, por tu historia y tus compatriotas, son incompatibles con la lealtad, con la eficiencia, y con la honestidad…. Es decir: con la práctica de la política…

¡Ay Pablo…! es una verdadera lástima que no hayas utilizado tu innegable talento político con fines más altos y honrados; que no hayas puesto tu evidente intelecto al servicio de ideas decentes, pragmáticas y útiles, en vez de hacerlo al de sórdidas ideologías, que tú, bien sabes aciagas y fallidas a lo largo de la historia…

Con la de cosas que hay por hacer en esta gran nación en la que has tenido la suerte de nacer…

Y recuerda: “El que no quiere a su Madre, no quiere a nadie”

Y vosotros, pareciera que no tenéis Madre… No creéis en nada…

Yo, sí tengo Madre…

¡VIVA ESPAÑA…!

Antonio Rodríguez Miravete

El lenguaje y la lengua

Ah! amigo, el lenguaje, la lengua…
Ahí es donde está la clave.
Para ‘ellos’ el lenguaje y la lengua han sido clave en su estrategia inmunda de pervertir hasta el tuétano las ideas, la historia, y los principios en Cataluña… Ha sido el lenguaje y la lengua arietes con el que durante cuarenta años, de forma sibilina y soterrada, el independentismo ha intentado derribar las puertas y los cimientos de la arquitectura simbólica de España en Cataluña…

Y a la vista de los hechos no cabe duda que, primero, lo han conseguido; y segundo, volverán a intentarlo en cualquiera otra comunidad o ámbito territorial donde tengan (les demos) la oportunidad.
El lenguaje y la lengua son el arma arrojadiza que estos lerdos aborregados, miserablemente usan para ésa su estrategia de pájaro cuco:
empujan poco a poco a los legítimos inquilinos del nido que habitan, para instalarse tiranos en él, y parasitar así a sus legítimos dueños, que ignorantes y bienintencionados, procuran siempre el cuidado y corren con las responsabilidades de mantener el nido, y de alimentar a los que creen sus hijos…

Y ESO, ES UNA TRAICIÓN…

Por otro lado, nuestros políticos llevan también mucho tiempo modulando de forma perversa el lenguaje y la lengua. Por ello, de forma culpable y connivente, nos hemos acostumbrado a llamar conflicto, a lo que es terrorismo; negocio, a lo que es estafa; cultura, a lo que es basura, y sexo, a follar… Llamamos educación, al hecho de delegar en otros algunas de nuestras más importantes obligaciones. Nombramos como ilegalidad, lo que es traición; acusación, a lo que es pura mentira…
Definimos como cine, lo que es solo propaganda cara y arbitraria… Llamamos democracia, cuando deberíamos llamar partitocracia rebañuda, a ésta nuestra pírrica forma de gobierno. También, durante décadas hemos llamado negociación con los nacionalistas, a lo que era mera compra de los nacionalistas…

Hemos capitulado al fin en una guerra léxica, que apenas hemos luchado por desistimiento…
LA PRUEBA ESTÁ, EN QUE LLAMAMOS ILEGALIDAD A LO DE CATALUÑA… CUANDO ES UNA TRAICIÓN FLAGRANTE.
…Y frente a tal, de forma unánime y contundente, deberíamos reaccionar al respecto, coooño…
¡¡¡ VISCA ESPANYA
Y VIVA CATALUÑA !!!

Antonio Rodríguez miravete…

¡¡BASTA YA DE INSULTOS…!!

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¿Vamos a ser vencidos por un puñado de abducidos orates con una estelada pegada al culo…?

¿Es que no hay nadie que actúe frente al insulto y a la vejación de nuestra pobre España…?

Estoy espantado, escandalizado y furioso por lo inane y cobarde de nuestros políticos… en cualquier otro país con el que nos queramos comparar, esta locura independentista hace tiempo que estaría contrarrestada, sofocada -y hasta aplastada- por el peso de las leyes, de la justicia y si fuere necesario del ejército…

En ninguna otra nación del orbe se consentiría alimentar una bicha que seguro se revolverá traidora -se ha revuelto ya- contra los que la ceban… Cada día que pasa aumenta la ignominia de las afrentas a nuestra Nación, a nuestro Pueblo, a nuestra Historia…

¿Porqué nuestros políticos no aprenden de las lecciones que nuestra enorme historia nos imparte…? Todo esto nos ha sucedido ya… Cual vergonzante y repetido “dejavú” consentimos que vuelvan a sucederse los errores cometidos como nación. ¿Dónde está nuestro orgullo, dónde nuestro sentido del deber como colectivo; dónde habita escondido nuestro pasado glorioso, y porqué no tiramos de él para restañar las heridas que su duro discurrir nos ha inflingido…?

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No nos damos cuenta que los independentistas no son -porque no quieren- españoles, no son nuestros amigos, no son nuestros compatriotas, es más, nos odian, nos desprecian y aprovechan cualquier ocasión para cagar donde han comido todos estos años de subvenciones, enchufes y tres por cientos…

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Así, se han convertido por méritos propios en nuestros peores enemigos al actuar invariablemente como tales.. Sé que cuesta admitirlo, pero es como cuando te das cuenta, tras el divorcio, que la pareja que siempre habías creído leal, se torna en el peor y más traicionero enemigo que podrías tener… precisamente porque sabe de tus interioridades, de tus defectos y debilidades, y puede, por ello, causarte a propósito más daño que cualquier extraño que pretenda tu mal…

Así, estos mamarrachos independentistas de meninges perforadas por el odio y la estulticia, no son compatriotas míos, no los reconozco como tales… Se han (los han) convertido en zombies devoradores de ideología incendiaria y cultura nula, que pretenden de forma mañaca y chapucera salirse siempre con la suya, pero que el precio lo paguen otros.

¿Y sabéis lo que yo digo…?

¡¡¡QUE LES DEN…!!

¡¡¡BASTA YA DE INSULTOS…!!!

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Antonio Rodríguez Miravete

Los Pactos de La Moncloa

Salvo por los hijos de perra de la ETA, fue un período feliz -lo recuerdo bien- el dictador estaba muerto… Esperanza, ilusión, conciliación; se palpaba en el ambiente una vibración compartida, una excitación común; se lo notaba incluso, y especialmente, a mi padre…

Era mi padre un tipo dulce, moderado, conservador, casi anodino ideológicamente por prudente… rondaba la cincuentena y expresaba con tiento y recato sus escasas opiniones políticas; detalle éste que era normal en las personas de su generación, ya que habían vivido enteramente bajo el régimen franquista.

Eran evidentes sus inocentes expectativas por el momento que estábamos viviendo; estaba extrañamente ilusionado… Él, con discreción, pero con determinación, se definía como “cristianodemócrata” y recuerdo que al decirlo, se le notaba un tono así como de alivio, como de alegría largo tiempo contenida… La estrechez censora en la que se había criado desde que recordaba, siempre había coartado sus expresiones políticas, y seguramente también las de otras índoles…

Recuerdo especialmente el viernes santo que legalizaron al Partido Comunista (25 de Abril de 1977) Fue especialmente reseñado y celebrado por mi padre –de derechas- como un gran día.

Un día en el que los españoles decidieron atarse nuevamente con un abrazo simbólico que, al abarcar a toda la izquierda, concernía por ello a la totalidad de españoles, que en tropel casi unánime quisieron unirse a ese gesto.

Estaban todos: los franquistas de falange y la derecha renovadora de UCD; un Partido Socialista moderno e innovador, deslumbrante de ideas y defensor de principios comunes; por supuesto el Partido Comunista y, aunque hoy nos parezca mentira, hasta el incipiente aunque influyente nacionalismo prácticamente al completo.

Lo digo porque yo estaba allí, y lo recuerdo, aunque en aquél momento no pudiese valorar con criterio la enorme importancia histórica de lo que estaba sucediendo; tenía 13 años y mi inocente percepción, era que había sin duda alguna una enorme ilusión colectiva. Era evidente que empezaba algo importante…

La “gente” hablaba de convivencia y de perdón, de reconciliación y de legalización; de libertad, de “libertad sin ira…”

Quiero que quede claro que yo jamás he pertenecido a partido político alguno; tampoco soy de ningún equipo de fútbol, ni de ningún club de fans; nunca he sido “de nada” ni, por supuesto, “de nadie…” Siempre he sido un verso suelto, con ideas seguramente equivocadas en muchos casos, pero con criterio propio y, voluntaria y expresamente, sin adscripción ideológica alguna.

Por todo lo anteriormente expuesto, y salvo revanchismo o por la pura avaricia del poder, no acierto a entender porqué una parte muy importante de la izquierda de éste, nuestro país España, insensatamente, está empeñada en la felonía de dar por buena la falaz infamia de afirmar que “lo del 78” fue la imposición de un supuesto “Antiguo Régimen” con la espuria finalidad de crear otro: “El régimen del 78…”

Asco me da la expresión, ¡Coño…!

Perdonad lo grueso de las palabras “felonía e infamia” pero es que, pretender enmerdar de forma falsaria, sectaria y torticera, un período tan trascendente de nuestra historia inmediata -y del que sin dudar tendríamos que estar profundamente orgullosos- es algo intrísecamente infame y traidor, además de enteramente falso…

Lo que resultó de aquel período no fue en ningún caso una imposición, ni el triunfo de ningún contubernio, conspiración o confabulación alguna. Hasta para un niño de 13 años, era palpable el sentimiento de libertad y de crucial oportunidad; había que decidir algo trascendental… Algo que yo todavía no alcanzaba a entender en profundidad…

Algo, que posteriormente fue calificado en el mundo entero como “el ejemplo español” Fuimos el caso arquetípico de forma pacífica y respetuosa de “transición” de un régimen dictatorial a uno impecablemente democrático; y fuimos ejemplo por ello para el resto de las naciones…

Y yo sí sé, que fue algo colectivamente hermoso; que no sé con qué intención, algunos, están empeñados en denostar…

Antonio Rodríguez Miravete

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El secuestrado…

Al igual que tú, lector, ya no recuerdo casi…

Pero, en mi caso, se debe a que es demasiado el tiempo que estoy dentro de esta sentina apestosa y oscura, de dos metros por dos metros, justos… Mis sentidos están embotados unos, y exacerbados otros…

Embotados unos ya que, por ejemplo, tengo atrofiado el sentido del gusto debido a que no sé cuánto tiempo llevo comiendo lo mismo… Todos los días; un caldo asqueroso con cosas flotando, una manzana, dos vasos sin fregar con algo de agua o de leche y, curiosamente, un huevo… Siempre lo mismo…

Tampoco la vista me sirve casi para nada dado que, cual topo, la completa oscuridad ha acomodado mi vista a la ceguera total dentro de este sarcófago donde me encuentro. Tanto es así que, cuando mis raptores entran -no a limpiar, sino estrictamente a retirar mis excrecencias- al encender la rácana luz justo encima de mí, mis ojos se quiebran como cristal, impidiéndome ver dolorosa y momentáneamente…

Por otro lado, el sentido del tacto ha sido el que me ha permitido -al recorrerlo no sé cuántos cientos de veces- formarme una idea precisa del tipo de agujero vil donde me encuentro…

Estoy encerrado en el interior inmisericorde de un cubo hueco de hormigón, sin juntas ni fisuras; solo un minúsculo agujero de ventilación… Todo está completa y deliberadamente insonorizado y a oscuras. Este agujero es inexpugnable salvo que se consiga abrir -justo sobre mi cabeza- la blindada portezuela metálica, que sella el agujero circular de entrada, y que constituye la única forma de acceder a este inmundo cubículo; o de escapar de él …

Otro de mis sentidos que también se ha exacerbado es el oído… Dado el embargo sensorial al que estoy sometido, sorprendentemente, se me ha agudizado hasta alcanzar una sensibilidad asombrosa…

Puedo sentir hasta las minúsculas vibraciones, del ínfimo golpeteo de las patitas de las cucarachas, quienes constituyen mi única compañía y muchas veces mi distracción. Con frecuencia me entretengo contándolas, ubicándolas con precisión al escuchar el sutil tableteo de sus patitas alrededor mío…

También el sentido del olfato se me ha desarrollado con sutileza… Extrañamente, ya que -con ensañamiento- el cubo donde a diario cago, meo y con frecuencia vomito, a veces permanece conmigo durante días… He de reconocer que, con frecuencia, me entretengo también en diseccionar olfativamente esos pútridos olores que me rodean, los clasifico y, morbosamente, hasta intento definirlos cual experimentado y retorcido sumiller. Es algo así como un juego… un juego triste sí… Un juego macabro, quizá para mantener así una concentración que me impida ir perdiendo el juicio.

Estoy secuestrado, lo que ya no recuerdo es desde hace cuánto tiempo…

Ahí están, van a entrar… los escucho apenas, y también creo que puedo casi olerlos pese a que todavía no han abierto la puerta; es chocante pensar que únicamente por el olor corporal podría identificar a cada uno de mis tres raptores, ya que siempre llevan en mi presencia un pasamontañas.

Al abrir la portezuela, de forma refleja, rápidamente se aparta con asco evidente una de esas caras con pasamontañas; el olor que asciende por el agujero es hediondo, insoportable… De repente, dejan caer una destartalada escalera; violenta y dolorosamente alguien me agarra con fuerza de los pelos, tirando de mí hacia arriba con la fuerza de sus dos brazos.. . Completamente cegado, y tras asomar por el agujero poco más que la cabeza, una tremenda ostia me está esperando, a la vez que unos gritos furibundos me confunden, hiriendo con su volumen y violencia mis oídos…

¡TXAKURRA, TXAKURRA…! En medio del ininteligible lenguaje que me aturde, apenas puedo distinguir las palabras “cagoendios” e “hijoputa”…

Lo último que oigo es un tremendo estampido junto a mi cabeza; lo último que siento es una sensación de empujón a la vez que de vacío… Y un intenso calor en la parte izquierda de lo que queda de mi cabeza…

Ya no recuerdo nada mas…

Antonio Rodríguez Miravete

Géneros de Violencia…

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Había mantenido una, he de reconocerlo, frágil entereza de ánimo durante todo el espurio proceso en el que me veía inmerso. Pero finalmente, con ese pinchazo sutil y esa sensación áspera en la garganta, no pude contener las lágrimas… Rodaron tímidas y amargas por mis mejillas cuando el agente comenzó a tintar mis manos; con un rodillo untado en una especie de betún, de textura densa, como de pomada negra… Negra como el color de las entrañas de la que me había metido en la situación en la que ahora me encontraba…

Todos y cada uno de mis dedos, resignados y dócilmente guiados por las enguantadas manos del agente, dejaron su impronta indeleble y obediente en la ficha policial… Aquél, amablemente dejó que amainasen mi ánimo y mis pucheros, antes de comenzar a hacer las fotos de rigor que el proceso de mi detención requería: sentado, de pie, de frente, de perfil, en escorzo…

Era la primera vez en toda mi vida que me encontraba en una situación semejante; jamás en mis cincuenta años había pisado cuartel, comisaría o retén alguno, jamás…

Aún con las manos sucias de esa grasa negra, como de entraña negra, fui acompañado a una “celda de pre-detención”. Quedé recluido a cal y canto al cerrarse, con un sonoro giro de llaves tras de mi, una extrañamente estrecha puerta de barrotes sólidos e infranqueables. El tiempo, y el sonido reverberante y metálico, parecieron coagularse lentamente…

Una celda absolutamente vacía –para que no pueda lesionarme, me dicen- de seis pasos de largo por tres de ancho… El olor agrio y africano del lugar delataba, junto con la roña amontonada y rancia en las cuatro esquinas del piso basto, que hacía semanas nadie había pasado una escoba, fregona, o cualquier otro útil de limpieza por esa sentina inmunda en la que me encontraba… Los restos de vomitona chorreada en las paredes, y las pintadas bastardas y soeces que los presos aburridos y embrutecidos habían ido dejando en ellas, aumentaban el ambiente morboso y perro de mi lugar de reclusión, y cómo no, de mi ánimo…

Estaba formalmente detenido por la Policía Nacional; todas mis pertenencias en una puta bolsa de plástico con un número en ella. Y encerrado como un vil criminal en una cloaca…

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Meditando en cada una de las, calculo noventa, veces que di la vuelta nerviosamente a la celda en las más de tres horas que duró mi reclusión, iba afirmándome en mi decisión de no involucrar a mi hija en esto… Ella era la única que podía atestiguar, que la afirmación hecha por su madre de que nunca le he pagado la pensión de mis hijas, era totalmente falsa…

Sabía que esa decisión me condenaba, porque no tenía otra forma de demostrar que sí, había pagado la pensión alimenticia de mis hijas… Pero no podía pedirle, y menos obligarla, a que testificara en contra de su propia madre… No iba a hacerlo en ningún caso. Siempre he creido que el ideal, o la imagen arquetípica que debemos tener de nuestros padres -al menos yo sí la tengo- es sagrada, debe ser inmaculada sea cual sea; sean quienes hayan sido nuestros progenitores, e independientemente de su comportamiento y sus posibles aciertos o errores para con nosotros… La familia es sagrada, y ésa a sido una de mis constantes en la educación de mis hijas…

Cuando nos separamos, nuestra relación sentimental estaba en todos los sentidos definitivamente rendida, quebrada y desahuciada… Así estaba también nuestra situación económica (por motivos que no vienen en este relato al caso) y ambos teníamos las cuentas embargadas; precisamente por ello empecé a darle el dinero en metálico a mi hija ya que, hacerlo por el banco, suponía dejar a su madre sin ninguna otra entrada de dinero…Ésta, había sido la forma, acordada tácitamente, del pago de la pensión de manutención de mis hijas durante casi seis años…

¡Qué estúpido fui al pensar que su madre nunca se atrevería a mentir de esta forma tan miserable, por el simple hecho de que su hija mayor pudiese algún día saber de su rapiña…!

Le importan más bien nada sus hijas, y se cisca en el hecho de enviar a su padre a la cárcel por el vil metal; utiliza una de las mentiras más rastreras y miserables que una madre pueda esgrimir: No paga, ergo a su padre le importan una higa sus hijas… No es consciente que, tarde o temprano, ellas sabrán de la vergüenza de su estrategia para conseguir sucia y torticeramente un dinero mendaz e inmerecido. Quiere cobrar por segunda vez algo que penosa y trabajosamente ya le he pagado… Con todo mi esfuerzo; a veces pidiendo la ayuda económica de mis padres, y en alguna ocasión hasta la de mi pareja y amigos…

Y como me dice alguien que me quiere y confidente: esto no ha hecho más que empezar… He de estar preparado para las denuncias subsiguientes: acoso, denigración social, supuestos malos tratos, orden de alejamiento… Ahora, según sus declaraciones judiciales y públicas: soy un mal padre, celoso, violento, posesivo, maltratador, drogadicto…

En fin, que debía estar preparado para el vía crucis de ser arrostrado por cuarteles y comisarías para fomentar al máximo mi público escarnio; y todo ello, sin que pueda rechistar en forma alguna. Así está la ley.

Y ya ha empezado…

Seis años ha tardado en denunciarme, la muy…

Con la mentira se puede llegar muy lejos, pero se pierde la esperanza de poder volver…

Ojalá que no, pero…

Continuará